¿Cuchillo pa’ su propio pescuezo?

El modelo o estrategia económica neoliberal –predominante desde aproximadamente 1985– ha reestructurado a profundidad la sociedad y economía de Costa Rica. En lo económico, una de las facetas principales de esa reestructuración tiene que ver con el decisivo papel que asume el mercado externo vía exportaciones y turismo. En ese marco, la inversión extranjera adquiría un papel importante, que complementaba e impulsada el crecimiento exportador y turístico.

Esta estrategia neoliberal ha pasado por tres fases. La primera, de 1985 a 1997, de “exportación ligera”. La segunda, de 1998 a 2004, bajo el predominio de la inversión transnacional de alta tecnología y las grandes cadenas hoteleras. A partir de 2005 se produce un cambio muy significativo: la afluencia de capital extranjero asume un papel decisivo y genera disturbios que potencialmente podrían tener importantes consecuencias.

Ese incremento sustancial en los flujos de capital extranjero se da tanto en la parte correspondiente a inversión extranjera directa (IED) –la cual se supone está vinculada a lo productivo– como en lo correspondiente a capitales de cartera o de corto plazo (los llamados capitales golondrina o especulativos). Estos últimos se orientan hacia inversiones financieras y tienen usualmente un comportamiento sumamente volátil. El examen detenido de los datos muestra que, a partir de 2005, el movimiento expansivo de las entradas de capital es empujado sobre todo por los capitales golondrina más que por la IED.

En correspondencia con lo anterior, se constata que las distintas evoluciones que la economía costarricense experimenta durante este período, están decisivamente influidas por los flujos de capitales golondrina. Ocurre así, muy claramente, con el auge de 2006-2007. Ante la crisis mundial, y el pánico que esta suscita, las entradas de capital en 2009 se reducen pero son los especulativos los que salen en forma tumultuosa. Hacia finales de 2009 y a lo largo de 2010, en cuanto la economía mundial, así como la de Costa Rica, se estabilizan y dan algunos signos, aunque vacilantes, de recuperación, igualmente las entradas de ese tipo de capitales reviven y aumentan sustancialmente.

Tal es el signo particular que marca este período comprendido entre 2005 y el momento actual: una influencia decisiva por parte de los flujos de capital extranjero, especialmente los especulativos o capitales golondrina. Ha habido un impacto general sobre la economía en su conjunto, pero, sobre todo, ello ha afectado una variable que dentro de este modelo neoliberal es clave: el tipo de cambio colón-dólar.

Como sabemos, se ha dado lugar a un movimiento tendencial hacia la revalorización del colón frente al dólar. Es lo esperable, dada la gran abundancia de moneda extranjera. En rigor, este fenómeno (la revalorización del colón) empieza a manifestarse desde finales (hacia septiembre-octubre) de 2005. Es inexacto –como lo dicen la prensa comercial y las cámaras empresariales, con el refrendo de no pocos de los economistas de gran cartel– que sea un problema de los últimos meses. Los datos a ese respecto son contundentes y la evolución que manifiestan claramente coincide con la que a su vez muestran las entradas de capitales extranjeros, en particular los de tipo golondrina.

Entre finales de 2005 y finales de 2008 hay un movimiento sostenido hacia la revalorización del colón. Esta se revierte parcialmente a finales de ese año y a lo largo de buena parte de 2009, justo en coincidencia con las grandes salidas de capitales de corto plazo que provoca la crisis. Pero el problema retorna en cuanto se restituyeron las entradas de capitales, ya desde finales de 2009, a lo largo de 2010 y hasta este momento.

Que todavía en 2008 el efecto de la revaluación del colón no suscitara particular malestar en los diversos sectores empresariales concernidos, puede entenderse si pensamos que por entonces el país vivía un auge económico. Este era indudablemente insostenible –justo porque nacía a partir de esas entradas de capitales especulativos– pero en todo caso generaba una ilusión de bonanza y prosperidad. Las circunstancias actuales son diferentes por muchas razones. De por medio está la caída de la economía en 2009 y la vacilante recuperación posterior, a lo cual se superpone el efecto destructivo acumulado a lo largo de los cinco años y medio que ya dura el proceso de revalorización del colón.

Esa es una de las cargas principales que frena la economía y le complica el panorama al de por si errático gobierno de Laura Chinchilla. Pero esto tiene una implicación mucho más importante que se sintetiza en lo siguiente:

1. El modelo o estrategia neoliberal ha hecho de las exportaciones y el turismo los motores fundamentales de la economía.

2. En ese contexto, el tipo de cambio deviene variable clave ya que influye de forma decisiva en la capacidad de esas actividades para soportar la competencia en los mercados.

3. La revalorización del colón, especialmente cuando se afirma como tendencia de mediano y largo plazo, subvierte gravemente las bases en que se sustentan esas actividades, pero también pone en riesgo aquellos sectores que producen para el mercado interno y compiten con las importaciones.

En breve: la estrategia neoliberal está en curso de colisión consigo misma, atrapada en un movimiento contradictorio que genera condiciones que eventualmente destruiría los pilares que lo sostienen, especialmente en lo que se refiere al tejido empresarial de base nacional que ha logrado prosperar a la sombra de las políticas de fomento de las exportaciones y el turismo.

¿Podrán corregir a tiempo este grave problema? De momento, tan solo podemos decir que el gobierno de Chinchilla no parece capaz de generar ninguna respuesta inteligente.

(Del blog: *Soñar con los pies en la tierra*)


1 comentario

  1. José Calvo

    Mi conclusión es que de repente el destino de las naciones pequeñas es ser zarandeadas por la conducta de las grandes, y de que lo mas importante para ellas es diseñar alguna política de autonomía para protegerse de las épocas malas causadas por aquellos cuyo ejemplo imitamos tan imprudentemte en las buenas. !Que caray!, de aquellos cuyo discurso se ha convertido en una ley estricta que sigue animando nuestrta conducta en medio de la crisis.

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