Por Milton Ruiz Guzmán, abogado y asesor parlamentario - [email protected]
Cuando niño recuerdo la alegría e ilusión que nos producía a mi hermano y a mi cuando nos llevaban a la Plaza González Víquez, más comúnmente conocida como “la Plaza Víquez”, a presenciar los espectáculos circenses. Varios circos se ubicaron en ese lugar en donde igual, por muchos años, se celebraron las llamadas “Fiestas Cívicas de San José” tradicionales de cada final de año.
Ahí, en uno de esos tantos circos que visitaban la ciudad de San José vi por primera vez en mi vida elefantes, tigres de Bengala, cebras, unos caballitos enanos llamados “Pony” y lo que más me causaba admiración: los trapecistas con sus audaces acrobacias pero más aún los llamados “magos o ilusionistas” que me asombraban con su habilidad de convertir o transformar objetos, o el poder de hacerlos desaparecer incluyendo personas.
Recuerdo a uno de esos magos en particular quien, desde su sobrero negro de copa alta hizo salir varios conejitos. Posiblemente fueron estos animalitos los que me hicieron pedirle a mi papá que le comprara el sombrero al “mago” para tener yo en mi casa muchos conejitos…
Han pasado muchos años desde entonces, pero los recuerdos se mantienen imborrables así como la fascinación de otrora por ese “arte mágico” de convertir o transformar cosas. Estos recuerdos han venido a mi mente recientemente, cuando en las circunstancias de vida presente como por arte de magia hemos vuelto al pasado, a la víspera del día del Referéndum. ¡Hoy es 6 de octubre del 2007 aunque usted no lo crea!
Sí, tal es el estadio temporal en que se encuentra el país por virtud de los términos concertados de ampliación de plazo para atender el acto de notificación ante la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA) en cuanto al cumplimiento de los procedimientos jurídicos internos de aprobación del Tratado de Libre Comercio.
El Artículo 124 de la Constitución Política señala el procedimiento que debe seguir todo proyecto para convertirse en Ley de la República: objeto de dos debates en días distintos no consecutivos, aprobados generalmente con mayoría absoluta de votos salvo casos especiales en los que se indique otra cosa, sancionados por el Poder Ejecutivo y finalmente, su posterior publicación en el Diario Oficial La Gaceta.
Todo este proceso no es otro más que el prescrito por el Capitulo XXII del TLC cuando refiere que el país signatario esta en capacidad de notificar al Depositario la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) haber cumplido y aprobado el Tratado según los procedimientos jurídicos aplicables. Complementado lo anterior, el Tratado entrará en vigor 90 días después de tal notificación.
Sin embargo, los demiurgos del Poder Ejecutivo han querido entender que la notificación de cumplimiento del trámite jurídico interno de aprobación del TLC y la tramitación y aprobación exhaustiva de la llamada Agenda de Implementación son actos concurrentes, lo cual es absolutamente falso. Hasta donde tengo conocimiento ninguno de los países Parte han llegado a la puesta en vigor del Tratado de Libre Comercio en esa forma. Pero además, como magos de circo han convertido el acto de notificación como si de la puesta en vigor del Tratado se tratara por virtud por los alcances de la innecesaria prórroga la cual nos lleva a un estadio precedente y a un texto del Tratado de Libre Comercio que no es el que el país aprobó por Referéndum.
Costa Rica como dijo la Sala Constitucional no esta afecta al procedimiento de certificación que prescriben leyes internas de los Estados Unidos ni a los acuerdos de ese país con las demás Partes.
Pero ahora con los términos de la dichosa prorroga “no más allá del 1 de octubre del 2008” para ser certificados, se impone al país una condición no aprobada por el pueblo de Costa Rica en el Referéndum sino que por este mecanismo quedamos a expensas de todo lo demás que se le ocurra a los Estados Unidos de América exigir y entregar más allá de la Agenda de Implementación de esta fecha.
Volvimos a la víspera del Referéndum con otras reglas de juego y otras condiciones. Siguen los magos causando espectáculo… pero ahora no son conejitos lo que sacan de sus sombreros: son trozos de soberanía la que desaparecen.
Columnista huésped | 10 de Marzo 2008
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