La falacia transgénica

Don Álvaro Sáenz, que preside la cámara de agricultura, llama falaces nuestros argumentos contra la comercialización de la transgénesis, y agrega que carecen de asidero técnico, no tienen análisis situacional ( están desubicados),  carecen de seriedad y profundidad, no ayudan en nada para preservar nuestra seguridad alimentaria, y son meramente ideológicos. Pero expone los suyos en La Nación, diciendo que la transgénesis no ofrece peligros, que no hay deriva si se guardan las distancias, que es inmoral oponerse al aumento de la productividad que nos brindan porque hay que alimentar una población creciente, que el 95% del maíz que consumimos es importado (y transgénico), que lo que proponemos es devolver la historia,  y que la transgénesis es una continuación de los logros de la revolución verde que aumentó la productividad agrícola para hacer frente al aumento de la población.

 

Cuando uno llama falaces los argumentos de los demás tiene que cuidarse mucho de no proponer argumentos falaces, porque la transgénesis si ofrece peligros, y es mas difícil  garantizar su seguridad porque no es para aumentar la productividad sino para conservar el monopolio del glifosato; porque  al reconocer que el 95% del maíz es importado reconoce que lo hemos perdido por una concepto impuesto de comercio que no toma en cuenta la seguridad alimentaria;  porque revisarlo si es devolverse en la historia, pero para ver cómo hemos permitido esa catástrofe de la dependencia del extranjero; y porque así fue como desapreció nuestra seguridad alimentaria. Hay que recordar de paso que los dos ministros de agricultura que ayudaron al COMEX en este tipo de apertura comercial perjudicial al agricultor nacional, eran presidentes de la cámara de agricultura.

 

¡Curioso, que no proteste con energía por el secuestro de los genéricos un gremio organizado para defender los intereses de los agricultores! Habría que ver si más bien no la fomentan por ser importadores y socios de la transnacional. Los grandes agricultores deberían depurar su cámara, para que no defienda los intereses de los importadores de insumos en contra de los propios. Y ya que estamos en esto: también nos hacen daño los  intereses de los importadores de granos que arruinan la producción nacional con la inestabilidad de los precios agrícolas del mercado internacional

 

Compartimos la declaración de la viceministra de agricultura Tania López, dando la bienvenida al recurso de inconstitucionalidad porque así se van a revelar nuestras falacias de peligro y lograr la difusión que el problema necesita. Doña Tania hizo su carrera en el COMEX. (lo tienen todo copado) Y aunque yo tampoco cuento con que la Sala IV vaya a “devolver la historia”, prohibiendo una práctica comercial establecida sin percatarnos, tomando en cuenta los muchos millones de dólares anuales del negocio, y que se perjudicaría el interés de los importadores que son muy poderosos. Pero por lo menos se le va a dar al problema la difusión que los interesados en esa práctica comercial nos han negado. Y tal vez podamos comenzar a cambiar un concepto desigual y oneroso de apertura comercial que destruye nuestra seguridad alimentaria, diseñado por las ricas corporaciones  transnacionales de un país tan poderoso y el Consenso de Washington; y acogida aquí con tanta complacencia; y oportunismo.  Algo es algo. También se manifestó a favor del permiso de los transgénicos el vice ministro de la ciencia: es una conspiración, y reclaman tener a la ciencia y al “asidero técnico” de su lado; también a Monsanto. Es también una ideología.

 

Podríamos con el recurso llegar a saber que la oposición no es meramente ideológica; que hay mucho de ideológico en la imposición; que la practica interfiere con el mecanismo de la evolución; que eso no lo debe manejar una empresa comercial con interés de lucro; que los efectos adversos ya se han visto en el hecho de que todas las variedades autóctonas de maíz han sido contaminadas; que hay evidencia de daños para la salud;  que el problema de la población no se podrá encarar aumentando la productividad; que la transgénesis no la aumenta sino que es para monopolizar el mercado del herbicida glifosato    (Lo que hace Monsanto es introducir en el cultivo un gen de otra especie que confiere resistencia al glifosato para obligar al agricultor a usar su marca Round-up y continuar así el monopolio). Que si el aumento de la productividad fuera posible ya lo habrían hecho, pues la venta de esas semillas sería mucho mas remunerativa que la resistencia al glifosato; que la historia de cómo hemos perdido toda nuestra producción de maíz nos dice también que abandonamos nuestra seguridad alimentaria; que dependemos totalmente de maíz importado cuyos precios se han disparado con el libre comercio, –en mi opinión como efecto de la apertura comercial que disminuye la oferta al arruinar a los agricultores del tercer mundo–; y que la revolución verde no comenzó con el arado de la tierra, ni continúa con la transgénesis, amén de que el aumento en la productividad de los cereales se hizo con fines filantrópicos, y en cambio las semillas transgénicas resistentes al herbicida glifosato son absolutamente comerciales, y son la reserva exclusiva de una empresa demasiado poderosa, con un presupuesto anual muy superior al de varios de estos pequeños países juntos; amén de que la única moral de las grandes corporaciones es el profit. Mister Shapiro ha advertido que no quiere perder ni un dólar, y

Monsanto vende la semilla transgénica con un contrato que obliga al agricultor a aplicar su herbicida Round-up, cuya patente ya está vencida; es una manera de continuar con el monopolio.

  

Yo no creo que sea posible  prohibir el ejercicio de la curiosidad humana que nos ha dado contribuciones muy  importantes para la civilización (todas con efectos indeseables) pero esa investigación, y la liberación en el ambiente,  no se deben dejar en las manos de una empresa comercial y sus socios locales. Ahí si están la falta de responsabilidad  y de profundidad que el señor Sáenz critica.

 

Es ciertamente inmoral estorbar los esfuerzos para alimentar a los 10 mil millones de personas que habrá dentro de poco, pero vamos por partes. Porque de repente es imposible alimentarlos, dado que disminuyen las tierras de cultivo, hay un cambio del clima, y la transgénesis no aumenta la productividad sino que confiere resistencia al glifosato.  Lo que se debe contemplar es otro enfoque. Y luego, ¿no es precisamente la comida de toda esa gente la preocupación de los ambientalistas? Y luego, tienen autoridad moral los aperturistas, responsables impunes de que estemos importando el 95% del maíz que consumimos y de que  hayamos arruinado la producción local? ¿La tienen los que se ganan una fortuna importando ese maíz? ¿La tienen quienes promocionaron un TLC que eliminaba los controles a la importación de alimentos y en cambio aceptaron que los agricultores americanos conservaran sus subsidios? ¿La tienen los que importan el herbicida favorecido por la transgénesis de Monsanto?

 

 

Yo difiero del señor Sáenz también en que la transgénesis sea otro paso de la revolución verde que aumentó la productividad de los cereales y permitió el aumento de la población, aunque por el camino equivocado del uso de agroquímicos. Empezando porque la revolución verde tuvo un carácter filantrópico y la transgénesis es completamente comercial; aunque mantiene el camino equivocado del uso de agroquímicos.

 

Es verdad que el maíz que se consume es todo importado, y ahora transgénico, pero el punto importante ahí es que ya no lo producimos nosotros, y que somos totalmente dependientes de su importación en las condiciones que esté en el país de origen: transgénico.

 

El proceso de ruina de la agricultura nacional, en que han participado activamente todos los simpatizantes del TLC, (muchos de los cuales se protegieron de la competencia que nos recetaron a los demás, cómo en las distribuciones exclusivas de agroquímicos y en las profesiones), es parte de la política norteamericana que algunos ven como la máxima dependencia porque se trata de la comida, y que yo veo como una manera de deshacerse de los excedentes que provocaban sus subsidios; incorporados sin escrúpulos de conciencia en la libertad de comercio del TLC; y en mi opinión causantes de la crisis alimentaria al someter a una competencia desleal a los agricultores campesinos del tercer mundo; amén de torpe, porque esos excedentes subsidiados no podían alcanzar par todos.

 

Pero el peligro mayor de la transgénesis en manos de empresas comerciales, no es el efecto que esos productos puedan tener sobre la salud;  y está experimentalmente probado que si lo tienen; amén de que no es de extrañar que lo tenga la incorporación de una toxina como el BT a un alimento; aunque hay que advertir que Monsanto la ha incorporado solo al algodón.

 

El peligro mayor está en la interferencia con el mecanismo de la evolución orgánica que produjo las especies, que no comprendemos, y que toma mucho tiempo determinar; mucho mas que el plazo que demanda el interés comercial. Semejante amenaza ambiental jamás tuvo la ciencia. El procedimiento es propio de un aprendiz de brujo: inevitable por la curiosidad humana, fuente de esperanzas en la medicina, pero no para proporcionarle una bonanza de  ganancias a una empresa comercial; y, digámoslo también, a sus socios comerciales, que nos acusan de ser falaces.

 

Tampoco creo que uno se puede proteger con la conducta de la FAO, que ha mostrado siempre un fino olfato político ( o quizá una dependencia económica), y no ha defendido la seguridad alimentaria sino el Consenso de Washington, empezando por su ambigua definición del concepto. Y es el “Código de Conducta” de la FAO, adoptado por el contralor Solís durante su breve desempeño, el que nos impide disfrutar de los precios mas bajos de los agroquímicos genéricos, al impedir su registro, en violación del compromiso de propiedad intelectual, que les confirió el monopolio de la patente con la condición de que una vez caducada el invento se volvería de dominio público.

 

La denuncia sería una buena manera de restablecer el buen desempeño de los gobernantes, pero no se puede hacer aquí por miedo a las leyes mordaza, la última de las cuales se originó por la publicación del memorándum del miedo que buscaba la apertura comercial a ultranza que lamentamos, y la cual, según un abogado en La Nación, contrario al repudio general,  es una ley muy buena porque hay que proteger el honor de las personas contra la calumnia y la difamación, (si dijiste que el tipo se robó 4 y solo se robó 3, ya lo calumniaste), y el interés público se decide en un juicio muy remunerativo para los abogados participantes.  Lo que necesitamos es revivir la residencia de la colonia, como dice don Álvaro Madrigal, mediante la cual se hacía un juicio a los servidores públicos una vez que terminaba su gestión; porque sabiendo eso no hacen lo que les da la gana.

 

Cuando uno atribuye a ideología la posición ajena, hay que cuidarse de que la de uno no se pueda atribuir a lo mismo, y no mostrar una ideología al acusar a los opositores de estar equivocados, ni hacer argumentos parciales para defender su casa. Este es el peligro de las alianzas: te quiero solamente para aquello que no comprometa mis otros intereses, o como dicen los rusos: ir con el diablo hasta cruzar el río Pues si uno es de familia adinerada, si es importador de insumos, si es partidario del tratado comercial impuesto por el Consenso de Washington, si maneja una cámara influyente, y está del lado de las transnacionales que monopolizan la producción y el comercio, uno tiene una ideología, y un techo de vidrio.

 

 


5 Comentarios

  1. Fernando

    Felicito a don Jose Calvo, por escribir y hablar “sin pelos en la lengua” y sin cálculos políticos cortoplacistas, estos son los pocos costarricenses honrados que nos quedan, el resto venden la Patria por un plato de lentejas y su alma a las empresas transnacionales y a la OMC por un puñado de dólares, se apegan a la ideología dominante sin cuestionar nada. Pasamos de ser una BANANA REPUBLIC a una TRANSGENIC REPUBLIC, seguimos sumidos en el subdesarrollo y la dependencia, esta es la herencia que les dejamos a nuestros hijos: un país en manos de FILIBUSTEROS Y VENDE PATRIAS.

  2. Don José Calvo lo felicito y le externo mi apoyo solidario. Creo que el cultivo de transgénicos y el uso de clones en los cultivos no son especialmente un problema ideológico; y sí fundamentalmente “económico”; por los grandes intereses en juego.Otro factor adicional es que el “MAG en su creación constitutiva” no cumple con los censos agrícolas, control de semillas, y composición biológica del germoplasma de productos para consumo humano y animal clonados 0 trasngénicos,y si se exportan o son importadas. Para dicha ya existen 36 municipios que han hecho una Labor Hisórica de DECLARAR SUS CANTONES LIBRES DE TRANSGENICOS; PERO ESTA AUTONOMÍA MUNICIPAL SIENTA UN PRECEDENTE MUY IMPORTANTE PARA LOS QUE ESTAMOS EN ESTA LUCHA, VIENE A SER UN CONTRAPESO MUY SIGNIFICATIVO CONTRA LAS CAMARAS EMPRESARIALES, LA COMISIÓN DE BIOSEGURIDAD, TRANSNACIONALES, Y LA MISMA SALA CONSTITUCIONAL QUIEN ES OMISA, CALCULADORA, MÁS POLÍTICA QUE JURÍDICA, SI SE TRATA DE APLICAR EL CRITERIO PRECAUTORIO DE INDUBIO PRO NATURA ETC.

    MSC: ECONOMIA ECOLOGICA Y DESARROLLO SOSTENIBLE
    AUDITOR AMBIENTAL
    ABOGADO&NOTARIO

  3. Pablo Brizuela

    !Que buen artículo Jose, lo felicito por la claridad y valentia de lo escrito, la verdad es una barbaridad que monsanto tenga a disposición junto con Dupont 1.300.000 hectareas para sembrar maiz trans en Mexico, pais de origen de este cultivo, todos los trangénicos son peligrosos. Como es posible que haya tan poca conciencia sobre la transgénesis y lo que esto implica,en la salud humana y en la económia de los unudades productoras de nuestros paises.
    El mercantilismo el amor al dinero y la sociedad de consumo, que no es para nada sostenible nos va a llevar a la destrucción!

  4. Ronald Arrieta Calvo

    Pobrecita Costa Rica con un Presidente de la Cámara de Agricultura, un coordinador de la comisión de bioseguridad y un viceministro de ciencia y tecnología tan entreguistas, cortoplacistas y audaces al exponer al país a las consecuencias de la introducción de los transgénicos.

    El virus de la avaricia enceguese y cretiniza.

    Felicito a don José Calvo por esta inyección de vacuna contra ese virus. Ojalá estemos a tiempo de combatirlo

  5. Miguel Chaves Amador

    Como siempre Don José gracias por seguir intentando explicar que el modelo desarrollo que venimos practicando no esá dando los frutos esperados…. al menos para las grandes mayorías.
    Opino que el modelo de ” Eficiencia ” con el que se ha tratado de estimular el manejo de la economía, tiene el inconveniente de no involucrar el concepto de solidaridad humana e ir en detrimento de la calidad; ya que por eficiencia se entiende pagarle al trabajador lo menos posible con todas las consecuencias de calidad de vida que esto conlleva y de calidad porque al usar materiales siempre de menos resistencia para mejorar la eficiencia, siempre tenemos malos productos que hay que volver a producir y terminamos en un circulo contraproducente para todos.