Desarrollo en Costa Rica: ¿para qué y para quién? (2)

En la primera parte del presente artículo se analizó brevemente cómo se fue creando el Estado de Bienestar en el país (décadas cincuenta, sesenta y setenta) y transformando la estructura productiva que le daba sustento, hasta que a finales de la década de los setenta y e inicios de los ochenta, se presentan grandes signos de agotamiento de esa estructura. Ello significó que se dieran grandes presiones en la balanza de pagos, en el endeudamiento público, altas tasas de inflación, crecimiento del desempleo y elevados niveles de pobreza.

 

Como resultado de esa crisis se plantea un modelo de desarrollo alternativo para Costa Rica, basado en las políticas del “Consenso de Washington (1989). Para ello se ofrecieron recursos financieros al país, por parte del  FMI, del Banco Mundial y la AID (condicionalidad cruzada) a cambio que el país adoptara la “nueva” política económica.

 

Recientemente, con la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014, quedó más en evidencia el camino seguido desde mediados de la década de los ochenta. El Plan indica que la Visión al 2014 sería: “Avanzar hacia un desarrollo seguro liderado por la innovación, la ciencia y la tecnología, fortalecido por la solidaridad y comprometido con la sostenibilidad ambiental”. Además, en el “eje de competitividad e innovación” se expresan, entre otras, las metas de “Alcanzar exportaciones por un monto de US$17.000 millones”, “lograr inversión extranjera directa acumulada por un monto de US$9.000 millones” y ejecutar proyectos de inversión pública (en el eje referido) en infraestructura vial, puertos y aeropuertos y construir un Centro de Convenciones.

 

Al presente, esas metas se han procurado alcanzar mediante inversiones extranjeras. Por un lado, las concesiones públicas para mejorar la “competitividad nacional” en proyectos de infraestructura y, en segundo lugar, por medio de la promoción de la inversión extranjera en áreas que antes estaban operadas por instituciones del Estado. El Plan prevé que el 43% de los US$9.000 millones de inversión extranjera sea en esas áreas. En otras palabras, el Estado (a través de COMEX)  procura ampliarle el mercado doméstico a empresas extranjeras y se enfrenta contra el mismo Estado (las instituciones como el ICE, los bancos estatales, el INS, entre otras). Ello no obstante que las empresas extranjeras gozan de grandes beneficios, incluso del no pago del impuesto sobre la renta o sobre los beneficios que se remiten al exterior.

 

Pero aún más. La oferta exportable tiene las características que un 1,5% de las empresas (casi todas extranjeras) logran exportar el 70% del total de las ventas al exterior, tienen un bajo contenido de valor agregado nacional y en general no generan mucha mano de obra. Por ello su efecto sobre la economía local es limitado.

 

En resumen, la estrategia de desarrollo del país descansa no en la innovación propia y la ciencia y la tecnología, sino en la apropiación de servicios que antes el Estado costarricense administraba. Esa es, en mi criterio, la esencia del actual modelo de desarrollo, donde esos factores limitan la distribución del ingreso y la misma acción del Estado por mejorar las condiciones de vida de los habitantes.

 

El desarrollo de un país dejó de ser una concepción solo económica desde hace algunos años. Ahora existe el concepto “desarrollo humano sostenible”, que significa que la economía debe al mismo tiempo distribuir sus beneficios en forma equitativa; además, debe procurar regenerar el medio ambiente; formar y educar a todas las personas; ampliar sus oportunidades y permitirles su contribución en las decisiones que les afecten.

 

En ese contexto, es necesario redefinir el modelo de desarrollo (qué deseamos como país y el para quien de sus beneficios) y reconstruir nuestra estrategia de desarrollo. Por cierto no se trata de cerrarse al comercio internacional, ni de impedir nuevas inversiones extranjeras, sino impulsar a las Pymes locales y cooperativas mediante programas de apoyo a la innovación, financiamiento, entre otras muchas acciones que deben realizarse. Además, la apuesta por una educación transformadora de las condiciones de vida de la población, incluyendo el reforzamiento de las ferias científicas, es necesaria. Pero el diseño de la estrategia es otro tema por desarrollar.

 

 

 


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