La lucha contra Alcoa (1970) y la turbamulta social

En el más reciente acto de celebración de los 40 años de las luchas contra la transnacional ALCOA, se pudieron escuchar muchas intervenciones. En el espacio abierto de las organizaciones sociales, por algunos de los protagonistas, los hijos de éstos y hasta los nietos, para los cuales esa fecha, 24 de abril es emblemática.

No se trataba de indagar los resultados de los contratos ley, se disolvieron solos, si se había, o no aprobado la ley, cuáles diputados fueron los que la apoyaron y cuáles no, Todo esto pertenece a la minuta de la historia y puede rastrearse en los diarios de la época, con cierta facilidad. La lucha contra la aprobación del contrato ley fue la primera unida que se dio entre los movimientos estudiantiles, de secundaria y universitaria, más las organizaciones sociales, todavía no se llamaba el conglomerado sociedad civil, pero surgieron, casi en todo el país, grupos de presencia casi inmediata, para oponerse a los contratos. Fue la primera vez, también, entre los años 1969 y 1970, en que organizaciones religiosas, cívicas, de las juntas progresistas, sobre las cuales se puede escribir mucho e investigar más, estudiantes independientes, personalidades intelectuales, más los militantes del antiguo Partido Vanguardia Popular, sus organizaciones de masas, principalmente juveniles, o las de fachada, que dieron una lucha que culminó el 24 de abril, en las cercanías de la Asamblea Legislativa, de los diarios, la antigua Avenida Central, los edificios de las grandes compañías internacionales: esos pulpos que desde siempre han buscado apoderarse de nuestros recursos naturales, y ciudadanos y ciudadanas de Pérez Zeledón, muy pocos, que dejaron ir sus voces, muchas veces airadas, contra la presencia de la compañía de explotación de la bauxita.

Todas esas luchas, así lo miro yo, eran herederas de las grandes manifestaciones estudiantiles del año 68, que recorrían el mundo, entre el jolgorio y los discursos políticos, contra todas las limitaciones del sistema capitalista, socialista y todos los otros existentes, reales o ficticios, que el menor movimiento de disidentes hacía que los tanques del Pacto de Varsovia, entraran a las ciudades para imponer un orden espurio, entre los escupitajos de los ciudadanos.

El movimiento juvenil costarricense tiene un reverdecer, si alguna vez lo tuvo, a partir de ese año. Se creó antes el Comité Costarricense de la Juventud, por iniciativa de la Juventud Vanguardista, socialista, según unos, tratando de lograr la unidad entre las diferentes juventudes de los partidos tradicionales, los nuevos, o los más nuevos, apenas existentes, el movimiento estudiantil de la Universidad de Costa Rica, la FESE, de secundaria, los autores en la Asociación de Autores de Costa Rica, la Juventud Obrera Católica (JOC), del movimiento de jóvenes trabajadores. Allí se discutieron muchos de los asuntos que luego serían carta de juego, en ese futuro que creíamos que nos pertenecía. Allí se formaron muchos de los jóvenes líderes, de todos los partidos políticos, organizaciones sociales y culturales, que luego ocuparon puestos relevantes en la administración pública, universitaria, la esfera privada o simplemente escucharon hablar de nuevas ideas, en el boca a boca esencial o en el Radio Bemba, que funciona mejor que todas esas confusas redes sociales, que convierten a muchos usuarios en simples chachalachas a tiempo completo o producen polémicas irrisorias, treinta personas, en el Club de los Vampiros Cibernéticos. Nada teníamos en ese momento. Exhaltados oradores, algunos con un pie en la verborrea demagógica y otra en la dislexia mental, que se escuchaban a sí mismos y sentían el vértigo que producen las multitudes, las hubo, cuando aplauden desenfrenadamente un instante para luego convertirse en tránsfugas.

Pero no habría ocurrido nada si no hay 24 de abril. El espacio legislativo, de votos y empujones, de sí al no, de las presiones ideológicas de la derecha olímpica, que había reinado en el gobierno Trejos Fernández, donde dio comienzo a la implantación de las ideas neoconservadoras, buscando como punto cimero la desnacionalización bancaria, el “anfismo” en todo su esplendor inicial, nunca pasó a otra cosa, para luego convertirse en el neoliberalismo, que ya es patrimonio de pensamiento de casi todos los partidos políticos del país.

El 24 de abril empezó a las ocho de la mañana con los preparativos para una marcha. El sitio de reunión esencial; frente a la Asamblea Legislativa, con oradores con derecho al berreo, que era lo único que nos quedaba, pues era obvio que el contrato iba a ser aprobado por lujosa mayoría, en tercer debate. Desde las doce del día los efectivos policiales merodeaban por todos lados. Desde Radio Monumental hasta la Asamblea Legislativa, mas el Parque Nacional. A las cuatro de la tarde las piedras, algunos ladrillos y otros elementos empezaron a circular, mano a mano, tomados del lado norte del Museo Nacional. A eso de las cinco y cuarto de la tarde algunos estudiantes cortaron la luz del recinto legislativo, cuando los diputados votaban nominalmente y de manera pública. Allí empezaron los gaseos lacrimógenos para deshalojar a los estudiantes, que estaban ya dentro del congreso. De allí para acá poco se sabe. Todos conocemos como saltó la primera pedrada. Un fósforo, no un coctel molotov, dio inicio al fuego en los cortinajes de las ventanas. Por unos instantes el fuego se desparramó rápido y, numerosos estudiantes, empezaron a bajar por la Avenida Central, hacia Radio Monumental, unos, los otros rompiendo cristales en turbamulta, buscando los locales de los medios de comunicación, principalmente el diario La Nación. Ya la ley estaba votada y a las seis en punto, en el despacho presidencial, se procedió a firmar la ominosa ley 4562, contrato 121-68, del 24 de abril de 1970, por parte del primer mandatario don José Joaquín Trejos Fernández. Los lugares señalados por la memoria estudiantil fueron apedreados, hasta que la ira estudiantil se fue esfumando hacia las 10 de la noche. Unos doscientos detenidos fueron a empujones a las celdas de la policía en Cuesta de Núñez. El Frente Nacional de lucha contra Alcoa dio por terminadas sus funciones.

Nadie se tapó el rostro. Todo sucedió a cara descubierta. Para que supieran quiénes éramos y el por qué lo hicimos. Sin la ira de todos, sin piedras, estudiantes o el famoso fósforo, todo habría sido solo un paseo por un jardín. Y el resto es historia para lo que ha ocurrido después, con altos, bajos y crescendos, desde que Juan Jacobo Rousseau, en el libro: “Emilio o la Educación” empezó a darle uso práctico a los términos modernidad, torbellino, turbamulta social, sociedad voluble, en 1762. Y es que eso lo habíamos aprendido muy bien, el significado práctico de las palabras, en las enseñanzas de Eugenio Fonseca Tortós, Isaac Felipe Azofeifa o Teodoro Olarte.

(*La Prensa Libre*)


3 Comentarios

  1. Ramón De la Vega

    No voy a comentar el texto en cuestión, pues al igual que el libro reciente del Dr. Romero Pérez sobre los 40 años de ALCOA, el señor Chase nos relata un marco histórico, coyuntural, bajo el cual acaecieron los hechos concernientes a la lucha por la NO aprobación del contrato-ley ALCOA (Aluminium Corporation of America), esta vez desde su óptica y remembranza. Lo cual por demás, es muy válido e ilustrador.

    Estaba esperando que el señor Chase escribiera este artículo. La semana pasada estuvimos en una conferencia en la Facultad de derecho de la Universidad de Costa Rica a propósito de los 40 años de ALCOA, y precisamente quedamos impactados con los relatos tan elocuentes y pulcros que don Alfonso nos expuso con ocasión de las jornadas estudiantiles del 21 al 24 de abril del 70.

    He leído escritos de Don Alfonso –no lo conocía en persona, hasta ese día- y realmente, reconozco que su capacidad como escritor no difiere de su calidad como orador.

    Todos los presentes nos deleitamos y sentimos la emoción ilustrada de aquel 24 de abril.

    Gracias don Alfonso, por mostrarnos una panorámica más amplia de aquellos sucesos, y a la vez, por calar en nuestros corazones la constante lucha por de los ideales patrios (a propósito de “Crucificados”, digo, de Crucitas).

  2. Miguel Antonio Solano Azofeifa

    Yo tambien fui encarcelado. lo digo con orgullo, solo defendía mi patria

  3. Isolda Martínez Rojas

    Unicamente quiero hacer una pregunta a Don Alfonso…que hay de cierto que en esa maniestación estuvo la hoy presidenta Laura Chinchilla.?

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