La honestidad en tiempos sin rumbo

Por Nora Garita

 

“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón/sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis”, decía Sor Juana Inés De la Cruz.

 

Ella señalaba así la doble moral, que juzga con diferente medida según el acto sea cometido por un hombre o por una mujer. En el reciente caso de la Viceministra, ¿quién se ha referido al tipo de quien ella dice haberse enamorado? ¿Dónde están los dedos acusadores a quien hizo públicos momentos íntimos en los que ambos participaron? ¿Perdió el trabajo por su bajeza?

 

Extraña mucho, nos extraña a las mujeres, que sea la propia Presidente, la primera mujer que en nuestro país ocupa ese cargo, a quien se le llama Presidenta con “a” para evidenciar su condición de mujer, quien tenga esa doble moral de la cual hablaba Sor Juana.

 

Nuestra Presidenta había actuado hasta la fecha protegiendo, cual gallina a sus pollitos, a los varones funcionarios de su gobierno.

 

Abundan los ejemplos. Bastaría recordar cuánto minimizó ella el hecho de que el exministro de Hacienda, siendo él responsable de dirigir una reforma fiscal, hacía lo contrario de lo que exigía al país entero.

 

En aquella ocasión se trataba de un funcionario público realizando un acto que contravenía su ejercicio público.

 

La diferencia con el caso de la exviceministra, era de otro orden. Se trata de un asunto íntimo, de un ámbito estrictamente privado, que no tenía que ver con el trabajo y el desempeño de su cargo público.

 

Le corresponde a la Presidenta velar por el ámbito público, ella no puede ser juez de lo íntimo. En sus declaraciones no mostró la menor sensibilidad de género, formando más bien parte de una cultura que sanciona según se trate de la condición de género de quien actúe. La historia reciente nos recuerda muchas historias de la vida privada de expresidentes, cuyas intimidades eran conocidas por todo el mundo.

 

Más de un lío erótico hubo en la Casa Presidencial y sus detalles corrían por todo el territorio, sin la menor consecuencia para el fulano, porque era un hombre y porque estaba clarito que eso era parte de su vida privada.

 

Nos debe este gobierno algunas muestras de acciones y políticas para disminuir las brechas de género. Muchas mujeres votaron por ella con esa esperanza.

 

Porque si no, queda la sensación de que si un funcionario público es varón, su vida privada es privada. Si una mujer es funcionaria pública, será juzgada por lo público, lo privado y lo de más allá.


3 Comentarios

  1. Rosa Anais Chan

    El hecho de ser mujer y desempenar el maximo cargo en el pais implica estar en el filo de la critica permanente.En el lamentable caso de la vice ministra, estamos perdiendo de vista las obligaciones de quien elige ser figura publica, lo cual se olvida en la contaminacion del poder ,es inevitable exigir el ejemplo , la madurez , el aprender hacer las cosas con rectitud,esto es valido para hombres y mujeres, no por el hecho de ser mujer la presidenta tiene que asumir su defensa.Hay causas y causas, la viceministra es adulta, toda conducta tiene sus consecuencias y ella esta sufriendo las suyas.Aprendamos, si deseamos una carrera publica hay que cuidar nuestra propia conducta seamos hombres o mujeres.

  2. Agustín Acosta

    En mi humilde opinión, pudimos ver una MUJER, y muy femenina por cierto, y a un “pequis” canalla, traidor, cobarde y muy poco hombre. Si de algo es culpable la ex-viceministra es haber elegido mal…….

  3. José Calvo

    Lo malo en Costa Rica es que la moral se refiere solo al ámbito sexual. Uno puede en cambio engañar y robar sin ser inmoral. Qué digo, sin que se le castigue.

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