El año morista 2012

• Palabras en la 3ª Cena Morista

 

El hermanamiento de los presidentes Juan Rafael Mora de Costa Rica y Abraham Lincoln de Estados Unidos, con base en la comunidad de ideales por su lucha contra la esclavitud, caracteriza este año morista. El Dr. Robert J. Lenz, presidente de la Abraham Lincoln Association nos visitó a fines de junio. Poco después se publicó un artículo del Ing. José Francisco Aguilar, presidente del Club Unión, que trazó el derrotero. Más recientemente, apareció un artículo del historiador Raúl Francisco Arias Sánchez, compañero de La Tertulia del 56, en referencia a la actividad que hoy nos congrega aquí.

 

Con el apoyo de la Junta de Protección Social de San José se realizó en el Cementerio General un honroso acto en memoria de los Mártires de Puntarenas. El embajador de El Salvador colocó una corona de laurel en la tumba del Presidente Mora y otra en la tumba del general José María Cañas. La Asamblea Legislativa guardó un minuto de silencio en homenaje a nuestros próceres e incluyó en el acta el texto de las palabras leídas en el camposanto, bajo el título de «El proyecto de país del Presidente Mora y del General Cañas».

 

Tres empresas editoriales publicaron cinco obras relativas al periodo de la Guerra Patria 1856-1857. Sobresalen la traducción de El bajo mundo del destino manifiesto del eminente historiador estadounidense Robert May, el estudio sobre el General Cañas impreso por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, y las Crónicas periodísticas de la Campaña Nacional. Esta última obra, de gran dimensión y edición suntuosa, concreta un empeño sostenido del empresario morista Mauricio Ortiz, cuya presentación se realizó en una impresionante velada en el Teatro Variedades.

 

Para el Bicentenario Morista, que celebraremos el año venidero, el Consejo Directivo de la Editorial Costa Rica se dispone a publicar tres obras de índole documental sobre el Libertador y Héroe Nacional, dos al cuidado del historiador Raúl Aguilar Piedra y una encomendada a este servidor de ustedes. Asimismo, la Editorial Eduvisión está por imprimir en estos mismos días la tercera edición –ampliada, corregida y revisada– de El lado oculto del Presidente Mora.

 

El fallecimiento del poeta Antidio Cabal, enlutó a la colectividad morista. Su muerte repercutió no solo en Costa Rica, en España y en Venezuela también.

 

A manera de ejemplo, pueden mencionarse cuatro significados artículos de prensa. Uno, síntesis del ensayo del Dr. Juan Durán Luzio sobre la influencia de Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento y otros intelectuales hispanoamericanos en el pensamiento del Presidente Mora. Otro, un comentario del embajador de Italia sobre el folleto El comandante Leggero y Giuseppe Garibaldi en Costa Rica. El tercero es una nota de mi autoría sobre la poesía que escribió en San José el vate colombiano Rafael Pombo en la época de la Guerra Patria. En fin, el historiador Arias Sánchez da respuesta a preguntas relacionadas con el asesinato del Presidente Mora y el General Cañas.

 

Siete conferencias sobre nuestro Capitán General y su tiempo fueron organizadas por la Tertulia del 56, con el apoyo de Fundecooperación. Este programa anual de charlas y conversatorios es una de las principales actividades de la noble agrupación que cultiva el espíritu público.

 

Cerca de 600 alumnos de undécimo año han participado en charlas sobre el Padre de la Patria y la trascendencia actual de las hazañas del 56. Es que, a partir de 2012 las nuevas generaciones colegiales pueden conocer la verdad histórica sobre el Presidente Mora. Ciertamente, la verdad libera de la ignorancia. Por disposición del Consejo Superior de Educación, en la enseñanza media se leen ahora cuatro libros relativos a la Guerra Patria. Quien comprende el proceso de nuestra Segunda Independencia Nacional –conquistada en la victoria centroamericana sobre el expansionismo esclavista de Estados Unidos– comprueba que ser costarricense es un privilegio, no un accidente de cuna.

 

Sigue in crescendo la presencia morista en la Internet. Casi todas las conferencias organizadas por La Tertulia del 56 son accesibles en línea, lo mismo que el acto de la develización del retrato del Presidente Mora en la Argentina y el documental El héroe olvidado, producto del emprendimiento de Mauricio Ortiz. En You Tube puede verse una chiquita de tres años que narra, en menos de un minuto, cómo se dio a respetar el pueblo costarricense en aquellas jornadas homéricas. De cara a los dilemas del porvenir, alguien escribió en Facebook: «Se necesita sangre tipo Juan Rafael Mora para el pueblo de Costa Rica».

 

Durante los primeros meses del año, la opinión pública favoreció mayoritariamente la decisión presidencial de bautizar con el nombre de «Ruta 1856 – Juan Rafael Mora Porras» la trocha que se construye en paralelo al río San Juan. En un momento de obnubilación, el Gobierno erró en el manejo de unas denuncias sobre presuntos hechos de corrupción perpetrados por unos pocos individuos que supervisaban la obra y la ciudadanía se volcó abrumadoramente en su contra. En política no hay errores (en plural), solo hay un error y lo demás… son consecuencias. Con dolor hemos escuchado encendidos dimes y diretes en un pleito de facciones políticas enfrentadas que no acaba aún. Ojalá que pronto los tribunales de justicia pongan las cosas en su lugar y que se castigue con todo el peso de la ley a los delincuentes, traidores a la patria. Ojalá que, más pronto aún, el Gobierno de la República salga de su letargo y ponga manos a la obra para concluir esa vital vía de comunicación.

 

Un grupo de ciudadanos contribuyó a financiar el retrato de nuestro Libertador que ha sido entronizado en la Galería de Patriotas Latinoamericanos, en la Casa Rosada, sede del Gobierno de la República Argentina. En diversos países crece un genuino interés por descubrir al Presidente Mora y la gesta heroica de su pueblo. Hay bustos suyos en la Galería de los Libertadores de América del Palacio Itamaraty, Río de Janeiro, y en la Avenida de Las Américas, Guadalajara, México. La ciudad de Córdoba, España, nombró una calle Libertador Juan Rafael Mora.

 

En San Salvador, está en marcha el proyecto de construir la Plaza Costa Rica, por el rumbo de Santa Tecla, donde comieron el amargo pan del exilio el ex Presidente Mora, el General José Joaquín Mora, el General Cañas y sus familias, junto con un grupo de expatriados. En el módulo central se colocarán las efigies en bronce de Mora y de Cañas, con leyendas en grandes letras. Como se ve, los embajadores acreditados en la Argentina, El Salvador y otros países participan del espíritu morista que nos anima.

 

La Academia Costarricense de la Lengua extendió carta de legitimidad al adjetivo morista, con tres acepciones: 1) perteneciente o relativo a la personalidad o a las políticas del libertador costarricense Juan Rafael Mora; 2) partidario de Mora; 3) dedicado con especialidad al estudio de la vida y las obras de este héroe costarricense y de las cosas que le pertenecen. Además, aplicado a personas, morista puede usarse como sustantivo.

 

Concluyo este sucinto informe con el recuerdo del escritor Modesto Martínez, quien hace 84 años señaló algunas semejanzas entre las vidas de Mora y de Lincoln: «La actividad y progresismo de su lucha privada, la fortaleza de sus convicciones, la clarividencia, la pelea contra la incomprensión que los rodeaba hasta en sus círculos más íntimos; la necesidad de apelar al trágico recurso de la guerra siendo hombres civiles; la maravillosa facilidad de expresar sus ideas en cortas palabras que tocaban la más íntima fibra de los corazones —la oración de Gettysburg y la primera proclama de Mora tienen maravilloso parecido de verbo y de espíritu—; y, por fin, la muerte trágica como si para su consagración el holocausto de la sangre fuera indispensable».

 

Y ahora, bajo la advocación fraterna de moristas y linconistas, quedamos enrumbados hacia las celebraciones del Bicentenario del Libertador y Héroe Nacional de Costa Rica.

 

 


1 comentario

  1. Andrés Román Sáenz.

    El neoliberalismo neofilibustero es el que desde ambas capitales no ha tenido reparo en violentar las protecciones legales nacionales e internacional que protegían el humedal del N en particular del Río san Juán. La soberanía para ambos pueblos está en la sobrevivencia y recuperación de esa importante parte de la naturaleza neotropical, no en su destrucción, como parece no advertir el articulista, y contrario por supuesto a una posición antimperialista, legítima. ADRS.