La prensa y la homilía de Raniero Cantalamessa

Son las cinco de la tarde del Viernes Santo. Empiezo mi repaso por los medios digitales. En la página de internet del diario mexicano *La Jornada*, leo el siguiente título noticioso: “Sacerdote compara ataques a Benedicto XVI con antisemitismo”. Quedo asombrado. Luego, en el sitio del diario español *El País*, leo este título: “El Vaticano compara las críticas a Benedicto XVI con el antisemitismo”. Doy *click* al título y me remite a la noticia, pero con otro título: “El predicador de la Casa Pontificia compara los ataques al Papa con el antisemitismo”. Mi sorpresa crece.

Paso ahora a *La Repubblica*, de Italia, donde se lee “Chiesa e pedofilia, il predicatore papale: Attacco violento come l’antisemitismo” y aparece una noticia asociada que se titula “Il mondo ebraico: Paragone assurdo”. Ahora lo que estoy es sin habla.

Finalmente, paso a leer el *New York Times*, que titula la noticia de esta manera: “At Vatican, persecution of Jews is invoked”. Me vuelve el habla al leer que el diario, pese a atribuir la comparación a Raniero Cantalamessa, por lo menos indicó que un vocero del Vaticano explicó que la comparación de la persecución al Papa con el antisemitismo no es una posición oficial de la Santa Sede.

Pero… ¿a qué se debe mi sorpresa?

La respuesta es muy simple: yo vi (y puse antención a) la transmisión en vivo que hizo *EWTN*, de la misa celebrada por el Papa, en la que el padre franciscano Raniero Cantalamessa pronunció la homilía a la que se hace referencia. El sacerdote, quien efectivamente es el predicador de la Casa Pontificia, lo que hizo fue leer parte de una carta que le remitió un amigo judío, en la que éste le externó a Cantalamessa su solidaridad para con la Iglesia y Benedicto XVI, por el ataque generalizado (según palabras del propio remitente de la misiva) que se hace contra todos los católicos (religiosos y laicos) por lo casos de abuso sexual contra menores. Fue en ese contexto, en que el autor de la carta externó que desatender la responsabilidad personal de quienes cometieron los actos abusivos y atacar de forma indiscriminada a la totalidad de la Iglesia y al Papa, le recuerda a él (al amigo del franciscano) el antisemitismo.

Como se puede observar, una cosa es la que yo presencié en vivo a través de la televisión y otra muy distinta es la expuesta por grandes medios en los títulos de sus informaciones. No fue el padre Cantalamessa quien asoció las críticas al Papa y a la Iglesia con el antisemitismo. Mucho menos es la posición de la Santa Sede. Sin embargo, de manera sorprendente, se ha divulgado la noticia con títulos que atribuyen la comparación dicha al Vaticano y al predicador de la Casa Pontificia. ¡Eso no es así! ¡Esos títulos son incorrectos!

Podrá decirse que en el contenido de la información sí se menciona que el padre Cantalamessa hizo lectura de una carta que le remitió un amigo judío. Pero ello no permite obviar que el título que cada medio da a la información, influye sobre la manera como esta es percibida por quienes la leen (que creo que son menos que quienes se contentan con leer los títulos).

Y señalo todo lo anterior, no para defender a Raniero Cantalamessa, cuya estatura moral e intelectual es lo suficientemente reconocida como para tornar innecesaria una defensa de mi parte. Tampoco soy yo quien deba defender a Benedicto XVI por las denuncias explotadas por la prensa; él sabrá guiar a la Iglesia para salir de este episodio crítico, asumiendo las responsabilidades que procedan y manteniendo en pie la Fe católica.

Escribo estas palabras por mi molestia por el enfoque dado por grandes medios a la información de comentario. La carta leída por Cantalamessa expone el contexto en que su autor realizó la comparación entre el ataque generalizado a la Iglesia y el antisemitismo. ¡Eso es lo que se difundió por televisión a millones! Y si esto fue así, entonces ¿para qué se titula la noticia como si se tratara de una expresión propia del predicador de la Casa Pontificia o como si fuese la posición del Vaticano? No tengo una respuesta.

Lo que sí sé es que la noticia, con los títulos con los que ha sido difundida, ha causado ya más malestar contra la Iglesia, como lo evidencia la reacción de diversas comunidades judías, que califican la comparación como absurda. Queda así servida la mesa para debatir sobre la cobertura mediática de la Iglesia.


1 comentario

  1. El amigo judio escribio y “autorizo” la lectura de la carta. No creo que Cantalamessa la leyera sin autorización.

    Si Cantalamessa la citó es porque esta de acuerdo a la comparación.

    Cantalamessa es un “oficial” del Vaticano y lo que el haga, opine, atribuya es como si lo hiciera el Vaticano.

    Entonces, he aqui que mi opinión sea que los titulares de los diarios no han distorsionado la noticia.

    Gracias por su atención.

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