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<title>Tribuna Democrática</title>
<link>http://www.tribunademocratica.com/</link>
<description>Tribuna Democrática es un portal de artículos de distingidos costarricenses</description>
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<copyright>Copyright 2009</copyright>
<lastBuildDate>Fri, 03 Jul 2009 08:50:11 -0600</lastBuildDate>
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<title>TLC chino y solidaridad</title>
<description><p><em>La Machaca</em> de <em>La República</em> se muestra muy sorprendida de que quienes nos opusimos tanto al TLC con los Estados Unidos no chistemos ante el TLC con China, y lo atribuye a xenofobia; a pesar de que nosotros expusimos mil veces las muchas razones válidas por las que nos opusimos, y decir que fue por xenofobia es una extremada simplificación. Pero sabemos que todos los grandes medios de comunicación ticos se identificaron en esto con el gran capital, unos abierta y otros solapadamente, y que adoptaron esa actitud arbitraria de no atender razones: cuánto alegaron que no se elevaría el precio de las medicinas para venir a reconocer ahora que la Caja necesita un 30% mas para compararlas; ¡y bajando en vez de subiendo el valor de las exportaciones!: lo que viene de que el socio comercial pague el salario de nuestros negociadores, y que el jerarca quiera que se cierre la Caja.</p>

<p>Pero lo que les debería sorprender es que los empresarios del SI estén ahora tan opuestos al TLC chino cuando fueron los mas agresivos en pro del TLC gringo. A nosotros no nos sorprende porque siempre dijimos que el asunto en cuestión no era el libre comercio sino el interés egoísta de ventajas económicas, aunque fueran a costa de los demás; de quienes llaman los perdedores; porque se nos olvidó la solidaridad. Lo que debería sorprender a los neos no es nuestra actitud ahora, pues eso no es lo sorprendente. A nuestro desinterés contribuye mucho el desgaste de la ofensiva aperturista inexorable, pues la gente no puede estar peleando para defenderse todo el tiempo, y ganan los que están en eso.</p>

<p>Es verdad que no todos los TLC son iguales, y que no todos los socios comerciales se comportan con la misma prepotencia que lo hicieron los americanos, quienes nos obligaron de hecho a cambiar mucha de nuestra legislación con la venia de nuestros tribunales, bajo la amenaza de excluirnos de su mercado, lo que no es libertad de comercio sino colonialismo. Pero tampoco era por la libertad de comercio que las cámaras empresariales ticas aceptaban tan dócilmente las onerosas condiciones americanas, sino por el egoísmo de ampliar su cuota del mercado gringo aunque saliéramos perjudicados los perdedores (y todos al final), y esto es lo que se puede ver claramente ahora por su cerrada oposición al TLC chino. La contracción del mercado por la crisis es una especie de venganza divina.</p>

<p>Según los camaristas, ellos están preocupados por el consumidor, porque los productos chinos son de muy mala calidad. Pero los chinos producen malo y bueno, según la demanda. Es casi imposible conseguir ahora una máquina gringa o europea que no sea hecha en China. Eso contribuye poderosamente a la crisis, pues significa exportación de los empleos y balanza de pagos deficitaria. Y en cuanto a los agroquímicos cuya calidad tanto preocupa a la Cámara de Importadores de Insumos Agropecuarios, pues son las mismas sustancias de las farmacéuticas transnacionales que la cámara representa, solo que mas baratas, porque son genéricas; un nombre que esa cámara ha satanizado para monopolizar el mercado para las marcas patentadas de sus socios transnacionales en perjuicio de los consumidores, al extremo de que en Costa Rica prohibieron el mercadeo de genéricos con la complicidad de nuestras autoridades. </p>

<p>A la cámara de la industria alimentaria, por ejemplo, le interesaba no solo obtener una mayor cuota del mercado americano con el TLC gringo, sino poder comprar sus materas primas al precio mas bajo posible, aunque fueran de <em>dumping</em> (incluyendo el azúcar y el cacao del que sabemos), lo que no es libre mercado. Y ahora su presidente, que al apoyar el TLC gringo y oponerse al TLC chino busca una &#8220;desgravación arancelaria selectiva&#8221;, alega que firmar uno con China equivaldría a una desgravación arancelaria selectiva, y pide que se le quiten completamente los aranceles a los productos básicos agrícolas que son su materia prima: una práctica que no es libertad de comercio puesto que se trata de productos subsidiados, y una que ha causado en el mundo una crisis alimentaria. El señor Pozuelo dramatiza su oposición haciendo ver que ese TLC provocaría &#8220;una desocupación de profesionales tecnólogos, una pérdida del conocimiento acumulado, y una fuga de talento&#8221;: cosas que no le importaron para nada cuando los perdedores eran los agricultores; ni le importan todavía, puesto que él quiere la desarancelización total de esos productos.</p>

<p>Para evitar la &#8220;desgravación selectiva&#8221; que no quiere el señor Pozuelo, habría que hacer un solo TLC con el mundo, y eso si sería libre comercio, aunque allí no se podrían aceptar los subsidios. Ni nos libraría eso del efecto ruinoso que tiene la compra de ocasión a &#8220;precios de frontera&#8221; para las actividades que no pueden regular su oferta.  Estos camaristas alimentarios, que buscan la protección tan abiertamente -y yo no estoy diciendo que no la necesiten, pero no solo ellos&#8212;, quieren la desprotección total para los que producen sus materias primas, y alegan creer en el libre comercio.</p>

<p>Pero lo que ellos quieren es poder comprar los alimentos baratos del dumping americano, procesarlos aquí, y meterlos en los Estados Unidos. Y con seguridad no quieren que los chinos hagan eso; aunque los chinos lo pueden hacer con mucha más &#8220;eficiencia&#8221;, porque comprarían y procesarían cantidades mucho más grandes, y porque tienen salarios más bajos: ese es el miedo de todos nuestros industriales, y eso si sería libre comercio; exceptuando porque entonces serían un faul los excedentes gringos subsidiados. </p>

<p>En cambio la Cámara de Agricultura le ha escrito una carta de apoyo al TLC chino al COMEX , al que nuestros industriales le mandaban cartas de apoyo cuando &#8220;negociaba&#8221; el TLC gringo. Y esa carta si está bien: el TLC chino solo puede beneficiar a los exportadores de materias primas agrícolas&#8212; incluyendo las alimentarias; que no nos compran los gringos&#8212;, y el TLC gringo si es perjudicial para algunos grandes agricultores metidos en esa cámara, como los lecheros y los criadores de chanchos. De todos modos no habrá forma de ignorar las enormes fluctuaciones del precio de los productos agrícolas de exportación que hacen indeseable ese libre comercio; lo que habrá que encarar eventualmente.</p>

<p>Pero en materia de solidaridad los grandes agricultores no son mejores que los industriales de los alimentos. Estos industriales son fieles creyentes en el principio de la &#8220;división del trabajo&#8221; que obliga al agricultor a vender &#8220;en el portón dela finca&#8221;, y por eso se opusieron tan acérrimamente al proyecto de RECONVERSIÓN productiva que pretendía darle al agricultor campesino el valor agregado de su producto. Oposición que hicieron en colaboración de la Cámara de Agricultura, cuyos presidente y vicepresidente de la época se opusieron al proyecto de Reconversión de UPANACIONAL: El señor Esteban Brenes que pasó de vicepresidente de la Cámara de Agricultura a ministro de Agricultura&#8230;! y de la ciencia !, apoyaba en cambio el &#8220;Triángulo de Solidaridad&#8221; que no produjo nada, porque &#8220;él tenía que pensar también en los industriales de los alimentos&#8221;. Y don <em>Fito</em> Coto, que hablaba tan mal de nuestra propuesta de reconversión productiva, resultó jefeando la Junta de Reconversión también. De ajuste pasó luego como ministro de Agricultura de don Abel, donde solo hizo el papel de comodín del COMEX para el TLC gringo que antes adversaba. Y para que se vea bien la falta de solidaridad que padecemos, el actual ministro Don Javier Flores, que no ve los&#8221; precios de frontera&#8221; como responsables de la ruina de nuestra producción alimentaria, insiste en lo que llaman &#8220;cadenas productivas&#8221;: el concepto de &#8220;división del trabajo&#8221; que obliga al agricultor a vender &#8220;en el portón de la finca&#8221;; y ese es realmente un mejor nombre, porque se trata de mantener al agricultor pequeño encadenado, o porque él es el eslabón mas débil. Todos querían la platilla de la reconversión de los agricultores campesinos, y don Oscar terminó matando el programa y poniendo la plata en la banca de desarrollo, donde está inmovilizada porque va contra el principio dogmático del &#8220;costo de oportunidad&#8221;.</p>

<p>Si uno quiere libre comercio, hay más chances de tener un libre comercio agrícola con China que con Estados Unidos, porque allí no se ha desarrollado un marketing alimentario que deja a los productores solo el 15% del precio final y tiene a una legión de intermediarios; por eso ellos no pagan subsidios. Además de que como la &#8220;ventaja comparativa&#8221; les ha hecho hasta antes de la crisis mas atractivo a los chinos producir bienes industriales e importar alimentos, ellos no amenazarían nuestra seguridad alimentaria dumnpeando sus alimentos aquí como hace el TLC gringo. Pero esto presupone que China le pueda vender sus productos industriales a los gringos, y eso está cuesta arriba por la crisis, de modo que es inútil todo ese ejercicio en telecismo, que se hace solo por inercia: es una manía obsesiva absurda, puesto que no existe el libre comercio. Y si recordamos el trato humillante de la propiedad intelectual monopolística de los países industriales, pues China puede ser un socio y los gringos no. Propiedad intelectual no tenemos nosotros: para quienes se preocupan de que China no la respete, pues no la puede respetar nadie que se quiera desarrollar; y es una forma de monopolio que no calza en el libre comercio. </p>

<p>Tampoco nos sorprende en absoluto el viraje de don Marco Vinicio alejándose de sus camaristas, porque él hizo los méritos ministeriales en el &#8220;cuarto adjunto&#8221; de comodín del COMEX, y ya se perfilaba de ministro desde que el rayo del escándalo Caja-Fishel eliminó al que tenía mejor pedigree, y mas méritos aperturistas. La gente suele adoptar la conducta que les dicta el sombrero que se ponen; como Beckett que dejó de parrandear cuando lo nombró arzobispo por burla su compañero de juergas Enrique II; aunque a ese lo costó la vida. Conocemos otros que se volvieron librecambistas de esa laya superadministrada apenas se los llevó el COMEX, que aparentemente les paga muy bien.
Pero todos esos TLCs del COMEX no podrán aumentar nuestras exportaciones mientras el mundo no salga de la crisis, y eso muestra la gran tontería de habernos hecho depender de un mercado extranjero abandonando el local: era mejor una paloma en la mano que cien volando; y volando al desastre. Se verá entonces por qué no nos interesa el TLC chino, y hemos sugerido que hagan uno con Marte.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/tlc_chino_y_solidaridad.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 08:50:11 -0600</pubDate>
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<title>Honduras e Iztapalapa</title>
<description><p>Por <strong>Porfirio Muñoz Ledo</strong>, ex embajador de México ante la Unión Europea</p>

<p>Surgió en el cierre de campaña la comparación entre el significado del golpe en Honduras y el que pretende consumarse en Iztapalapa. Aunque la escala sea distinta, el símil vale si se miran los procedimientos e intenciones últimas de ambas violaciones al estado de derecho.</p>

<p>Los provocan oligarquías atrincheradas en feudos, expertas en prebendas y manipulación de la gente. También, de mamparas judiciales que esconden el rechazo a la soberanía popular y hasta el intento de una solución negociada por el encuentro de un tercero en discordia.</p>

<p>Se pensaba que el respeto al voto en América Latina permitiría nivelar el terreno de la lucha social a través de instituciones democráticas. El avance y radicalización de la izquierda determinaron el inicio de un movimiento de contención complotista y fraudulento. Lo vimos en México a partir del desafuero, en la intentona separatista de Bolivia y ahora en Honduras.</p>

<p>Todo empieza con la &#8220;conversión ideológica&#8221; de Manuel Zelaya &#8212;empresario e hijo de terratenientes&#8212;: su discurso social, su ingreso al ALBA y su iniciativa de una nueva Constitución. Esos corrimientos amortiguaron los conflictos del presidente con el movimiento popular y las organizaciones sindicales, pero detonaron las artillerías del bloque económico dominante, aliado a una clase política resentida.</p>

<p>El dilema que derramó el vaso lo conocemos bien: ¿cómo emprender una reforma profunda de la Constitución, casi imposible según los procedimientos que ésta prevé? Otros países han respondido con un plebiscito que desata la convocatoria a una asamblea constituyente. Zelaya apenas intentaba una consulta, no obligatoria ni vinculante, pero fue derrocado.</p>

<p>La condena de la comunidad internacional pareciera reflejar un cambio de época. Lejanos están los días en que batallábamos, a contracorriente de la política estadounidense, por el repudio a las dictaduras militares. No recordamos que la ONU haya demandado en casos semejantes &#8220;la inmediata e incondicional restauración del gobierno legítimo&#8221;, ni que la OEA haya actuado con tanta diligencia.</p>

<p>Voces de la derecha han censurado la posición &#8212;clara esta vez&#8212; del gobierno mexicano. En ella ha contado la tradición de la Cancillería y que la presidencia del Grupo de Río nos colocaba en situación comprometida. Igualmente, la carga de conciencia de Calderón y el remojo de sus propias barbas, que lo obligaban a definirse ante el mundo al lado de la democracia.</p>

<p>Más significativa es la declaración de la Casa Blanca contra ese &#8220;acto ilegal&#8221; y su acción diplomática armonizada con los gobiernos latinoamericanos. Coincide con el nombramiento como subsecretario de Estado de Arturo Valenzuela, defensor de la legalidad y demócrata de cepa.</p>

<p>En nuestras andanzas académicas hemos bregado por el rediseño institucional de los estados como condición de transiciones exitosas. De eso se trata hoy y de algo más: abrirnos a la innovación democrática, para que la correlación de fuerzas favorezca los cambios económicos que nos darían gobernabilidad duradera.</p>

<p>Requerimos cerrar el paso al predominio oligárquico en las decisiones políticas mediante un Estado fortalecido, eficiente y societario. Lo acontecido en Honduras no sólo acusa la debilidad de la autoridad civil ante el Ejército, sino la urgencia de redefinir sus atribuciones y someterlas al imperio de los derechos humanos.</p>

<p>Involucra asignaturas esenciales como implantar la democracia directa y participativa, la regulación constitucional de los medios y la adopción de modelos políticos que propicien la rendición de cuentas, el acotamiento de la corrupción, la descentralización del poder y la revocación de los mandatos.</p>

<p>Esas son en México las tareas del nuevo Congreso. Si fallase, queda el recurso de la convocatoria a un Constituyente. Confío en que no tendríamos una suerte parecida a la de Zelaya.</p>

<p>(<em>El Universal</em> - México)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/honduras_e_iztapalapa.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 08:45:55 -0600</pubDate>
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<title>UCR condena el golpe de Estado en Honduras</title>
<description><p>La Universidad de Costa Rica (UCR) condenó el golpe de Estado contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, y pidió su restitución, sin condiciones, así como el restablecimiento del orden democrático en ese país centroamericano.</p>

<p>Esta casa de estudios superiores se pronunció por medio de un acuerdo del Consejo Universitario, en el cual condenó la violencia y la represión del Ejército hacia las personas y agrupaciones que se manifiestan en contra del golpe de Estado; a su vez, exigió la liberación y la  integridad física de las personas detenidas o secuestradas.</p>

<p>&#8220;Este tipo de acciones autoritarias representa un retroceso para los procesos democráticos de la región centroamericana. No es aceptable que los ejércitos, por medio del uso de la fuerza, actúen como árbitros finales del poder político&#8221;, agrega el pronunciamiento.</p>

<p>Según el Órgano Colegiado, el Congreso hondureño ha actuado de forma ilegítima, intentando consolidar el golpe al nombrar al presidente del Congreso como presidente de la República.</p>

<p>Además, la UCR se solidarizó con el pueblo hondureño y con sus comunidades universitarias y demandó el respeto a la autonomía universitaria, así como la integridad física de los estudiantes, del personal docente y administrativo. </p>

<p>Al mismo tiempo, instó al Gobierno de Costa Rica para que realice todas las acciones que permitan el restablecimiento del orden constitucional en Honduras y el retorno de su legítimo presidente, Manuel Zelaya, incluyendo el aislamiento internacional de los golpistas hasta que la situación vuelva a la normalidad constitucional. </p>

<p>La UCR hizo un llamado a la comunidad internacional a rechazar el retorno de los golpes de Estado como mecanismo para acceder al poder.  </p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/ucr_condena_el_golpe_de_estado_en_honduras.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 08:37:26 -0600</pubDate>
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<title>La izquierda y las elecciones 2010</title>
<description><p>• ¿Las tortugas y las liebres en el mismo proceso?</p>

<p>Por <strong>Isabel Ducca D.</strong></p>

<p>No había querido referirme al tema por prudencia y respeto para con los y las compañeras que han venido haciendo esfuerzos serios por participar con honestidad y transparencia en el proceso electoral y, desde ahí, ubicar las posibilidades para una coalición. Sin embargo, ya que don Walter Antillón pone el dedo en la llaga, me atrevo a plantear mi parecer.</p>

<p>Quisiera recordar la fábula de la tortuga y la liebre. ¿Cuándo hay que correr y cuándo hay que ir despacio? En este proceso, he visto liebres corriendo por la coalición y he visto tortugas caminando a pasito lento. Las liebres atropellan personas, procesos e ideales porque las mueve un único interés: su egoísmo, su egocentrismo o simplemente las ganas de figurar y en nuestras filas siempre brotan liebres. A las liebres les interesa ganar, se mueven por la oposición tan &#8220;capitalista&#8221; y simplista del éxito <em>vs</em> fracaso, pero, desgraciadamente, tan compleja por su capacidad para destruir procesos y, sobre todo, confianza en lo que ellas dicen representar. En última instancia, las liebres generan mucho escepticismo, desencanto y rechazo porque la sabiduría popular sabe que parecen pero no son y, con ellas, hay quienes no irían ni a la esquina y así lo han externado en más de una ocasión.</p>

<p>Las tortugas, a veces, se agrupan, cuando las condiciones lo permiten, pero siempre saben hacia dónde se dirigen. Están más concentradas en el PROCESO, así con mayúscula, que en el resultado. No las mueve el éxito o el fracaso porque saben que es engañoso y falaz. Piensan en cómo unir dos aspectos muy difíciles de combinar que Antonio Machado sintetizó en aquel verso que dice: &#8220;<em>Caminante, no hay camino, se hace camino al andar&#8230;</em>&#8221; Es decir, las tortugas caminan y construyen al mismo tiempo y esa labor es compleja porque requiere análisis, capacidad crítica, y creatividad para discernir qué conviene hacer y cómo conviene realizarlo en cada momento. Y, encima de todo, cada cierto tiempo aparece una cosecha de liebres  -ingenuas algunas, otras contratadas y conscientes de lo que hacen- que les destruyen o intentan destruir lo alcanzado por las tortugas. Después del huracán &#8220;liebrino&#8221;, la tortuga se sienta meditar, a veces llora desconsoladamente, y pasada la crisis recuerda que cuenta con algo indestructible: SUS IDEALES. La solidaridad humana y la lucha contra la injusticia.</p>

<p>Don Walter hace un llamado urgente y es tan urgente que rompe su elocuencia tan mesurada y exaltado, afirma: &#8220;<em>Si no acometemos esa tarea de una maldita vez, estaremos engañando a nuestro pueblo también nosotros; y seguiremos cosechando para siempre los miserables resultados de nuestra improvisación</em>&#8221;. </p>

<p>El objetivo de la coalición es absolutamente ético, solidario e idealista: unirnos contra el neoliberalismo. Además, urgente. Sólo los humanamente disminuidos pueden estar en contra de ese objetivo. ¿Pero cómo lograr acumular fuerzas en estas condiciones?, y ¿si no se da? </p>

<p>Don Walter propone dos ejes principales: la democracia -participativa, agrego- y la solidaridad humana. Lo que destruye sistemáticamente el capitalismo y, sobre todo, el neoliberalismo. Además plantea un camino: la educación popular.</p>

<p>Un grupo hemos venido sistematizando un planteamiento de educación popular por UN VOTO CONSCIENTE. Sé de otros grupos que están encaminándose en esa dirección. Y, también, de personas que se unirían gustosas a la labor.</p>

<p>Mientras el panorama se aclara en torno a la coalición. Retomo la propuesta de don Walter Antillón y planteo una reunión para discutir los lineamientos en torno a una campaña de educación popular en contra del neoliberalismo basado en cómo construir, desde ahora, pero sentando bases de trabajo continuo para una democracia participativa y solidaria. Los partidos podrían ejecutar su campaña basada en esos ejes y cómo sus candidatos o candidatas han luchado a la par del pueblo por esos valores. Y quienes no estamos en partidos trabajaríamos, como lo hemos venido haciendo, alertando a las comunidades acerca de la manipulación ideológica de que es víctima.</p>

<p>A las liebres no les gusta oír hablar de &#8220;largo plazo&#8221;, llegarán las tortugas y con ellas acumularemos fuerzas, para el 2010, ¡qué dicha!, para el futuro a largo plazo, ¡todavía mejor!</p>

<p>Tienen la palabra.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/la_izquierda_y_las_elecciones_2010.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 08:31:55 -0600</pubDate>
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<title>¡Peligro, gorilas sueltos!</title>
<description><p>Lo sucedido en Honduras no tiene antecedentes recientes  reconocidos. ¡Hay peligro en el vecindario, los gorilas de nuevo andan sueltos!</p>

<p>Está bien que la comunidad internacional se haya movido al unísono para frenar los escandalosos y brutales procedimientos. Lo contrario habría sido contribuir a contaminar el ambiente latinoamericano después de más de tres decenios de respeto relativo a las normas jurídicas y éticas de nuestras sociedades.</p>

<p>Mucha de la actuación cumplida por los chafarotes de horca y cuchillo,  en connivencia con los políticos desacreditados de Honduras, se origina en una acción subyacente que además de dirigida contra el presidente Manuel  Zelaya, se enfocó contra los mandatarios de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Ecuador y Bolivia. Esto debe escribirse y decirse con todas las palabras, para dejar de seguir actuando bajo la sombrilla de la hipocresía y la mentira.</p>

<p>Ese puede ser el &#8220;eje del mal&#8221; de los oligarcas hondureños, pero debe importarnos poco o nada si -para nosotros- lo que se puso en cuestión es el respeto a la vigencia de los valores democráticos y a los principios del Derecho Internacional que aquel país rescató luego de muchos años de padecimientos. Por hechos como estos es que nos empezaron a llamar  &#8220;bananas republic&#8221; en Europa, en Estados Unidos y en otras regiones del mundo.</p>

<p>Los militares vejaron al Presidente democráticamente electo (así haya cometido errores o los siguiere cometiendo), maltrataron a diplomáticos debidamente acreditados, falsificaron documentos en complicidad con los politicastros civiles de Honduras y, no contentos con ello, se pusieron de acuerdo para montar un teatro tan ridículo y artificial, que no soporta el ácido de la verdad.</p>

<p>Supongamos por un momento que con base en las leyes vigentes en Honduras y aun con el respaldo de la Constitución, los conspiradores tenían base suficiente para proceder al retiro del poder  del  presidente Zelaya. ¿Entonces, por qué no cumplieron con el proceso jurídico, constitucional y administrativo de resolver <em>a priori</em> en el Congreso aquella destitución y enviar luego  al mandatario para su casa, pero no al exilio, en pijamas, bajo la amenaza de las bayonetas y de las armas de los castrenses que lo trajeron a Costa Rica por la fuerza y contra su voluntad? </p>

<p>Es lamentable lo sucedido. Pero también -paradójicamente- puede resultar positivo si tomamos nota que se ha registrado una reacción universal de rechazo a los asaltantes del poder.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/peligro_gorilas_sueltos.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 08:27:01 -0600</pubDate>
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<title>Las oligarquías no perdonan</title>
<description><p>Alguien abrió la jaula y los gorilas se salieron. Ahora, dijo el presidente de México, Felipe Calderón, quien también preside el Grupo de Río, la comunidad internacional ha de usar los instrumentos del Sistema Interamericano para restablecer el orden constitucional que rompió el golpe de estado y reintegrar a la Presidencia de Honduras a Manuel Zelaya. No será una tarea fácil. El ejército y la codiciosa oligarquía hondureña, unidos desde hace rato por una comunidad intereses, se han confabulado para quitar del camino a quien osó minar el modelo político y económico que les resulta tan lucrativo. No van renunciar a lo que con el zarpazo han conseguido y jugarán las cartas de la lentitud en la capacidad de reacción de los gobiernos que les confrontan y confiarán en las reservas que algunos de ellos puedan abrigar para imponerle a Honduras un aislamiento económico tan fuerte como para sofocar al régimen. El pulso es de antología, remarcado por los contenidos de la Carta Democrática Interamericana y por una correlación sin precedentes de corrientes políticas. Tras las declaraciones, llegó la hora de las acciones. En particular, su suerte dependerá de la contundencia con que Estados Unidos le salga al paso al cuartelazo, que es también prueba de fuego para el prestigio y la habilidad del Nobel de la Paz, Dr. Oscar Arias, en un contexto bien distinto al que rodeó el Proceso de Esquipulas.</p>

<p>Plagado como está de aberraciones políticas y jurídicas, este golpe de estado confirma &#8220;la ley de hierro&#8221; de las oligarquías por la que combaten a sus contestatarios a sangre y fuego y defienden sus conquistas territoriales y patrimoniales con plomo y bayoneta cuando tienen un ejército bajo sus designios. Si no, con el férreo control de los centros del poder político, periódicos incluidos. Sea en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, en Argentina o en Guatemala, las oligarquías no perdonan. En Honduras, Zelaya se les fue al cuerpo: propuso una reforma fiscal, cerró el grifo al monopolio de las importaciones de combustibles, armas y medicinas, terminó con las ayudas disfrazadas a periódicos y periodistas y trató de meter el bisturí a la financiación de los partidos políticos y a la elección de magistrados y del fiscal general. Quiso encausar a su país por la vía de la justicia social, el combate al analfabetismo, la enfermedad y la pobreza, volcó su atención hacia los sectores marginados y en diciembre, ante la mezquindad de las cámaras patronales, por decreto fijó en US$264 el salario básico. Autoritario, maniqueo, chavista&#8230; sin importancia; su suerte estaba echada sin más pretextos. </p>

<p>Las oligarquías no perdonan. Eduardo Oconitrillo nos recuerda que &#8220;a principios de 1917 se especula con la versión de que don Alfredo busca su reelección en las próximas elecciones&#8230; Don Alfredo, mal político, no desmiente claramente los rumores. El cuartelazo del 27 de enero de 1919 lo lleva a cabo su Secretario de Guerra y Marina, don Federico A. Tinoco, bajo el pretexto de evitar la reelección presidencial en el próximo período constitucional. Pero hay otros poderosos factores detrás del golpe de estado: la oligarquía cafetalera que combate las reformas fiscales; los banqueros a quienes el Presidente les ha quitado el monopolio de la emisión; los intereses petroleros; la impopularidad del Ejecutivo, producto de una curiosa componenda política; la ambición de Tinoco, quien a la postre fue el instrumento de los factores citados&#8230;&#8221;</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/las_oligarquias_no_perdonan.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 05:56:48 -0600</pubDate>
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<title>Chisporroteos</title>
<description><p>Después de asistir a una representación del espectáculo <em>Figueroa</em>, cuyo autor, Jorge Arroyo, es bien conocido y aplaudido por su labor como dramaturgo y poeta, no puedo menos que poner de manifiesto todo el aprecio y admiración que le profeso, para pedirle que por favor se tome un descanso.</p>

<p>No es aconsejable escribir obras teatrales una tras otra, y esperar que a esa velocidad se mantenga un mínimo de calidad dramática. El teatro histórico de Arroyo se lució con su notable <em>La Tea Fulgurante</em>, pero ese acierto no se ha repetido en sus últimas piezas.</p>

<p>Hace pocas semanas estrenó <em>La Romería</em>, que, como la que me ocupa hoy, obtuvo un Premio Aquileo Echeverría, lo que me hace sospechar que ambas habían sido estrenadas antes de este año.</p>

<p>En <em>La Romería</em>, que en su lectura resulta agradable aunque repugna el abuso que se hace en ella de un lenguaje de burdel y mesa de tragos, al verla representada comprende uno la diferencia que hay entre la conversación y el diálogo teatral. <em>La Romería</em> son dos personas conversando, sin que esa conversación tenga un tema que se plantee, se desarrolle y se resuelva. Hablan y hablan. No hay conflicto dramatizable entre ellos, y por lo tanto no hay desenlace ni solución, ni final. Los dos personajes llegan al sitio a que se dirigían y la representación se acaba. Es muy penoso asistir al teatro a oír conversar. El diálogo teatral (recordemos que originalmente era siempre en verso) debe tener un nivel superior al coloquial, y por supuesto al de los burdeles; debe salir del cerebro del dramaturgo y no de una grabadora, aunque se le haya colocado debajo de una cama o sobre el mostrador de una cantina.</p>

<p>Viene ahora <em>Figueroa</em>. Jorge Arroyo quiere hacer teatro sobre nuestra historia o sobre la Costa Rica de nuestros antepasados. José María Figueroa fue un buen señor un poco díscolo, que en su madurez escribió una especie de diario que ilustraba hábilmente, y que se conserva en el Archivo Nacional. Pero ni el personaje ni lo que escribió son trascendentales, ni Figueroa es un personaje teatral redondo, con vida propia, cuya personalidad, hechos o ideas puedan interesar a un público teatral. Entre otras razones, porque sus hechos no tienen unidad ni continuidad y carecieron de trascendencia.</p>

<p>La pieza de Arroyo consta de escenas sueltas de la vida de este personaje, sin continuidad, sin que ninguna tenga consecuencias: una sucesión de cabos sueltos, algunos, es cierto, como los que se refieren a su primera juventud, tienen cierto interés, pero uno tras otro no dan idea del personaje, ni de su crecimiento o desarrollo, pues aunque esté en escena, está visto con una abrumadora superficialidad y nunca llegamos a saber qué es lo que lo hace funcionar&#8230; ni si funciona.</p>

<p>Arroyo ha llenado la escena de gente innecesaria. Ningún pito toca un Figueroa agonizante que no sale de escena ni por un momento y que la comparte en silencio con el Figueroa adolescente, el Figueroa joven y el Figueroa adulto. Nada hacen ahí todo el tiempo tres señoras estrafalariamente trajeadas que presumen de coro griego pero no dicen nada que valga la pena, que explique, interprete o signifique algo.</p>

<p>Todo es una interminable sucesión de episodios desconectados, ninguno de los cuales tiene importancia. Lo que tenemos es una cantidad enorme de actores representando hasta cinco personajes cada uno para no llegar a ninguna parte. Además, la escenografía es de una pobreza que sobrecoge, y el vestuario es lamentable, y nunca parece coincidir con la época o épocas en que se va desarrollando la pieza, de manera que no cumple con su misión básica de ambientar.</p>

<p>Arroyo tiene talento para mucho más. Pero después de desperdiciarlo en temas trillados como Mata Hari, ahora se está desperdiciando con piezas como ésta presuntamente histórica pero que ni cuentan una historia, ni describen una época ni definen un personaje. Es un tico de tomo y lomo, conoce a Costa Rica y a su gente, y todo es cuestión de que, perfeccionando el simpático tono de farsa de sus primeros éxitos, reanude la exploración de su mundo y de su gente, haciéndonos reír si quiere, poniéndonos a pensar o conmoviéndonos si así le place. Pero por Dios, haga un alto en el camino, porque si no lo hace terminará intentando una pieza teatral sobre las tablas de multiplicar.</p>

<p>(<em>La República</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/chisporroteos_353.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 05:52:40 -0600</pubDate>
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<title>Los golpes de Estado</title>
<description><p>Un hombre duerme tranquilamente; ha tenido una jornada semanal intensa; sus deberes oficiales los compagina con una atención esmerada a su familia. Es domingo y es el 14 de agosto de 1859. Ese hombre además, es el presidente de una pequeña república llamada Costa Rica; su nombre: Juan Rafael Mora Porras, don Juanito para sus coetáneos.</p>

<p>Es un visionario, si por tal se entiende, aquella perspectiva anclada en su responsabilidad para guardar la paz pero al mismo tiempo, la integridad soberana de su país. Ha puesto todo su vigor, sus luces, su capacidad intelectual, en suma, su patriotismo, para vencer a unos forajidos filibusteros, venidos de la Unión Americana para hollar el suelo centroamericano, convirtiendo nuestros países en apetencia del Destino Manifiesto, y con ello, condenarnos a la abyección y al esclavismo.</p>

<p>En premio de su tesón, el pueblo lo aclama como su líder indiscutido; le ha dado en las urnas, otro mandato para continuar rigiendo los destinos del país. Pero hay más. Su gesta abre espacio y se convierte en un referente en su papel de defensor de la América Latina. De triunfo en triunfo, se gana un lugar en la constelación de los grandes próceres de Iberoamérica. </p>

<p>Ha leído al Libertador Simón Bolívar; lo cita en cartas sus cartas. Recuerda al sabio hondureño José Cecilio del Valle, conspicua figura de la Independencia centroamericana. Una mezcla de valores rescata en sus actuaciones: el Bolívar del Congreso Anfictiónico; el del Valle en la su idea de promover a Costa Rica para un Congreso General, con el propósito de asentar la Federación de los Estados de América, antes partes del Imperio Español. </p>

<p>El presidente Mora, asume el papel de visionario para darle vida a las ideas de Bolívar y del Valle. Sus comisionados peregrinan por los países iberoamericanos, convocándolos a conformar la Federación. ¡Qué altura, qué cimas alcanza en el concierto internacional nuestro pequeño país, para provocar reacciones en las diferentes cancillerías americanas! Se mueven los intereses en diferentes acciones. Preocupado, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, va en procura de bajar el tono a la propuesta costarricense. Lo logra, pero nunca ha brillado tanto el genio costarricense en la Comunidad Internacional, como en esa oportunidad.</p>

<p>Ese es Mora, el hombre providencial de Hispanoamérica en la hora suprema de detener la invasión con la divisa de una política expansiva que se ya se ha engullido el 51% del territorio mexicano, que convirtió a Nicaragua en su feudo asaltando, la Presidencia de la República nicaragüense, a propósito de una lucha intestina de liberales y conservadores; y que aspira hacerlo con el resto de Centro América; es en esa hora tan crucial, el portaestandarte de la bandera de nuestros países, recibida de Simón Bolívar y de José Cecilio del Valle.</p>

<p>Tanto brillo y tanta gloria, son el aliciente para provocar al grupo oligárquico nacional, aferrado a sus negocios, dentro de ellos, los cobros inmisericordes por los arriendos de dinero, y que Mora está dispuesto a defender los intereses de los pequeños productores nacionales con la creación del Banco Nacional. Desde entonces, los más conspicuos miembros de ese clan, le declaran la guerra, guerra sin cuartel. Incluso, algún miembro de esa oligarquía tuvo el atrevimiento de escribir en el periódico filibustero. </p>

<p>¿Cuál es el motivo de ese odio? Mora, el mayor productor de café de Costa Rica, desde el poder se fue alejando de la oligarquía. Puso en la balanza de su gestión gobernar para una mayoría, en muchos casos paupérrima o los intereses de su propia condición. Se enfrentó decididamente a la codicia y el enriquecimiento desbordado, provocador de una desigualdad económica y social. Allí está el meollo de esa lucha y para mantener sus privilegios, echarán mano a todas la más osadas campañas de desprestigio contra la figura de Juan Rafael Mora</p>

<p>Llegan al extremo de montar una conspiración, en momentos álgidos para el destino de vida nacional. Como resultado de la victoriosa batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856, y dado la peste del &#8220;cólera&#8221; que anega nuestro país con muerte y desolación, pretenden, darle un Golpe de Estado al gobierno empeñado en lucha por nuestra supervivencia como pueblo libre. Salvado el escollo con el descubrimiento del complot, guardan su vocación de conspiradores para otra oportunidad. Así llegan al momento del drama: ese 14 de agosto, las sombras de la noche son el momento del desenlace; aproximadamente a las tres y treinta de la madrugada, una soldadesca allana la casa del Presidente de la República y con el pretexto de solventar algún problema en el Cuartel de Artillería, lo sacan, después de golpearlo, &#8220;ultrajando mi persona con tratamientos brutales&#8221;, en ropa de dormir, descalzo, para recluirlo en una celda del Cuartel Principal. </p>

<p>El golpe militar deviene con la participación de los Generales Lorenzo Salazar y Máximo Blanco, convertidos en árbitros desde entonces en varios cuartelazos. Se hacen presentes los miembros destacados de la oligarquía, con la participación de dos súbditos ingleses para reafirmar su celo en la defensa de los bastardos intereses de los agiotistas, entre otras cosas.</p>

<p>Allí traicionaron los militares a su Comandante en Jefe, y resignaron con la traición, sus valiosos servicios en la lucha contra los filibusteros.</p>

<p>Luego vino lo de siempre. Una magra representación de esos mismos oligarcas, y de sus acólitos, sellaron con una írrita acta, el destino de la Administración Mora. El presidente fue extrañado junto con sus más allegados colaboradores. Y libre el campo para los conspiradores, publicaron luego, contra el presidente derrocado, los más injuriosos y denigrantes conceptos. Un manto de silencio cayó para ocultar todo lo grandioso de la epopeya morista. Y ello se asentó en mayor cuantía, cuando los mismos santones de la política oligarca, asesinaron a don Juan Rafael Mora en Puntarenas, con un simulacro de proceso, viciado por su origen represivo -fallo aprobado miserablemente por un Consejo de Gobierno nacido de la traición-, y burlando la promesa empeñada de salvar la vida de José María Cañas, el comandante del ejército de Costa Rica que combatió y venció a los forajidos de William Walker.</p>

<p>Por fortuna, nuestro país está alejado ahora de cualquier intento de golpe militar, vencido por una democracia centenaria donde el ejército, fomentador del golpismo, se encuentra abolido.</p>

<p>Cuando vemos en países hermanos, necesitados de solventar sus más vitales necesidades, con una pobreza galopante, la existencia de ejércitos para animarse a dar golpes de Estado, cuando el golpismo sustituye a la democracia, debemos procurar hacer valederas las palabras del sabio hondureño, don José Cecilio del Valle que clamaba por un pacto de nuestras naciones para evitar las luchas intestinas en los países hispanoamericanos, y con ello, evitar los golpes militares; y digo yo, para que ningún gobernante libremente elegido, sea asaltado en su domicilio por una soldadesca infame que lo destituya del cargo por la fuerza y sea enviado al exilio, solo para defender los intereses de una clase política y de una oligarquía sedienta de poder para no perder sus irritantes privilegios.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/los_golpes_de_estado.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 05:44:42 -0600</pubDate>
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<title>Enfoque</title>
<description><p>Zelaya no es un héroe popular ni inocente político. Quería imponer su reelección pese a perder la batalla legal y sin tener suficiente apoyo popular. Sin embargo, a estas alturas, este no es el punto. Sus adversarios cometieron un error más gordo aún: acudieron a los militares para resolver el pleito, como en los viejos tiempos de la tragedia latinoamericana. Si Zelaya seguía de necio podían hacerle un juicio político, pero en esto hay formalidades que llevan tiempo. En su lugar, rompieron el orden constitucional.</p>

<p>Si no fuera por la tragedia, sería de interés académico inventariar las cambiantes justificaciones del golpe: que Zelaya había renunciado; luego que no, que un juez había ordenado su arresto (¡Uyuyuy bajura!); que no, que en realidad el Congreso lo destituye legalmente (&#8220;Moción treinta y cinco del diputado Buezo: &#8220;Para que se destituya al Presidente&#8221;&#8230;). Ahora, como la inflación ya afecta, los golpistas lo acusan de traición. <em>Sorry</em> mucho: que expliquen como es que exiliar a un presidente sin un juicio político previo ni posterior, no es un golpe de Estado. Báilenme ese trompo.</p>

<p>La palabra &#8220;catrachada&#8221; tiene dos acepciones. La primera denota un grupo de hondureños. La segunda es más interesante (tomada de Internet): &#8220;Dícese de una afirmación que sobrepasa los límites de la razón y los sueños, sin el reconocimiento de los hechos&#8221;. Algo parecido a una &#8221; ticada&#8221;. Así visto, Zelaya tenía una intoxicación de &#8220;catrachada&#8221; , pero los golpistas se fumaron una tonelada de eso. Se olvidaron del entorno internacional y, como resultado, la situación se complica al pasar las horas, ¡y en media crisis económica! Los golpistas tienen importantes apoyos internos, aplican el torniquete y acuden a la carta nacionalista. La comunidad internacional endurece posiciones y aplica sanciones. Solo algunas organizaciones empresariales centroamericanas rehusaron condenar el golpe (¿así que la democracia es buena solo si nos gusta el <em>man</em>?).</p>

<p>En la Asamblea General de la ONU, que lo apoyó unánime, Zelaya prometió no reelegirse. En la hipótesis de que se logre torcer el brazo a los golpistas: ¿a quiénes castigar? ¿A todo el Congreso? ¿A la Corte Suprema? Seguro habrá algunas cabezas de turco; sin embargo, en Honduras es posible que golpistas y Presidente deban convivir en los próximos meses, por aquello de ser fieles al realismo mágico. Zelaya tendría que acostumbrarse a ser un presidente testimonial, sin margen para más. Me queda en la retina la escena en la que un diputado, desgañitado, pide una ovación de pie para el Ejército y el Congreso y desgrana un delirante aplauso. Mi &#8220;ticada&#8221;: soñar con que esto sea un paso en falso del Ejército catracho que lo debilite por siempre.</p>

<p>(<em>La Nación</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/enfoque_153.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 05:37:43 -0600</pubDate>
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<item>
<title>Estado de sitio encubierto en Honduras</title>
<description><p>• El Congreso, a instancias de Micheletti, restringe más derechos y libertades.
• Manuel Zelaya pospone regreso a Honduras para no entorpecer gestiones de la OEA.
• España y Francia llaman a consultas a su embajador.</p>

<p>Por <strong>Pablo Ordaz</strong>, enviado especial</p>

<p>Tegucigalpa - Minuto a minuto, pasito a pasito, Honduras se va alejando de las libertades. Al secuestro por parte de un comando del Ejército del presidente Manuel Zelaya le siguió la implantación del toque de queda y, ayer, en una vuelta de tuerca más para sujetar el país, el nuevo Gobierno presidido por Roberto Micheletti propuso al Congreso la supresión de cinco libertades individuales. Y los diputados, con la misma unanimidad con que el domingo quitaron a un presidente y eligieron a otro como quien cambia una rueda, obedecieron. Aunque Micheletti descartó que se tratase de un estado de sitio, lo cierto es que, durante la noche, las Fuerzas Armadas y la Policía tienen la potestad de recortar los derechos de &#8220;manifestación, inviolabilidad del domicilio, asociación, garantías en la detención y libertad de movimientos por el país&#8221;. La etiqueta no pone &#8220;estado de sitio&#8221;, pero lo que viene dentro sabe igual.</p>

<p>La madrugada anterior, durante el toque de queda, se escucharon un par de explosiones en la ciudad. Los teléfonos celulares empezaron a sonar, pero nadie pudo confirmar de qué se trataba. La preocupación que provoca el encierro obligatorio se puede constatar en Tegucigalpa a partir de las seis de la tarde. Aunque a esa hora aún faltan tres para que los ciudadanos tengan que recluirse en sus casas, la estampida es general. Si a eso se le añade el diluvio que azota cada tarde una ciudad que no es bonita precisamente, la sensación de desconcierto es total. Pero si, con eso no bastara, desde ayer la población sabe -y mucho más la población que no está de acuerdo con Zelaya- que si antes de las seis de la mañana suena el timbre, lo más probable es que no sea el lechero.</p>

<p>&#8220;No necesitan recortar las libertades, porque el país no está ardiendo y las manifestaciones contrarias al golpe no son ni muchas ni muy numerosas&#8221;, explica Oswaldo, un abogado laboralista, &#8220;pero se ve que Micheletti no está seguro de los apoyos con los que cuenta y quiere amedrentar a la población&#8221;. Efectivamente, la sensación en la calle no es explosiva ni mucho menos. De hecho, conforme el presidente depuesto sigue acaparando más y más atención mediática internacional, en el interior del país su recuerdo se va diluyendo. Ni siquiera la manera brutal y grosera con que fue sacado de la cama y llevado en pijama a Costa Rica ha servido para que muchos de los hondureños le perdonen sus múltiples errores. Los tres que más afloran en las conversaciones son los de dividir a la población, enfrentarse a todas las instituciones y, sobre todo, supeditar el país a los intereses del presidente venezolano Hugo Chávez. Ni siquiera los vecinos de la colonia Tres Caminos lo echan de menos.</p>

<p>Los dos son guardias privados de seguridad. El más flaco lleva una carabina del calibre 22 y el otro una escopeta del 12. Su misión es guardar la casa donde dormía el presidente Manuel Zelaya cuando un comando del Ejercito lo secuestró al amanecer del domingo. &#8220;No se moleste&#8221;, dice con desgana el de la carabina, &#8220;no hay impactos de bala, que ya he buscado yo&#8221;. El vecino de la casa de al lado asoma el bigote. Se llama Genaro Rosales y es pastor evangélico. A juzgar por su mansión de dos plantas y su todoterreno verde de varios cilindros, Dios debe de estar muy contento con él. El pastor no parece consternado por la desgracia de su vecino. &#8220;La política es el arte de engañar, y él había dividido al país. Casi mejor que se lo llevaran&#8221;. Cuando se le recuerda que Zelaya fue víctima de un golpe militar, dice: &#8220;Ah, eso&#8230;, pero sólo fueron unos cuantos disparos&#8221;.</p>

<p>El presidente depuesto es ya un símbolo fuera del país, pero en Honduras, si no fuese por el inusitado apoyo internacional recibido, ya habría pasado a la larga historia de los gobernantes fallidos. Según todas las fuentes consultadas, la única credencial que Manuel Zelaya puede presentar ante la comunidad internacional es la de víctima de un golpe de Estado. No puede presumir de nada más. Si, en algún pasillo de la ONU, algún colega extranjero le preguntase a Zelaya para matar el tiempo: &#8220;Hombre, Mel, aprovecha y cuéntame cómo está tu país después de casi cuatro años gobernándolo tú&#8230;&#8221;. La única respuesta sincera tendría que ser la siguiente: &#8220;Mi país es un enfermo crónico alimentado por una botella de suero que paga la cooperación extranjera. Si no fuese por esa botella&#8230;&#8221;.</p>

<p>Y esa botella, debido a la amenaza internacional de romper toda colaboración con un gobierno al que consideran golpista, empieza a quedarse vacía.</p>

<p><strong>MICHELETTI RESPONSABILIZA A HUGO CHAVEZ DE LA CRISIS DE HONDURAS</strong></p>

<p>El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, ha acusado al gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, de ser el responsable de la crisis que vive el país centroamericano. &#8220;La intervención del Gobierno de Hugo Chávez es clara y definida en esta situación que está viviendo Honduras&#8221;, ha dicho en rueda de prensa Micheletti.</p>

<p>En su opinión, todo el mundo irá conociendo que las autoridades tenían que tomar la decisión de destituir a Zelaya, quien pretendía reformar la Constitución para lo cual impulsaba una &#8220;consulta popular&#8221; pese a una prohibición legal. &#8220;Tenemos la fortaleza y la fe en Dios que poco a poco, al conocerse, vamos ir logrando el objetivo de que reconozca el mundo entero que teníamos que tomar esta decisión por la legalidad, por la ley, por la Constitución de la República&#8221;, ha insistido.</p>

<p><strong>ZELAYA LLAMA A LA DESOBEDIENCIA CONTRA UN &#8220;GOBIERNO USURPADOR&#8221;</strong></p>

<p><strong>Caracas</strong> - El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, ha dirigido un mensaje por radio a los ciudadanos de su país, a quienes ha recordado que &#8220;nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas&#8221;, en alusión al golpe militar que el pasado domingo acabó con su Gobierno y con su exilio forzoso del país.</p>

<p>Horas después de regresar de Washington, donde ha conseguido que la Organización de Estados Americanos (OEA) enviara un ultimátum al nuevo Gobierno para que sea readmitido en el plazo de 72 horas -algo que ya ha rechazado de plano el nuevo presidente, Roberto Micheletti-, Zelaya ha aprovechado el inusitado apoyo internacional a su figura para lanzar un mensaje valiente y cargado de confianza en un pronto desenlace favorable a sus intereses. &#8220;No debemos dejarnos vencer ni atemorizar, debemos ocupar nuestros espacios sin temor. Nos jugamos el destino de la nación, el destino de nuestros hijos&#8221;, ha proclamado, en un mensaje recogido por los medios estatales venezolanos.</p>

<p>El presidente depuesto, además, ha animado a sus seguidores a combatir, incluso con las armas, a los artífices del golpe que le apartó del poder. Así, ha leído el artículo 3 de la Constitución, en el que además de precisar que &#8220;nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas&#8221;, se apunta que &#8220;el pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional&#8221;.</p>

<p>Asimismo, Zelaya ha pedido a los hondureños que participen en las manifestaciones pacíficas que piden su vuelta. Las marchas de apoyo y crítica al Gobierno interino encabezado por Roberto Micheletti se han sucedido en los últimos días, si bien a nadie se le escapa que el apoyo interno de Zelaya era antes del golpe y sigue siendo ahora menguante. Los hondureños reprochan a Zelaya su sumisión a Chávez por dinero.</p>

<p><strong>GOLPE CONTRA EL CHAVISMO</strong></p>

<p>Por <strong>M. Á. Bastenier</strong></p>

<p>El domingo pasado estaba convocado un golpe de Estado en Tegucigalpa. En un país como Honduras, de densidad democrática débil y legalidad de celofán, los poderes transitan sobre el alambre, en riesgo permanente de desplomarse unos contra otros. El presidente hondureño, Manuel Zelaya, del Partido Liberal, que como su nombre indica practica la libertad de explotación, es el último en la ya larga nómina de jefes de Estado latinoamericanos que consideran que un solo mandato -el no reeleccionismo- priva injustamente al pueblo de la repetición de gobernante; de ordinario el mismo que tiene esa preocupación.</p>

<p>La limitación a un solo periodo presidencial tiene gran pedigrí en América Latina. Porfirio Díaz se hizo elegir siete veces presidente de México y gobernó más de tres décadas hasta 1910, y, como él, otros muchos en el continente convirtieron sus mandatos en tiranías corruptas y oligárquicas. Más o menos asegurada la democracia en los últimos 20 años, los presidentes latinoamericanos parecían sentirse de nuevo legitimados para pedir cancha. En 1993, el peruano Alberto Fujimori remendó la Constitución para desempeñar un segundo mandato; al año siguiente, el argentino Carlos Menem hizo otro tanto; le siguió el brasileño Fernando Henrique Cardoso en 1997; y en esta última década, el colombiano Álvaro Uribe, la tripleta chavista formada por Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, y hoy andan dándole vueltas al asunto el nicaragüense Daniel Ortega y el paraguayo Fernando Lugo, ambos en la órbita de Caracas. Y no es la ideología, sino la excelente opinión que los interesados tienen de sí mismos, lo que hace que derechas como izquierdas sueñen con no apear presidencia.</p>

<p>Zelaya experimentó una conversión de instantaneidad paulina: a medio mandato decidió pasarse al socialismo del siglo XXI, y el 25 de agosto pasado firmaba el ingreso de su país en el ALBA, organización creada por Chávez para la integración económica latinoamericana por una vía no capitalista. Sin que eso tenga que desmentir la preocupación social del presidente, únicamente un viraje de este calibre podía facilitarle un nuevo libreto que interpretar; como si fuera un personaje en busca de un autor, que sólo podía ser Hugo Chávez. Y para llevar adelante esa revolución, Zelaya tenía que ganar por pies al establecimiento político y social de su país, que no parece estar para muchos chavismos. Sin esperar a las elecciones presidenciales del 28 de noviembre de este año, el líder hondureño tenía que tratar de poner a sus adversarios ante una evidencia insuperable: un referéndum, anunciado para el pasado domingo 27, en el que la opinión allanara el camino a una futura reelección, que es la que permitiría el desempeño de ese nuevo libreto. El Congreso, en vez de iniciar entonces algún tipo de <em>impeachment</em>, que se demoraría <em>ad calendas</em>, contra el presidente, prohibía el día 23 el referéndum, ante lo que Zelaya destituía de inmediato al jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, por no secundar materialmente la votación; y el Ejército, finalmente, cometía el gravísimo delito y terrible error de sacar los tanques, secuestrar al presidente y pasaportarlo a San José. Así es como el domingo estaba convocado un triple golpe: del presidente por querer que hubiera consulta; del Ejército por derrocar al jefe del Estado, y del Congreso por elegir a su presidente, Roberto Micheletti, como sucesor de Zelaya en un interinato hasta las presidenciales.</p>

<p>Pero el combate de fondo se libra entre chavistas y no chavistas. La OEA, la UE, el Parlamento Centroamericano, Estados Unidos, y ¿quién no?, han condenado el golpe y tendrán ahora que poner en cuarentena al nuevo régimen. Hace muy poco no habría costado adivinar la mano de Washington en la asonada, e incluso hoy parece inverosímil que unos militares formados en la Escuela de las Américas actuaran sin conocimiento de la base norteamericana de Soto Cano en Honduras. Pero ni Estados Unidos, ni el Brasil del presidente Lula, ni tampoco media OEA pueden ver con entusiasmo la extensión del chavismo. ¿Ha tendido Zelaya una trampa a sus adversarios? El nuevo régimen hondureño, que sólo aspira a llegar a la cita electoral de noviembre, lo tiene muy difícil. El golpe contra Chávez puede describir una trayectoria de bumerán.</p>

<p><strong>ROBERTO MICHELETTI: &#8220;SI ZELAYA REGRESA, SERÁ DETENIDO&#8221;</strong></p>

<p>El presidente derrocado anunció: &#8220;Volveré. Volveré a Honduras para seguir dirigiendo a mi país&#8221;. Y sus partidarios se pusieron a soñar. Se imaginaron a Manuel Zelaya regresando al aeropuerto de Toncontín con su sombrero calado, su elegante guayabera blanca, el mostacho tan negro y sus casi dos metros de estatura. Pero este sueño, por lo vivido el martes en Tegucigalpa, fue soñado en la intimidad. Porque las calles de la capital, por primera vez desde el golpe militar, no fueron ocupadas por la gente de Zelaya, sino por los partidarios del nuevo presidente elegido por el Congreso, Roberto Micheletti. Éste, sentado en la misma silla que ocupó Zelaya hace cuatro días para contestar a las preguntas de <em>El País</em>, anunció: &#8220;Si regresa, será detenido&#8221;.</p>

<p>Micheletti acepta la entrevista, pero con la condición de que sea rápida. Unos minutos antes, el nuevo presidente asistió al relevo de la guardia de honor. El acto, con todos los respetos, tiene su gracia. Porque el maestro de ceremonias es el general Romeo Vásquez, cuya destitución fue la espoleta del golpe militar. Frente a él: dos militares chaparritos. Uno, el jefe de la guardia anterior, el que en teoría se encargaba de guardar las espaldas de Zelaya. Otro, el que deberá hacer lo mismo -se supone que con más ahínco- con las del presidente Micheletti. El salón, tan vacío aquella noche que entrevistamos a Zelaya, está atestado. Hay algunos de los colaboradores de Micheletti, que lucen trajes de alpaca apenas estrenados, y muchos soldados en traje de faena y fusiles M-16 colgados en bandolera.</p>

<p>Cuando todos se van marchando, Micheletti contesta a algunas preguntas. La primera es qué va a pasar si Manuel Zelaya regresa. No se anda con rodeos. &#8220;Será detenido&#8221;, es la respuesta. &#8220;Él tiene acusaciones judiciales en su contra. Pasó por encima de la Constitución y convocó un referéndum ilegal. No acató un fallo del Juzgado Contencioso Administrativo que le ordenó no celebrar la consulta, declarada ilegal por la Carta Magna. Teníamos la certeza de que detrás de esa consulta estaba la intención de convocar una constituyente para perpetuarse en el poder&#8221;.</p>

<p>Y, vista la condena unánime de la comunidad internacional, ¿usted se arrepiente de la forma en que fue sacado del poder? &#8220;No. No había otra forma. Intentamos por todos los medios convencer a Zelaya de que era ilegal la convocatoria al referéndum, pero él no quiso escucharnos. EE UU intentó mediar, y de esto puede dar fe su embajador en Tegucigalpa, pero no fue posible convencerlo. Incluso intentamos que cambiara la pregunta, pero ni siquiera así quiso escucharnos&#8221;.</p>

<p>Una colaboradora tira de la chaqueta de Micheletti, que no le hace caso y sigue contestando preguntas como quien reza un rosario. Cada dos o tres frases, la misma jaculatoria: &#8220;Aquí no hay golpe de Estado porque están funcionando los tres poderes del Estado&#8221;. En las próximas horas, un ejército de políticos y funcionarios a su cargo saldrán al mundo con el difícil cometido de explicar que asaltar a tiros la casa de un presidente democráticamente elegido, apuntarlo con fusiles para que suelte el teléfono móvil, sacarlo en pijama del país y abandonarlo en medio de un aeropuerto extranjero no es un golpe de Estado. Dice Micheletti: &#8220;Nuestro desafío es explicarle al mundo cómo han ocurrido las cosas aquí y por qué no ha sido un golpe de Estado. Poco a poco vamos a ir recuperando la confianza, porque tenemos muchos amigos que van a saber comprendernos. Mañana mismo salen el canciller y varios diputados hacia Washington&#8221;. </p>

<p>¿Es la acusación de golpista lo que más le molesta? &#8220;Lo que más me irritó fueron las declaraciones de Hugo Chávez diciendo que nos iba a invadir. No nos da miedo. Hay siete millones y medio de hondureños dispuestos a luchar por la patria&#8221;.</p>

<p>Se acabó el tiempo. Al presidente lo rescatan de la entrevista y lo llevan en volandas hasta la comitiva que lo espera en la puerta de la Casa Presidencial. De allí se dirige hacia el Parque Central, donde cientos de ciudadanos lo esperan desde hace rato. Entre los muros de la Catedral y la estatua ecuestre del libertador Francisco Morazán, los gritos piden que Zelaya no vuelva, y que, si lo hace, sea con grilletes. Una gran pancarta presume: &#8220;Los buenos somos nosotros&#8221;. Los buenos tal vez no, pero desde luego muchos más que los adversarios, o al menos más callejeros. Después de los incidentes del lunes, en los que las tropas que custodiaban la Casa Presidencial cargaron con porras y gases lacrimógenos contra los simpatizantes de Zelaya, ninguna manifestación de protesta llegó a ser ni de lejos tan numerosa como la de los partidarios del nuevo poder. O, mejor dicho, del poder de siempre.</p>

<p>(<em>El País</em> - Madrid)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/07/estado_de_sitio_encubierto_en_honduras.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 21:42:47 -0600</pubDate>
</item>

<item>
<title>A nuestros lectores</title>
<description><p>A nuestros estimados lectores y apreciados colaboradores:</p>

<p>La actualización cotidiana de <em>Tribuna Democrática</em> se reanudará el miércoles primero de julio de 2009. Gracias por su comprensión.</p>

<p><strong><em>Los Editores</em></strong></p>
</description>
<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/06/a_nuestros_lectores_2.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Wed, 24 Jun 2009 07:11:05 -0600</pubDate>
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<title>La izquierda</title>
<description><p>Por <strong>Walter Antillón</strong>, miembro del Grupo Soberanía</p>

<p>Este artículo sobre &#8220;la izquierda&#8221; se ha beneficiado en grado sumo de las tesis y argumentos expuestos en estos últimos días por Montserrat Sagot, Luis Paulino Vargas y José Merino a propósito de la coyuntura; pero de los desaciertos que seguramente contiene no son ellos responsables. </p>

<p>Aunque las designaciones originarias de &#8220;izquierda&#8221; y &#8220;derecha&#8221; para distinguir dos idearios políticos opuestos fueron enteramente fortuitas (pudo haber sido al revés y nada hubiera cambiado), lo cierto es que al presente ya nos adaptamos a ellas y nos resultan insustituibles.</p>

<p>Con el jurista y politólogo mexicano Arnaldo Córdova (&#8220;La izquierda tal como es&#8221;, <em>La Jornada</em>), creo que ser de izquierda no significa necesariamente adhesión a la doctrina marxista, ni militancia en un partido comunista o socialista. Están en la izquierda todos los que luchan por el cumplimiento y la expansión de los derechos de la clase trabajadora; y por la defensa del patrimonio material y cultural de la nación, así como de las instituciones públicas que lo gestionan. Pero se puede agregar a lo anterior que en el plano estrictamente ideológico se puede llamar &#8220;de izquierda&#8221; al cuerpo de ideas profesadas por los grupos políticos que usarán el poder, o influirán decisivamente en él, para producir en su comunidad los cambios que aseguren de modo duradero el justo reparto de la riqueza material y cultural, el respeto a la naturaleza, el pleno desarrollo de la persona humana y la efectiva participación de todos en la organización política, económica y social de la nación. Y finalmente, en el plano de las emociones de la persona, se puede definir como de izquierda a todo aquél capaz de sentir como propia la injusticia infligida a cualquier otra persona, en cualquier punto de la Tierra, como bien decía el <em>Che</em> Guevara (<em>Carta de despedida a sus hijos</em>, 1965).</p>

<p>En la Costa Rica de hoy muchos grupos, frentes y partidos, todos minoritarios en variable medida, se autodefinen de izquierda y se declaran dispuestos a formar entre ellos y con otros grupos opositores al gobierno actual (incluido en primer lugar el PAC, segunda fuerza electoral del País en las últimos comicios), una gran coalición para marchar unidos a la justa electoral del 2010. Pero veamos: esta coalición ¿es factible?, ¿cuáles serían sus objetivos?, ¿sería posible alcanzar, a través de un triunfo de la coalición, los objetivos que persigue la izquierda, según quedaron definidos?</p>

<p>Examinemos primero qué pasaría con un triunfo meramente electoral, sin otro fin que expulsar a la oligarquía. Y analicemos en segundo término la posibilidad de alcanzar mediante una coalición los ideales que definen a la izquierda, según lo dicho arriba. </p>

<p>Con respecto a lo primero, si lo que se pretende es cazar y sumar votos a como sea, para derrotar electoralmente a la prolongación del gobierno actual, la cosa sería posible (con todo: no segura) solamente si el PAC formara parte de la coalición. En palabras de Pero Grullo: un triunfo electoral de la oposición es impensable sin el PAC. </p>

<p>Pero la consigna &#8220;primero ganamos y después vemos&#8221; es deleznable. Aún en el mejor de los casos me parece que tal triunfo se resolvería a la larga  en una victoria pírrica; porque el objetivo puramente negativo de expulsar a la oligarquía mediante unas elecciones, sin tener las condiciones para producir un cambio positivo sustancial, posiblemente nos conducirá al resultado gatopardesco de cambiar para que todo siga igual. </p>

<p>La experiencia nos dice que si por esa vía conseguimos una asamblea variopinta, y ganamos el poder ejecutivo, veríamos cambiar las caras de los ministros, los diplomáticos, los edecanes y los directores generales administrativos, etc., etc.; pero la posibilidad de un cambio sustancial en beneficio de las clases subalternas seguiría siendo muy precaria; porque como comunidad política carecemos de las tradiciones, la infraestructura, los mecanismos y la información que nos aseguren suficientemente la calidad de nuestros elegidos (sólo recordemos los fiascos del PAC en la Asamblea). </p>

<p>Ahora bien, si queremos la coalición para hacer triunfar los ideales de la izquierda, ¿querría el PAC acompañarnos a realizar dichos ideales? No olvidemos que el PAC se ha estado moviendo hacia el centro-derecha después del referendo de 2007; y que hasta la fecha de hoy ha rechazado toda unión con la izquierda, posiblemente en la esperanza de captar parte del empresariado y las clases medias. En ese tema su fórmula, antes y ahora, ha sido: todo lo que fue la oposición al TLC debe ingresar al PAC. ¿Ingresar como izquierda, con sus objetivos, sus programas, etc.? No: los izquierdosos ingresarán discretamente como personas individuales, adhiriéndose al programa y objetivos del PAC. Será la rendición incondicional, o nada.</p>

<p>Para algunos, la situación podría verse con otros ojos a partir de la convención nacional celebrada por el PLN, uno de cuyos resultados ha sido dar a éste la imagen de gran partido, frente a un PAC aparentemente reducido, exiguo. En la política ciertas apariencias plausibles cuentan como realidades; de modo que, frente a esa imagen disminuida que los medios han querido atribuirle, ¿querrá el PAC, ahora sí, coaligarse con la izquierda, para restaurar de algún modo la apariencia de una gran fuerza electoral? ¿En qué condiciones? ¿Aceptaría someter a don Otón Solís a una nueva convención para elegir candidato a la presidencia? ¿Aceptaría negociar un programa común?  Lo veo remoto, a pesar del peso que puedan tener esas circunstancias adversas.</p>

<p>Ahora bien, si el PAC decidiera abrirse a una coalición con la izquierda, ¿en qué condiciones podría ésta aceptarlo? Me parece que la cosa podría funcionar si y sólo si el PAC se aviniera a adoptar en lo sustancial el programa mínimo de la izquierda, y se aseguraran debidamente las garantías de que dicho programa fuera propulsado oficialmente desde el nuevo gobierno.</p>

<p>Si, por el contrario, la coalición fracasara, ¿qué deberá hacer la atomizada izquierda costarricense? </p>

<p>En primer lugar debe ser fiel a sus principios por sobre todas las cosas; lo que no equivale a rigidez, sino a profundidad en la comprensión de aquellos principios, sin los cuales nada tendría sentido. Si es obvio que la izquierda por sí sola no podrá triunfar en las próximas elecciones, también lo es que para ella, la victoria desde una coalición en la que tuvo que renegar de aquellos principios, es peor que la derrota misma.</p>

<p>En segundo lugar debe buscar el camino de la unidad interna (<em>panizquierdismo</em>), siempre sobre la base de la coherencia y seriedad de los convocados, y de un programa mínimo ideológicamente irreprochable (al punto de hacer parecer sospechosa la reluctancia de cualquiera de ellos). A la auténtica izquierda no le sirven los partidos armados con el único fin de pescar diputaciones y alcaldías para sus dirigentes.</p>

<p>En tercer lugar, organizada y renovada de la manera dicha, la izquierda deberá prepararse para ejercer una oposición madura y firme frente a los gobiernos oligárquicos y vendepatrias. Y esa preparación pasa inevitablemente por un esfuerzo serio, permanente, sistemático, tendencialmente masivo de educación popular para la democracia y la solidaridad humana; cuyos mejores frutos sólo veremos con el pasar de los años.</p>

<p>Si no acometemos esa tarea de una maldita vez, estaremos engañando a nuestro pueblo también nosotros; y seguiremos cosechando para siempre los miserables resultados de nuestra improvisación. </p>
</description>
<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/06/la_izquierda.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 22:25:48 -0600</pubDate>
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<title>Ejemplo de Arias: liberacionistas votarán por otro partido</title>
<description><p>• Carta de <strong>Leonardo Gómez Salazar</strong>, MBA, a Laura Chinchilla, candidata del PLN</p>

<p>A la fecha de hoy, tengo 22 años de ser parte del Partido Liberación Nacional. He sido a lo largo de diversas campañas dirigente y miembro activo del partido. En este momento, y por medio de este correo, le deseo la mejor de las suertes para la elección que viene.  No me cabe duda de que es usted una mujer íntegra y que en caso de ganar la Presidencia de la República, sabrá escuchar la voz de su conciencia antes que la del periódico <em>La Nación</em>, que financió su precampaña. No se preocupe por eso, no será usted la primera en darles la espalda para hacer lo mejor por el país. Ya lo había hecho José Figueres Ferrer.</p>

<p>Esta decisión ha sido meditada durante meses. Conversando con mi buen amigo Rolando Araya Monge, le decía que no estoy listo para dejar de ser parte de Liberación Nacional. Sigo sin estar listo. Pero, voy a seguir el ejemplo de nuestro actual mandatario, Dr. Oscar Arias Sánchez, que ante la disyuntiva personal ha votado dos veces en contra de nuestro partido, y en una de ellas, trabajando activamente con un partido contrario. Interpelado al respecto dijo -sabiamente- que si uno tiene que escoger entre el partido y la familia o los amigos, debe escoger la familia o los amigos. Así, votó por el PAC para diputados cuando ese partido postuló a su ex esposa, Doña Margarita Penón, y votó por &#8220;Alianza por San José&#8221; apoyando a su amigo Fernando Zumbado, en contra del entonces candidato de Liberación Nacional, el alcalde Johnny Araya, sin que eso afectara su militancia.</p>

<p>Reitero, siguiendo dicho consejo, que he tomado la decisión de trabajar y apoyar la labor de mi amigo Rolando Araya, ya sea que resulte electo candidato Presidencial de Alianza Patriótica o no. Concluida dicha labor, me reintegraré al trabajo por el partido como lo he hecho siempre.  </p>

<p>Por este motivo, le ruego se sirva comunicar a quien corresponda para que se suspenda mi militancia activa del Partido, efectiva inmediatamente, y hasta el primer domingo de febrero del año 2010.</p>

<p>P.S.  Me tomo la libertad de informar de mi decisión a compañeros liberacionistas que trabajaron en la pre campaña de Johnny Araya, para lo que consideren conveniente.</p>
</description>
<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/06/ejemplo_de_arias_liberacionistas_votaran_por_otro_partido.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 22:22:01 -0600</pubDate>
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<title>Ticos creen que no pueden decir lo que piensan</title>
<description><p>• Un nuevo estudio revela datos del comportamiento de los costarricenses respecto a sus derechos, el conocimiento de la constitución y otros temas relacionados con la cultura democrática.</p>

<p>Por <strong>Fernando Francia</strong></p>

<p>Para la población costarricenses escoger una religión y votar por quien uno desee constituyen los derechos más respetados en el país. Sin embargo, aunque creen que hay libertad de expresión, la mayoría esta &#8220;insatisfecho&#8221; con el ejercicio de la misma.</p>

<p>Esto quiere decir que los ticos, aunque podrían, no dicen lo que piensan.</p>

<p>Del estudio se desprende que solamente el 53% de los ciudadanos consideran que pueden manifestar lo que ellos piensan siempre y en todo momento. Esto está muy por debajo comparado con la vigencia de otros derechos y libertades.</p>

<p>El Director Regional para América Latina del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), Daniel Zovatto, uno de los autores del estudio, dijo que esto &#8220;tiene que ver con algunos de los elementos que caracterizan a la sociedad costarricense donde, muchas veces, por evitar conflicto, la gente no expresa lo que piensa. Es más un elemento de autocensura que de censura&#8221;, indicó Zovatto.</p>

<p>Agregó que &#8220;tiene que ver con la idiosincrasia costarricense que para evitar un conflicto o tener un intercambio fuerte de opiniones me reservo lo que pienso y digo otra cosa&#8221;, aclaró el experto.</p>

<p>Según los autores del estudio, el resultado de esta investigación ofrece noticias positivas y negativas sobre la sociedad costarricense. Entre las primeras, se menciona un sólido apoyo a la democracia, el derecho de todos a ser tratados por igual y un aceptable conocimiento sobre las funciones de las instituciones públicas y políticas.</p>

<p>Entre las negativas, el estudio revela que la mayoría de los costarricenses cree que la ley no se cumple, ni es respetada por los ciudadanos, ni por los dirigentes políticos; que las personas no se respetan unas a otras y que no se cuidan los espacios y bienes públicos.</p>

<p><strong>Algunos números sobre la sociedad tica</strong></p>

<p>La democracia parece continuar firme en los patrones culturales de los costarricenses. Al preguntar: &#8220;¿Para usted, qué es preferible?&#8221;, el 75% de los entrevistados señaló que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno; 14% indicó que &#8220;en algunas circunstancias un gobierno no democrático puede ser mejor&#8221;; y 9% manifestó que &#8220;no le importa&#8221;.</p>

<p>Los autores llamaron la atención de que son los jóvenes, de 18 a 29 años, quienes tienen mayor tendencia a aceptar una forma de gobierno no democrático y encendieron una luz de alarma en relación con su función en el futuro democrático del país.</p>

<p>Los datos también mostraron que los costarricenses consideran que la familia es la primera llamada a poner límites entre las personas, seguida por la ley, la Iglesia y el gobierno.</p>

<p>Los resultados evidenciaron la gran paradoja que caracteriza hoy a la sociedad costarricense, pues por un lado muestra un cultura democrática, con alta valoración de la Constitución y una gran demanda de la legalidad; pero, por el otro, una sociedad que se autocalifica proclive a la transgresión de la Constitución y las leyes.</p>

<p>El 88% de los costarricenses apenas conoce la Constitución Política. Sólo el 20% de los encuestados consideró que se respetan las leyes y la Constitución, mientras que el 69% consideró que sólo se respetan algunas leyes y algunos artículos de la Constitución.</p>

<p>El país salió bien evaluado en cuanto a la tolerancia. La mayoría de los entrevistados manifestó estar de acuerdo en convivir con personas con alguna discapacidad (82%), de otra religión (72%), y de otro país (68%); sin embargo, sería distinto si se trata sobre convivir con homosexuales (58% negativo), y con enfermos de Sida (43% negativo).</p>

<p>En cuanto a los niveles de confianza, la sociedad se queda rezagada. En el ámbito personal, se manifiesta confianza alta sólo con círculos más cercanos, como la familia, y datos menos halagadores respecto a las instituciones democráticas.</p>

<p>Tampoco existe un alto grado de confianza hacia alguna institución representativa. En una evaluación de cero a diez, la Iglesia Católica, la Defensoría de los Habitantes, los maestros, los medios de comunicación, el Tribunal Supremo de Elecciones y las Universidades públicas, alcanzaron una calificación de 7; mientras que la Asamblea Legislativa, la administración pública, los comerciantes, la policía y los sindicatos una calificación de 5, y los partidos políticos, de 4, la menor de las calificaciones.</p>

<p><strong>El informe</strong></p>

<p>El estudio &#8220;Cultura de la Constitución en Costa Rica&#8221; fue realizada con el objetivo de analizar las actitudes, percepciones y valores de la sociedad sobre la Constitución Política y la legalidad.</p>

<p>La investigación, la cuarta de su tipo que se hace en el continente después de México (2004), Argentina (2005), y Bolivia (2007), es una evaluación jurídica, política y sociológica, con base en una encuesta nacional de opinión, que abarcó 1.215 personas, mayores de 18 años, con un margen de error de + 2,8% y un nivel de confianza del 95%.</p>

<p>El estudio producido por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), IDEA Internacional y la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano fue editado como libro cuyos autores son Luis Alberto Cordero, Rubén Hernández Valle, Carla Morales y Daniel Zovatto.</p>

<p>(<em>Informa-tico.com</em>)</p>

<p><strong>JÓVENES PONEN EN DUDA PUREZA ELECTORAL</strong></p>

<p>• Una encuesta realizada por el IDESPO de la Universidad Nacional señala que un 53,5%% de los jóvenes entre 18 y 35 años consideran que &#8220;a veces&#8221; las elecciones generales de Costa Rica &#8220;no son transparentes&#8221;, mientras que otro 15,8% dijo que &#8220;nunca&#8221; son puras.</p>

<p>La encuesta referida a &#8220;Jóvenes y Política&#8221; fue realizada por la vía telefónica a 400 jóvenes de uno y otro sexo, con un 90% de confianza y un margen de error del 2,5%, según el Instituto de Estudios de Población (IDESPO) de la UNA.</p>

<p>Ante la pregunta de si las elecciones son transparentes (limpias), un 29,8% de los consultados respondió que &#8220;siempre&#8221;, un 53,5% aseguro que &#8220;a veces&#8221; y un 15,8% dijo que &#8220;nunca&#8221;.</p>

<p><strong>Alto grado de desconfianza</strong></p>

<p>La encuesta muestra un altísimo grado de desconfianza en los organismos encargados de garantizar la pureza del sufragio, pues si se suman los que piensan que &#8220;a veces&#8221; las elecciones son limpias con los que consideran que &#8220;nunca&#8221; lo son, ello da un porcentaje del 69,3%, contra solo un 29,8% que dijo que &#8220;siempre&#8221; son limpias.</p>

<p>Asimismo, solo un 13% de los jóvenes valoró positivamente el Sistema Judicial señalando que la justicia es igual para todos, contra un 53,5% que dijo que &#8220;a veces&#8221; y un 32,5% que &#8220;nunca&#8221;.</p>

<p>IDESPO señaló que &#8220;el tamaño de muestra se distribuyó por sexo y grupos de edad, para cumplir con una cuota que replicara la distribución de la población en esas características particulares&#8221;.</p>

<p><strong>Prefieren candidata mujer</strong></p>

<p>Con relación a las próximas elecciones nacionales, un 87% de los consultados dijo que piensa acudir a las urnas.</p>

<p>Asimismo, un 49% dijo que quiere una mujer como candidata, un 19,3% señaló que prefería a un hombre y un 24% manifestó que ello le era indiferente.</p>

<p>Otras revelaciones de la encuesta indican que solo un 35% cree que los partidos políticos son ideológicos siempre, un 51,8% asegura que &#8220;a veces&#8221; y un 12% que nunca.</p>

<p>Además, únicamente un 22,8% dijo que el gobierno representa &#8220;siempre&#8221; a la mayoría, un 54% declaró que a veces y un 23% que nunca.</p>
</description>
<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/06/ticos_creen_que_no_pueden_decir_lo_que_piensan.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 22:16:26 -0600</pubDate>
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<title>Es necesaria una convocatoria amplia para impulsar el desarrollo</title>
<description><p>Por <strong>RodolfoTerragno</strong>, escritor, historiador y político argentino</p>

<p>El lunes comenzará la campaña presidencial de 2011. Sin darse respiro, entrarán en ella quienes acaparen votos, este domingo, en los distritos principales. No obstante, la política argentina es muy volátil, y en dos años pueden pasar demasiadas cosas.</p>

<p>Basta mirar hacia atrás. En 2007, la hegemonía del oficialismo era absoluta. Nadie imaginaba que el gobierno pudiera ser jaqueado; y mucho menos por un movimiento rural. Figuras que hoy son famosas, entonces eran ignotas. El vicepresidente aparecía como un sumiso acompañante, cuya rebelión nadie pronosticaba.</p>

<p>En los dos años que pasaron, el mapa político cambió. Muchos votarán, dentro de 96 horas, a candidatos que 24 meses atrás ni conocían.</p>

<p>Cuando llegue 2011, los actuales protagonistas pueden haber dejado de serlo. Ni ellos ni la gente deberían apresurarse, hoy, a entrar en otro frenesí electoral.</p>

<p>No sólo porque es difícil prever qué liderazgos perdurarán, e insensato descartar que surjan otros. También porque debemos aprender a fijarnos primero en el &#8220;qué y cómo&#8221;; y sólo después en el &#8220;quién&#8221;.</p>

<p>Las pujas precoces entre precandidatos suelen terminar en grandes desilusiones.</p>

<p>¿Qué país sueña cada uno de los actuales presidenciales, si es que, más allá de sus ambiciones personales, anida algún sueño? ¿Qué capacidad tiene para tornar lo soñado en realidad? ¿Qué instrumentos emplearía para hacerlo?</p>

<p>Mientras la política actual se reduce a una feria de vanidades, la mayoría de los argentinos siente que su vida transcurre en un pozo. No es una mera sensación. Lo confirma el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que mide a los países según su riqueza, la forma como la distribuyen y lo que invierten en educación, salud y otros bienes sociales. Esa combinación de índices muestra que la Argentina está por debajo de países como Brunei, Barbados o Malta.</p>

<p>Su desigualdad es una de las más altas del mundo. La riqueza argentina, en efecto, es un pastel repartido en trozos tan disímiles que no sólo contrastan con las regulares porciones de Escandinavia, donde brilla la justicia social. Contrastan, también, con las de países donde suponemos que reina la codicia. En Estados Unidos y Gran Bretaña, el 10% más rico se lleva una tajada 9 veces mayor que el 10% más pobre. En la Argentina, esa tajada es 40 veces más grande.</p>

<p>La inseguridad no es tan grave aquí como la que padecen colombianos, salvadoreños o mexicanos; pero la Argentina registra, de todos modos, una proporción de homicidios que supera a la de Costa de Marfil, Kenya, Malí o Burkina-Faso.</p>

<p>La inversión en distintos rubros -medida como porcentaje del producto bruto- muestra a un país rezagado; mucho más desfavorecido de lo que supone la mayoría de su dirigencia. En salud, invertimos menos que Tonga o Macedonia. Quienes nacen aquí tienen menor esperanza de vida que en Omán, Bahrein y varios países latinoamericanos; la desnutrición es mayor en la Argentina que en Lituania, Libia o Túnez; la mortandad infantil supera a la de Chipre, Eslovaquia o Grecia.</p>

<p>Lo que destinamos a la educación está por debajo de lo que dedican Eslovenia, Estonia, Letonia o Belarus. La ciencia y técnica no está mejor: dedicamos, a investigación y desarrollo, menos que Belarus, Ucrania o Túnez. Nos privamos, así, de aprovechar mejor la base científica y los recursos humanos que vienen de mejores épocas. Los argentinos obtienen nueve veces menos patentes que los armenios y veinte veces menos que los kazajstaníes.</p>

<p>El consumo de energía por habitante es inferior, en la Argentina, al de Libia o Surinam; y también al de Chile. No por eso la contaminación es menor. Aquí las emisiones de dióxido de carbono son superiores a los de esos tres países. Estos datos surgen del Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 (http://hdr.undp.org/en/media/HDR20072008SPComplete.pdf).</p>

<p>Todo político debe analizar ese panorama, para luego imaginar soluciones. Sin ellas, nadie podría ofrecerse, con dignidad, para comandar la Nación.</p>

<p>A la vez, los ciudadanos que estén en condiciones de aportar ideas -cada uno desde su lugar- deberían someterlas a la consideración de tantos interesados como fuere posible.</p>

<p>Es muy fácil, pero innoble, quejarse de la política -banal y vacía de propuestas- pero no hacer algo para forzar un cambio.</p>

<p>Por mi parte, en el período que se abrirá el lunes próximo, tomaré un papel activo. Promoveré el Plan 10/16, que idealmente debería ejecutarse entre el Bicentenario de Mayo y el Bicentenario de la Independencia. Seis años bastaron, en el siglo XIX, para que nuestros antepasados construyeran -de la nada- una nación. Un período similar debería alcanzarnos para hacer, de esta Argentina sin ilusiones, un país de esperanzas. No un país perfecto. La perfección es un horizonte, que se corre cuando uno avanza. Ninguna sociedad está satisfecha; y es la insatisfacción la que hace prosperar al mundo. Por lo demás, aun las economías más avanzadas sufren crisis periódicas; y aun las sociedades más solidarias tienen injusticias. Pero los países ricos soportan mucho mejor las crisis; y allí donde hay solidaridad las injusticias se reparan o compensan más rápido.</p>

<p>En la vida ordinaria, el desarrollo dignifica y exime de esas penurias que sólo padecen las naciones atrasadas. Claro que la Argentina no se desarrollará de la noche a la mañana. Tomará años y demandará bríos. No obstante, un crecimiento sistémico rendirá frutos tempranos y mejorará rápidamente las condiciones en las cuales vive la mayoría.</p>

<p>Un plan que vaya de 2010 a 2016 tiene una ventaja: toma el final de este período presidencial, todo el que viene y el inicio del subsiguiente. A menudo se dice que el país necesita &#8220;políticas de Estado&#8221;: planes que no se interrumpan al primer cambio de gobierno. Pero nadie pone ideas sobre la mesa e invita al consenso. Eso es lo que procuraré, junto a un grupo de buen voluntad, dispuesto a poner creatividad y esfuerzo. El plan se asentará sobre ciertas ideas básicas, pero no será un libro cerrado. Partirá de ciertos interrogantes que le será planteado a un universo integrado, entre otros, por: políticos, intelectuales, juristas, economistas, científicos, técnicos, empresarios, trabajadores, universitarios, sociólogos, educadores, sanitaristas (en todos los casos, sin distinción de género) y ONGs dedicadas al perfeccionamiento institucional, la justicia y la transparencia. Estos son algunos de lo interrogantes básicos, sobre los cuales sólo tenemos respuestas provisorias. Las definitivas hay que esperarlas de la interacción entre expertos pertenecientes a distintas disciplinas:</p>

<p>¿Cómo redistribuir ingresos sin desalentar la inversión?</p>

<p>¿Cómo aumentar la productividad sin causar desocupación?</p>

<p>¿Cómo reducir los impuestos al consumo sin desfinanciar al Estado?</p>

<p>¿Cómo mantener un tipo de cambio competitivo sin provocar inflación?</p>

<p>No existe plan cuando no se prevé el modo de contrarrestar los (inevitables) efectos colaterales de las decisiones políticas. El Plan 10/16 debe ofrecer un programa que concilie, entre otras cosas, ésas: justicia social con inversión; productividad con pleno empleo; menor carga impositiva con equilibrio fiscal; competitividad con estabilidad. La concordia entre tales virtudes es, en definitiva, lo que caracteriza a las economías más eficientes.</p>

<p>Sobre la base de una democracia afianzada, disponiendo de un notable potencial económico y contando con la energía de una población motivada, seis años deben alcanzarnos para modelar el país con el cual sueña la mayoría. Esa mayoría que sufre el contraste entre la Argentina que podrían tener y la que tienen.</p>

<p>(<em>Clarín</em> - Buenos Aires)</p>
</description>
<link>http://www.tribunademocratica.com/2009/06/es_necesaria_una_convocatoria_amplia_para_impulsar_el_desarrollo.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 22:08:57 -0600</pubDate>
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