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<title>Tribuna Democrática</title>
<link>http://www.tribunademocratica.com/</link>
<description>Tribuna Democrática es un portal de artículos de distingidos costarricenses</description>
<language>es</language>
<copyright>Copyright 2010</copyright>
<lastBuildDate>Wed, 17 Mar 2010 05:49:30 -0600</lastBuildDate>
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<title>Chisporroteos</title>
<description><p>Hace varios años me he venido desentendiendo del anual Festival Internacional de las Artes que organiza el Ministerio de Cultura, pues lo veía convertirse progresivamente en una congregación de aficionados, de experimentos juveniles (la ciencia enseña que de cada cien experimentos uno tiene buenos resultados), y de amenos espectáculos callejeros. A la larga, nada grande. Pero lo que se nos anuncia este año es la recuperación. Vienen espectáculos verdaderamente importantes (todo lo que hace Peter Brook lo es), grupos de categoría reconocida, y todo parece indicar que ahora sí vamos a tener un festival digno de tal nombre. Felicitaciones a las autoridades culturales y felicitaciones al público que va a disfrutarlo.</p>

<p><strong>La posibilidad</strong> de que la oposición (que tiene los votos) ponga el directorio de la Asamblea Legislativa en mayo ha sido vista con ojos casi alarmados por alguna gente. Esos ojos alarmados, o no quieren mirar hacia atrás, o ignoran la historia (pueblo que ignora su historia corre el riesgo de que se le repita en forma de caricatura, proclama un viejo dicho).</p>

<p>La verdad es que en el último medio siglo (que no es historia antigua), tuvimos dos veces la Asamblea Legislativa dominada por la oposición, y por supuesto el directorio mismo. Me refiero a los períodos 1958-1962 y 1966-1970, durante las administraciones de los presidentes Echandi y Trejos, que contaban con manifiesta minoría en la Asamblea. Y las dos Asambleas Legislativas, la de 1958 y la de 1966, han sido de las más productivas que el país ha conocido. Incluso recuerdo alguna encuesta o cosa así que allá por la década de los setentas opinó que la mejor Asamblea desde 1948 había sido la de la administración Echandi. (Por cierto, colocaba en segundo lugar la de 1962 &#8212;administración Orlich&#8212;, de la que me enorgullezco de haber formado parte).</p>

<p>Acuerdos entre la oposición y el gobierno de 1958, produjeron cosas como la fundación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados, y el confiar al ICE la modernización del sistema telefónico nacional (retrasado 50 años por la empresa privada), aparte de leyes nacidas dentro de la oposición como la creación de la Editorial Costa Rica y de los Premios Nacionales.</p>

<p>La Asamblea de 1966 aprobó el proyecto del Presidente Trejos de crear el sistema de Asociaciones de Desarrollo Comunal, la creación del Banco Popular, proyecto de la oposición liberacionista que el gobierno acogió con entusiasmo.</p>

<p>Estoy seguro de que si los diputados de oposición recién electos se ponen de acuerdo y eligen un buen directorio, las cosas marcharán bien. La verdad es que el resultado del 7 de febrero no fue arrollador para el neo-liberacionismo neo-liberal. El pueblo decretó un cuatrienio con el poder distribuido y no concentrado en un solo grupo. Me parece que la presidenta electa ha entendido el asunto, y que los diputados de oposición electos lo están entendiendo. Si logramos que la dualidad Legislativo-Ejecutivo produzca resultados como los de 1958-62 y 1966-70, el país saldrá adelante. Desde la posición que todavía ocupo en el PAC, insto a los nuevos diputados de mi partido a que no cejen, para que tengamos en la Asamblea un directorio que refleje con exactitud la voluntad popular.</p>

<p>(<em>La República</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/chisporroteos_408.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 05:49:30 -0600</pubDate>
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<title>El proyecto progresista en síntesis</title>
<description><p>Retomo, intentando sintetizar, ideas y propuestas que he desarrollado en varios artículos difundidos a lo largo de las últimas semanas y meses.</p>

<p><strong>Enseñanzas de una derrota electoral</strong></p>

<p>El resultado del pasado 7 de febrero nos deja algunas enseñanzas clave. Los diversos sectores del progresismo de Costa Rica labramos esa derrota a lo largo de los dos años posteriores al referendo del 7 de octubre de 2007. Lo hicimos a través de un ejercicio autodestructivo aplicado de forma consistente y sostenida.</p>

<p>De un lado el PAC le dio la espalda a su responsabilidad histórica al abdicar del papel de liderazgo que le correspondía ejercer. Por su parte, el contingente de los pequeños partidos de izquierda y centro izquierda se dejaron dominar por un arrogante autoengaño que les hizo creer que se les abrían posibilidades irreales. Finalmente, las organizaciones ciudadanas oscilaron entre dos extremos: un rechazo puramente emocional a los partidos y a la política, o bien, y contradictoriamente, el sacrificio de la organización de base a directrices partidarias que propiciaban la disgregación organizacional.</p>

<p>La consecuencia de lo anterior fue despilfarrar, literalmente tirar al canasto de la basura, el bagaje organizacional y el acervo de educación política acumulados durante el período comprendido entre las jornadas del Combo ICE de marzo de 2000 y el referendo de octubre 2007.</p>

<p>Lo único sorprendente alrededor de ese resultado electoral es que alguien pueda sorprenderse por ello. Cuando se renuncia a aquello que constituye la fortaleza principal que uno posee, ¿se podría lugar pretender enfrentar con éxito a un adversario formidable? Renunciamos al poder de la organización ciudadana de base y no resolvimos -pareciera que ni siquiera lo intentamos- la mediación necesaria entre la movilización frente al TLC y la articulación con vistas al proceso electoral de 2010. Mucho menos fuimos capaces de pensar más allá de ese momento electoral para lo cual se habría requerido de un amplio programa progresista.</p>

<p><strong>Una alianza progresista</strong></p>

<p>Si en efecto alguna enseñanza sale de esto debería ser la de la humildad para saberse limitado; la del respeto frente a puntos de vista distintos; la de la generosidad para ceder. </p>

<p>Me parece que, para el plazo medio (próximos cuatro años), se plantean dos retos principales: primero, reconstruir el tejido organizacional y recomponer las redes de cooperación y coordinación de los movimientos y organizaciones sociales; segundo, abrir amplios procesos de diálogo y concertación entre los distintos partidos progresistas y de estos respecto de las organizaciones ciudadanas de base y su diversas redes de articulación.</p>

<p>El objetivo debería ser centralmente uno: construir una amplia alianza progresista que aglutine a las diversas fuerzas político-partidarias y cívico-ciudadanas opuestas al neoliberalismo y en capacidad de construir un proyecto alternativo. Para los próximos cuatro años, esta coalición progresista enfrentará múltiples cometidos ya que, sin duda, la derecha neoliberal -que salió triunfante el 7 de febrero- querrá profundizar el proyecto neoliberal y avanzar en la transnacionalización de la economía y el saqueo del patrimonio institucional y natural. Ahí habrán oportunidades de sobra para comprobar si en verdad tenemos voluntad y disposición para construir una fuerza alternativa y, también, para templar el músculo político. Si se logran enfrentar esas pruebas de forma digna, podrá enfrentarse el proceso electoral de 2014 con renovadas posibilidades.</p>

<p>Por algo ha de empezarse, y, a decir verdad, el nombramiento de Juan Carlos Mendoza como jefe de la fracción legislativa del PAC podría ser una buena señal. Se trata de un joven talentoso que -a diferencia de alguna otra gente en su partido- nunca ha tenido miedo de dialogar con la ciudadanía organizada y con dirigentes de otros partidos de izquierda y centro izquierda. Y, en fin, ojalá que esta vez el PAC se ponga a la altura de la exigencia que la historia le plantea. Le toca ejercer un papel de liderazgo muy importante, que podrá cumplir satisfactoriamente solo si es capaz de dialogar con humildad, de forma abierta, horizontal, respetuosa.</p>

<p><strong>Un programa progresista</strong></p>

<p>He propuesto diferenciar cinco grandes agendas dentro de ese posible programa.</p>

<ol>
<li><p>La agenda patriótica, de defensa y recuperación del patrimonio institucional y natural, muy maltrecho a lo largo de los últimos 25 años, y hoy en mucho mayor riesgo. Es aquí donde el progresismo costarricense tiende a confluir con relativa mayor facilidad, de forma que ahí seguramente está el eje articulador de cualquier posible programa progresista.</p></li>
<li><p>La agenda de transformación económica, con varios objetivos principales: mayor eficiencia y productividad; construcción de una estructura productiva integrada y equilibrada y, en especial, justicia en la distribución de la riqueza y los ingresos.</p></li>
<li><p>La agenda republicana, de renovación en profundidad de la institucionalidad democrática, desarrollo de nuevas formas de participación y escrutinio ciudadano, democratización de la información y combate a fondo de la corrupción.</p></li>
<li><p>La agenda ambientalista, conducente al establecimiento de nuevas formas de relación con la naturaleza y, por lo tanto, de nuevas formas de producir y consumir.</p></li>
<li><p>La agenda del cambio socio-cultural, de afirmación de los derechos humanos y de la dignidad de los individuos, reivindicación y pleno respeto a la diversidad y construcción de comunidades plurales, donde la solidaridad sea plenamente compatible con la libertad individual.</p></li>
</ol>

<p>Las agendas segunda, tercera y cuarta posiblemente suscitarán grados variables de disenso y polémica. Deseablemente deberían tratar de resolverse en vinculación con la agenda patriótica, de forma que esta permita articularlas con la mayor coherencia posible. El talante progresista que en relación con esos temas tiende a prevalecer en el pueblo costarricense debería facilitar el proceso, pero ello requiere de información y educación. De ahí la importancia de recuperar los tejidos organizacionales y su poder creativo para, así,  abrir nuevas posibilidades para difundir la información a nivel popular.</p>

<p>La agenda del cambio socio-cultural es donde las resistencias son más fuertes. Aquí el progresismo -bajo el peso regresivo del patriarcado y el oscurantismo religioso- tiende a degradarse en un conservadurismo intoxicado de prejuicios, sobre todo en los temas relacionados con la diversidad en materia de orientación sexual e identidad de género. El tema de género (siempre que no se hable de aborto), juventudes y minorías migrantes también levantan mucha roncha pero son algo más manejables. A nivel discursivo (con múltiples contradicciones prácticas) hay una más fácil adhesión a las reivindicaciones de tercera edad, indigenismo y discapacidad.  A estos asuntos me referí en mi artículo anterior (&#8220;Doble discurso, doble moral&#8221;), y el tipo de reacciones que generó simplemente confirmaban mi tesis, incluso de forma muy violenta.</p>

<p>En conclusión, se plantea el reto de construir una alianza progresista que permita desplazar al neoliberalismo reinante y reorientar el desarrollo de Costa Rica por vías más humanas, más racionales y justas. No creo que haya posibilidad alguna -no al menos para los próximos años- de un proyecto propiamente de izquierdas. Sin embargo, ojalá sí sea un proyecto progresista que aspire a ser efectivamente inclusivo. El mundo en que, al decir de los zapatistas, &#8220;todos y todas quepamos&#8221; debería ser nuestra principal aspiración. Pero los déficits existentes en relación con la agenda de cambio socio-cultural plantean serias dudas.  Y, sin embargo, conviene esforzarnos por superar esas falencias. De otra forma el progresismo costarricense tendrá que cargar con algunas manchas infamantes de exclusión e injusticia.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/el_proyecto_progresista_en_sintesis.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 18:45:09 -0600</pubDate>
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<title>La intervención del Estado</title>
<description><p>La intervención del Estado en la economía constituye una tarea fundamental cuyo propósito no es solo el de compensar las múltiples fallas de los mercados, sino también el de contribuir a reducir la concentración del ingreso.</p>

<p>Cuando los mercados operan de manera competitiva, algo que en muy pocas ocasiones sucede en la realidad, es posible optimizar el uso de los recursos y lograr eficiencia en el sistema económico. No obstante, aun funcionando en condiciones de competencia, la dinámica propia de la oferta y la demanda conduce a que la riqueza se acumule en pocas manos. Esto se debe a que la propiedad de los factores de producción se encuentra desigualmente repartida entre las personas.</p>

<p>Es por esta razón que resulta indispensable la intervención del Estado para lograr una más equitativa distribución del esfuerzo productivo, que es compartido por el capital y el trabajo, de tal manera que garantice niveles de vida decorosos para las familias y logre una mayor cohesión social.</p>

<p>La aceptación de un modelo de desarrollo basado en la libertad irrestricta de los mercados y la mínima intervención del Estado significa renunciar al uso de los instrumentos de política económica, que permiten afectar la distribución del ingreso y la riqueza.</p>

<p>Es por eso que la democracia, que como régimen político tiene como finalidad no solo la libertad sino también el bien común, requiere que el Estado tenga injerencia en el desempeño de los mercados para cumplir al menos cuatro funciones esenciales:</p>

<p><strong>Distribuir el ingreso y la riqueza.</strong> Esto se puede lograr mediante diferentes mecanismos, pero uno de los más eficaces es la política fiscal. La conformación de un sistema impositivo progresivo que tenga como propósito una mayor justicia y equidad, así como la planificación del gasto público con el fin de atender tanto las necesidades de la producción como la de los sectores sociales más débiles, constituye una herramientas medular en una política pública democrática.</p>

<p><strong>Garantizar la prestación de servicios universales.</strong> Hay servicios que por su importancia y trascendencia representan derechos ciudadanos: la salud, la educación, la seguridad, la remuneración digna del trabajo, el agua potable y las telecomunicaciones, son algunos de ellos. Esos servicios no pueden ser tratados como mercancías. El Estado tiene la obligación de hacer realidad que todos los habitantes tengan acceso a esos servicios para que sus derechos puedan materializarse.</p>

<p><strong>Promoción social.</strong> El desarrollo social no puede sustentarse en el asistencialismo ni dejarse al azar o a la buena fortuna. No se generará de manera espontánea. El Estado tiene la responsabilidad de fomentarlo. Debe enfrentar de manera decidida la marginación y la exclusión, combatir la indigencia y apoyar a los grupos desvalidos; es decir, debe hacer efectivo el respeto a la dignidad humana.</p>

<p><strong>Crear ciudadanía.</strong> Implica concebir al ciudadano como un ser social y no solo como un actor en el mercado. Conlleva cimentar valores que permitan la convivencia en un marco de respeto, tolerancia y solidaridad. Significa, por una parte, que las personas conozcan sus derechos y tengan la posibilidad de exigir su cumplimiento y, por otra, que sean conscientes de sus deberes como miembros de la comunidad y estén dispuestas a asumir los compromisos que eso supone. Crear ciudadanía es también abrir espacios de participación a los individuos y a las organizaciones e instaurar mecanismos de rendición de cuentas y transparencia en la función pública.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/la_intervencion_del_estado.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 07:59:37 -0600</pubDate>
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<title>¡Mora y Cañas viven!</title>
<description><p>En Puntarenas hay un parque que no es un parque más, pues no fue construido con fines recreativos u ornamentales. Tampoco fue concebido para correteos ni fanfarrias. Está cargado de memoria y simbolismo, y es un sitio más bien para meditar y, en profundo silencio &#8212;solo perturbado a veces por el rumor del mar&#8212;, acercarse a la historia y al alma de la patria.</p>

<p>Frente a una baja muralla de piedra sobresale una columna decapitada &#8212;la patria, cabe pensar&#8212;, en cuyo pie una grande y hermosa placa de mármol dice: &#8220;A la memoria de los Beneméritos de la Patria, generales Juan Rafael Mora y José María Cañas, muertos en este lugar el 30 de setiembre y 2 de octubre respectivamente del año 1860. La juventud y los obreros de Costa Rica les tributan este homenaje. 8 de diciembre de 1918&#8221;. </p>

<p>Asimismo, en los flancos izquierdo y derecho, y levemente hacia adelante, sobre sendos pedestales con grandes placas metálicas reposan los bustos de los homenajeados; éstos fueron colocados muchos años después, en 1960, por la Municipalidad de Puntarenas, en conmemoración del centenario de su asesinato.</p>

<p>Predio en el que antaño hubo varios grandes árboles de jobo (<em>Spondias mombin</em>), y denominado por ello Los Jobos, ahí se inauguró el actual Parque Mora y Cañas el 8 de diciembre de 1918, un mes después de concluida la Primera Guerra Mundial. En tan significativo acto intervino con un lúcido y conmovedor discurso el Lic. Alejandro Alvarado Quirós &#8212;quien años después sería el primer rector formal de la Universidad de Costa Rica&#8212;, a petición de las hijas de don Juanito; este distinguido abogado casó con doña María Eugenia Piza Chamorro, sobrina-nieta del prócer.</p>

<p>Así es. En Puntarenas, ese parque cercano al estero no es un parque cualquiera. Porque en ese sitio exacto, en setiembre y octubre de 1860 se enlutó la patria para siempre, cuando el arenoso suelo se tiñó con la valerosa y generosa sangre &#8212;desafiante e invicta en la guerra previa contra los esclavistas filibusteros&#8212; de dos de sus mejores hijos.</p>

<p>Desde su exilio en El Salvador &#8212;tierra natal de Cañas&#8212;, fueron llamados casi con un ultimátum de sus supuestos partidarios. Pero entre algunos de ellos habían calado para entonces sentimientos y vicios de la más baja ralea, como la delación, la traición y el manoseo de dinero perteneciente al movimiento morista; sus nombres constan en documentos históricos. Irónicamente, uno de ellos incluso terminó integrando el truculento tribunal que decretaría el fusilamiento de ambos. </p>

<p>Es decir, era un ultimátum con olor a muerte. Cañas había recomendado a su cuñado ignorar ese llamado, pero don Juanito era un hombre de palabra y sintió que era ineludible acudir. Urgía llegar. Sin más tiempo que perder abordaron el <em>Columbus</em>, un vapor comercial de bandera estadounidense que recorría los puertos centroamericanos. Iban acompañados por el general José Joaquín Mora, el abogado Manuel Argüello Mora, el coronel Francisco Sáenz &#8212;guatemalteco que era miembro del ejército salvadoreño&#8212;, Clodomiro Montoya, Antonio Argüello y cuatro criados.</p>

<p>Cuando arribaron, a eso de las ocho de la mañana del 17 de setiembre de 1860, ya Puntarenas estaba en manos de los insurgentes, liderados por el chileno Ignacio Arancibia. Recibidos con alegría por la población, que tanto los quería &#8212;Cañas había sido un notable Gobernador de dicha comarca, y don Juanito le había elevado su estatus de comarca a ciudad en setiembre de 1858&#8212;, pronto el alto mando establecía su cuartel en la casa del español Ceferino Rivero Ibarra.</p>

<p>Pero, también, muy pronto aflorarían los fracasos, los cuales están pormenorizadamente narrados en los libros <em>La trinchera y otros relatos</em>, de Argüello Mora &#8212;testigo de excepción&#8212; y <em>Dr. José María Montealegre</em>, de don Carlos Meléndez. De hecho, la delación permitió al gobierno actuar con presteza para evitar levantamientos en el interior del país, impedir el flujo de refuerzos hacia Puntarenas y enviar un contingente de mil soldados para aniquilar a los sublevados, que quedaron apresados en esa lengüeta de tierra que es Puntarenas. </p>

<p>Aislados y sin salida alguna dentro de esa &#8220;ratonera&#8221;, a los moristas no les quedaba más que resistir, en una cuenta regresiva que, con la rápida pérdida de sus posiciones en el río Barranca y el ulterior baño de sangre en la trinchera artillada que había sido construida en La Angostura, culminaría con la captura de sus líderes.</p>

<p>Derrotado, abatido y solitario, don Juanito buscó asilo en la casa del cónsul inglés Richard Farrer, quien se lo negó reiteradamente. Al clarear el 30 de setiembre se apersonó ahí el comisario gubernamental Francisco María Iglesias &#8212;enemigo jurado suyo&#8212;, con quien había accedido a conversar, persuadido por Farrer. Dialogaron a solas durante una hora de espesos silencios para, al final, aceptar la muerte en el patíbulo, pero con la condición de que ninguno de sus colaboradores fuera asesinado. Le hicieron un juicio sumario, pues urgía ultimarlo, y ya a las tres de la tarde de ese día caía acribillado frente a un árbol de jobo, al igual que Arancibia. </p>

<p>En el parte remitido a sus jefes, Iglesias indicó que &#8220;Juan Mora murió con dignidad y valor&#8221;. Pero olvidó consignar que también lo hizo como un hombre honorable y de buena fe, que murió engañado, pues dos días después Cañas resultaba fusilado en el mismo sitio, por orden del gobierno golpista de José María Montealegre, cuñado de don Juanito, por cierto. Deshonra y cobardía, pues, aparte de que enlutaron la patria, mancillaron la palabra empeñada y el honor.</p>

<p>Insatisfechos con tanto oprobio, evitaron darles un entierro respetuoso, aunque fuese modesto. Dejaron sus cadáveres tirados, para que una multitud sedienta de venganza contra los moristas los lanzara al estero y los devoraran los tiburones. El magnánimo cónsul francés Juan Jacobo Bonnefil impidió más barbarie, y los trasladó y enterró en el rústico panteón del estero, entre los manglares; años después exhumaría los restos, los conservaría consigo, y los entregaría a los deudos de ambos, para que los sepultaran dignamente en el Cementerio General de la capital.</p>

<p>Tras su vil asesinato, con los días sobrevendría el dolor de sus familias, agravado porque tanto doña Inés como doña Guadalupe estaban encintas. Dos meses y medio después, a mediados de diciembre nacían en San Salvador Juana Rafaela (Juanita) Mora Aguilar y su prima Adelaida (Adela) Cañas Mora. ¡Curiosidades del destino! Ello ocurrió con dos días de diferencia, es decir, el mismo intervalo entre la muerte de sus respectivos progenitores. Además, en ese crudo diciembre de padres ausentes, murió el general José Joaquín Mora; a pesar de que hizo rendirse a William Walker, su bravío corazón no pudo soportar tanta pena.</p>

<p>Este año, para conmemorar el sesquicentenario de la muerte de estos libertadores de Centro América, es un deber cívico honrar su memoria y su legado. Algunos estamos involucrados en varias acciones &#8212;que serán anunciadas pronto&#8212;, pero es importante que desde ahora se planeen actividades en las escuelas, colegios y municipalidades del país, que ojalá culminaran con un magno evento nacional en el Parque Mora y Cañas. Así, en el propio sitio en que cayeron, 150 años después les reafirmaríamos cuán vivos siguen en el corazón de un pueblo agradecido.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/mora_y_canas_viven.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 16:10:12 -0600</pubDate>
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<title>El arte de matar</title>
<description><p>Existe, con glosario definido, el arte de amar, el arte de vivir, el arte de la guerra y el arte de matar. La visión permisible del crimen, del asesinato, nos permite ahora hasta adquirir diccionarios razonados, amplios estudios metafísicos, epistemológicos y hasta de educación.</p>

<p>Todo se ha vuelto tan permisible que los delincuentes y asesinos, ya no cometen actos criminales sino errores. Cometí un error, erré en tal asunto, de millones, me equivoqué en la contabilidad o al contar los billetes, no pagué a tiempo la deuda y utilicé el arte de la falsificación en la confección de los cheques. Todo esto en tono autoconmiserativo y creyéndose Anita la Huerfanita, atribuyendo a los otros, el prójimo, el haberse ido convirtiendo en hampones, antisociales o criminales, todo atribuible a una infancia infortunada, a las bofetadas de un padre exasperado, a la pobreza, no de espíritu, sino de carencia de fondos, imposibilidad de adquirir las cosas necesarias para vivir la cultura del contentamiento, que nos receta la sociedad de consumo y entretenimiento.</p>

<p>Hay que vivir la vida como un suceso. Yo, con el rostro cubierto y la víctima boqueando en la acera o el asesinado con los miembros sueltos, clamando ya por una justicia llena de atenuantes, donde la víctima es solo el objeto del verdugo, y no la consecuencia de un acto criminal.</p>

<p>Vivimos en el país más feliz de la tierra, según dicen encuestas y estudios. Eso tiene sus visos de verdad, si lo relacionamos con el paisaje, las juergas, las rumbas, el vacilón. Todas, esas, normativas cotidianas que nos relacionan con habitantes pero nunca como ciudadanos.</p>

<p>Por otro lado, las consultas sobre ataques nerviosos, depresiones, alteraciones de la conducta, irritabilidad, sofocan las consultas públicas y privadas, de los médicos y gran parte de los afectados resultan diazepanizados por los galenos, sin tomar en cuenta, está en cierres, las investigaciones sobre trastornos bipolares, tan frecuentes que son legión los que padecen el mal, más los descalabros causados por el uso de anfetaminas, drogas psicotrópicas, cristales, jarabes hervidos, más múltiples locuras químicas que circulan clandestinamente en el hogar, en escuelas y colegios, en las comunidades, en las discotecas de moda.</p>

<p>Centrada solo en una visión de la criminalística, o de la judicatura, se ha ido dejando de lado el trastorno emocional y mental, que empuja a nuestra sociedad a los crímenes de índole personal, venganzas familiares preferentemente, más los actos del crimen organizado enfilados a ilícitos que produzcan dinero. El ser, dejado de lado por el tener, la ambición de poseer lo que otros disfrutan, los ajustes de cuentas, empoderados en la República Narco y el apogeo del sicariato y el testaferro convertido en codicioso dueño de lo que aparentemente pertenece a sus amos.</p>

<p>No es cierto que el origen social de nuestros criminales sociales sean solo los cinturones de pobreza, los barrios marginales algunos, los precarios. Mucho hay de origen social, pobreza y exclusión, en los que hacen estos actos. Pero también un sentimiento, casi generalizado, de insatisfacción, de odio centrado en la mente de muchos ciudadanos, alimentados por historias de baja ralea, expuestas en los medios televisivos. El acto más claro de la criminalidad social es la posesión ilegal de bienes y dinero. Por eso son capaces de convertir un asalto en un horrendo acto de violencia y odio, que tiene como objeto agredir al cuerpo de la víctima, ensañarse, más los delitos de crímenes sexuales, odios entre parejas, disfrazados siempre de la mejor manera; era muy bueno, atento, servicial, amable, mi chiquito es inocente, producto de la alcahuetería de los familiares o la ignorancia de a lo que realmente se dedican sus parientes.</p>

<p>No es sólo un problema de seguridad para la comunidad o los individuos, sino la necesidad de convertir en política de estado toda esta situación, para buscarle solución, y no sólo la retórica de los derechos humanos, para los delincuentes, casi nunca para las víctimas, las leyes que proliferan para que nadie las cumpla, o se las salten en risotadas, o los actos de nuestros legisladores que empiezan con leyes duras, y necesarias, y terminan en platos de babas, convertidas en articulados que casi nadie leerá nunca.</p>

<p>La maldad existe, ocupando sitio privilegiado en la mente de algunos. Da lo mismo que sea la famosa banda de &#8220;Los Cuchitos&#8221;, célebres personas mayores de setenta años o de los jóvenes colegiales asaltando a parroquianos con singular deleite, para comprarse una cerveza o irse de fiesta.</p>

<p>Tampoco existe una política de estado sobre la salud mental de los costarricenses. Da espanto los crímenes contra los niños, hijos de los criminales, los feminicidios, los asaltos extremadamente violentos, los ajustes de cuentas, por parte de jóvenes, nacionales y extranjeros, en los cuales una vida vale cien mil colones, consignado el dinero a la cuenta de ahorros de algún familiar.</p>

<p>Costa Rica perfecciona el arte de matar. Tampoco es solo la cultura de la violencia, sino que se refiere a un fenómeno que penetra lo más profundo de la conciencia. El odio, el deseo de hacer daño, el dinero fácil, la codicia, el disfrute de lo que los otros tienen o se anuncia con bombos y platillos, en los medios de comunicación. Todo esto con su componente del placer y el arte de la muerte, de mutilar, de romper el orden. Lo más sentencioso y terrible es eso; ver el crimen como un error y pensar que se entra a la prisión no para cumplir una sentencia sino para enmendarlo, para redimirse, para terminar ofreciendo una imagen de lástima social que termina por ser repugnante.</p>

<p>¿Y qué decir de algunos juristas, letrados, que dicen que si se ejerce el derecho y las leyes con fuerza, estamos ante la creación de un estado represivo, que viene a cercenar los derechos de los ciudadanos. ¿Cuáles derechos? Los de ser asesinados, pagando el crimen con sentencias risibles, pasándose unos años en la cárcel, para salir a delinquir o a quejarse de no conseguir trabajo? El tema, en sus múltiples variantes, está sobre la mesa. Valdría la pena que se discuta el papel de las víctimas, la judicatura, los problemas mentales y sociales de los criminales, y no sólo como, eufemísticamente se les dice: los privados de libertad. ¿Y los privados de su propia vida, los estafados, los robados, los agredidos. ¿Quién habla por ellos? Casi nadie.</p>

<p>(<em>La Prensa Libre</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/el_arte_de_matar.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 07:56:47 -0600</pubDate>
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<title>Cuba (y los anteojos de los intelectuales)</title>
<description><p>Por <strong>Jaime Ordóñez</strong> - ordonez@epfcentroamerica.org</p>

<p>El problema de muchos intelectuales (sean de izquierda o de derecha) es que ven la realidad en forma oblicua y parcial. Usan anteojos diferenciados para ver el mundo. Los primeros usan gafas de un color. Los segundos del color opuesto. Ello les permite ver algunas cosas, pero increíblemente no perciben otras. Hace más de medio siglo, Jean Paul Sartre (quien, con su ojo estrábico y su eterna pipa, era ya un venerado ícono del PC francés y de la filosofía europea) se trenzó en un agudo debate con un joven escribidor de origen argelino de apenas treinta y tantos años que se llamaba Albert Camus, un tipo agradable que usaba gabardina y fumaba cigarrillos a lo Bogart, que se peleaba con todo el mundo en los periódicos, y que se mató una década después en un accidente automovilístico. A pesar de que ambos ganaron el Premio Nobel de literatura, la historia le daría la razón a Camus en casi todo.</p>

<p>La discusión era la siguiente: Sartre decía ladinamente que únicamente el gobierno de De Gaulle y los países occidentales violaban los derechos humanos. Y, tapando el sol con un dedo,  desconocía las atrocidades de Stalin, las purgas y las matanzas masivas de la URSS, Siberia y Gulag incluido. Camus, a diferencia, era un espíritu crítico y un hombre libre. No se ponía anteojos para ver el mundo: afirmaba que las libertades y los derechos se violaban en todas partes. Sus críticas a Stalin y a la URSS le valieron el odio y la acusación de burgués por parte del comunismo francés. Por otro lado, sus diferencias con De Gaulle le generaron también el encono de los sectores conservadores. No buscaba quedar bien con nadie. Buscaba decir la verdad. Por eso, seis décadas después se le respeta más que nunca. </p>

<p>He recordado lo anterior porque da grima ver a algunos intelectuales tratando de ignorar la dolorosa muerte de prisioneros en Cuba y el record de violación a derechos humanos de la isla, lo cual confirman Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Unión Europea y otros organismos. Negarlo es tratar de ver el mundo con gafas de un solo color. Allí callan unos. Pero también está la otra cara de la moneda. Los que defendían la invasión a Iraq, montada por políticos, petroleros y negociantes de armas texanos. O los que hacen mutis cuando  la prensa internacional reporta que se encontraron fosas con centenares de muertos civiles en Colombia, hechos perpetrados durante los últimos años por paramilitares. Allí callan otros. La parcialidad ideológica es una enfermedad que impide ver el mundo con claridad.</p>

<p>También hay mucho de doble moral. Por ejemplo, varios políticos y personajes en Costa Rica critican las violaciones a los derechos humanos en Cuba, con plena razón, ya lo hemos dicho. Sin embargo &#8212;muy modositos&#8212; se hacen de la vista gorda a las violaciones masivas de derechos humanos en China, por la simple razón de que nuestro gobierno y algunos empresarios hacen negocio con Beijing y pronto nos van a regalar un estadio nuevo. O la contradicción más flagrante. Los que se rasgan las vestiduras, con justa razón, por la persecución contra trabajadores y ciudadanos en otras partes del mundo, pero buscan, cínicamente, conculcar en Costa Rica los derechos laborales, sindicales y gremiales protegidos por la OIT. Defendían hace 20 años como un héroe a Lech Walesa en Polonia pero aquí tratan de eliminar a Albino.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/cuba_y_los_anteojos_de_los_intelectuales.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 21:58:59 -0600</pubDate>
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<title>Ojo Crítico</title>
<description><p>Como con todo nuevo gobierno, hay que dar un compás de espera antes de evaluar al nuevo Gabinete, aunque desde ya llama la atención lo desigual de su integración. Hoy hablaremos, sin embargo, de que la escogencia hecha por doña Laura en el Ministerio de Seguridad es un gran acierto, dada la competencia técnica, calidad profesional y humana, sólida formación, límpida trayectoria y probado valor personal de los designados.</p>

<p>En tiempos del crimen organizado, el narco, el lavado, la delincuencia común pequeña y grande y la corrupción política y administrativa, la designación del equipo actual fue una pifia evidente. Por ello hace muy bien doña Laura en rectificar y dar un sólido paso en la dirección correcta, que, de rebote, compromete a todo el país a apoyarla en sus esfuerzos por una seguridad democrática.</p>

<p>Esto significa también que ella está abriendo la puerta a un diálogo creador, positivo e inclusivo, sobre ese tema crucial, que no deja cabida para pequeñeces electoreras. Por el contrario, obliga a sus opositores a mostrar una iniciativa orientada a mejorar los proyectos y reformas que se propongan. No se trata de otorgar un cheque en blanco, que el Poder Legislativo no debe darle nunca a nadie. Pero sí un compromiso de dialogar, polemizar y hasta oponerse con lealtad y limpieza de miras, a aquellas reformas y proyectos que, con firmeza y energía, mejoren la seguridad, sin detrimento de la libertad, ni de los derechos humanos.</p>

<p>Son muchos los intereses en juego. La estrategia anti-drogas actual no ha dado los resultados que se esperaban y se impone una revisión del rumbo. También es necesario elaborar un diagnóstico serio y coherente de nuestra propia delincuencia, a fin de ubicar con mayor precisión dónde invertir mejor los escasos recursos con que se cuenta, para no gastarlos barriendo el comején, mientras la viga podrida permanece intacta.</p>

<p>Este nuevo equipo humano en Seguridad estará más preocupado en hacer una labor efectiva y sustancial, que de estar saliendo en televisión -venga a cuento o no, se trate de algo importante o solo de un incidente secundario-, como ridículamente ocurre hoy. Y, sobre todo, son profesionales que conocen la materia, sabrán escoger sus mandos altos y medios, y equilibrar en sus justos términos la filosofía policial adoptada; sin mentir para atribuirse triunfos donde lo que hay son fracasos o reveses.</p>

<p>Finalmente, es de esperar que de ellos parta una iniciativa bien elaborada y debidamente negociada con todas las fuerzas políticas y sociales pertinentes, que defina de una vez la suerte de ese ente amorfo, peligroso y hasta dañino, llamado la DIS. Ojalá la sabiduría de verdad marque sus pasos.</p>

<p>(<em>La Nación</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/ojo_critico_237.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 09:32:41 -0600</pubDate>
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<title>La seguridad y el amor</title>
<description><p>Por <strong>Almudena Grandes</strong></p>

<p>se vieron por primera vez en el mostrador de clase turista.</p>

<p>-Lo siento, pero la compañía ha cambiado las franquicias del equipaje -la azafata extremó su amabilidad, para dejar muy claro que no era culpa suya. No puedo facturarle esta maleta sin cobrarle el sobrepeso.</p>

<p>La pasajera protestó, discutió, argumentó que hacía nada, dos meses escasos, había volado al mismo lugar, Costa Rica, con la misma maleta, y entonces él se fijó en ella. Era una chica joven, mona, que viajaba sola y se sintió mucho más sola todavía cuando tuvo que apartarse con su maleta y abrirla en el suelo para exponer a la vista de todos su ropa, sus cremas, sus sujetadores, sus bragas, una pesa de hacer gimnasia, un paquete de tampones. A él le pareció muy atractiva en el curso de aquel contratiempo que le incendió las mejillas y sobrecargó la mochila que le impediría andar derecha a partir de aquel momento. Al pasar a su lado, le sonrió. Ella le vio, pero estaba de tan mal humor que no le devolvió la sonrisa. No todavía.</p>

<p>Lo siento, pero la compañía ha cambiado las franquicias del equipaje -la azafata del puesto contiguo extremó su amabilidad para dejar claro que no era culpa suya. No puedo facturarle&#8230;</p>

<p>Ya -él acortó el proceso, asumiendo de antemano su propio calvario. Pues nada, ahora vuelvo.</p>

<p>Se cruzó en la cola con la chica y entonces ella sí le sonrió. Justo después volvieron a encontrarse en el control de seguridad.</p>

<p>Relojes, cinturones, monedas, teléfonos móviles, ordenadores&#8230; los dos desembocaron en la misma mesa donde una empleada de una empresa de seguridad imitaba a un papagayo con la destreza propia de su oficio. ¿Lleva ordenador, señor? En una bandeja, por favor. ¿Lleva cremas, señora?</p>

<p>Bueno, y también llevo un ordenador, ¿sabe?</p>

<p>En la bandeja, por favor -el papagayo no captó el matiz.</p>

<p>¿Por qué no le pregunta a él si lleva cremas? -insistió ella, de todas formas.</p>

<p>Circule, señora, por favor&#8230;</p>

<p>No llevo cremas aclaró él, y ella volvió a sonreír.</p>

<p>Se pusieron los dos en la misma cola, cada uno haciendo equilibrios con tres bandejas, pero la fiesta acababa de empezar. Él pitó, ella también, y eso fue lo de menos.</p>

<p>Señor, quítese los zapatos, por favor.</p>

<p>¿Qué zapatos? -él bajó la vista hacia sus pies y elevó una mirada alucinada hacia el hombre que le estaba esperando. Esto no son zapatos, son chanclas. Voy a Costa Rica, ¿no me ve mover los dedos?</p>

<p>Señor, es un protocolo de seguridad. Hoy descalzamos a un pasajero de cada quince, y le ha tocado a usted.</p>

<p>¡Pero si ya voy descalzo!</p>

<p>Señor&#8230;</p>

<p>Mientras ponía la segunda chancla en la cinta, ella sostuvo su propia discusión.</p>

<p>Señora, el reloj.</p>

<p>Pero si es de plástico.</p>

<p>Da igual, pero es un reloj.</p>

<p>Ya, pero es de plástico, ¿es que no lo ve? Mire&#8230; se lo quitó y movió en el aire la correa de plástico transparente, igual que la caja, las agujas, el tornillo. ¿Quiere tocarlo?</p>

<p>En la cinta, por favor.</p>

<p>Pero eso apenas preludió la hostilidad del guardián del monitor.</p>

<p>Señora, ¿quiere abrir el bolso? -ella lo hizo, para recibir a cambio una sonrisa torcida. ¿Quiere sacar ese bote? -sacó un frasco de tónico facial, que estaba vacío en más de la mitad de su contenido. ¿Me lo da? -y se lo dio para que él leyera el volumen en voz alta. Ciento cincuenta mililitros -nueva sonrisa. Esto no puede llevarlo.</p>

<p>¿Por qué? La mitad de 150 mililitros son 75 mililitros, y es evidente que aquí hay incluso menos. El aire no está prohibido, supongo.</p>

<p>No puede llevar encima ningún envase de más de 100 mililitros. Normas de seguridad. Puede leerlo en ese cartel&#8230;</p>

<p>En ese instante, él resopló, y ni siquiera tuvo en cuenta que ella le había gustado desde el principio. Lo habría hecho por aquel señor mayor que estaba cruzando el arco sujetándose los pantalones con la mano, por esa señora de la misma edad que trastabillaba mientras se subía la cremallera de las botas, por el niño que lloraba mientras su madre intentaba negociar que la dejaran pasar con su minivideoconsola. Por cualquiera.</p>

<p>Un momento -y la tranquilizó con tanta naturalidad como si la conociera de toda la vida. No te preocupes -antes de volverse hacia el del monitor. Que venga la Guardia Civil.</p>

<p>¿Qué? -su interlocutor ya tenía la cara colorada de indignación</p>

<p>Que llame a la Guardia Civil, por favor.</p>

<p>Pero es que no podemos molestar&#8230; -pero él no le consintió terminar la frase.</p>

<p>¿Quiere llamar a la Guardia Civil?</p>

<p>Muchas gracias -ella le dedicó una sonrisa radiante cuando un guardia civil decretó que era evidente que en aquel bote no había ni 100 mililitros de líquido. Has estado estupendo. ¿Eres abogado?</p>

<p>No, soy ingeniero. Por eso voy a San José, mi empresa está haciendo una autopista allí, pero tengo un hermano abogado. ¿Y tú?</p>

<p>Ella era bióloga, e iba a Costa Rica a ver ranas. Todavía les pasaron más cosas antes de llegar a su destino, pero ya no les importaron. Hasta la fecha, aquel ha sido el mejor viaje de su vida.</p>

<p>(<em>El País</em> - Madrid)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/la_seguridad_y_el_amor.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 23:44:25 -0600</pubDate>
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<title>¿Pornografía informativa?</title>
<description><p>• *El detalle de los abusos de un poderoso prelado contra sus hijos enciende el debate en México *</p>

<p>Por <strong>Gabriela Warkentin</strong> </p>

<p>¿De veras necesitamos saber cuántas veces lo violó? ¿Dónde y cuándo? ¿Cómo disolvía el otro los cuerpos en ácido? ¿A qué olía? ¿Cómo quedó el reguero de sangre tras la balacera? Lo sé, no son preguntas nuevas. Pero es que tampoco hemos resuelto qué hacer con ellas.</p>

<p>Le han llamado <em>pornografía informativa</em>. El concepto no es mío ni es nuevo. Se lo escuché a Javier Darío Restrepo, colombiano de cepa e iberoamericano de vocación. Y luego a otros que lo tienen como referencia. Restrepo es de esos que entienden que los problemas aún cuando son locales, tocan las fibras que importan. Por eso es imprescindible. Pornografía informativa refiere al exceso en los detalles cuando se cubren actos de violencia. Como nos recuerda el periodista Mario Campos &#8220;en la pornografía informativa los detalles se magnifican, se destacan algunos aspectos sobre el conjunto de la situación y se hace de la noticia una puesta en escena.&#8221; Sí, una puesta en escena, que como tal implica acomodo consciente de elementos y dedicación concentrada en los efectos.</p>

<p>Lo que no sé es si a veces es necesaria. Me temo que sí.</p>

<p>La historia lleva tiempo, pero avanza a ritmo de las decisiones eclesiásticas. Hace años se comenzaron a ventilar las &#8220;otras vidas&#8221; de Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo (congregación religiosa, creada a principios de los 40 del siglo pasado, en México, pero con presencia e influencia en muchos otros países). Se supo primero de los abusos sexuales cometidos en contra de integrantes de la Legión. Con el tiempo, todo se volvió más sórdido. Primero mujeres y descendencia; ahora ha salido a la luz también el supuesto abuso sexual de Maciel en contra de algunos de sus hijos. Y digo supuesto porque las investigaciones están en curso.</p>

<p>En un reconocido noticiario radiofónico, en México, una mujer, que dice haber sido pareja de Maciel, y sus hijos develaron hace algunos días los abusos sexuales sufridos y el tormento de vida. No hay otra forma de calificarlo. Los espacios radiofónicos concedidos fueron extensos y los detalles proporcionados minuciosos. Uno de los hijos contó los cómos, los dóndes, los cuántos; poco quedó a la imaginación del escucha. Algunos medios impresos lo replicaron -de hecho, fue un semanario quien retomó en estos días la historia aludida-. Al final de la semana pocos no sabíamos de lo sucedido. Las consecuencias ahí están: los abogados de estos hijos de Maciel, si bien reconocen el abuso sexual sufrido, anunciaron que se retiran del caso porque las revelaciones en medios de comunicación, de los pormenores de la investigación, habían minado el camino de la misma. Yerro también de la coordinación de las partes.</p>

<p>En espacios de convivencia social, incluidas las redes de Internet, las respuestas han estado a la &#8220;altura&#8221; de la polarización que un caso así conlleva. Defensas acríticas contra denuestos encendidos. No se podía esperar menos. Lo que algunos comienzan a cuestionar es si había necesidad de exhibir, mediáticamente, los detalles de la sordidez. Si el saber los momentos del abuso, los lugares, las especificidades, las maniobras, contribuye o sólo exalta, contextualiza o sólo magnifica. ¿Qué tanto necesitamos tocar los agujeros en la carne para creer en la crucifixión, de quien sea?</p>

<p>Soy de las que afirman que la contención del morbo es importante para diferenciar la calidad informativa. Cuando circuló, y se publicó, la fotografía del futbolista paraguayo, Salvador Cabañas, caído con una bala en el cerebro, en un bar de la Ciudad de México, sostuve que fue un exceso porque no aportaba nada. Cuando se publicaron las fotografías del cuerpo de Arturo Beltrán Leyva, supuesto narcotraficante abatido y vejado por quienes ahí estuvieron, sostuve que fue un exceso revanchista, impulsado por los peores motivos. Incluso los detalles con que se narran atrocidades, como las del &#8220;Pozolero&#8221; (S. Meza, hombre versado en el &#8220;arte&#8221; de disolver cadáveres para ocultar crímenes) sólo contribuyen a alimentar el horror, ese horror que paraliza.</p>

<p>Pornografía informativa, dirían algunos. Y coincido. Nuestras pretensiones civilizatorias debieran exigirnos la indignación frente a estas conductas periodísticas, a pesar del asco, estupor o rechazo que los hechos recreados pudieran provocarnos. ¿Somos capaces de poner límites?</p>

<p>Tocar a la Iglesia Católica nunca es fácil. Y menos en un país como México. La más reciente encuesta de Mitofsky, sobre la confianza de los mexicanos en sus instituciones, coloca a la Iglesia en primerísimo lugar: es en ella en la que se cree, a pesar de o precisamente por todo. ¿Cómo develar, entonces, algunos de sus secretos más turbios? ¿Cómo exhibir la perversión de uno de los suyos que, además, actuó en nombre de ella? ¿Cómo exigir la rendición de cuentas de una institución que sirve pero, sobre todo, se sirve?</p>

<p>Los detalles que hemos conocido estos días, de los abusos de Marcial Maciel contra los más suyos, debieran calificar como exceso, sí, como pornografía informativa. Puede ser, sin embargo, que hayan sido necesarios para resquebrajar aún más el monolito. Con todo, me preocupan las excepciones: tratemos de sostener nuestras pretensiones civilizatorias, o redefinamos nuestro quehacer comunicativo. No dejemos, claro está, que todo esto distraiga de lo esencial: el abuso sexual. Culpa y castigo a quienes lo merezcan. Ahí no hay negociación, aunque haya habido pornografía informativa.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/pornografia_informativa.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 23:31:27 -0600</pubDate>
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<title>Chisporroteos</title>
<description><p>Una de las cosas que se ha puesto de moda decir entre las gentes de gobierno, es que determinada ley no la pueden hacer cumplir porque no se ha publicado, redactado, promulgado el respectivo reglamento.</p>

<p>En ninguna parte dice que las leyes deban tener reglamento. Y la verdad es que el Código Civil no tiene reglamento, el Código Penal no tiene reglamento, la Ley Orgánica del Banco Central no tiene reglamento, los Tratados de Libre Comercio no tienen reglamento y todos esos textos se cumplen y se ejecutan.</p>

<p>Por otra parte, si en el Poder Ejecutivo estiman que alguna ley necesita reglamento, que procedan a elaborarlo. Incluso pueden irlo haciendo antes de que la ley quede promulgada, si ya se conoce el texto. Si el Ministro respectivo no tiene capacidad para redactar un reglamento (como se han dado muchos casos) que se lo encargue a la Procuraduría General de la República. No hay necesidad de llamar gente de afuera ni de pagarle en dólares como ha ocurrido. Yo mismo, que al fin y al cabo tengo título de abogado, me ofrezco a redactar gratuitamente cualquier reglamento de esos que tanto le cuestan al gobierno.</p>

<p>Si la ley no dice cuándo entra en vigencia, entra diez días después de su publicación en <em>La Gaceta</em>. Pero hace muchos años que a los diputados (o al personal de la Asamblea) les ha dado por ponerles a todas las leyes, que rigen desde su publicación. Razón tal vez más poderosa que otras, para afirmar que los legisladores no creen que necesiten de un reglamento para que sea obligatorio el acatarlas y el cumplirlas.</p>

<p>Es una lástima que a la administración Arias, a la que le ha dado por no cumplir las leyes si no tienen reglamento y por no elaborar oportunamente los reglamentos, no se le haya ocurrido pedir a sus diputados que hagan que las leyes digan &#8220;rige desde que se dicte el reglamento respectivo&#8221;. Pero como ninguna ley dice semejante cosa, las leyes rigen a partir de su publicación y alegar la falta de reglamento es un incumplimiento flagrante de la ley y quien sabe si no también de la Constitución.</p>

<p>Si la ley no les gusta, que la veten. Pero la ausencia del reglamento se ha convertido en un truquito (por cierto muy barato) para vetar sin vetar, para no cumplir las leyes aunque el Poder Ejecutivo les haya puesto el &#8220;ejecútese&#8221; y las haya hecho publicar en <em>La Gaceta</em>.</p>

<p>Puede que eso sea parte de la <em>dictadura dentro de la democracia</em> que proclamó a los cinco puntos cardinales don Oscar Arias. (Yo sé que los puntos cardinales son solo cuatro pero hace días vengo sospechando que el gobierno que nos gobierna cree que son más para que haya mayores oportunidades de viajar).</p>

<p>En todo caso, me preocupa ser la primera persona que denuncia el inconstitucional (por no decir inmoral) truquito que están empleando para no ejecutar ni cumplir las leyes que dicta la Asamblea Legislativa.</p>

<p>(<em>La República</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/chisporroteos_407.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 10:08:48 -0600</pubDate>
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<title>Conmemorar el 8 de marzo</title>
<description><p>Por <strong>Sonia Marta Mora</strong></p>

<p>&#8220;¡Feliz día, amiga!&#8221;. Con particular cariño una voz masculina recibía mi tempranera llamada con este pequeño desvío del urgente tema que nos convocaba. La verdad es que su cálido y espontáneo saludo no dejó de sorprenderme. Bien claro tenía que era el Día Internacional de la Mujer, conmemoración que, por cierto, cumple cien años de existencia. Y en ese instante una rápida reflexión me detuvo&#8230; ¿Cómo estamos honrando, hombres y mujeres, ese importante día?</p>

<p>Creo que es bueno comenzar tomando previsiones sobre los riesgos. Ya muchas fechas existentes que involucran la imagen de las mujeres acaban decorándolas de lavadoras, detergentes y aromas ambientales. Con asombro me comentaba una estudiante, que vive actualmente fuera del país, que en su correo había recibido una oferta de estética corporal&#8230; &#8220;para celebrar el Día Internacional de la Mujer&#8221;. Y en una tienda, me explicaba, lanzaron una campaña para obsequiar a las mujeres una hermosa tarjeta de descuentos, decorada con flores y fondo color rosa, para utilizarla el 8 de marzo y festejar el &#8220;Día Internacional de la Mujer&#8221;. La voraz comercialización de toda celebración posible, que acaba banalizando y hasta pervirtiendo su sentido, es un proceso que no se detiene. Reproducir la imagen de la mujer consumista, reforzar su valorización a partir de mitos sobre el cuerpo femenino, todo ello nos hace retornar a los grandes estereotipos que retrasan la emancipación de las mujeres.</p>

<p>Estoy convencida de que hay que hacer un esfuerzo mucho mayor en el país para darle contenido y alcance a estas conmemoraciones, en particular al Día Internacional de la Mujer. Y esto no puede excluir la memoria, el recuerdo de tantas mujeres que lucharon por los derechos civiles, políticos y laborales, no solo para honrar su compromiso, sino para comprender que este camino de la equidad y de la paz es inacabable, y que a cada generación le toca su parte. ¿Cuál es nuestro aporte en esta ruta? En la reconstrucción de la memoria debe visibilizarse también el esfuerzo de muchas estudiosas que alrededor del mundo han abierto nuevas perspectivas, superando poderosos prejuicios, mujeres cuya valentía ha sido clave en la lucha contra el sexismo y la violencia contra las mujeres.</p>

<p>Y tal perspectiva, indispensable para comprender la sociedad en la que vivimos, debe llegar hasta el análisis crítico del presente. Un enfoque que permita valorar logros fundamentales y el sentido de tantos esfuerzos de las mujeres, pero que no encubra con discursos celebratorios algunos de los más grandes retos que tiene hoy el mundo, y en particular Costa Rica, para hacer realidad la vida en democracia para todas y todos. La erradicación de la violencia de género, la superación de la discriminación salarial y de la falta de oportunidades para miles y miles de mujeres, la urgencia de una educación sexual oportuna son solo algunas tareas que ya no pueden esperar.</p>

<p>(<em>Diario Extra</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/conmemorar_el_8_de_marzo.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 10:06:54 -0600</pubDate>
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<title>¡Abolid la ley del celibato!</title>
<description><p>Por <strong>Hans Küng</strong>, catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethic.</p>

<p>Abuso sexual masivo de niños y adolescentes por parte de clérigos católicos desde Estados Unidos hasta Alemania, pasando por Irlanda: se trata de una enorme pérdida de imagen por parte de la Iglesia católica, pero también es una revelación de la profunda crisis por la que atraviesa.</p>

<p>En la Conferencia Episcopal Alemana, su presidente, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, primero se pronunció públicamente. Que calificara los casos de abuso como &#8220;crímenes atroces&#8221; y, más tarde, la Conferencia Episcopal pidiera perdón a todas las víctimas en su declaración del 25 de febrero fueron primeros pasos para superar la crisis, pero tiene que haber más. La postura de Zollitsch demuestra, evidentemente, una serie de consideraciones erróneas que han de ser corregidas.</p>

<p><strong>Primera afirmación: el abuso sexual por parte de clérigos no tiene nada que ver con el celibato.</strong> ¡Protesto! Es indiscutible, sin duda, que este tipo de abusos ocurre también en familias, colegios, asociaciones y también en iglesias en las que no rige la ley del celibato. ¿Pero por qué de manera masiva en la Iglesia católica, dirigida por célibes?</p>

<p>Evidentemente, el celibato no es la única razón que explica estos errores. Pero es la expresión estructural más importante de una postura tensa de la Iglesia católica respecto a la sexualidad, que se refleja también en el tema de los anticonceptivos.</p>

<p>Sin embargo un vistazo al Nuevo Testamento muestra que Jesús y san Pablo vivieron ejemplarmente sus respectivas solterías para volcarse en su servicio a la humanidad, pero dejando a cada cual plena libertad respecto a esta cuestión.</p>

<p>En lo que al Evangelio se refiere, la soltería sólo puede comprenderse como una vocación adoptada libremente (una cuestión de carisma) y no como una ley vinculante general. San Pablo se oponía rotundamente a los que, ya entonces, defendían la opinión de que &#8220;bueno es para el hombre no tocar mujer&#8221;: &#8220;No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido&#8221; (1 Corintios, 7, 1-14). Según el Nuevo Testamento en la Primera Carta a Timoteo &#8220;el obispo debe ser hombre de una (¡y no ninguna!) sola mujer&#8221; (3, 2).</p>

<p>San Pedro y el resto de los apóstoles estaban casados con sus ocupaciones. Para obispos y presbíteros esto quedó, durante siglos, como algo que se daba por supuesto e incluso prevaleció hasta el día de hoy, al menos para los sacerdotes, tanto en oriente como en las iglesias ligadas a Roma, así como en toda la ortodoxia. Sin embargo, la ley romana del celibato contradice el Evangelio y la antigua tradición católica. Merece ser abolida.</p>

<p><strong>Segunda afirmación: es &#8220;totalmente erróneo&#8221; achacar los casos de abuso a fallos en el sistema de la Iglesia.</strong> ¡Protesto! La ley del celibato no existía aún en el primer milenio. En el siglo XI, en Occidente, esta ley se impuso por influencia de monjes (que viven en celibato por decisión propia) y, sobre todo, del papa Gregorio VII de Canossa, en contra de la clara oposición del clero italiano y más todavía del alemán, donde sólo tres obispos se atrevieron a promulgar el decreto. Miles de sacerdotes protestaron contra la nueva ley.</p>

<p>En un memorial, el clero alemán alegaba: &#8220;¿Acaso el Papa no conoce la palabra de Dios: &#8216;El que pueda con esto, que lo haga&#8217; (Mt 19, 12)?&#8221;. En esta única declaración sobre la soltería, Jesús aboga por optar libremente por este modo de vida.</p>

<p>De esta manera, la ley del celibato &#8212;junto con el absolutismo papal y el clericalismo forzado&#8212; se convierte en uno de los pilares fundamentales del &#8220;sistema romano&#8221;. Al contrario que en la Iglesia oriental, el celibato del clero occidental parece sobre todo distinguirse del pueblo cristiano por su soltería: un dominante estado social propio fundamentalmente superior al estado laico, pero totalmente subordinado al Papa de Roma.</p>

<p>El celibato obligatorio es el principal motivo de la catastrófica carencia de sacerdotes, de la trascendente negligencia de la celebración de la Eucaristía y, en muchos lugares, del colapso de la asistencia espiritual personal. Esto se disimula con la fusión de parroquias en &#8220;unidades de asistencia espiritual&#8221; con sacerdotes totalmente sobrecargados. ¿Pero cuál sería la mejor promoción de una nueva generación de sacerdotes? La abolición de la ley del celibato, raíz de todo mal, y la admisión de mujeres en la ordenación. Los obispos lo saben, pero no tienen valor para decirlo.</p>

<p><strong>Tercera afirmación: los obispos han asumido suficiente responsabilidad.</strong> Que ahora se tomen serias medidas de ilustración y prevención es, evidentemente, bienvenido.</p>

<p>¿Pero no son acaso los propios obispos quienes tienen la responsabilidad de todas estas decenas de años de encubrimiento de abusos que, a menudo, sólo conllevaban el traslado de los delincuentes con la más absoluta discreción? ¿Son por lo tanto los mismos antiguos encubridores ahora fidedignos esclarecedores, o acaso no deberían incorporarse comisiones independientes?</p>

<p>Hasta ahora, ningún obispo ha confesado su complicidad. Sin embargo, podría aducir que se limitaba a cumplir las instrucciones de Roma.</p>

<p>Por motivos de secretismo absoluto, la discreta Congregación de Creyentes del Vaticano se atribuyó en realidad todos los casos importantes de delitos sexuales por parte de clérigos, y fue así como esos casos de los años 1981 a 2005 llegaron a la mesa del prefecto cardenal Ratzinger. Éste envió, el mismo 18 de mayo de 2001, a todos los obispos del mundo, una ceremonial epístola sobre los graves delitos (<em>Epistula de delictis gravioribus</em>) en la que todos los casos quedaban clasificados como &#8220;secreto pontífice&#8221; (<em>secretum Pontificium</em>), cuya violación está penada con el castigo eclesiástico. Entonces, ¿no podría esperar la Iglesia, además, en un gesto de compañerismo para con los obispos, un mea culpa del Papa? Y este gesto debería ir unido a una reparación en virtud de la cual la ley del celibato, sobre la que estaba prohibido discutir en el Segundo Concilio Vaticano, pudiese ser examinada abierta y libremente en la Iglesia.</p>

<p>Con la misma franqueza con la que, por fin, se están superando los mismos casos de abuso, debería discutirse también uno de sus orígenes estructurales más profundos, la ley del celibato.</p>

<p>Los obispos deberían proponérselo al papa Benedicto XVI con insistencia, y sin ningún miedo.</p>

<p>(<em>El País</em> - Madrid)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/abolid_la_ley_del_celibato.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 09:35:11 -0600</pubDate>
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<title>La huelga de hambre y el fariseísmo</title>
<description><p>Tiene que haber un motivo muy importante para que una persona se declare en huelga de hambre, y no nos gusta que haya presos políticos, ni en Cuba ni en los Estados Unidos, pero no suena sincero el presidente en su crítica, que está sin duda dirigida a los países de América Latina que tienen buenas relaciones con Cuba y quieren mayor independencia de los Estados Unidos. El presidente y <em>La Nación</em> tienen que saber que procediendo así no van a salvar a Fariñas sino más bien a condenarlo, pues no es nada probable que el gobierno de Cuba se hablande criticándolo junto con los gobiernos que lo apoyan, sino más bien buscando alguna manera de acercamiento, y es evidente que esa no es la manera como procede con Cuba el gobierno de los Estados Unidos, que no busca ningún acercamiento, insiste en el bloqueo, y la trata con un espíritu vengativo injustificable, mientras mantiene tan buenas relaciones con China comunista. Esto es seguramente para mantener una disciplina discriminatoria de sometimiento en el traspatio, porque la Clinton llega al extremo abusivo de pedirle a Lula que presione a Irán, mientras que Estados Unidos permite y ayuda a que Israel tenga armas nucleares, y cuando apenas sale Bidden de su reunión con Netanyau para buscar la paz en Palestina, este anuncia que continuará con los asentamientos en el territorio palestino ocupado. Además de esto; Lula tiene razón al decir que la huelga de hambre no es una razón suficiente para que un estado cambie su política para con los presos; y se sabe que algunos gobiernos alimentan a los huelguistas a la fuerza para que no se les mueran por eso.</p>

<p>La salida del presidente es desafortunada porque antagoniza innecesariamente a los varios gobiernos latinoamericanos que buscan una relación diferente con los Estados Unidos, y debilita la posición de esos gobiernos de que los Estados Unidos debe cambiar su política hacia Cuba y el subcontinente. Acusa además esa actitud el colaboracionismo que el presidente adoptó cuando los Estados Unidos decidieron contrariar la posición de independencia de varios países latinoamericanos dándole un golpe a Zelaya, que era el más débil. Y cuando todavía existía el peligro de su restablecimiento, el Departamento de Estado cometió la atrocidad de advertirle que abandonara a sus amigos de América del Sur, y que ojalá se hubiera aprendido la lección. Se salieron con la suya, pero probaron su naturaleza antidemocrática, agravaron las razones del descontento, y reforzaron el desafío de la región. Esa actitud es ahora obsoleta y no puede prevalecer; solo puede prolongar las malas relaciones.</p>

<p>Pero la justicia y el amor por la paz tampoco permiten que se adopten posturas fariseas, como la oposición a que algunos países tengan armas nucleares, mientras que otros las tienen y las continúan desarrollando. O la prohibición a que algunos tengan las armas de de &#8220;destrucción masiva&#8221;; un cargo que hasta se usa para invadir a países que no las tienen. La moral no le permite a nadie decir &#8220;hagan como yo digo y no como yo hago&#8221;</p>

<p>Está bien que uno condene el terrorismo de los musulmanes, pero solo si condena también el de los israelíes y los norteamericanos. Está bien que uno condene el espíritu antidemocrático en Cuba o en Irán, pero solo si lo condena también en los Estados Unidos; o en Costa Rica. Está bien criticar por las armas nucleares a Irán o a Corea, pero hay que condenar también a los Estados Unidos y a Israel. Y está muy mal acusar a un país de tener armas de destrucción masiva solo para justificar invadirlo. Está bien criticar los excesos de Chávez o de Evo, pero hay que condenar también los de <em>Calandré</em> o los Sánchez de Losada ; y hay que recordar que los de estos son seguro consecuencias inevitables de los de aquellos. </p>

<p>El mundo ya no es como durante la guerra fría. Y tampoco es como fue inmediatamente después de esa guerra, cuando el triunfalismo resultante de la victoria aparente sobre la Unión Soviética lo llevó a los desmanes de la <em>Reaganomics</em>, las invasiones de Irak y Afganistán, la <em>brickmanship</em> contra Corea del Norte e Irán, y la anticuadísima oposición al Islam. Pero la política americana con el traspatio latinoamericano sigue fija en el marco antiguo, y tiene que cambiar, aunque cuente con el colaboracionismo abierto de algunos de los dirigentes latinos, como Uribe y Arias. Y eso no es un endoso al gobierno cubano, sino un reconocimiento de que ese gobierno no va a cambiar mientras no cambie el de los Estados Unidos, y de que ese país no hace nada positivo para que el cambio se de, sino que sigue actuando como si estuviéramos aun en los tiempos del <em>big stick</em>.</p>

<p>Tampoco es razonable estar hablando de la democracia cuando esta no se respeta, como ocurre cuando se manosea la constitución para la reelección, o cuando se manipula abiertamente el resultado de un referéndum; para no hablar de los repetidos intentos de agregar pluses entreguistas al tratado comercial a pedido de las grandes corporaciones.</p>

<p>Y en el caso de los Estados Unidos, pues todos sabemos que allí se han conculcado las libertades de las personas con la llamada ley patriota, que ellos tienen planes de contingencia para hacer ataques nucleares indiscriminados contra los países islámicos en el caso de otros ataques terroristas, que el terrorismo de Osama Bin Laden lo crearon ellos contra los ocupantes rusos de Afganistán (como les acaba de recordar Amidinayev), que tienen presos a cinco cubanos acusados de espionaje que es un cargo ridículo contra Cuba que no podría construir ninguna arma moderna, que allí se fomentó y toleró el terrorismo contra Cuba, que allí se planearon varios intentos de asesinato contra Fidel Castro, que allí anda libre por las calles Posada Carriles después de haber volado varios aviones cubanos de pasajeros. Eso no sirve. Semejante grado de descaro no sirve. Así no se puede convencer a nadie, y eso no se debe apoyar. Así solo se puede obtener la oposición de la gente decente. Y si la crítica a un gobierno determinado se hace para llegarle indirectamente a otros gobiernos con los cuales no estamos de acuerdo, pues todavía más censurable: es revanchismo y cobardía.</p>

<p>No está bien ocultar nuestros motivos verdaderos y fingir que uno está defendiendo valores supremos cuando en realidad defiende un sistema de monopolio gobernado por enormes empresas comerciales que imponen un concepto falso de la libertad. Cuando uno es parte de ese sistema, y su conducta está encaminada a defender y aumentar su propia fortuna, aunque sea en contra de los intereses de su pueblo; como cuando se les encarecen las medicinas, o se entrega su soberanía para vender más.</p>

<p>Pero hay algo peor y más injustificable en esa conducta: no advertir que está condenada al fracaso. Un político tiene la obligación de estar más listo y leer los signos de los tiempos para que el pueblo que representa se pueda defender mejor en el mundo que viene.</p>

<p>No es para nada razonable pensar que Lula, Chávez, Evo, Corea y la Fernández han llegado al poder por su demagogia y la estupidez de sus pueblos, o que ese es un fenómeno pasajero. Es más razonable pensar que son el producto de lo que ha ocurrido en sus países en el pasado, y que el cambio que representan va a continuar aunque haya todavía desorden civil y este no sea el resultado final, porque esos pueblos ya no se van a someter al mismo tipo de gobierno que tuvieron en el pasado.</p>

<p>Aunque no nos guste, el advenimiento de estos líderes es seguro un cambio permanente, más en línea con un mundo diferente. Y el fin de la guerra fría no era el triunfo final del sistema americano, sino solo un episodio de ese cambio que se está operando en el mundo, y que todavía no sabemos en qué irá a resultar.</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/la_huelga_de_hambre_y_el_fariseismo.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 13:21:50 -0600</pubDate>
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<title>La dictadura</title>
<description><p>Por <strong>Juan Fco. Montealegre Martín</strong></p>

<p>La dictadura ni dialoga, ni negocia; impone y exige; irrespeta y avasalla; es mediocre y desprecia el conocimiento impulsando la mediocridad y la violencia; admira la esclavitud y el servilismo; impulsa la descalificación de sus enemigos y su desprestigio, miente y abusa para lograrlo; convierte en desconfianza e inseguridad todo lo que propone; desarrolla la indiferencia y promueve la burla a los que se le oponen; en fin, tiene como objetivo la satisfacción personal sin ningún respeto para la ciudadanía; es depredadora del ser humano; tiene como norma operativa que el fin justifica los medios.</p>

<p>En el mundo actual este proceder se ha hecho claro en los terroristas, dictadores mediáticos de nuevo cuño, en los traficantes de armas, drogas y seres humanos que tienen facilidades dadas por los gobernantes mediocres, cobardes y permisivos que, abonando el terreno en todo el mundo, han promocionando así el crecimiento de estas destructivas lacras.</p>

<p>Mezcla de cobardía, mezcla de ignorancia, mezcla de lentitud e indecisión al actuar, los gobernantes han prostituido en muchos lugares del mundo el sagrado mandato de ser líderes, conductores, educadores de sus pueblos y han terminado en una babel de pensamientos, acciones, filosofías, ideologías, que han llevado al mundo actual al extremo de la violencia y destrucción que estamos viviendo y palpando en gran cantidad de naciones y pueblos.</p>

<p>Costa Rica, por una razón de decisión de sus ciudadanos está caminando más lentamente hacia esa modalidad que ha invadido al mundo y que bajo excusas y razones democráticas, se ha afincado en muchas naciones del continente americano.</p>

<p>Las modas económicas, usando como excusa las enormes ventajas del libre mercado y de la economía por la libre, han colaborado como herramienta de punta, para la implantación de la dictadura como razón de ser de los gobernantes, quienes se han aprovechado de la gran ignorancia que la mayoría de los habitantes del planeta tenemos en relación a las teorías y prácticas económicas que no van en el sentido del fortalecimiento del bien común.</p>

<p>Basado en lo anterior, practicantes de las viejas dictaduras de derechas o izquierdas, aprovechándose de los daños que la inutilidad y abuso de &#8220;gobernantes democráticos&#8221; han causado en muchas naciones, han implantado un régimen de miedo y violencia, de proporciones tan extremas como nunca la humanidad lo había sufrido.</p>

<p>Las acciones en Limón y la destrucción de la infraestructura en nuestro país obedece al ejemplo más claro de la indolencia y la falta de visión y responsabilidad, de las autoridades garantes del tema, que cercenando las iniciativas, impidiendo la financiación y ejecución de las soluciones, han obligado a las organizaciones encargadas de estos menesteres a adoptar soluciones extranjeras, inadaptadas y destructivas, para la democracia, la justicia y la solidaridad propias de Costa Rica, impidiendo el establecimiento de mesas de negociaciones acordes al fortalecimiento del bien común.</p>

<p>O el rumbo y la actitud se corrigen para administrar eficazmente lo que somos, o tendremos dolorosas consecuencia como producto de la demanda de la ciudadanía que cada día exige con más fortaleza que se cumpla con las obligaciones que han adquirido los administradores públicos de turno.</p>

<p>(<em>La República</em>)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/la_dictadura.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 21:39:42 -0600</pubDate>
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<title>La polémica creatividad de Kapuscinski</title>
<description><p>• <em>Un libro publicado en Polonia denuncia que lo que el autor presentaba como periodismo era ficción. De ser esto cierto, traicionó la confianza de los lectores, que creían que esas cosas habían ocurrido y eran reales</em> </p>

<p>Por <strong>Timothy Garton Ash</strong>, catedrático de Estudios Europeos, ocupa la cátedra Isaiah Berlin en St. Antony&#8217;s College, Oxford, y es profesor titular de la Hoover Institution, Stanford.</p>

<p>Todos los periodistas y aspirantes a autores de reportajes pueden aprender mucho de la controversia sobre Kapuscinski. La &#8220;no ficción creativa&#8221; es una pendiente peligrosa.</p>

<p>Si hubiera vivido unos años más, Ryszard Kapuscinski quizá habría podido obtener el Premio Nobel de Literatura. Aunque esas cosas se llevan con un secreto digno del Vaticano, estoy seguro de que era uno de los candidatos constantes de la Academia sueca. Entonces, los periodistas de muchos países habrían celebrado su designación por ser el primer escritor de &#8220;no ficción&#8221; que lo ganara desde Winston Churchill en 1953. Ahora ha estallado una seria polémica en su Polonia natal por un nuevo libro que sugiere que su no ficción no era tan &#8220;no ficción&#8221;, después de todo. Es una polémica que ya ha dado la vuelta al mundo, porque el nombre de Kapuscinski es sinónimo en todas partes de un cierto tipo de reportaje político-literario.</p>

<p>Acabo de leer el libro, que se titula, en polaco, <em>La no ficción de Kapuscinski</em>. Su autor es el periodista Artur Domoslawski, de quien Kapuscinski fue modelo, mentor y amigo, y ha sido criticado por varios motivos. Entre ellos, su forma de abordar las numerosas aventuras amorosas del escritor viajero, que es verdad que me parece poco delicada, y su tratamiento del pasado comunista y los contactos ocasionales de Kapuscinski con la policía secreta, que en mi opinión está bien explicado.</p>

<p>Más en general, se ha criticado al libro por denunciar a un antiguo mentor. La viuda de Kapuscinski lo llama &#8220;parricidio&#8221;. Yo creo que no lo es. Creo que el autor trata de ser imparcial y permite que hablen muchas voces diferentes. Capta al Ryszard que yo conocí, empezando por una brillante evocación de su cálida sonrisa, con la que desarmaba a cualquiera. Desarmaba a cualquiera literalmente, porque aquella sonrisa de humildad casi infantil le permitió salir bien librado de muchos enfrentamientos peligrosos con hombres armados, en África y otros lugares. Por otro lado, este libro es el grito prolongado de un discípulo preocupado e incluso desilusionado, alguien que, en sus casi tres años de investigación, encontró cosas que le perturban enormemente.</p>

<p>El quid de la cuestión, para Domoslawski, para mí y probablemente para el resto del mundo, es que se cruce el límite entre la realidad y la ficción. Es un tema que a algunos nos preocupa desde hace años. En 2001, para conmemorar el centenario del Premio Nobel de Literatura, la Academia sueca organizó un simposio sobre la <em>Literatura de testigos</em>, una delicada forma de sugerir que la Literatura, con mayúscula, no consistía sólo en ficción y poesía. Yo di una charla (reproducida en mi libro <em>Facts are Subversive</em>) en la que comenté que &#8220;con Kapuscinski, pasamos sin cesar de la Kenia real a la Tanzania de ficción y viceversa, pero la transición no está claramente indicada en ningún sitio&#8221;.</p>

<p>Ese mismo año, el antropólogo y escritor John Ryle escribió una brillante reseña en <em>The Times Literary Supplement</em> en la que documentaba numerosas inexactitudes, exageraciones y mitificaciones de Kapuscinski en sus escritos sobre África. Decía que, en su mayoría, tendían a lo que el denominaba el &#8220;barroco tropical&#8221;, un estilo en el que todo se vuelve más exótico, salvaje, descontrolado, extremo y, por qué no decirlo, oriental. Ahora, Domoslawski sigue en parte las huellas del maestro, hasta Addis Abeba, por ejemplo, donde Kapuscinski investigó para escribir su famoso libro sobre la caída de Haile Selassie, <em>El emperador</em>, y a Santa Cruz, Bolivia. Y se ha encontrado con que los propios testigos de Kapuscinski se quejan de que hay material falso e inventado. Da numerosos ejemplos.</p>

<p>Lo que hizo Kapuscinski está ya fuera de toda duda. La cuestión es cómo reaccionar. Una corriente de opinión es la representada por el escritor estadounidense Lawrence Weschler, quien, según Domoslawski, ha dicho que &#8220;¿qué más da en qué estante tengamos que colocar <em>El emperador</em> y <em>El Sha</em>, en ficción o no ficción? Siempre seguirán siendo unos libros magníficos&#8221;. Un compañero de colegio de Kapuscinski afirma que <em>El emperador</em> es &#8220;la mejor novela polaca del siglo XX&#8221;. Y, por supuesto, esos libros hablaban también de Polonia. Los lectores polacos los leían en parte como alegorías de su propia situación, y los censores del comunismo podrían haberlos prohibido si no se hubieran presentado como libros de no ficción que trataban de lugares reaccionarios y lejanos.</p>

<p>Una segunda corriente, que podríamos llamar de los &#8220;nerviosos defensores de Ryszard&#8221;, está bien representada por Neal Ascherson, autor a su vez de soberbios reportajes sobre Polonia y otros países. Kapuscinski era un gran narrador de historias, no un mentiroso &#8212;escribe en la página web de <em>The Guardian</em>&#8212;, y existe una diferencia importante entre dar noticias y escribir libros. Pero luego hace esta afirmación, que me resulta muy sorprendente: &#8220;Casi todos los periodistas, excepto un puñado de santos, sacan punta a las citas o varían ligeramente las horas y los lugares para causar más efecto. Quizás no deberían, pero lo hacen; lo hacemos&#8221;. ¿De verdad, Neal? ¿Y cuánto es, si no te importa explicarlo, &#8220;ligeramente&#8221;? ¿Y hasta dónde puede atreverse uno a &#8220;sacar punta&#8221;? No obstante, en el resto de su <em>blog</em> muestra su preocupación por el hecho de que Kapuscinski no dejara suficientemente claro al lector lo que hacía.</p>

<p>La tercera postura, en la que me incluyo, afirma que, aunque no haya &#8212;en los gráficos términos que emplea Ascherson&#8212; una &#8220;frontera con alambrada y focos&#8221;, sí existe un límite fundamental, una zona fronteriza, que los escritores de no ficción debemos intentar no cruzar jamás. Si cruzamos ese límite, entonces debemos asignar una etiqueta distinta al producto final. Domoslawski ofrece una razón por la que hay que hacerlo: sencillamente, el deber de ser justos con nuestros lectores. Ustedes necesitan saber qué están leyendo. Al fin y al cabo, parte de la emoción de leer a un escritor como Kapuscinski nace de pensar que esas cosas han ocurrido. Él estaba allí. Lo vio con sus propios ojos. Estuvo a punto de morir por informar de los hechos. Es un principio que su propia retórica ha defendido con frecuencia a capa y espada.</p>

<p>El segundo motivo es más profundo. Me da la impresión de que, para una persona armada con una pluma, existen pocas obligaciones más serias que la de ser testigo veraz de grandes acontecimientos. Al presentar el simposio de 2001 sobre la <em>Literatura de testigos</em>, el entonces secretario de la Academia sueca, Horace Engdahl, sugirió que &#8220;la verdad, en un principio, no es nada más que lo que certifica un testigo fiable&#8221;. Quizá no sirva como regla filosófica universal, pero desde luego sí es aplicable a lo que hacen quienes escriben testimonios, sobre todo cuando se alzan solos en medio de la tragedia o el triunfo. Ser testigos de genocidios, guerras, revoluciones y muestras de valor humano en medio de la humanidad es &#8212;perdónenme el tono melodramático&#8212; una responsabilidad sagrada.</p>

<p>Es cierto que, al elegir los hechos, las imágenes y las citas, al caracterizar a las personas reales sobre las que escribimos, quienes realizamos reportajes trabajamos, en muchos aspectos, como los novelistas. Pero, si tenemos en cuenta esa responsabilidad respecto a la historia y la promesa de &#8220;no ficción&#8221; que hacemos a nuestros lectores, debemos atenernos a los hechos de la mejor forma posible. No debemos cambiar el orden de los acontecimientos ni siquiera &#8220;ligeramente&#8221;, ni &#8220;sacar punta&#8221; a nada que aparezca entre comillas. Todos cometemos errores. Nadie puede ver una situación en su conjunto ni ser totalmente objetivo. Todo el mundo tiene un punto de vista. Ahora bien, si digo que vi una cosa, es que vi esa cosa. No estaba en otra calle, en otro momento, ni me lo contó alguna otra persona mientras tomábamos una copa en el bar del hotel.</p>

<p>Creo que podemos hacer dos cosas. Una, sugerida en tono humorístico por el propio Domoslawski en una entrevista tras la publicación del libro, es que debería haber en las librerías una sección entre la ficción y la no ficción, en la que estuviera una nueva categoría llamada simplemente Kapuscinski. La otra es aprender del maravilloso trabajo de Kapuscinski pero también de sus transgresiones y, de esa forma, dar un testimonio más veraz.</p>

<p>(<em>El País</em> - Madrid)</p>
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<link>http://www.tribunademocratica.com/2010/03/la_polemica_creatividad_de_kapuscinski.html</link>
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<category>Articulos</category>
<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 21:29:33 -0600</pubDate>
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