China, Brasil, Argentina y los países europeos

Podríamos argüir más de un argumento; olvidemos los circunloquios y vayamos al grano sin contemplaciones. Siempre se dijo que Brasil, al igual que China, eran unos gigantes dormidos. Ahora China es la segunda potencia económica del mundo; Brasil ya supera a Gran Bretaña, y vine a una rueda de Rusia. Algunos miembros de La City londinense levantan sus carpas con destino brasileño. Argentina reviste un caso singular por  levantarse de las cenizas, nueva Ave Fénix,  en menos de diez años.

Sabemos que en China funciona un capitalismo de Estado; los problemas políticos de siempre, evidencian un sistema muy alejado de los principios de la cultura occidental, en realidad, los procesos políticos no han funcionado conforme los esquemas que en abstracto actúan en los países occidentales tan proclives, muchos de ellos a crear sus propias reglas, a contrapelo de los valores democráticos como los entendemos nosotros. Golpes de Estado, rompimiento de los órdenes constitucionales, persecución de opositores con asesinatos o emigración, son lacras que hemos visto a lo largo de décadas.

Brasil por el contrario, pasada la etapa de golpes de estado y militares a cargo del gobierno – estos siempre dejando una estela de grandes injusticias y con la entrega de sus riquezas al capital foráneo – ha venido abriéndose un venturoso camino democrático inserto con un desarrollo nacional muy fecundo. Elecciones competidas y triunfo otorgado sin cuestionamientos luego de ese proceso militar, acusa hoy un desarrollo espectacular. Es un gigante despierto en la búsqueda para dar satisfacción a la mayoría ciudadana.

Argentina, viniendo también de un gobierno militar y de una ideología neoliberal culpables del “default” del 2001, se ha levantado acusando desde 2003 un crecimiento económico comparable con China. Y ese crecimiento ha servido para desarrollar un plan general de mercado interno que garantice los recursos fiscales necesarios para sustentar la industrialización y el estimulo comercial, abandonada en la etapa de los golpistas militares y con la política de venta de las empresas nacionales a grandes consorcios internacionales, en muchos casos por una bicoca.

Tal vez, el principal logro de Brasil, ha sido el de sus gobernantes civiles que pusieron sobre la balanza el desarrollo nacional por encima del mero criterio exportador. Sus últimos dos gobernantes, Lula, obrero sabía de las grandes tribulaciones de la clase trabajadora y tomando los riesgos correspondientes, se  empeñó en rescatar de la extrema pobreza a miles de brasileños, logrando con ello el crecimiento del mercado nacional. Al contrario de los países netamente exportadores, Brasil sustenta su economía básicamente en este importante rubro.

Cuando vemos a Europa lidiar con una grave crisis y atina solo entrar por el camino de los irritantes ajustes para dejar los mercados cada vez más hundidos por falta de compradores dado el creciente y casi imparable desempleo, es notoriamente infame que se hagan esos ajustes ante la desesperación de familias enteras. Mientras los rescates europeos pasan por la ventanilla de los bancos que las cierran al crédito personal o empresarial, en países sudamericanos, Brasil  y Argentina, utilizan fondos públicos para alentar el consumo elevando salarios y pensiones.

Algunos motejan tales cosas como “pupulismo”, cuando en verdad es justicia social.

La prensa argentina trae hoy 3 de febrero varias informaciones importantes: por un lado, el gobierno decidió suspender incentivos a ocho grandes petroleras por un total de 2103 millones de pesos argentinos destinados desde 2008 a mejorar la exploración y explotación del oro negro, incorporar reservas e incrementar la producción de combustibles, en razón de haberse cumplido con el propósito para el cual fue creado, y en varios casos por cobrar sobreprecios en la venta de gasoil en la venta a empresas de transporte de pasajeros  de carga. Tal programa no se tenía como populismo.

Por el contrario, el Ejecutivo argentino amplió las zonas para pedir subsidio en los servicios públicos a 71 mil usuarios que agregados a que actualmente los reciben constituirá un total de  255.558  usuarios para un suma global de 557 millones de pesos argentinos. Tales subsidios serán considerados como populistas por los economistas ortodoxos.  En otras palabras, le quintan a los poderosos para darle a los más necesitados.  Algo así como el estimulo de Robín Hood.

China es el principal acreedor de los Estados Unidos, ha mostrado interés en ayudar a los países de la Unión Europea en sus problemas. Claro, no lo hará gratuitamente. Aparte del correspondiente precio por sus recursos, gestionará reconocimiento como país donde hay libertad de comercio. Algo que hace refunfuñar a más de uno. Pero es lo cierto: los países europeos  volverán la mirada hacia otro lado en cuanto se acuse al gobierno chino de la violación de los derechos humanos; tendrán “compresión” sobre ese extremo. Todo se vale cuando los yuanes se ponen por delante.


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