Lluvias torrenciales y voluntad de Dios

“Muerte y destrucción por lluvias y avalanchas”, dicen los titulares de los periódicos. Daños gravísimos en seis provincias y en más de 50 rutas. El cerro Pico Blanco en Escazú se vino abajo, hay 20 muertos y 19 desaparecidos. Lo del deslizamiento del cerro estaba anunciado desde el 2002, dicen los periódicos, pero las lluvias de Tomas nos tomaron por sorpresa.

¿Cómo pueden decir los periodistas que las lluvias no estaban anunciadas cuando el 26 de setiembre de este año, en flamante artículo de *La Nación*, el Instituto Metereológico Nacional advirtó que las torrenciales lluvias de setiembre se triplicarían en octubre y noviembre en el Pacífico Central y el Valle Central?

El IMN explicó prolijamente las causas: 1- La Niña: las aguas del Pacífico están más frías; 2- el Atlántico está más caliente de lo normal en 1,5 grados Celsius, el calentamiento más alto de las últimas décadas; 3- la presión atmosférica del Pacífico tiene los valores más altos de las últimas décadas; 4- la Zona de Convergencia Intertropical (zona de bajas presiones atmosféricas) está más al norte de su posición normal, prácticamente sobre Costa Rica, lo que aumenta la intensidad de la estación lluviosa; 5- hay mayor cantidad de ondas tropicales; 6- las temperaturas han estado más altas de los normal, tanto en el Pacífico como en el Valle Central.

Lo que el IMN no dijo, y que el gobierno irresponsablemente tampoco nos dice, es que los seis fenómenos que causan las lluvias torrenciales se deben al calentamiento global y a su efecto, el cambio climático.

En setiembre de este año el experto de la ONU en cambio climático, Rajendra Pachauri, se tomó la molestia de viajar a Guatemala para advertir a todos los gobiernos de Centroamérica que el cambio climático empezó y será cada vez más intenso, y que Centroamérica será una de las regiones del mundo más afectadas. Pachauri “pide a gobiernos concretar acciones para adaptarse a cambio”, dice un artículo del 28 de setiembre en *La Nación*.

Pero las autoridades de Costa Rica no solamente no hicieron nada, sino que insisten en no relacionar la destrucción y la muerte causada por la intensificación de las lluvias con su verdadera causa: el calentamiento global y el cambio climático.

¿Será que hacer algo contra el cambio climático va en contra de los intereses de ciertas personas?

Dice un excelente artículo del experto Brahma Chellaney publicado el 4 de mayo en *La Nación*, que “la conservación y manejo de los bosques son cruciales para hacer frente al cambio climático”. ¿Y qué está pasando en Costa Rica? Que en estos momentos hay varios proyectos que van en contra de cualquier manejo racional de los recursos para hacerle frente al cambio climático.

Citaré dos.

El primero es el decreto 35748-MP-MINAET-MIVAH que permite la ampliación del anillo de contención de la GAM, con lo que las compañías constructoras podrán urbanizar terrenos frágiles y llenos de árboles y bosques en el Valle Central que hasta ese momento estaban protegidos. Si el gobierno acepta que los recientes deslizamientos en Escazú provocados por las lluvias torrenciales se deben al cambio climático, salta a la vista que el decreto es suicida, o mejor dicho, homicida: pone en peligro la vida de miles de ciudadanos para que las compañías urbanizadoras puedan hacer clavos de oro. Será entonces por eso que el gobierno guarda silencio respecto a la verdadera causa de las lluvias torrenciales, a pesar de los “gritos” de los expertos.

El segundo es el proyecto minero Crucitas. El gobierno de Laura Chinchilla no puede decirle a la ciudadanía que las lluvias torrenciales se deben al cambio climático, porque no podría justificar que se siga adelante con un proyecto minero que destruye cientos de hectáreas de bosque lluvioso, ecosistemas y especies, que son vitales para mitigar los efectos del cambio climático, solamente para que una compañía extranjera y sus socios ticos hagan clavos de oro.

Por eso las autoridades prefieren dejar que la gente siga creyendo que las lluvias torrenciales, la destrucción y la muerte se deben a la voluntad de Dios.


1 comentario

  1. martin montoya

    Que alegría, hasta que por fin volví a leer un artículo nuevo de Ana Cristina Rossi, esperaré seguir leyendo más.

    Gracias.

    J.MARTIN MONTOYA.

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