Tarjeta de felicitación
Publicado por Flora Fernandez en jul 8, 2011 en Articulos | 0 comentariosMi hijo llegó asombrado con la noticia de que la campaña de Laura Chinchilla había recibido contribuciones de empresas españolas, salvadoreñas, brasileñas y por supuesto de los infaltables gringos. Conociendo mi beligerancia y determinación a tomar acciones cuando tengo oportunidad de hacerlo me preguntó: “¿Qué creés que se puede hacer?”. La respuesta no podía ser más desconcertante, le dije: “Enviarles una tarjeta de felicitación”.
¡Sí, claro! Felicitar a esas corporaciones y sus dueños porque hicieron una excelente inversión en política en un país donde las conciencias se compran baratas y luego explotan caros los negocios. Felicitarlos porque los réditos de la inversión están a la vista de todos. Ya la presidente Chinchilla se apuró a agarrar el bolígrafo deseosa de firmar concesiones petroleras que en nada benefician al país, de por sí, su popularidad está tan baja que ya no tiene mucho que perder… Lo de firme y honesta podemos abreviarlo en “fírmeme en esta”, lo que no sabemos es cuánto se podría percibir con esa firma… más aún si va acompañada con alguna declaratoria de interés nacional.
Por cierto, recuerdan que doña Laura durante la huelga de hambre de los ambientalistas no cruzó la calle alegando que el asunto estaba en los tribunales y ella sería respetuosa del fallo. ¿Cómo nos explica ahora que la Procuraduría (es decir la abogada del Estado que ella dirige) interpusiera junto con la minera una apelación al fallo? ¿A eso llama Laura Chinchilla respetar el fallo? Otra vez, “fírmeme en esta”.
Mejor sigamos con los inversionistas en campañas.
Esos inversionistas privados que apuestan a asuntos públicos, tienen la “virtud” de ser claros y visionarios. Tenían bien medidos a los magistrados del Tribunal Electoral (lo de supremo ya no les cabe ni en el título). Sabían bien que en este país el TSE está sobrado, ningún magistrado hace el mínimo –mucho menos el máximo– esfuerzo por esquivar violaciones al código electoral para garantizar una democracia sana. Por su parte, la magistrada “genia”, impuesta ahí por su padrino poderoso, sigue sirviendo a sus intereses sin sonrojo. ¿O cabe la duda que fueron los Arias quienes gestionaron las donaciones con sus colegas inversionistas para colocar ahí a la incompetencia?
Como perdedora sigo sin acostumbrarme a la incómoda posición a la que nos condenaron desde el TLC los magos de la negociación. Los de COMEX decidieron dividir el país entre ganadores y perdedores, y como no logro llegar a resignarme a que nadie en un país tenga que ser “perdedor” en aras de los “ganadores”, sigo indignada, resistiendo y furiosa con lo que sucede en este país que un día va a cambiar porque el sistema impuesto ha demostrado ser insostenible… Todo es cosa de tiempo y acción de quienes no creemos en el modelo vigente para finalmente tumbarlo antes que hagan caer hasta a la CCSS. Recordando a Gandhi, “nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud, la Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano”.
