Gaia

Hace varios años, durante una excursión a Nueva Zelanda  –financiada por el Banco Mundial para mostrar a nuestros diputados las ventajas de la privatización–, a la que fui de rebote, la falta de espacio en un restaurante me obligó a sentarme con dos personajes muy importantes, quienes discutían que los muchachos de ahora son mas inteligentes que sus padres; poniendo de ejemplo la habilidad de sus nietos con la computadora. Yo no podía meter basa en aquella discusión aunque me parecía muy tonta, porque los dos señorones estaban determinados a no determinarme. Me alegré entonces porque eso me evitaba un alegato innecesario, y me alegro hora de no haber intervenido porque de repente yo hubiera estado equivocado y la ortodoxia no me dejaba advertirlo.

 

Lo que yo hubiera dicho si aquellos dos descorteses señores me hubieran participado de su charla, es que eso no era posible, porque  la  especie no ha sufrido ningún cambio genético casi desde el pleistoceno, y aquellos lejanos antepasados nuestros eran entonces tan inteligentes como sus nietos. Y tal vez les hubiera dicho también que interpretar que el uso de  la tecnología influía en la inteligencia no era otra cosa que lamarckismo; de repente les hubiera dicho que mondo y lirondo.

 

Ahora pienso diferente, no solo porque el lamarckismo puede ser mondo o lirondo pero no las dos cosas juntas; igual que el darwinismo.  Sino porque es un hecho que la evolución humana continuó fuera del cuerpo durante todos esos centenares de miles de años, de modo que el garrote era una extensión del brazo, y el caballo y la rueda una de las piernas. Así como toda la creciente complejidad tecnológica, incluyendo las computadoras lo eran del sistema nervioso.

 

Claro que esas “mutaciones” innovadoras extra somáticas solo servían como complementos del cerebro ya existente; para aumentar el número de interconexiones. Pero servían, ¡vaya si servían!

 

Además de que no todo depende del tamaño del cerebro: las calaveras fósiles de sapiens tienen incluso mayor volumen que las de ahora, porque en todas las especies de mamíferos hay una reducción de su tamaño con la domesticación. Y sabemos que Neanderthal tenía un cerebro más grande que sapiens aunque no si era mas inteligente, no obstante lo cual se extinguió. Aunque tal vez hay chance de averiguar si la relación tamaño del cerebro-inteligencia es directa, porque como acabo de leer del antropólogo británico Chris Stringer en Cambio Político, hubo cierto grado de mestizaje entre Cro-magnon y sapiens

 

El problema estaba en que una cultura más compleja necesitaba de un cerebro más grande: sapiens mayor que erectus, este mayor que habilis, este mayor que austraplopithecus. La cantidad de tejido nervioso para la lengua de un ser humano es más grande que la necesaria para las patas de un chimpancé. Pero el tamaño del cerebro no podía seguir aumentando por la imposibilidad del parto.  Y otra limitación era el larguísimo tiempo necesario para la maduración y el aprendizaje de la cultura. Además, la mutación somática impide la sobrevivencia en una especie cultural: ¿quién se va a querer casar con un fenómeno? La evolución corporal era entonces imposible, pero el propósito estaba allí, y entonces la evolución se volvió extra somática.

 

Como dijimos antes, la evolución extra corporal solo puede ser un complemento del sistema nervioso orgánico: ayuda a aprovechar más de  la “capacidad instalada”, para usar un término de mercado, y mejora la inteligencia; definida como la capacidad para explotar el ambiente; porque ese es el negocio de la vida; lo que ahora tenemos que cambiar. Pero ¡vaya si la tecnología logra la expansión!

 

Luego, como decían los dos señorones que cité, tendríamos que admitir que los muchachos de ahora tienen una capacidad que nosotros no podemos tener.  Que son de otra especie. Cuando ellos cogen “el ratón” y lo mueven a toda velocidad por la pantalla, no los podemos seguir. Están explotando la complementación entre el cerebro con que nacieron y el desarrollo evolutivo extrasomático; y son diferentes; mas evolucionados.

 

Y entonces si es posible que los muchachos de ahora sean más inteligentes que nosotros los viejos, porque interactúan más con el tejido nervios extrasomático; aunque solo sea para poner “me gusta”.

 

Ahora vienen a cuenta unas palabras de advertencia, porque esa evolución sigue un camino que de repente es un callejón sin salida, y por eso llamé a este ensayito Gaia. Esta fue una teoría que tuvo mucho impacto hace unos 30 años, pero se eclipsó, o quizá la eclipsó el hecho de que era subversiva para el paradigma. Sostiene que el organismo que la evolución intenta desarrollar (el propósito) es el planeta y no nosotros. Y ahí se irían en la tira todas nuestras pretensiones de haber encontrado el paradigma que conduce al milenio; además de que se manifiesta nuestra  amenaza para ese propósito. Pero este paradigma está en alitas de cucaracha con la crisis; y  lo estaba ya antes con el tope del límite ambiental, que es al fin y al cabo el límite que nos impone la crisis mundial, y el ambiente no se discute en ella porque la duda es subversiva.

 

Aunque ahora tampoco se puede hablar de evolución ignorando a la transgénesis que interfiere con ella (aunque lo nieguen esos neoliberales que reclaman el monopolio de la ciencia), la salida evidente era la evolución extra corporal: la palanca, la rueda, el caballo, el carro, la computadora, que son un complemento cultural tan ingenioso de una masa neural que ya no puede aumentar. Y yo digo evidente porque creo que en todo esto hay un propósito aunque sea inexplicable, y porque no se puede explicar racionalmente sin la admisión de un propósito.

 

 

El hecho es que si uno contempla la posibilidad de que la tecnología sea un complemento del cerebro para la evolución extracorporal de la especie, y toma en cuenta que ya hemos chocado con el límite ambiental (aunque los neoliberales lo ignoren tercamente), hay que admitir que esta evolución extrasomática puede ser un callejón sin salida, destinado a desaparecer en beneficio de la evolución general del planeta: de Gaia. Y eso tampoco sería un caso excepcional de la eliminación de un camino equivocado. Sabemos que así se eliminaron los dinosaurios, y el tigre con los colmillos de sable. El nuestro solo sería un caso mas dramático; por lo menos para nosotros.  Pero enteramente posible.  Y una salvada para las otras especies que hemos puesto en peligro.

 

La humanidad ha pospuesto durante decenas de miles de años la decisión de responsabilizarse de su conciencia eliminando su empeño de “crecer y multiplicarse”, pero la decisión se le hace ahora inevitable porque involucra su propia sobrevivencia. La simbiosis cerebro- tecnología es, o el paso final en la extinción, o la oportunidad de sobrevivencia como especie rebelde capaz de administrarse.

 

 


5 Comentarios

  1. Mario Carazo

    Don José: lo único que no me explico de su comentario es por qué no se los dijo y se tragó el almuerzo en silencio …
    Saludos,

  2. José Calvo

    Gracias don Mario, después de tanto tiempo. En el almuerzo no me dieron chance de conversar. Tendría que haberme impuesto, y no es mi modo. Don Mario fue uno de mis compañeros del viaje con quien conchavé. Como en Nueva Zelanda hicieron un trabajo admirable de adaptación de tréboles a su ganadería de pastoreo sin concentrados, Don Mario tuvo la iniciativa de hacerles una sugerencia a la Dos Pinos para que financiaran un proyecto de investigación, pero sin ningún resultado. Me recordó a un tico que regresó de los EEUU por ahí de 1980 con un estudio de bacterias nitrificantes y les pidió apoyo para adaptarlo aquí: el mismo resultado. Por cierto que también me pregunto dónde estaba la presencia contra la apertura del mercado del TLC a la leche de dumping. Y qué parte de la culpa tienen de que aquí importemos el 95% del maiz. En Nueva Zelanda a la gente le cuesta la mitad mas que a nosotros. También me pregunto si esa leche se importa aquí. Saludos

    • Mario Carazo

      Apreciado don José: yo aprendí de mi experiencia como político, que lo más grave de “los políticos” es que desarrollan con enorme eficiencia el “arte” de hablarse y escucharse a sí mismos, o sea, no respetar ni siquiera la cortesía, con el propósito de formar un mundo aparte de “los comunes”. Así como probablemente sus compañeros de mesa terminaron su conversación-espejo, los llamados a apreciar la innovación y la sensatez siguen transcurriendo en su vida-espejo. Por suerte hay personas como usted que no le aflojan y que acumulan conocimiento … y recuerdos. Y sin duda dejan sembradas esas semillas que no fácilmente pueden ser transformadas y apropiadas por los empresarios-espejo que han ido apoderándose de la decisión política de nuestros países. Y por dicha a usted no le cae mal la comida, porque sabe en qué consiste. Lo saludo con afecto y admiración.

  3. Miguel Chaves Amador

    Como siempre gracias Don José por seguir intentando explicar de diferentes formas que el paradigma actual no esta funcionando por lo que deberíamos hacer algo para cambiarlo y no seguirlo con semejante terquedad.

  4. Eladio Alvarado

    Ahora, cuál es el impacto de esas elaboraciones sobre la teoría económica tal y como la conocemos hoy? Cómo se afectan las ideas de progreso y crecimiento?