La comisión de notables

Presumo que esta es una institución tica porque yo no vi ninguna en los varios países en que me tocó vivir, y en cambio aquí las veo a cada rato. Son como una admisión de incapacidad, porque ante cualquier situación morrocotuda los gobernantes delegan en otros el señalamiento del camino que ellos no se atreven a tomar. Solo que como lo delegan en pájaros de la misma pluma, uno puede adivinar por dónde van a coger.

 

La que nombró el presidente Pacheco para el TLC, que finalmente se “decidió” con un referéndum que confirmaba nuestro espíritu democrático, incluía a una celebridad con la nacionalidad y la carrera del “socio” comercial. (Como la “negociadora”).

 

El nombramiento de una comisión de notables puede bien parecer democrático, porque indica que los gobernantes no se sienten en capacidad de recomendar y piden la ayuda de otros. Pero esa apariencia se cancela por la discriminación necesaria en su selección, que deja por fuera a muchos que se sienten igualmente notables; o todavía más notables. Es entonces discriminatoria. Solo que la mayor discriminación viene en el requisito inevitable de la pluma: la de don Abel aprobó el TLC Pero no solo eso, sino que atribuyó su peor “asimetría” a la ineficiencia de nuestros agricultores. Y la segunda o tercera de doña Laura recomienda aumentar el número de diputados; lo que les conviene por pertenecer todos ellos a la élite política, y haber sido diputados. Como curiosamente no hablan en ninguna parte de la independencia de poderes, es de presumir que esos diputados extra van a ser de dedo, como los actuales.

 

Pero hay una gran ventaja en las decisiones para gobernar con las comisiones de notables. Que no nos cuestan plata. Y usted puede juzgar esa ventaja si recuerda que los que gobiernan ganan sueldos y pensiones multimillonarios; que son muchos; y que de todos modos recurren a los notables. De donde uno podría hacer una recomendación de ahorro notable: prescindamos del poder ejecutivo y del legislativo y sustituyámoslos por comisiones de notables Así además podemos asegurarnos de que se implementen sus recomendaciones.

 

El sistema republicano está de todos modos desvirtuado. El caudillo pone a los diputados con el dedo y estos ponen a los jueces, pero no los quitan ni así. El presidente es el caudillo. Generalmente un hombre de plata que favorece a los platudos. Y la mitad de la gente no sale a votar. La comisión de notables es la alternativa.

 

 


6 Comentarios

  1. Oscar Saborìo

    Lo notable de este informe, es que sutilmente indican que el Presidente puede destituir a los Diputados, con lo que deja de ser el primer poder de la República, en vez de sugerir, que el primer poder de la República La Asamblea Legislativa,pueda deponer al Presidente, cuando como ahora, demuestra que no tiene capacidad para gobernar.

  2. roger chaves g

    Lo que yo valoro muchísimo es la capacidad de don José aquí para decir los sentires de la gente sin mucha alaraca. Está diciéndonos concretamente que estamos en democratización pero al revés. Salud!

  3. Miguel Chaves Amador

    Dificilmente habra algo mas importante que la comida y el abrigo y en ese informe de los notables no veo nada notable en ese sentido.

  4. Eduardo Zúñiga Fallas

    Don Oscar Saborio, el que deberia de pedir la distitución de unos y otros es el organismo superior: El SOBERANO o sea nosotros, pero de esto no se habla. Hay un GRAN MIEDO de tomar el tema

  5. Eduardo Zúñiga Fallas

    La piramide democratica es invertida: El SOBERANO Asamblea Constitucional Parlamneto Presidencia Poder Judicial-

    Invertida por que la base mayoritaria es muy numeroda y de alli para abajo van es disminucion

  6. Flora Fernandez

    Me encanta la lógica siempre presente en los artículos de don José, suena divertido que lo mejor de las comisiones de notables es que “no nos cuestan nada”. En este caso lo costoso sería aceptar las propuestas como el innecesario incremento de diputados -que junto con la edificación que proponen- más el equipamiento… mejor no sigamos. En este caso, habría sido más barato no haber tenido notables del todo (ni gratuitos) porque varias propuestas resultan rematadamente caras.