Por Nir Rosen, periodista especializado en política exterior de EE.UU. en Oriente Próximo, Iraq y Afganistán. Miembro del centro de derecho y seguridad de la Universidad de Nueva York. Su libro sobre Iraq de la postguerra: The Triumph of the Martyrs: A Reporter’s Journey into Occupied Iraq fue publicado en 2006.
Pasé la mayor parte de los gobiernos de Bush informando desde Iraq, Afganistán, el Líbano, Somalia y otros conflictos. He publicado en la mayoría de las principales publicaciones. Las principales cadenas de televisión me han entrevistado e incluso he testificado ante el comité de relaciones exteriores del Senado. El gobierno de Bush comenzó su presidencia mientras palestinos eran masacrados y la termina con la perpetración por Israel de uno de sus mayores masacres en la historia de sus 60 años de ocupación de tierras palestinas. La última visita de Bush al país que decidió ocupar terminó con el lanzamiento de sus zapatos por un educado chií iraquí secular hacia su persona, como expresión de los sentimientos de todo el mundo árabe salvo sus dictadores que se han ligado imprudentemente a un odiado régimen estadounidense.
Una vez más, los israelíes bombardean a la población hambrienta y encerrada de Gaza. El mundo contempla en vivo en la televisión y en Internet la situación apremiante vivida por 1,5 millones de gazanos; los medios occidentales justifican mayormente la acción israelí. Incluso algunos medios árabes tratan de comparar la resistencia palestina con el poder de la maquinaria militar israelí. Y nada de esto constituye una sorpresa. Los israelíes acaban de concluir una campaña de relaciones públicas a escala mundial para conseguir apoyo para su ataque, logrando incluso la colaboración de Estados árabes como Egipto.
La comunidad internacional es culpable directamente por esta última masacre. ¿Se mantendrá impune ante la cólera de un pueblo desesperado? Hasta ahora, ha habido grandes manifestaciones en el Líbano, Yemen, Jordania, Egipto, Siria e Iraq. El pueblo del mundo árabe no olvidará. Los palestinos no olvidarán. “Todo lo que habéis hecho a nuestro pueblo está registrado en nuestros libros de notas,” como dijo el poeta Mahmoud Darwish.
Analistas políticos, responsables de las decisiones gubernamentales y los que tienen que implementar esas decisiones me han pedido frecuentemente mi consejo sobre lo que pienso que EE.UU. debe hacer para promover la paz o ganar los corazones y las mentes en el mundo musulmán. Demasiado parece fútil, porque se requeriría una revolución de tales proporciones en la política estadounidense que sólo una verdadera revolución en el gobierno estadounidense podría conducir a los cambios necesarios. Una publicación estadounidense me pidió que contribuyera un ensayo a una discusión sobre si el terrorismo o los ataques contra civiles podrían ser justificados de alguna manera. Mi respuesta es que una publicación estadounidense no debiera preguntar si ataques contra civiles pueden ser justificados de alguna manera. Es una pregunta que se deben hacer los débiles, los americanos nativos del pasado, los judíos en Alemania nazi, los palestinos de nuestros días.
El terrorismo es un término normativo y no un concepto descriptivo. Una palabra vacía que significa todo y nada: es utilizada para describir lo que hace el Otro, no lo que hacemos nosotros. Los poderosos - sea Israel, EE.UU., Rusia o China - siempre describirán la lucha de sus víctimas como terrorismo, pero la destrucción de Chechenia, la limpieza étnica de Palestina, la matanza lenta de los palestinos que quedan, la ocupación estadounidense de Iraq y Afganistán, con las decenas de miles de civiles que ha matado… nunca merecerán el título de terrorismo, aunque el objetivo eran civiles, y aterrorizarlos era el propósito.
La contrainsurgencia, popular ahora en el Pentágono, es otra manera de decir la supresión de las luchas por la liberación nacional. El terror y la intimidación son tan esenciales para esa supresión como la conquista de corazones y mentes.
Las reglas normativas son determinadas por relaciones de poder. Los que poseen poder determinan lo que es legal e ilegal. Acorralan a los débiles con prohibiciones legales para impedir que se resistan. Que los débiles se resistan es ilegal por definición. Conceptos como terrorismo son inventados y utilizados normativamente como si un tribunal neutral los hubiera producido, en lugar de los opresores. Lo peligroso en este uso excesivo de la legalidad reside en que en realidad la socava, disminuyendo la credibilidad de instituciones internacionales como Naciones Unidas. Se hace obvio que los poderosos, los que hacen las reglas, insisten en la legalidad simplemente para preservar las relaciones de poder que les sirven, o para mantener su ocupación y colonialismo.
El ataque contra civiles es el postrero, más desesperado y básico método de resistencia cuando se enfrentan probabilidades aplastantes y la erradicación inminente. Los palestinos no atacan a civiles israelíes con la expectativa de que vayan a destruir Israel. La tierra de Palestina es robada día tras día; el pueblo palestino está siendo erradicado día tras día. Como resultado, reaccionan como pueden para aplicar presión a Israel. Los poderes coloniales utilizan estratégicamente a los civiles, estableciéndolos para reivindicar tierras y desposeer a las poblaciones nativas, sean los indios en Norteamérica o los palestinos en lo que es ahora Israel y los Territorios Ocupados. Cuando la población nativa ve que existe una dinámica irreversible que se apodera de su tierra e identidad con el apoyo de un poder abrumador, es obligada a recurrir a cualesquiera métodos de resistencia que pueda utilizar.
No hace mucho, Qassem al-Mughrabi, de diecinueve años, un palestino de Jerusalén estrelló su coche contra un grupo de soldados en una intersección. “El terrorista,” como lo llamó el periódico israelí Haaretz, fue muerto a tiros. En dos incidentes separados en julio pasado, palestinos de Jerusalén también usaron vehículos para atacar a israelíes. Los atacantes no formaban parte de una organización. Aunque esos palestinos también fueron muertos, altos funcionarios israelíes llamaron a que demolieran sus casas. En un incidente separado, Haaretz informó que una mujer palestina cegó a un soldado israelí en un ojo lanzando ácido a su cara. “La terrorista fue arrestada por fuerzas de seguridad,” dijo el periódico. ¿Una ciudadana ocupada ataca a un soldado ocupante, y ella es la terrorista?
En septiembre, Bush habló ante Naciones Unidas. Ninguna causa puede justificar la destrucción de una vida humana, dijo. Sin embargo, EE.UU. ha matado a miles de civiles en ataques aéreos contra área pobladas. Cuando se lanzan bombas contra áreas pobladas a sabiendas de que habrá un cierto daño civil “colateral”, pero se acepta como que es algo que vale la pena, entonces es deliberado. Cuando se imponen sanciones, como EE.UU. hizo durante Iraq de la era de Sadam, que matan a cientos de miles, y luego se dice que sus muertes valieron la pena, como lo hizo la Secretaria de Estado Albright, uno está matando deliberadamente gente por un objetivo político. Cuando se trata crear “choque y pavor”, como lo hizo el presidente Bush cuando bombardeó, uno se involucra en terrorismo.
Tal como la película tradicional de vaqueros estadounidense presentó a estadounidenses blancos cercados, y a los indios como agresores, todo lo contrario de lo que fue la realidad, del mismo modo, los palestinos se convirtieron en los agresores y no en las víctimas. Desde 1948, 750.000 palestinos fueron deliberadamente sometidos a la limpieza étnica y expulsados de sus casas, cientos de sus aldeas fueron destruidas, y sobre su tierra se establecieron los colonos, que pasaron a negar su existencia misma y a librar una guerra de 60 años contra los nativos restantes y los movimientos de liberación nacional que los palestinos establecieron en todo el mundo. Cada día, se roba más de Palestina, matan a más palestinos. Si alguien se llama sionista israelí se está involucrando en el desposeimiento de todo un pueblo. No es que, como palestinos, tengan el derecho de utilizar todos los medios necesarios, es porque son débiles. Los débiles tienen mucho menos poder que los fuertes, y pueden hacer mucho menos daño. Los palestinos no habrían atentado contra cafés o utilizado misiles de fabricación casera, si hubieran tenido tanques y aviones. Sólo en el contexto actual sus acciones son justificadas, y existen límites evidentes.
Es imposible hacer una afirmación ética universal o establecer un principio kantiano que justifique todo acto de resistencia contra el colonialismo o la dominación por un poder aplastante. Y hay otros problemas que me cuesta responder. ¿Puede justificarse si un iraquí ataca a EE.UU.? Después de todo, su país fue atacado sin provocación, y destruido, con la creación de millones de refugiados, cientos de miles de muertos. Y esto, después de 12 años de bombardeos y sanciones, que mataron a muchos y destruyeron las vidas de muchos otros.
Podría argumentar que todos los estadounidenses se benefician de las hazañas de su país sin tener que pagar el precio, y que, en el mundo de hoy, la máquina imperial no son sólo los militares sino una red militar-civil. Y también podría decir que los estadounidenses eligieron dos veces un gobierno de Bush y eligieron representantes que no hicieron nada por detener la guerra, y que el propio pueblo estadounidense no hizo nada. Desde la perspectiva de un estadounidense, o de un israelí, y otros poderosos agresores, si uno es fuerte, todo lo que hace es justificable, y nada que hagan los débiles es legítimo. Es sólo cuestión del lado que uno elige: el lado de los fuertes o el lado de los débiles.
Israel y sus aliados en Occidente y en regímenes árabes como en Egipto, Jordania y Arabia Saudí han logrado corromper a la dirigencia de la OLP, sobornarlos con la promesa de poder a costa de la libertad para su pueblo, creando una primicia - un movimiento de liberación que colabora con el ocupante. Pronto tendrán lugar las elecciones israelíes y, como de costumbre, estas elecciones van acompañadas por la guerra para popularizar a los candidatos: No se puede ser primer ministro de Israel sin suficiente sangre árabe en sus manos. Un general israelí prometió retrasar décadas a Gaza, tal como amenazaron con retrasar décadas al Líbano en 2006. Como si estrangular a Gaza y negar a su pueblo combustible, electricidad o alimento no la hubieran retrasado ya en décadas.
El gobierno democráticamente elegido de Hamas fue un objetivo para ser destruido desde el día mismo en que ganó las elecciones en 2006. El mundo dijo a los palestinos que no pueden tener democracia, como si el objetivo fuera radicalizarlos aún más y como si eso no fuera a tener consecuencias. Israel afirma que apunta a las fuerzas militares de Hamas. Eso no es verdad. Está atacando a los policías palestinos y matándolos, incluyendo a algunos como el jefe de policía, Tawfiq Jaber, quien era en realidad un ex funcionario de Fatah quien permaneció en su puesto después que Hamas tomó control de Gaza. ¿Qué pasará con una sociedad sin fuerzas de seguridad? ¿Qué esperan que suceda los israelíes cuando fuerzas más radicales que Hamas conquisten el poder?
Un Israel sionista no es un proyecto viable a largo plazo y los asentamientos israelíes, la expropiación de tierras y las barreras de separación han imposibilitado hace tiempo una solución de dos Estados. Sólo puede haber un Estado en Palestina histórica. En las próximas décadas, los israelíes se verán enfrentados a dos opciones. ¿Harán una transición pacífica hacia una sociedad igualitaria, en la que los palestinos tengan los mismos derechos, como Sudáfrica post-apartheid? ¿O seguirán considerando que la democracia es una amenaza? Si es así, uno de los dos pueblos será forzado a partir. El colonialismo sólo ha funcionado cuando la mayoría de los nativos han sido exterminados. Pero a menudo, como en Argelia ocupada, son los colonos los que huyen. En última instancia, los palestinos no estarán dispuestos a llegar a un compromiso y buscar un Estado para ambos pueblos. ¿Quiere el mundo que se radicalicen aún más?
No nos engañemos: la persistencia del problema de Palestina es el motivo principal para todo militante anti-estadounidense en el mundo árabe y más allá. Pero ahora el gobierno de Bush ha agregado Iraq y Afganistán como agravios adicionales. EE.UU. ha perdido su influencia en las masas árabes, incluso si todavía puede aplicar presión a los regímenes árabes. Pero los reformistas y las elites en el mundo árabe no quieren tener nada que ver con EE.UU.
Un gobierno estadounidense fracasado se va, la promesa de un Estado palestino es una mentira, mientras más palestinos son asesinados. Un nuevo presidente llega al poder, pero el pueblo de Oriente Próximo tiene una experiencia demasiado amarga con los gobiernos de EE.UU. como para tener alguna esperanza de cambio. El presidente electo Obama, el vicepresidente electo Biden, y la Secretaria de Estado entrante Hillary Clinton no han demostrado que su idea de Oriente Próximo sea diferente en algo de la de los gobiernos anteriores. Mientras el mundo se prepara para celebrar un nuevo año ¿cuánto va a tardar antes de que se le haga sentir una vez más el dolor de aquellos cuya opresión ignora o apoya?
(The Guardian - Londres)
Periscopio: allende nuestras fronteras | 4 de Enero 2009


14 Comentarios
!Qué buen artículo! Sobre todo la definición de terrorismo. Yo no creo que la humanidad tenga un reto mas grande ahora que el de resolver estas cuestiones de nacionalidades de acuerdo con los pretendidos valores que se violan tan descaradamente, y fuera de las “reparaciones” abusivas que provocaron la segunda guerra mundial, ninguna es mas chocante que esta de convertir a Palestina en un protectorado abusando del poder colonial y luego dársela a los judíos para que hicieran allí su estado, como si los árabes no existieran. Tampoco creo que los gringos, los europeos, o los israelíes tengan ahora la capacidad de resolver este problema. La consigna de todo el pueblo gringo durante la guerra de Irak era “We support our troops”. La situación seguirá empeorando hasta provocar un conflicto mundial con la segunda guerra, y de allí saldrá un orden nuevo aunque no necesariamente uno mas justo.
Aunque supongo que van a censurar mi opinión porque va en contra de lo que piensan los editores (aunque no deberían si se supone que esto es una tribuna democrática, que busca el debate de ideas), igual procedo a esbozarla: En primer lugar, el “experto” periodista que escribió el artículo omite decir que el conflicto que se vive actualmente en la Franja de Gaza fue originado, no por Israel, sino por la organización terrorista Hamás (el que haya sido electa “democráticamente” en el 2006, no le quita el carácter terrorista). Quienes no quisieron extender la tregua fueron los líderes de Hamás, quienes además, mucho antes de que se desatara el conflicto, estuvieron lanzando cohetes hacia las poblaciones israelíes que viven en la zona limítrofe con Gaza, a pesar de que Israel se retiró de la región en el 2005 durante el Gobierno de Ariel Sharón. Se olvida que los habitantes del sur de Israel han sido atacados desde hace siete años con cohetes y proyectiles. Deja de lado que en el 2004 esta organización y otras de su calaña mataron a 16 ciudadanos israelíes con su armamento. Por otro lado, desde enero del año pasado alrededor de 3.000 cohetes -que fueron lanzados desde la Franja de Gaza- cayeron en Israel, lo que ocasionó la muerte de cuatro personas, mientras que alrededor de 270 resultaron heridas. Si un país es atacado, incluso años antes de que se desencadenara el conflicto que nos ocupa, y más aún por un grupo de gente que no reconoce al Estado de Israel y que procura la destrucción total de dicho país (cosa que nunca va a ocurrir, por más que lo procuren) lo más lógico (apelando al sentido común) es que la nación defienda a sus habitantes. Israel ha lanzado su estrategia contra Hamás (que abarca el mayor número de fallecidos hasta la fecha) y sí, lamentablemente, han muerto civiles, gente inocente, pero aunque suene frío decirlo, en un conflicto como este siempre van a fallecer inocentes. El punto es que Hamás no ha contribuido de ninguna manera a que la situación cambie. Ellos son quienes utilizan a los civiles (a sus propios coterráneos) como escudos humanos, nadie más que ellos son los responsables de que su población muera. Asimismo, no hay que olvidar que los cabecillas de Hamás se esconden en mezquitas y hasta en hospitales para evitar ser atacados, con lo cual comprometen la vida de su pueblo. Ellos son quienes atacan escuelas y guarderías en Israel. El entrevistado y publicado “especialista” también incurre en el error de subestimar el poderío de Hamás, únicamente analiza una cara de la moneda y victimiza a Palestina, cuando este país también es responsable de que los tratados que procuran la paz, no prosperen. Se olvida que Irán y Siria (y se ha dicho que hasta China, por los cohetes que utiliza la organización terrorista) apoyan a Hamás. El “reconocido” columnista se atreve a contrastar la guerra en Irak con este conflicto cuando son situaciones completamente diferentes, si se jacta de ser tan conocedor de la realidad y de la historia debería tomar en cuenta que los hechos y motivos que originaron ambas ofensivas no son objeto de comparación. Es muy fácil despotricar contra Israel por ser “poderoso”, pero negarse a examinar la realidad de los hechos en su conjunto. Resulta muy sencillo apelar al discurso de los derechos humanos para conmover a quien lee el artículo y ganar su favor en aras de llevarlo a condenar las acciones perpetradas por Israel, aun cuando la existencia de Hamás y de otras agrupaciones palestinas está fundada en el irrespeto a esos derechos. Bien dijo la canciller israelí Tzipi Livni: “Hamas es el enemigo de israelíes y de palestinos”.
Joanna Nelson Ulloa.
POr Dios Doña Joanna, un poco mas de sensibilidad y sentido de la propocion: que radicales islamicos envien cohetes caseros a intentar matar familias judias, con la complicidad de Hamas, es una cosa. Pero que el ejercito de un Estado democratico y miembro de las Naciones Unidas, se preste para aniquilar civiles, ancianos, niños, matando de manera indiscriminada a civiles y cambatientes del Hamas en sus operaciones militares, es la barbarie personificada. Que además establezca un bloqueo para que medicos no puedan proceder a cirugias con anestecias, alcool y otros productos medicos en hospitales es sadismo puro. POr Dios, un poco mas de sosiego antes de usar su teclado!!!! Por cada niño o ñiña palestina muerta en manos de sus hermanos, cuantos posibles hombres/bombas o kamikazes cree Usted que tendremos en los proximos meses en Israel pero tambien en los paises que con su complice silencio dejan que la barbarie se instale en Tierra Santa???10, 20, 100 o miles????
Y cómo sabe doña Joanna lo que piensan los editores de la Tribuna Democrática?
Y en qué quedan sus suposiciones, si se difundió su escrito por este medio?
Si sus premisas son falsas en los dos puntos anteriores, cómo saber que sus premisas para el resto del artículo son correctas?
Por qué juzgamos tan rápido a los demás? Por qué creemos que quien piensa diferente a nosotros, es un enemigo?
El artículo del Señor Rosen, un periodista judío neoyorquino, es un artículo serio, reposado, sensible, inteligente y muy bien informado. Estos artículos engalanan a Tribuna Democrática, por lo cual les damos las gracias a los editores, porque es posible en esta Costa Rica nuestra, ingenua, frívola y sumamente aislada, encontrar puntos de vista humanísticos y valientes. Artículos muy distintos de la papilla hidrocefálica que nos receta todos los días la CNN y que muchos costarricenses repiten como loritos, gratuitamente es lo peor. ¿O tal vez no? Gracias de nuevo a los editores de Tribuna Democrática.
En su afán por justificar lo que Israel está haciendo doña Johana termina justificando -a sabiendas o inadvertidamente, aunque parece muy claramente que lo primero- lo absolutamente injustificable: la caricería humana, el asedio salvaje contra población -incluidos niños y ancianos- desprotegida, un acto de barbarie asimilable a los de la Alemania nazi.
Claro que son lamentabilisimas las muertes israelíes. Hay que entender, sin embargo, que son el fruto (claro que indeseable) de la débil y muy parcial reacción defensiva de un pueblo que primero fue despojado de su propia casa, luego de su país y finalmente ha sido confinado a vivir en una gran prisión, bajo asedio permanente y sin derecho a nada.
Es decir, la situación actual -a todas luces irracional e inhumana, como es irracional e inhumana cada muerte, israelí o palestina- unde sus raíces en la forma como fue fundado el estado israelí. Aquí quedaron sembradas las semillas de la violencia ya que resultaba absolutamente impensable imaginar que los palestinos habrían de aceptar de buena gana el despojo y la humillación.
Pero reconocer lo anterior no quita un ápice de certeza a una verdad inmensa: el poderío militar israelí y su capacidad ofensiva no se comparan, ni de lejos, con la de los palestinos, como igualmente es inmensamente mayor el dolor que éstos sufren y la humillación y oprobio de que son víctimas. Las cifras de muertes israelíes que doña Johana aporta lo ilustran de forma siniestra. Nada más comparáselas con las de muertos y heridos del lado palestino -en gran parte niños o, en general, población civil- que ya registra la actual ofensiva genocida de Israel.
Y en relación con el temor de que los editores de Tribuna Democrática pudieran censurar el escrito de doña Johana, no he podido evitar recordar un dicho de mis padres, allá en mi Zarcero natal: “cada landrón juzga por su opinión”.
¿Será el caso de esta estimable señora?
Es evidente que la señora Nelson Ulloa no ha leído a Primo Levi (Si esto es un Hombre)a Jean Amery (Más allá de la culpa y la expiación)a Víctor Frankl (El hombre en busca del sentido)escritores sobrevivientes a los campos de concetración de Auschwitz y de Gurs (Bélgica, en el caso de Amery)que escriben sus libros como testimonio de su estadía en el infierno y a la que sobreviven como un acto de heroísmo enorme. Si los hubiera leído no justificaría con la frialdad con que lo hace, las “muertes inevitables” de niños, mujeres y adultos en la franja de gaza. La ignorancia priva a la personas del don de la inteligencia y de la proporción cuando es preciso. El Estado de Israel ha reducido a la población palestina a un enorme ghetto de 1,5 millones de habitantes, sin agua, sin alimentación, sin atención médica, que ha bloqueado la ayuda internacional humanitaria al pedido incluso de aliados de Israel. La política de limpieza étnica de los nazis en los campos de concentración, combinó de manera perversa la muerte moral de sus prisioneros con la muerte física. No había alimentos, ayuda médica, vestido, solo exterminio puro y simple. La acción politica y militar de Israel somete a al pueblo palestino, a los miles de víctimas inocentes que han caído y seguirán cayendo, a un horrible holocausto.
Tribuna Democrática demuestra con la publicación de este y otros artículos que es un espacio democrático y pluralista, para calma de Joana Nelson U.
En primer término, como estudiante de Periodismo, sé que los medios de comunicación tienden a excluir algunas opiniones de sus espacios porque van en contra de su línea editorial, de ahí mi observación inicial hacia los editores de Tribuna Democrática, don Pedro Murillo. El hecho de que mi comentario tenga que ser revisado me generó esa legítima suspicacia. Afortunadamente, esta Tribuna no incurre en esa práctica, según pudimos constatar. En segundo lugar, don Rodrigo Quesada, no estoy repitiendo como lorita lo que dicen los medios de comunicación –como insinúa, al ser yo la única persona que manifiesta argumentos contrarios a los del articulista- sino simplemente estoy emitiendo mi opinión sobre el tema en cuestión. Creo que precisamente la democracia radica en que las personas tengan la posibilidad de dar a conocer sus pensamientos y que se les respete su criterio, aun cuando este diste de lo que se piensa personalmente. En tercer lugar, don Jorge Urbina, no se trata de falta de sensibilidad o de ausencia de sosiego al teclear. Como mencioné en mi primer comentario, es muy lamentable que haya muerto una cantidad importante de civiles palestinos, pero pensemos en esto: ¿Qué pasaría si fuera a Costa Rica a quién se le atacara constantemente, a quien se le negara su derecho de existir? ¿No estaría usted de acuerdo en que las autoridades (a pesar de que no tenemos ejército) actúen para defender a sus ciudadanos de conformidad con lo que dicta nuestra Carta Magna en estos casos? ¿Entonces Juan Rafael Mora Porras y todos los patriotas (a los cuales se les evoca en situaciones de “amenaza” de la soberanía nacional) debieron quedarse con los brazos cruzados ante las pretensiones de William Walker, cuando quiso conquistar nuestro territorio? Sé que la comparación puede resultar distante de la temática que estamos debatiendo y tal vez estoy utilizando un recurso que critiqué del señor Rosen, pero dígame, por favor, ¿qué hace un país que es atacado y que se da cuenta que el diálogo no es tomado en cuenta por la otra parte involucrada en el conflicto? ¿No querría usted que el Estado en el cual vive lo proteja de las amenazas, pero no solo de las amenazas, sino de los cohetes que lanza una agrupación terrorista? Lo mismo le pregunto a don Luis Paulino Vargas, quien me acusa de justificar lo injustificable. Por otra parte, don Luis Paulino, le aclaro –nuevamente como estudiante de Periodismo, que cree en la democracia y en la libertad de expresión y de información- que su frase de que “cada ladrón juzga por su opinión” no procede en este caso, como cuestiona y sugiere en mi contra en su acotación. Para finalizar, quisiera rescatar unos párrafos de un artículo escrito por la periodista uruguaya-israelí Ana Jerozolimski, en respuesta al breve escrito “El precio de un solo israelí”, trazado por John Berger y Eduardo Galeano. (Por cierto los argumentos de Galeano han sido usados por algunos de los estimables comentaristas aludidos anteriormente) Jerozolimski expresa, dirigiéndose a Galeano: La pregunta, señor Galeano, no es solo cuántos israelíes murieron desde el comienzo de este operativo y cuántos palestinos, sino quién trató de evitar víctimas, actuando durante años con contención, frente a quien se esfuerza, diariamente, por ensuciar la vida de su propio pueblo con más muerte”. Lo mismo les pregunto yo a ustedes, estimados lectores.
Joanna Nelson Ulloa.
¿De modo que donde doña Johana estudia periodismo -no dice dónde- le “enseñan” que los medios de prensa acostumbran censurar, por lo que la señora de marras supuso que los editores de Tribuna también habrían de hacerlo?
De antología. Yo que no soy periodista y me declaro ignorante en lo que atañe a esa profesión, pero aún así no puedo menos que expresar mi perplejidad: la cosa no es que se enseñe que los medios censuran, cosa perfectamente obvio tan solo con darle un vistazo a las corporaciones mediáticas de Costa Rica. Lo asombroso es que eso se vea como “normal” según se desprende del contexto general de los comentarios de doña Johana.
Por lo demás, y sin querer abundar en el asunto, un segundo aspecto de la cuestión me resulta asombroso: la referencia a Juanito Mora.
¿Alguien en su sano juicio, o con tan solo un mínimo de conocimiento de la historia patria, podría asimilar la lucha de liberación del pueblo costarricense, bajo el liderazgo de don Juanito en 1856, con el exterminio masivo, el despojo y la prisión de que Israel hace víctima al pueblo palestino actual?
¿De modo, además, que Israel es quién ha buscado la paz?
La paz del cementario, evidentemente.
Por cierto, ahí donde doña Johana estudia periodismo, ¿también se estudia como hacer cínica aplicación del lenguaje orwelliano de 1984?
Señor Luis Paulino Vargas Solís:
Tiene razón, no se necesita ser estudiante de Periodismo para saber que algunos medios de comunicación incurren en prácticas de censura. Luego, me llama “señora de marras”, cuando usted es quien interpreta erróneamente lo que dije. ¿En qué momento acepté como “normal” que se geste la censura? Por el contrario, me presenté como alguien que defiende la libertad de expresión, así que mejor lea bien antes de emitir un comentario de este tipo. ¿No fue usted quien criticó que yo supusiera que me iban a censurar en Tribuna Democrática? ¿Por qué entonces presume que acepto como “normal” esa práctica? Y en cuanto al tema central (el conflicto que se vive en Gaza), del cual usted se ha desviado para atacarme con sus ironías, insultos y refrancitos, no tiene sentido que yo gaste más tiempo en explicar cosas que usted evidentemente no va a entender: que un Estado defienda a sus habitantes de una organización terrorista que ha persistido en el lanzamiento de cohetes desde hace ocho años y que usa a su propio pueblo como escudo humano. En cuanto a la pregunta que lanza al final de su comentario, se la devuelvo, don Luis Paulino: Ahí donde usted imparte clases de Economía o de lo que sea, ¿les enseña a sus estudiantes a practicar el lenguaje de la intolerancia, a distorsionar lo que dicen sus interlocutores y a ejercitar la labia y la palabrería?
Estimada Johana:
La formación universitaria se puede cuestionar, como también se pueden cuestionar todos los argumentos esgrimidos en una democracia. Simplemente le replico que antes de emitir un criterio como el que usted realiza en este blog, el cual lo lee mucha gente, sería mejor informarse de las condiciones socio-históricas que han dado origen al conflicto Israel-Palestina, y talvez adicionalmente leer un poco de Noah Chomsky, para poder comprender a cabalidad de donde proviene la opinión del articulista. Yo creo que los eventos documentados hoy por diferentes medios de comunicación, entre ellos, el bonbardeo de tres escuelas con mujeres y niños, y la solicitud del presidente Chaves de Venezuela al embajador Israelí para abandonar su país, solo ponen en evidencia que es necesario solidarse con el pueblo de Palestina, ante el “genocidio” del que está siendo victima, porque a mí no se me ocurra otra palabra que mejor defina esta situación. No es legítima defensa cuando la QUINTA POTENCIA MILITAR DEL MUNDO, despliega todo su arsenal en contra de mujeres, niños y escuelas, que los grupos políticos dominantes en Israel lo llamen así, no lo proporciona legitimidad, así como tampoco que así lo informe la CNN.
Doña Joanna
A diferencia de una guerra con dos ejercitos, un teatro de operaciones, aqui lo que esta haciendo Israel es otra cosa: las victimas no tienen donde huir. Estan cercadas por aire, tierra y mar. Gaza es la zona del mundo con mayor densidad de habitantes. Como considerar “colateral” largar una bomba en semejante concentracón de seres humanos? Israel tiene derecho a defenderse? Si. Pero además, tiene el armamento mas sofidticado del mundo. Y uno de los mas precisos aparatos de inteligencia militar. No puede ser que los asesores militares consideren que con este tipo de matanza indiscriminada de civiles van a lograr su cometido (reducir los indices de violencia de Hamas). Lo sabian muy bien al escoger el 27 de diciembre para llevar la ofensiva, fecha en que la opinion mundial anda de fiestas decembrinas. Esto es una vergonzosa masacre friamente planificada.
Simplemente impresionado de y lamentado lo que dice esta señorita estudiante de periodismo. Espero que sea una excepción en su casa de estudios ademas deseo que de alguna forma descubra que el mundo no es blanco y negro.
El simplismo y maniqueísmo que se evidencian en las opiniones de doña Joanna son un triste ejemplo de la formación que están recibiendo nuestros estudiantes. ¿El Estado defiende a su población masacrando civiles???? Mucha Guerra de las Galaxias, poco pensamiento crítico.