Por Leonor Isabel Antillón Sargent
La mentira continua.
Oí una nota pasajera en Repretel, celebrando la llegada de Laura como la primera mujer a la postulación presidencial. No me sorprendió la ignorancia, pues de eso se nutren ahora los remedos de periodistas que sólo siguen los apuntes de los caporales.
Pero es importante que el pueblo, el verdadero señor de este país, tan golpeado por la avalancha de mafiosos y corruptos que oficialmente lo dominan, tenga presente que esta señora es la quinta mujer que se postula a la presidencia, y la cuarta mujer que aspira. Antes que ella se postularon, Norma Vargas en el 94, y ella también con Yolanda Gutiérrez y Marina Volio en el 98. Recuerdo a Marina en una reunión política diciendo que sólo las mujeres éramos tan valientes que no le temíamos al ridículo, refiriéndose al escaso apoyo que ella tenía y que no la amedrentaba.
Sí reconozco que Laura es la primera mujer que llega a esta posición, apoyada, utilizada y manipulada por el oficialismo. La primera mujer débil, que se presta como disfraz para que un presidente obsesionado con la reelección, se sienta reelecto.
Decía mi amiga Evangelina García, célebre socióloga internacional, que para que una mujer pudiera penetrar el anillo de poder que los hombres atesoraban como su territorio personal, era necesario o, ser muy valiente y valiosa, o aceptar una posición segundona y simplemente prestarse a un juego de poder en que ella sería usada como títere, por un sistema corrupto y manipulador, Laura es ejemplo de eso.
Laura nos ha demostrado, hasta ahora, que de valiente y valiosa no tiene mucho, porque pregona estar orgullosa de un sistema de gobierno, falaz y manipulador, que ha escalado su altura sobre la base de empobrecer a la clase media, de utilizar y hundir más a los pobres y agarrar el estado como su coto de caza, donde todo le pertenece, instituciones, jueces, magistrados, votos, voluntades, leyes, territorio y ciudadanos, a los que exprime a su antojo. Un gobernante jefe que descaradamente toma propiedades de campesinos para sí, que entrega el aeropuerto, que reinventa carreteras viejas y las cobra como nuevas, que divide a su población y que nubla cotidianamente con publicidad engañosa, las mentes de quienes tienen que pensar sólo en sobrevivir y conservar su trabajo a toda costa, porque la avaricia del sistema, cada vez cobra más y da menos. Esa es la clase de honestidad que pregona la candidata del presidente a viva voz y sin que le tiemble el alma.
Ante este panorama, es difícil creer que realmente votó tanta gente en la convención y por ella, y que los votos que obtuvo, sabrá Dios cuántos verdaderos, fueron espontáneos y sin que mediara la coima, el manipuleo de documentos, la oferta de bienes o servicios y quién sabe qué más caminos tortuosos, que son los que fácilmente recorre quien nos preside, para obtener lo que se propone.
De todas maneras, en esta arca abierta, que fue esta convención del PLN, donde no hubo veedores, ni fiscales, ni quién controlara nada, la oferta de manipular los resultados era muy elevada, además de que el gran jefe quería buenos números y éstos serían fáciles de conseguir. En el fondo, ésta sería la gran encuesta de apoyo a quien sin tapujos ni medida, ha pregonado que su sueño o propósito, que para él son sinónimos, se ha cumplido. Ahora viene la lucha sin cuartel, se dinamitará el Código Electoral para beneficio de quien gobierna, que seguirá su directriz de destruir y poseer.
¿Y dónde quedan entonces la firmeza y honestidad de Laura en todo esto? En ese entorno mágico donde se la pasa ella, junto al séquito presidencial, ¿Sabrá lo caro que nos sale a los ciudadanos, este desgobierno destructor? ¿O se habrá percatado, al menos, de que este gobierno es experto en cosechar pobres?
Columnista huésped | 15 de Junio 2009


1 Comentarios
Son muy dificilmente creibles los resultados de apoyo a Laura según las elecciones del PLN y si son ciertas son vergonzosos. ¿Como es posible que se apoye con entusiasmo a quien desmantela el estado social de derecho y se adueña o reparte el pais a unos pocos? ¿Es tal la ignorancia que la gente no se dá cuenta la privatización de los puertos, la revición vehicular, el etanol en la gasolina, el aereopuerto, las carreterras, y con el TLC muy prontamente la electricidad, los seguros y las comunicaciones? ¿Es legal “concesionar” un tramo carretero que habíamos contruido todos los costarricenses(de La Sabana a Cd. Colon)? ¿La gente no comprenderá lo desvastador para la sociedad de concentrar en una família o en muy pocas y algunas extrangeras la riquesa del país? Que descorazonador panorama.