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Chisporroteos

Alberto F. Cañas | 3 de Marzo 2007

Hay cosas que me hacen creer que estamos viviendo el mundo al rev�s.

Nuestros antepasados fueron muy cuidadosos al establecer reglas m�s estrictas para la toma de decisiones. Las reformas a la Constituci�n se tramitan en dos legislaturas; los proyectos de ley, deben ser publicados antes de entrar a la corriente legislativa; los dict�menes sobre ellos deben serlo de previo a que se tramiten en el plenario, y las leyes mismas solo rigen despu�s de ser publicadas. Hay, adem�s, materias que solo pueden ser aprobadas si las votan afirmativamente dos tercios del total de los diputados (30 hasta 1961; 38 desde 1962), y as� sucesivamente. Son garant�as de que ciertas cosas no se precipitar�n.

A mayor trascendencia del asunto, de mayores requisitos se rodea su aprobaci�n.

No llegamos al extremo de los Estados Unidos, donde es fama que ning�n proyecto de ley llega a votaci�n antes de que cumpla cinco a�os de haber sido presentado. Tambi�n all� el Poder Ejecutivo no es una f�brica de proyectos como aqu�, y los Presidentes “se resignan” a gobernar con las leyes que existen.

Pero la impaciente y no muy compacta mayor�a que est� gobernando nuestra Asamblea actual, est� actuando a contrario sensu. Tiene en tr�mite el proyecto m�s pol�mico de las �ltimas d�cadas: no un simple tratado comercial (aunque contiene alguna clausulilla que encarecer� los servicios del Seguro Social y arruinar� la industria farmac�utica costarricense), sino un tratado al que nuestros negociadores le agregaron (o consintieron que se le agregaran) cl�usulas solo para Costa Rica, no solamente el Combo del ICE que rechaz� el pueblo en el 2000, sino la destrucci�n del Monopolio de Seguros que ha dado a los costarricenses un cuerpo de bomberos gratuito durante ochenta a�os, y a los trabajadores accidentados tratamientos hasta de tres a�os.

En dos platos; que disfrazada de tratado comercial est� all� la destrucci�n (r�pida o paulatina) de las cosas que distinguieron a Costa Rica de los otros pa�ses de Am�rica, que la pusieron a la cabeza del hemisferio en ciertos renglones de progreso social, y que tienden a convertirnos en la Rep�blica capitalista que nunca hemos sido, y en la cancha abierta de las transnacionales que Juan Pablo II calific� de “capitalismo salvaje”. Una Costa Rica, en fin, grata a Wall Street. (�Lo que pensar�a don Ricardo Jim�nez de semejante cosa!). Y es que hay una generaci�n de economistas a la violeta que cree que la Costa Rica que nos ha enorgullecido, no es factible en un mundo que llaman ”globalizado” (Globalizado = Norteamericanizado). En la Costa Rica de ellos, es m�s importante Wal Mart que la Caja de Seguro Social.

Pues bien, una cosa de semejante trascendencia, la oposici�n a la cual (independientemente de n�meros o cifras) es fuerte, de alto calibre y la m�s numerosa que se haya visto en a�os, la pintoresca mayor�a, m�s hilvanada que cosida, que manda en la Asambleas, y sus capataces del Poder Ejecutivo, est�n buscando la manera de tramitarla con la mayor rapidez imaginable, y tras el menor debate posible.

El mundo al rev�s. Las cosas dif�ciles y trascendentales, a golpe de tambor. La reflexi�n, la discusi�n larga y severa, la tramitaci�n de mociones, eso, que es la esencia del parlamento, que se quede para las autorizaciones a las Municipalidades para regalar terrenos.

As� concibe la democracia, la legislaci�n y los tr�mites el establishment pol�tico-empresarial que nos viene gobernando (y destruyendo) hace veinte a�os, desde que se pleg� a los PAES. Cuando mueran pediremos que descansen en paes.

(La Rep�blica)

Alberto F. Cañas | 3 de Marzo 2007

1 Comentarios

* #1461 el 6 de Marzo 2007 a las 07:21 PM arabella salaverry dijo:

Gracias, Don Alberto, por sus comentarios siempre oportunos y esclarecedores. No termino de entender la miop�a y la sordera de nuestros “padres de la patria” incapaces de mirar lo que tan obviamente se les explica. Desde Santiago, capital del pa�s “modelo” que quieren imponernos, miro el mundo que rodea a la “Sanhattan”, ese maravilloso ghetto de esplendor y opulencia en la zona nueva, con sus espl�ndidas carreteras, sus parques siempre verdes y todo lo que el dinero puede construir, y veo, en la avenida Independencia, una clase media despojada de su dignidad, en el Salto, la pobreza que salta en las aceras, en las calles; en la Pintana la miseria sin disfraces, y as�, en el al menos 70% de las poblaciones.Y me pregunto. Eso es lo que quieren para mi pa�s? Tener el oropel de maravillosas supercarreteras para que aquellos que puedan pagar 8.000 colones de peaje realicen un viaje de 1 hora a la costa? O las cl�nicas con la �ltima tecnolog�a m�dica para que al lado haya en los hospitales p�blicos huelgas de los mismos empleados, no por mejoras salariales, sino porque no cuentan con los insumos b�sicos para atender a los pacientes?

Quiero a mi pa�s con un r�gimen de solidaridad social, en el cual, de manera sostenida, vayamos todos construyendo de a poco una sociedad cada vez m�s humana! As� que de nuevo, Don alberto, gracias por hablar fuerte y claro! En nombre m�o y de mis hijos le doy las gracias!

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