El sol invicto

El sol invicto con sus rayos y fulgores. Modera y modela el tiempo.
Sin fatiga corre por paralelos y meridianos. Soplo de estadios llenos o vacíos de nieves, de páramos o de selvas en la vigencia de la vida.
¿Dónde sus acentos despliegan cantos o silencios?
En la transfiguración del pensamiento surcamos del sol a la vida humana con sus gracias y sus anhelos, sus triunfos y sus derrotas.
Oteamos un mundo nuevo siempre viejo y siempre nuevo.
Las palabras son reflejos de gracia plena, y sin embargo, luego de pronunciadas se esconden con la presión de los poderíos.
Sarcófago de mentiras acumuladas en la isla de los naufragios de la historia.
La noche aprisiona los campos de labranza: se escuchan las quejas de los más endebles seres humanos. Opacidad y lobreguez.
El látigo sobre los mercaderes del templo se ignora ante la impasibilidad los sistemas sociales.
Todo abarca un mundo inequitativo, lacra infame de desventuras y frustraciones.
El sol se oculta pero ha de renacer con el triunfo de la verdad y la justicia.
Su mensaje es eterno pese a sus ocultaciones.

 


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