Los cargadores

El Conquistador frente al Emperador. Los mitos sagrados condensan grandes irrupciones de la historia.

 

Quetzalcóatl he emigrado; larga huida por montes y ciudades; el mar de las tormentas lo recibe. Vuela hacia el este. De allí ha de regresar.

 

“Has arribado a esta ciudad a sentarte en tu solio, en tu trono…llega a la tierra y descansa. Toma posesión de las casas reales, da refrigerio a tu cuerpo”. Así habló el Emperador.

 

Los presagios juegan con el destino. El fuego y los rayos, aves monstruosas y lloros por lo hijos yendo lejos, quizá a la guerra,  conjugan las arteras notas de una cola inmensa en el firmamento.

 

Yuxtaposición de elementos que conforman la desaparición de un imperio, y su reemplazo con otras figuras, otros valores y otros sentimientos.

 

Silencio de siglos; arrobo de una nueva raza surgida de conquistadores y conquistados.

 

Sobre esa planta de raíces firmes, nacen los Capitanes de la Libertad.

 

Pero la serpiente emplumada juega aun con los mismos presagios.

 

Otros hombres blancos, blancos como la nieve, acarician sus propios destinos; la otra raza, crisol de los mestizos, levanta sus ojos como acaso lo hiciera Cuitláhuac con su veto al Conquistador para entrar a la ciudad.

 

Repetición de la historia. Los acompañantes del Conquistador hambrientos de poder, abrieron el cerrojo con la falacia de ser simples cargadores.

 

En el mundo de hoy hay miles de nuevos cargadores pendientes de entregar las llaves de esa raza de bronce.

 

Cuauhtémoc se levanta de su lecho de rosas…!

 

 


1 comentario

  1. José Calvo

    Lo hombre blancos dicen que van cargados con el white man´s burden

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