Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

Aprendiendo lecciones de EE.UU.: cuidemos la democracia

Columnista huésped | 5 de Enero 2008

Por Bernardo Aguilar González, profesor de Economía y Estudios Latinoamericanos, Prescott College, Arizona

La prensa costarricense informó a finales de 2007 sobre el papel de los intereses especiales en el proceso de aprobación de leyes complementarias al TLC. Así, los conflictos de intereses al recibir “regalos” de las manufactureras o las visitas de cabildeo de representantes influyentes de compañías con potenciales intereses en la aprobación de un proyecto no molestan a los padres de la patria de las bancadas del Sí al mismo nivel que las manifestaciones de libre expresión ejercidas desde las barras de la Asamblea Legislativa.

Me pregunto si la mitad de los electores costarricenses que se manifestaron contra el TLC tendrán algún recurso para polarizar las entradas del complejo legislativo y así evitar ser ofendidos por lo que parece ser indicio de pago de favores y compra de influencias. A la de menos son los espectros de la Casa Azul los que tienen que organizarse. En fin.

En Estados Unidos (hacia donde desde chiquitillos nos enseñan a los ticos que hay que mirar) hoy día, con ocasión de la campaña presidencial, se plantea una discusión interesante. La forma en que los intereses privados se han infiltrado en las instancias de poder de la administración Bush se está criticando duramente. Las conexiones políticas de compañías que se han beneficiado directamente de las decisiones de la administración Bush se están tildando de inapropiadas. Para Haliburton, Enron y muchas más, la era del cabildeo livianamente regulado en los pasillos de Washington parece estar llegando a su ocaso (aunque sea a nivel de política simbólica).

El “realpolitik” es duramente criticado. Hoy, después de más de una década de desarrollo, el proceso de autocrítica de Estados Unidos arroja la necesidad de un discurso político que busca rescatar a la democracia estadounidense. Así, los precandidatos demócratas senadores Barack Obama y John Edwards (por citar solo a los que parecen elegibles), hablan hoy de rescatar al proceso político de los intereses especiales. Ambos hablan de gobernar para “el pueblo estadounidense”. Los oídos se abren y llevan agua a sus molinos en las elecciones primarias.

Interesante. Frases que si fuesen dichas por un líder político latinoamericano hoy día serían tildadas de populismo primitivo por algún ilustre miembro de la aristocracia intelectual conservadora latinoamericana basada en Miami.

En mi opinión estamos asistiendo al inicio de un verdadero proceso de renovación política en Estados Unidos. Un proceso que es posible por la posibilidad de reflexión recurrente que caracteriza a las democracias. Un mentís para aquellos que, incluso en Costa Rica, han dicho que la falta de participación en las elecciones estadounidenses y europeas es signo de democracias maduras en las cuales todo anda bien.

Obama y Edwards le están hablando al elector que es apático, pues piensa que su voto no hace diferencia, se siente desapoderado y piensa que las voces que son escuchadas por el Gobierno son solo las de los económicamente influyentes. Hablan al ciudadano que cada día se vuelve más consumista porque no encuentra otra validación en su sistema social. Hablan al estudiante y ciudadano que en lugar de recibir educación cívica apropiada digiere propaganda comercial todos los días. Preclaros y oportunos, estos senadores nos hablan de un profundo rescate de lo mejor de la democracia: la participación ciudadana políticamente informada.

Crecí en una Costa Rica que esbozaba estos valores dentro del marco del estado solidario. La extraño. Me alegra que su existencia se esté planteando una vez más como parte del discurso político democrático progresista. Tal vez sea oportuno, hoy día, mirar con atención este proceso político norteamericano y como decimos en Tiquicia, “jalar para nuestro saco”.

(La Prensa Libre)

Columnista huésped | 5 de Enero 2008

0 Comentarios

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario ser� revisado por el moderador. Su direcci�n de e-mail no aparecer�.