Crónica de la III Cena Morista

Estábamos convocados a la Tercera Cena Morista. ¿La fecha? No fue establecida al azar. El viernes 8 de este mes de febrero. ¿Algo les dice? Si, es el 199 aniversario del nacimiento del Prócer don Juan Rafael Mora, Libertador y Héroe Nacional.

 

Comienza a correr el plazo de este año para que celebremos con toda la hermosura que el caso demanda, el bicentenario.

 

En esta ocasión, hay, además de la participación del morismo militante, un invitado especial: se trata de míster Robert Lenz, presidente de la Asociación Abraham Lincoln con sede en Illinois, Estados Unidos de América.

 

La cita se señaló para las 7 de la noche en el Club Unión, en San José.

 

Los concurrentes comenzaron a llegar desde mucho antes de la hora; y conforme pasaban los minutos un número más allá de lo previsto se hizo presente. Las mesas acordadas para recibir a los participantes resultaron pequeñas. Hubo apuro por darle asiento a las personas, hombres y mujeres que iban a rendir homenaje a Juan Rafael Mora y a Abraham Lincoln.

 

Comenzó el acto.

 

Se introdujo el Pabellón Nacional en manos de los elementos de la Fuerza Pública, como representantes del Ministerio de Seguridad Pública, custodio del emblema nacional, y a los acordes del clarín con el Salud Noble Bandera de Blanco Azul y Rojo.

 

Luego, las notas de nuestro glorioso Himno Nacional fueron cantadas con toda la emoción del momento, por todos los concurrentes.

 

Siguió el Himno a Juan Rafael Mora: “Evoquemos las ínclitas glorias, a los héroes rindamos honor… porque el nombre de Mora es la llama que el civismo viril encendió”. Sentimos de nuevo nuestro viaje al pasado, años de escolar en la primera enseñanza, al repasar las notas escritas por el poeta don Carlos Luis Sáenz.

 

Comenzaba un nuevo viaje, ahora en los años cumplidos, con la fidelidad al gran Libertador de la opresión filibustera.

 

Se escucharon respetuosamente las notas del Himno Nacional de los Estados Unidos.

 

El señor presidente de la Junta Directiva del Club Unión, don José Francisco Aguilar ofreció un brindis a nombre de su representada, con un discurso muy afectuoso de recuerdo a los presidentes Mora y Lincoln, como heraldos combatientes del filibusterismo y la esclavitud. Era el preanuncio del tema candente de libertad entre la guerra y la paz.

 

Se develizaron los retratos de los presidentes Juan Rafael Mora y Abraham Lincoln, obra del pintor costarricense Gonzalo Morales, quien en uso de la palabra explicó detalles importantes de su trabajo. Hubo un gran aplauso para el señor Morales por lo atinado de su obra.

 

Le tocó dentro del programa el uso de la palabra al historiador don Armando Vargas Araya. Fue martillando con su elocuencia, el Informe sobre el Año Morista.

 

Desgranó con certeza todo el camino recorrido en el año y emprendió lo que se pretende cumplir en el 2014, Bicentenario del nacimiento de Juan Rafael Mora.

 

Atentos con concurrentes, pasamos por esa historia anual, con la visita del Dr. Robert J. Lenz, Presidente de la Asociación Lincoln en los Estados Unidos, en junio del año anterior. Allí se convino en su participación en los actos de esta fecha.

 

Mucha curiosidad existía por conocer la exposición del Dr. Lenz.

 

Se honró la memoria de Mora y Cañas en hermoso acto celebrado en el Cementerio General con motivo de cumplirse fecha de sus asesinato, y durante el cual el señor Embajador de El Salvador colocó coronas de laurel en las tumbas de los ilustres desaparecidos. La Asamblea Legislativa guardó un minuto de silencio en homenaje a los Próceres, y e incluyó en el acta “El proyecto de país del presidente Mora y del general Cañas”, texto leído en el Camposanto.

 

Hizo hincapié en la publicación de cinco obras referidas a la Guerra Patria. Dentro de ellas sobresalen la traducción del libro escrito por el eminente historiador estadounidense Robert May titulado El bajo mundo del destino manifiesto; otro sobre el General Cañas, y las Crónicas Periodísticas de la Campaña Nacional, esta última de muy suntuosa edición gracias al empeño del empresario morista don Mauricio Ortiz.

 

Anunció el orador que para el Bicentenario Morista, el año venidero, se publicarán tres obras de tipo documental sobre don Juan Rafael, dos  a cargo del historiador Raúl Aguilar Piedra, y otra al propio don Armando. Se publicará la tercera versión ampliada y corregida de libro El lado oculto del Presidente Mora.

 

La nota luctuosa fue la muerte del poeta Antidio Cabal, que repercutió en el seno de la colectividad morista, y además en España y Venezuela.

 

Discurrió luego don Armando, sobre otros artículo publicados en la prensa. Uno del Dr. Juan Durán Luzio,  síntesis de un ensayo,  sobre la influencia de Andrés Bello y Domingo Faustino Sarmiento, en el pensamiento del  Presidente Mora. Otro comentario del Embajador de Italia sobre el folleto El Comandante Legero y Giuseppe Garibaldi en Costa Rica”

 

Se dieron siete conferencias sobre la figura de Mora y su tiempo, organizadas por la Tertulia del 56.

 

Cerca de 600 alumnos del undécimo año han participado en las charlas sobre la figura del Presidente Mora. Forma de poner en la juventud la verdad de una época. “Ciertamente la verdad libera de la ignorancia”

 

Aludió a la situación del estado actual de la ruta 1856 – Juan Rafael Mora, trocha que se construye paralelo a río San Juan, tanto sobre los problema de construcción como la judaización de mismo, solicitando a los Tribunales de Justicia un pronta solución del caso, cuanto una formal petición al gobierno nacional para que salga de su letargo y concluya la obra.

 

Otro tema de la mayor importancia lo fue la entronización del retrato de nuestro Libertador en la Galería de los Patriotas Latinoamericanos, en la sede del Gobierno de la República Argentina. Aludió también que hay bustos del Presidente Mora en Río Janeiro, Brasil, y en Guadalajara, México; señalando otros homenajes en España, y en marcha en El Salvador, donde se proyecta construir la Plaza Costa Rica, donde se colocarán efigies en bronce Mora y Cañas.

 

La Academia Costarricense de la Lengua, extendió carta de legitimidad al adjetivo morista en tres acepciones.

 

Finalmente concluyó su informe trayendo las palabras del escritor don Modesto Martínez, que advirtió sobre las semejanzas de Mora y Lincoln, y que será el análisis del invitado especial en esta noche  don Robert J. Lenz.

 

Discurso de Robert J. Lenz

 

Abordó entonces el invitado señor Lenz en un discurso todo el peregrinaje que enfrentó la política de  los Estados Unidos antes de su independencia; en las trece  colonias originales existía la esclavitud. No se guardó palabras para exponer todo ese aparato creado por el Destino Manifiesto, “como si la Providencia hubiera dispuesto que Estados Unidos ocupara todo el continente Norteamericano, sin importar los derechos de los Estados vecinos y los pueblos originarios”.

 

Eso fue el dispositivo entronizado a lo largo del siglo XIX como capítulo expansivo de los diferentes gobiernos para conquistar terrenos en favor de su país como en el caso de Luisiana mediante la compra en un negocio con el Emperador Napoleón I; y en otros casos con la negativa de España de vender Cuba.

 

A raíz de esa expansión se perfiló claramente un desarrollo desigual entre los Estados del norte y  los del sur. Cosa que terminaría con la separación de los estados sureños creando una Confederación que provocó la guerra civil.

 

En ese engranaje de situaciones, se produjo en primer término, la política de los presidentes de los Estados Unidos, James Folk, Franklin Price, y James Buchanam, proclives a utilizar esa expansión con figuras que, como adelantados, corrían por los diferentes territorios y luego pasaron a ser parte del patrimonio de los Estados Unidos.

 

Es el momento que reúne no físicamente sino con deberes morales las figuras de Mora y  Lincoln.

 

Los estados del sur se alimentan de la mano de obra esclava como forma de desarrollo económico; el norte abarca, por el contrario, ese desarrollo con concepto liberal. Trae consigo, un sur agrícola y dependiente básicamente de su producción algodonera que se vende a Inglaterra, y un norte caminando por el sendero del industrialismo.

 

La balanza del poder se juega en los estados que se van incorporando a lo largo de esos primeros decenios. Y es el momento que los ojos se posan en los países hispanoamericanos.

 

Comienza la guerra con México,  luego de la anexión de Tejas, y a la cual se opone el representante Lincoln, si otro suceso que su voz ahogada por el triunfalismo del Destino Manifiesto. México pierde el 40% de su territorio cedido al vencedor de la contienda, Estados Unidos.

 

Es la hora de los filibusteros.

 

William Walker incursiona sobre la Baja California y es derrotado.

 

Nicaragua, en lucha civil casi desde la independencia centroamericana, con los legitimistas o conservadores de Granada frente a los democráticos o liberales de León, terminan estos últimos contratando los servicios de Walker y sus filibusteros. Vencida la resistencia legitimista, tomada Granada, Walker se convierte en el Presidente de Nicaragua, en una votación fraudulenta.

 

El esclavismo lograba una victoria que podría inclinarse en favor de los estados sureños.

 

Aquí comienza el gran ministerio de Abraham Lincoln. Organiza a mediados de los años cincuentas un nuevo partido para atajar la expansión del esclavismo.

 

Convertida Nicaragua en un feudo del filibusterismo, el Presidente Mora tuvo la conciencia del peligro que para Costa Rica significaba lo que ocurría en aquel país, y convocó a los costarricense a defender su territorio.

 

Dijo el orador: “Todos ustedes conocen la historia heroica de Juan Rafael Mora, Héroe Nacional y Defensor de la Libertad de Costa Rica”. Me permito hacer una reflexión. Esa historia, la verdad de esa historia, apenas se comienza a analizar; durante más de siglo y medio, las fuerzas que propiciaron el derrocamiento del Presidente Mora y luego fraguaron su asesinato, escondieron esa heroica jornada del pueblo de Costa Rica, y la figura de su líder.

 

Abonó el señor Lenz su discurso con la oposición vertical de Abraham Lincoln contra el esclavismo. En distintas épocas de su vida, pero principalmente durante su presidencia tomó decisiones en ese sentido. Refutando la posición de algunos republicanos, aprovechó la conferencia de gobernadores en Nueva York sobre el esclavismo y dijo: Si esa posición se convirtiera en una política de nuestro gobierno y de nuestro partido, “a pesar de nosotros mismos, sobrevendría el filibusterismo en todos los territorios del  sur que acabarían como Estados esclavistas”.

 

Finalmente terminó su alocución con referencia al valor continental de Lincoln y de Mora en defensa de la Libertad y contra el esclavismo.

 

Fue muy aplaudida su intervención.

 

El clarín nuevamente sonó con ese hondo valor de nuestros colores  patrios, y a su acorde, se retiró el Pabellón Nacional.

 

La cena siguió, y los concurrentes iniciamos nuestras pláticas, sintiendo que el morismo era el gran presente en todas las conversaciones.

 

¡Gran noche de nostalgias y también de otras muchas cosas que hacer el el futuro!

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>