¡Compre una Hewlett-Packard y empiece a rezar!

Por Isabel Ducca D.

 

Si no ora, porque no es creyente; entonces, medite, entre en armonía con el universo y suplíquele a los espíritus bondadosos que protejan su aparato de todo mal y que el chunche no se descomponga antes de que venza la garantía.   Sí, así como lo está leyendo, lo contrario de lo usual.  Cualquier ser normal, pensará que si un artefacto se descompone, debe suceder antes de que se termine su período de garantía para que se lo dejen como nuevo.

 

Eso piensan quienes no han pasado por el proceso dantesco de que una HP deje de funcionar y todavía tenga garantía.  Si al leer las siguientes líneas, usted piensa que mi imaginación es tan fértil como la de Dante para imaginar laberintos infernales, está en un tremendo error.

 

Describo los hechos:

 

1/ Hace exactamente 19 días, mi computadora hp TouchSmart PC no encendió. Me la llevé donde la compré y como todavía tiene garantía, ellos no se encargaban del asunto.  Error mío, no me acordaba de eso.  Muy amablemente u obligados por mi insistencia, me ayudaron ahí mismo a llamar a un “Call- center” para reportar mi problema.  Después de varias piruetas y pruebas, incluso algunas reportadas por un técnico del lugar, pero que no fueron aceptadas hasta que no les dijéramos que las habíamos probado todas, aceptaron que el aparato no encendía.  El “Call-center” resultó que era en México, pero bien pudo ser en Asia o en África.   Me dijeron que el caso se reportaba de México a Costa Rica, y que de algún lugar de nuestro país, indeterminado, me llamarían para decirme cuándo la recogerían, podía ser en 3 o 4 días.

 

2/  La llamada entró el martes 17 de julio.  El acuerdo fue que una empresa, encargada exclusivamente del transporte, la recogería.  Debía empacarla con todos los accesorios y escribir en un lugar muy visible el caso: gg738901.  Efectivamente, el miércoles 18 de julio vi como la montaban en una camioneta blanca.  Me dejaron un papel con la dirección en Alajuela y un teléfono por si quería llamar.  Me extrañó, porque ya me habían advertido que cualquier pregunta sobre el caso era a México.  A la semana,  probé a llamar a mi país y sólo se escucha el timbre de fax.   Son contundentes, es en México donde me pueden informar de un arreglo que se lleva a cabo aquí.

 

3/ El viernes 27 de julio llamé al “Cal-center”.  Tuve que dar todos los datos del caso: mi nombre, mi correo electrónico y el modelo, cada vez que me pasaban a un departamento, anduve, telefónicamente, en tres.  Cuando yo decía, ya estos datos los di, me respondían: “Señora, si no me los da, no puedo darle seguimiento al caso”, y entre seguimiento y seguimiento, esperaba lo suficiente para que cualquiera se cansara y colgara.  Yo continué en  la línea telefónica confiando en que alguien me dijera lo que sucedía.

 

Al fin, en el tercer departamento, el de seguimiento me dieron otro número, la orden de seguimiento es: 9517553524.  Después de una espera, en un tono parecido con el que darían: “Se sacó la lotería”, me dijeron:

 

-¡Señora Isabel, su aparato ya va de regreso a su país!

 

A lo que yo respondí:

 

-¿Y cuándo se había ido?

 

Nueva pausa prolongada de espera pues estaban averiguando cuándo y cómo le había dado a mi computadora por ir a pasear en avión.

 

-Señora Isabel, los técnicos me informan que no era su aparato.  Es que le hicieron unas pruebas y le había fallado una tarjeta.  La tarjeta es la que ya va en dirección a su país.

 

-¿Cuál tarjeta?  Por favor, dígame cuál tarjeta.

 

Otra pausa más prolongada mientras indagaban cuál tarjeta.

 

-Señora Isabel, le informo que hubo un  problema con el cable de conexión.

 

Aquí, mi sorpresa fue explosiva:

 

-¿Cómo que el cable de conexión? ¿Cuándo se descompuso el cable de conexión?  Ese cable salió de mi casa en perfecto estado, porque se le hicieron pruebas en el lugar donde me la vendieron.

 

Aquí vino otra pausa, lo suficiente, como para que yo pensara en un monólogo mientras recorría un laberinto donde me esperaba una mano invisible que me asaltaba en nombre de la libertad.

 

-Señora Isabel, vamos a darle seguimiento a su caso para que los técnicos en su país le reparen su aparato lo más pronto posible.

 

Apenas tuve de tiempo de balbucear:

 

-¿Cuánto tiempo de garantía me van a dar por este arreglo?

 

Ya no hubo voz humana que me contestara.

 

El viernes 3 de agosto volví a llamar, el “Call-center” atravesaba en ese momento por una turbulencia y no les entendía nada.  Logré que me escucharan:

 

-Voy a hacer un escándalo por la prensa.

 

A lo que me respondieron:

 

-¿Se le ofrece alguna otra información?

 

Nunca volveré a comprar un aparato en esas condiciones.  Compraré clones o de marcas responsables. Pero, lo importante no es lo que me suceda a mí o lo que compre o deje de consumir.

 

Lo impactante es una estructura burocrática internacional donde se diluyen, se invisibilizan las responsabilidades y por un simple aparato se moviliza una estructura de secuestro de información y de absoluta despersonalización de las relaciones humanas.

 

No estamos viviendo en el capitalismo salvaje, estamos viviendo el capitalismo de la mafia.  Mi caso es mínimo en comparación con la hambruna y el dolor de la infancia abandonada; con lo que sucede en Grecia, por ejemplo.  Pero, en todos, hay un factor común: nos asalta la mano invisible del libre mercado y nos estrangula física, psicológica, moral o económicamente.

 

El principio de la mafia es la ley del más fuerte.  Esa misma ley domina el mundo.

 


3 Comentarios

  1. José Calvo

    Yo tampoco logré hacer efectiva mi garantía hace años con una calculadora de esa marca, que anduvo danzando de aquí para Texas sin arreglo. Por lo visto es política de la compañía. Como en esa época no había call centers, mi calvario fue mas directo que el de doña Isabel, pues supe por experiencia que ahora es mucho peor cuando la compañía en que viajaba suspendió todos los vuelos, y no me sirvió para nada la información que me deba una máquina.

  2. No dudo de la veracidad. He oido ta muchos casos. Parece un defecto de diseño que quema el procesador. Algo asi. Tengo una y la tengo bien ventilada para que no se recaliente el procesador por la cercania del abanico

  3. Carlos Manuel Rojas Mora

    Sí creo en su caso con la computadora, pero también depende de la marca que se compre.
    En mi caso compré una MacBook de las más complejas y a los dos meses tuvo una falla. La llevé la tienda donde la compré, me dieron la orden respectiva para un taller todo en Costa Rica y quince días después me la dieron sin ninguna falla. Igualmente tuve el caso con una refrigeradora y por no poder corregir la falla el almacén me dio otro igual de cambio. Así que en su caso lo que está mal es esa empresa, pero en el mercado hay de todo y esas malas empresas tendrán que corregir su servicio o desaparecerán.

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