La costarriqueñidad de Rodolfo Cerdas

Palabras en en el acto de entrega póstuma de la Medalla de la Universidad de Costa Rica al Dr. Rodolfo Cerdas Cruz, profesor catedrático, organizado por la Rectoría y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), en el Auditorio de Ciencias Económicas, Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, miércoles 9 de mayo de 2012.

 

Agradezco a la señora doña Marjorie Ross la honrosa designación para dirigirme a ustedes en nombre de la familia de don Rodolfo Cerdas Cruz, entrañable amigo a lo largo de 34 años. Solicito su indulgencia para presentar, en abreviadas palabras, una reseña de su trayectoria académica y noticiar algunas de sus obras.

 

A los 18 años de edad, ingresa en esta Universidad de Costa Rica cuando se inicia la reforma del 57 que produce profesionales con fuertes valores de humanismo y solidaridad, artífices de su progreso personal y baluartes en la construcción de la identidad nacional. Influyen en su visión de mundo el Dr. Archie Carr y don Rafael Lucas Rodríguez en biología, don Salvador Aguado Andreut y don Isaac Felipe Azofeifa en lengua española, don Abelardo Bonilla en historia de la cultura y don Constantino Láscaris en filosofía. Entre sus profesores de la Facultad de Derecho destacan don Rogelio Sotela, don Pablo Casafont, don Miguel Blanco Quirós, don José Luis Redondo, don Antonio Rojas y don Ulises Odio, cuyos nombres aún se pronuncian con veneración en el foro. Complementa sus libros de texto con lecturas de hondo calado cultural como la Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano del británico Edward Gibbon o la Historia de Roma del alemán Theodor Mommsen, en ejemplar que perteneció a don Ricardo Jiménez Oreamuno y adquiere como libro viejo en El Erial. Explora el derecho en la literatura: Antígona presenta el dilema permanente de la ley injusta; Hamlet, la distinción entre la justicia y la venganza; El proceso, las instituciones corruptas y la perversión procedimental. Es alumno de honor en cada uno de los cinco años de la carrera, premiado con un curso de derecho comparado en Washington University, de San Luis, Misuri.

 

El rector don Rodrigo Facio dicta una charla sobre liberalismo y socialismo. A sus 20 años, el estudiante escribe «La Conferencia del Rector Facio sobre Marxismo. Una respuesta», trabajo que presenta en el curso de filosofía del derecho. Su profesor, don Carlos José Gutiérrez, lo remite al rector y el Consejo Universitario acuerda publicarlo en la Revista de la Universidad de Costa Rica (1960), precedido por la carta de Gutiérrez y una nota de Facio. En cien páginas, argumenta sobre la validez del marxismo en relación con el liberalismo y la socialdemocracia en un país del Tercer Mundo. Es la primera vez que esta universidad edita un ensayo marxista. ¡Qué audacia la del estudiante, cuánto liberalismo el del profesor, cuán magnánimo el rector y qué paradigma de pluralismo el del Consejo Universitario! Mi amigo fraterno recién fallecido, el Dr. Gerardo Trejos relataba que al inicio de sus estudios de derecho en el 67, el episodio del desafío intelectual de aquel estudiante ante el rector era narrado con visos de leyenda viva.

 

Egresa en el 62 y dedica un bienio a preparar su tesis de licenciatura. Un tribunal integrado por los profesores Casafont, quien preside, Gutiérrez, Odio y don Eduardo Ortiz Ortiz aprueba con honores su trabajo La formación del Estado en Costa Rica y recomienda su publicación. Consultados los historiadores don Rafael Obregón y don Hernán G. Peralta, dan dictamen favorable. Así sale en 1967 el primer libro marxista de las prensas de la Universidad de Costa Rica. Obra pionera de juventud, polémica por el recurso al materialismo histórico en el estudio de la independencia nacional y el surgimiento del Estado, lleva varias ediciones. Por años, es obra de consulta universitaria, referencia obligada de historiadores y, para su época, ejemplo de seriedad, ponderación y documentación.

 

Viaja a Moscú, donde realiza estudios avanzados en la Academia de Ciencias de la Unión Soviética con vistas al doctorado. En tres años, sistematiza saberes filosóficos, focalizado en el desarrollo político del Estado moderno.

 

En el 70, inicia su carrera de 33 años como profesor, primero de historia del derecho en la facultad del ramo, luego en ciencias políticas, escuela universitaria que llegará a dirigir en 1975 y 1976, hasta alcanzar la categoría de catedrático. En esa época, publica varios ensayos en revistas académicas.

 

EDUCA imprime su ensayo politológico La crisis de la democracia liberal en Costa Rica: interpretación y perspectiva (1972), en el cual examina las mutaciones sociales ocurridas desde el inicio del Mercado Común Centroamericano, cuyas secuelas políticas rebasan al sistema democrático anquilosado. De análisis denso y propuestas transformadoras, el libro no es comentado en el país como si lo hace un académico de Panamá en el Anuario de Estudios Centroamericanos.

 

Es cofundador en el 75, hombro a hombro con el Dr. Samuel Stone, don Jaime Daremblum, don Ronald Fernández y don Rafael Villegas, del Centro de Investigación y Adiestramiento Político Administrativo (CIAPA), en el cual es investigador y profesor durante 35 años. El Dr. Stone, quien dirige la Escuela de Ciencias Políticas, lo integra al cuerpo docente y enfrenta a pie firme fuertes presiones –hasta de la embajada de Estados Unidos– para removerlo. Pienso que es bajo la influencia del Dr. Stone cuando empieza a cuajar su mirada diferente y sosegada de la sociedad, la cultura y la civilización de Costa Rica –eso que he definido como La Vía Costarricense–.

 

Ha iniciado estudios superiores en Francia, para el doctorado en sociología. Viaja desde San José dos veces al año a la Ciudad Luz, donde reside por largas temporadas mientras completa su trabajo de investigación. Un tribunal integrado por los profesores Annie Kriegel de la Université de Nanterre, Jacques Vernant del Centre d’Études de Politique Étrangère, y François Bourricaud de la Université Paris-Sorbonne, distingue su tesis de doctorado con la máxima calificación y recomienda su publicación. La Dra. Kriegel dice que es lo mejor que ha leído sobre la Internacional Comunista en Latinoamérica. La obra es editada por la EUNED como La hoz y el machete: la Internacional Comunista, América Latina y la revolución en Centroamérica (1986), y por la Editorial Macmillan de Londres como The Communist International in Central America, 1920-36 (1993). Nadie la comenta en el país como si lo hace una académica británica en el Journal of Latin American Studies.

 

A partir de 1984 comienza una década de importantes logros académicos. En Inglaterra, la University of Oxford lo nombra Visiting Fellow (docente invitado) durante un trimestre en el Latin American Centre del Saint Antony’s College, facultad especializada en relaciones internacionales, economía, política e historia. Es convidado por la University of London a dar una serie de conferencias en su Departamento de Historia Latinoamericana. En el 88, Oxford University lo realza al nombrarlo profesor durante un año lectivo completo. Vuelve en el 90 a Oxford como conferencista en un seminario sobre las consecuencias políticas del tráfico de drogas en Latinoamérica. El European Union Research Institute publica en Londres tres ensayos suyos: Actitudes regionales sobre la integración (1990), El entorno internacional de la nueva integración centroamericana y Problemas en torno al desarrollo institucional de Centroamérica (1992). Es nombrado por Cambridge University Press en el Consejo Asesor Internacional del Journal of Latin American Studies.

 

En paralelo, inicia su etapa de consultor internacional. A título de autor, compilador o coeditor, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos publica libros suyos como Una tarea inconclusa: elecciones y democracia en América Latina, 1988-1991 (1992), Estudios básicos de derechos humanos (1994), El precio de una herencia: democracia, seguridad y derechos humanos en Centroamérica (1996). La Red Editorial Iberoamericana Centroamérica edita su obra El desencanto democrático: crisis de partidos y transición democrática en Centroamérica y Panamá (1993); EDUCA publica su libro América Latina: globalización y democracia (1997). En revistas académicas aparecen ensayos suyos como «Perestroika y revolución: los cambios en la política soviética hacia América Central» (1989), o «Costa Rica y Rusia: 50 años después» (1997). ¡Qué sorprendente cosecha intelectual! Y quedan sin mencionar varios ensayos dados a conocer en revistas universitarias o en capítulos de libros de diversos compiladores, de la misma manera que numerosas participaciones suyas en instituciones académicas de Estados Unidos.

 

La distinción académica de mayor rango le llega en 1998 al ser nombrado en la Cátedra Simón Bolívar de la University of Cambridge, mérito conferido a latinoamericanos de la talla de Octavio Paz, Celso Furtado, Fernando Henrique Cardoso, Mario Vargas Llosa, Pablo González Casanova o Carlos Fuentes. La cátedra Simón Bolívar conlleva, entre otros honores, residir durante un año en el prestigioso campus universitario, enseñar en la facultad más próxima a la especialidad del catedrático y ser electo fellow o docente de una unidad académica, Wolfson College en su caso.

 

En años recientes, la EUNED ha publicado tres libros suyos: La otra cara del 48: guerra fría y movimiento obrero en Costa Rica 1945-1952 (1998), Las instituciones de integración en Centroamérica: de la retórica a la descomposición (2005), y La cofradía de la buena sombra y otros relatos (2008). En este último, su primera obra de narrativa, el autor sostiene un nivel de calidad artística en historias finamente construidas con un cierto humor negro y una elegante cuota de sarcasmo que, a juicio de don Alfonso Chase, muestran inteligencia desplegada para comunicar sus más profundas sensaciones del recuerdo.

 

La Editorial Juricentro publica en 2010 su más reciente libro Costa Rica en la encrucijada. El subtítulo, Globalización, identidad y democracia, delimita los ejes del diagnóstico emprendido, mas no así el mensaje principal, a saber: para sobrevivir y prosperar en medio de la crisis mundial en este comienzo del siglo XXI, nuestra nación requiere de una democracia nueva, justa en lo social, equilibrada en la producción, igualitaria en las oportunidades, participativa y no solo políticamente representativa, una democracia operante y moderna, con instituciones aptas para la intervención ciudadana directa, enrumbada hacia lo que él denomina un «socialismo humanista».

 

La cátedra de teoría del Estado de la Universidad de Costa Rica, le otorga, en octubre del 2010, el Premio Alfonso Carro Zúñiga, como reconocimiento a «su extraordinaria trayectoria intelectual y política». El viejo maestro concurre al acto para hacerle entrega personal de la presea a quien ahí es ponderado a título de «conciencia crítica de la nación». Sus colegas, sucesores y discípulos en el alma máter lo ubican al lado de intelectuales independientes como Omar Dengo, Roberto Brenes Mesén o Joaquín García Monge en la primera mitad del siglo XX, Rodrigo Facio y Enrique Benavides al final de la centuria vigesémica. Hasta la fecha, este era el único premio que se le había concedido, para cumplir con el refrán de que «nadie es profeta en su tierra».

 

En el aniversario 71 de la Universidad de Costa Rica, el Consejo Universitario y la Rectoría lo invitan a dictar la conferencia magistral con la cual se clausura una semana académica de celebraciones. «Costa Rica, una identidad en juego» es el título de la última lección del catedrático jubilado quien, aquejado por una grave dolencia, me hace el honor de encargarme su lectura.

 

Llueve a cántaros cuando entra en el sueño final de su fecunda vida al atardecer del 16 de setiembre del 2011. Culmina en paz la existencia terrena de un hombre de letras que encauza una genuina vocación de servicio a sus semejantes –fruto de una gran pasión costarricense–, por los rumbos del magisterio desde la cátedra y el libro, los derroteros de la política desde la tribuna y el partido, las rutas de la difusión del pensamiento desde los medios de comunicación. Una tenue luminosidad deja ver aún el Cerro de La Cruz, el Pico Blanco y las montañas del Sur, majestuoso marco de fondo para la escena última de una existencia consagrada a la madre Costa Rica, terruño de angustias y desvelos, gozos y esperanzas en el que continuamos la señora esposa, los hijos, los nietos, los discípulos y los amigos del egregio ciudadano. —“Esto es el final”, me dice en el camposanto una enaltecida amiga común, entristecida. —No –le repongo–, las verdades no mueren, se reencarnan y renuevan en movimientos sociales, proyectos políticos y líderes de casta.

 

“Su labor intelectual de elevado quilataje ha fortalecido el régimen republicano de nuestra democracia, iluminando el quehacer político a través de sus análisis críticos sobre la vida pública en nuestra entrañable nación”, juzga el ex presidente constitucional de la república don Luis Alberto Monge. “El ideario suyo de sano nacionalismo, abierto al diálogo de las culturas, se hermana con mis prédicas sobre las dimensiones política, económica, social y cultural de la democracia fundamentada en la justicia. Su pensamiento, quintaesencia de lo costarricense, es un valiosísimo activo intangible para la reconstrucción de nuestra cultura cívica muy merecida por las generaciones del siglo XXI”.

 

“Era una voz sabia, una voz inteligente y, en el fondo, una voz optimista, que analizaba problemas y preconizaba rumbos”, dice el mayor de nuestra tribu que es don Alberto F. Cañas. “Nunca ajustó su pensamiento a lo que estaba de moda, ni pensó o escribió para halagar a las mayorías. Decía con sencillez su verdad, y esa verdad era siempre certera. Fue él un pensador solitario, pero muchos pensamos como él… Qué falta nos va a hacer Rodolfo Cerdas”.

 

¡Cuán formidable es el pensamiento de este intelectual, académico y escritor, quien dedicó lo mejor de su singladura humana a reflexionar sobre la patria por venir! Escudriñar su costarriqueñidad es tarea que podrá comenzar con la publicación de sus obras completas.

 

(Página AbiertaDiario Extra)


2 Comentarios

  1. Lina Barrantes Castegnaro

    Extraodinario resumen ! Muchisimas gracias Armando Vargas !

  2. carlos monge m

    Excelente el mensaje póstumo, a una figura extraordinaria, amante de la patria y comprometido con los grandes valores e ideales que buscaban siempre con lucidez iluminar las mentes de muchos costarricenses.

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