Hablemos del Plan Escudo propuesto por el gobierno de Oscar Arias. Aclaro que estas tan solo son reflexiones preliminares que, probablemente, habrá que retomar y profundizar.
1. Limitada información
Este es la primera y más notable caracterÃstica del plan propuesto. Ni siquiera se informó cuál serÃa su costo total. Excepto en el caso de las medidas de naturaleza asistencialista -becas para estudiantes, “loncheras” y similares- y parcialmente en lo referente a endeudamiento externo y crédito, no se definen metas claras para las medidas anunciadas. Asimismo desconocemos cuántos serán los potenciales beneficiarios o los efectos esperados en términos de generación de empleos. De tal forma, la propuesta es rica en retórica y frases grandilocuentes, pero pobre en la delimitación de sus reales alcances.
Excepto si en próximos dÃas estos detalles son corregidos, lo que podemos decir es que entre manos tenemos un ramillete de floridas declaraciones, sin fijación de metas ni objetivos claros. Por lo tanto, será imposible evaluar sus logros o, en todo caso, esa valoración se convertirá en una operación sumamente arbitraria y, por lo tanto, susceptible de manipulación y demagogia.
Por otra parte, esta imprecisión deja sembradas dudas muy razonables en relación con la seriedad y viabilidad de lo propuesto. Hablar generalidades es cosa mucho más fácil que formular soluciones con contenido de realidad. El deber del gobierno es formular esas soluciones, pero a más no tener tan solo nos atosiga con su grandilocuencia.
2. Asistencialismo
Una gran parte de la propuesta está orientada hacia la asistencia social: pensiones; becas; almuerzos… Esta parte del programa es la que aparece mejor cuantificada, pero, en general, no es cierto que sean medidas gestadas como respuesta ante la crisis.
El ajuste en el bono de la vivienda probablemente tenÃa que hacerse como respuesta obligada ante la elevación de los costos de construcción. Las otras medidas seguramente aliviarán algunas de las manifestaciones extremas de pobreza, pero, en realidad, es lo que siempre hace esta gente en el último año de cada uno de sus gobiernos, y obedece a fines estrictamente propagandÃsticos, incluso como una forma de maquillar los Ãndices oficiales de pobreza.
3. Contra los derechos laborales y las clases trabajadoras
Primero, una aclaración. No es cierto -como lo afirmó Arias en su discurso- que en este gobierno se alcanzó el Ãndice de desempleo más bajo de la historia. El 4,6% de 2007 es igual al dato de 1990 y se ubica por encima del 4,1% de 1992 y 1993 y el 4,2% de 1994. Mal signo: o el Presidente no maneja la información que deberÃa o miente deliberadamente.
Por otra parte -y esto es lo realmente grave- las medidas para “proteger” a las clases trabajadoras son, en realidad, propuestas que, todo lo contrario, lastiman los derechos de trabajadores y trabajadoras. Están orientadas principalmente en dos sentidos:
ï€â€¢ Hacer de la crisis un pretexto para desmantelar los derechos laborales más básicos e imponer la llamada desregulación laboral. A ello responden las propuestas orientadas a modificar nuestras leyes laborales a fin de establecer la jornada de cuatro dÃas y la jornada anualizada. Y si bien la primera podrÃa tener discutibles pros y contras, la segunda de forma inequÃvoca deja a la persona trabajadora a merced de los intereses patronales. Si la cosa va bien, se podrá tener jornada completa. Pero en los dÃas de vacas flacas se trabajarán menos horas. Todo en bien de la ganancia empresarial -a la cual no se le pide sacrificio alguno- y en desmedro de la estabilidad económica de las familias trabajadoras. Esto desnuda la naturaleza del gobierno arista, como una administración sometida a grandes intereses económicos y, en especial, ansiosa de complacer al capital transnacional. Aparte lo anterior, esto tan solo tiene otro significado relevante: conllevan la legalización de la precariedad laboral.
ï€â€¢ Descargar sobre las clases trabajadoras los costos de la crisis. Lo anteriormente indicado -la idea que hace de la precariedad laboral un programa de gobierno- apunta claramente en ese sentido. Pero hay otra propuesta más puntual y verdaderamente patética: la de que las personas trabajadoras acepten la reducción de su jornada laboral, a fin de que dos personas estén empleadas a medio tiempo, en vez de una sola a tiempo completo. La demagogia arista alcanza aquà un punto culminante: convierte el sacrificio de las familias trabajadoras en un asunto de solidaridad. Ello se ilustra fácilmente con un solo ejemplo: ¿qué significarÃa para una familia trabajadora de 5 miembros el que su ingreso familiar -generalmente proveniente de una sola fuente- se reduzca repentinamente a la mitad? Ahora bien -si es que de solidaridad se trata- una podrÃa invertir la fórmula: ¿qué tal si las empresas grandes y poderosas (cosa distinta son las pequeñas) conservan a todos sus trabajadores y trabajadoras en sus puestos aún si ello implica reducir sus ganancias? Estoy seguro que esta fórmula no implicará sacrificio alguno en la vida personal de los dueños y accionistas. Pero se prefiere insistir en la precarización laboral y se promueve una negociación entre las personas trabajadoras y la patronal, que es una perfecta falsedad ¿O es que una trabajadora tendrÃa algo que negociar cuando su empleador la pone ante la disyuntiva de ser despedida o trabajar medio tiempo? Porque -dicho sin eufemismos demagógicos- una vez que se abre el portillo, la patronal lo utilizará como mejor le parezca, no para contratar dos personas a medio tiempo en vez de una a tiempo completo, sino para rebajar jornadas laborales a conveniencia.
Por cierto, este tema laboral es un punto donde Arias y La Nación parecen reencontrarse en términos muy amistosos.
4. Inversión pública
Indicó el presidente que el monto de la inversión pública ascenderá a un 5% del PIB en 2009, pero omitió indicar si esto implica o no un aumento significativo respecto de los montos invertidos en el último año o en años anteriores. No teniendo esto claro, tampoco sabemos si realmente se estará haciendo un aporte extraordinario en un año cuyas condiciones son extraordinarias.
Por otra parte, se habla de endeudamiento externo por más de US$ 1400 millones para construcción de obra pública. Esto tiene un lado bueno: están redescubriendo que la inversión pública es necesaria, cosa que implica corregir un dogma neoliberal que ha sido sostenido a lo largo de un cuarto de siglo. Esa es la causa detrás del colapso de la infraestructura pública, ya que, por otra parte, el dogma siamés -el de la concesión de obra pública- ha demostrado ser un rotundo fracaso.
Esto implica, de un solo golpe, un aumento de alrededor del 25% en el monto de la deuda externa, cosa nada despreciable. Como mÃnimo ello exige planificación meticulosa en el uso de tales recursos (cosa más que dudosa, visto las enormes imprecisiones que pululan en este supuesto plan).
Y otro detalle: aún si esto fuese aprobado con rapidez, en todo caso poner en marcha estos programas de obra pública demanda tiempo. Desde ese punto de vista -y aún suponiendo que, a lo mejor, esta obra pública es conveniente y necesaria- en todo caso pareciera que el gobierno simplemente invoca la crisis como pretexto para presionar por algo que, en realidad, no dará respuestas expeditas frente a una situación que demanda soluciones urgentes.
5. Crédito y tasas de interés: enredado en sus mecates
Se propone reducir en dos puntos porcentuales (no en 2% como erróneamente dice Arias) las tasas de interés sobre los créditos para vivienda por montos menores a los 50 millones de colones, y también sobre los créditos para micro, pequeñas y medianas empresas. Medida pertinente, antes de que estalle la burbuja crediticia que el mismo gobierno arista propició por varios años. Pero podrÃa ser insuficiente. Primero, la medida solamente atañe a la banca pública, no a la privada (faltaba más, ¿a quién se le ocurre tocarle las ganancias a los oligarcas criollos o las transnacionales?). Segundo, el crédito de consumo -incluyendo tarjetas de crédito- es otro componente importante de esa burbuja crediticia que, a corto plazo, podrÃan dar serios dolores de cabeza. Sobre esto nada se dice.
La referencia al crédito que se movilizarÃan vÃa banca de desarrollo es otra más de las cosas que se traen a colación por mero oportunismo. Cuando ese mecanismo se creó nadie estaba pensando en crisis alguna. Y, en todo caso, ¿querrán ponerlo a trabajar con seriedad? (seriedad es cosa escasa en esta proclama).
La recapitalización de los bancos públicos y la propuesta para autorizarlos a tomar deuda es como el antiácido que un tipo muy angurriento se toma después de un hartazgo brutal. Lo que pretende es seguir con su gula, cuando ya el exceso le habÃa provocado vómitos. Asà acontece con los bancos, después de los abusos con el crédito en los años 2004 al 2007. Pero eso marca también lÃmites que difÃcilmente podrán ser superados a corto plazo, por más que se recurra a estos remedios de última hora.
Pero, además, alrededor de todo esto se plantea una contradicción mayúscula entre lo que Arias dice y lo que su Banco Central hace. Porque éste último ha sido clarÃsimo en un punto: su polÃtica apunta al aumento de las tasas de interés a fin de controlar la inflación y reducir los gigantescos déficits de la balanza de pagos. O sea, el Banco Central opta por una polÃtica recesiva, justo cuando la recesión mundial arrecia y nos golpea con fuerza. Con ello no solo refuerza la tendencia negativa de la economÃa sino que, además, entra en colisión directa con el discurso presidencial.
Queda clara una cosa: la jarana le ha salido a la cara al Central y, en general, al gobierno arista. Durante los años de auge alimentaron la juerga con total ligereza e irresponsabilidad, y ahora ello se les vuelve en su contra y les amarra las manos justo cuando más capacidad de maniobra necesitaban tener. Pero el asunto serÃa menos grave si el Banco Central no estuviera bajo el embrujo de múltiples mitos neoliberales que terminan por cortarle el poquito oxÃgeno que le quedaba.
No se entiende muy bien -puesto que Arias ni siquiera lo menciona- cómo se la jugarán los bancos públicos para reducir tasas de interés cuando al mismo tiempo la tendencia general -propiciada por el Central- es hacia el aumento de las tasas de interés. No es una fórmula coherente. Seguro que por algún lado se romperá el hilo.
Luis Paulino Vargas Solís | 30 de Enero 2009

15 Comentarios
Estimado Luis Paulino:
Me parecen acertados sus comentarios con respecto al Banco Central al final de su análisis (últimos tres párrafos). Existen coincidencias muy importantes con los argumentos presentados en mi artÃculo “Escudo o corona” (que aparece en Tribuna Democrática abajo del suyo).
Me alegra que, al menos en ese punto, estemos de acuerdo. Talvez, ahora que se hace necesario definir claramente los problemas para trabajar en soluciones viables frente a la crisis, haya llegado el momento de presentar un análisis frio de la grave situación que se encuentra ante nosotros, sin adornarlo con cargas ideológicas innecesarias que impiden acercar posiciones para diseñar soluciones pragmaticas y con potencial de ser aplicadas de manera inmediata para conjurar problemas reales. (RAE - conjurar: 6. Impedir, evitar, alejar un daño o peligro.)
Considero un avance impresionante, en esa dirección, el que el autor del artÃculo utilizara solamente una vez, de manera despectiva, el término “neoliberales” (en los últimos tres párrafos). Aclaro, nuevamente, que existe una confusión a la hora de aplicarlo y que, definitivamente, mis propuestas no serÃan compatibles con esa clasificación que, amablemente, don Luis Paulino y otros en Tribuna Democrática les han querido dar. Para mayor detalle, ver intercambio de comentarios en el artÃculo “Inflación al desnudo”, publicado el 18 de enero de 2009 en Tribuna Democrática.
Finalmente, como ya lo he explicado en detalle antes-y en eso coincidimos-no cabe pensar en una solución integral a los problemas de la pobreza y el desempleo en Costa Rica si no se elimina primero el potencial de hacer daño, por medio de la expoliación legal, del Banco Central de Costa Rica.
Saludos cordiales,
Luis E. LorÃa
Los artÃculos de don Luis Paulino y el señor LorÃa, aunque difieren, le hacen reconocer a uno la necesidad de saber de economÃa: hay mucha controvesia sobre la adopcÃon del dólar como moneda. Yo si veo que eso impdirÃa el manoseo local de la moneda, igual que impedirÃa el uso de la moneda como arma para manejar el ciclo económico. HabrÃa que ver qué tiene mas peso. En todo caso la contradicción sobre el costo del dinero es muy preocupante porque le resta credibilidad al gobierno. El endeudamiento externo no puede ser una medida del plan escudo porque el señor Arias ya lo traÃa, y grave, desde entes de la crisis. Aquà no se hace obra pública si no es con dinero prestado, y habrÃa que ver si de verdad se hace con el dinero prestado o se gasta en cuestiones. Pienso que la ligereza es parte del estilo de quien se cree un genio; por eso no entra en detalles. Y la flexibilidad laboral que propone el plan del presidente no es otra cosa que lo que ya proponÃa antes del plan: a él la crisis le volcó la sopa en la miel. Lo mas grave que yo veo es que la gente no tiene la confianza, o la credibilidad en este presidente, como se necesita en tiempos de crisis. ¿Cuál es por ejemplo el famoso plan del gobierno ante la crisis alimentaria? Nada en dos platos. Ni siquiera reconoce la causa de la crisis.
Don Luis LorÃa:
SÃ, supongo que usted y yo ocasionalmente podamos coincidir en algo, aunque la coincidencia sea más aparente que real.
El caso es que tengo muy claro en cuál acera estoy y a favor de quien me apunto. O sea, y entre otras cosas, no solo tengo muy clara mi ideologÃa sino que, además, no tengo temor alguno a debatir también -entre muchas otros asuntos- sobre ideologÃa.
He aquà una más de las muchÃsimas diferencias que -muy respetuosamente- nos separan a usted y a mi. Porque evidentemente ideologÃa es una palabra que a usted parece provocarle urticaria.
Ahora bien, si usted sintió que mi uso del término “neoliberal” ha sido peyorativo, pues he de lamentarlo por usted. No lo uso peyorativamente, se lo aseguro. Lo uso con plena coinciencia -teórica y conceptual- de lo que estoy diciendo. Por ello no acepto su arrogante observación de que de mi parte hay confusión alrededor del concepto. Lo he estudiado suficientemente y he reflexionado sobre el particular con suficiente largueza, para saber que puedo diferir de usted en cuanto a su significado, pero no para aceptar que es usted el que lo tiene claro.
Y en cuanto al daño que se viene haciendo desde el Banco Central, me late que -dicho con muchÃsimo respeto- el confundido es usted. Pero permÃtame aclarle: la confusión tiene que ver con su presunción de que es un asunto en que coincidimos. No ¡qué va! don Luis. O, para ponerlo amablemente, a lo sumo coincidimos parcialmente.
Con la misma cordialidad
Luis Paulino
Estimados amigos:
Lamento, nuevamente, que el tono de los mensajes de don Luis Paulino sea hostil y que adopte una posición a la defensiva. No creo que en mi mensaje anterior-ni en ningún otro-haya presentado algún comentario que buscara ofenderlo, atacarlo o sacarlo de sus casillas (o de su acera).
Por mi parte, a la hora de discutir ideas, yo opto por ignorar comentarios fuera de lugar, intentos por catalogarme arbitrariamente como A o B y los ataques personales. Yo presento mis argumentos con respeto. Eso es lo que yo espero, también, de un interlocutor válido. Si don Luis Paulino no se encuentra dispuesto a discutir bajo esas reglas del juego y, por el contrario, insiste en desviar la atención hacia temas irrelevantes, prefiero dejarlo solo en su acera para que siga pensando que tiene razón. Es él mismo quien se descalifica.
Con respecto a discutir temas ideológicos, sinceramente, me parece una pérdida de tiempo. En ese sentido, comparto lo expresado, en 1953, por Milton Friedman:
“…diferencias con respecto a polÃticas económicas entre ciudadanos desinteresados derivan predominantemente de diferentes predicciones acerca de las consecuencias económicas de tomar la acción… en contraste con las que se derivan de diferencias en valores básicos, diferencias sobre las cuales los hombres pueden en última instancia solamente pelear.â€
A continuación, expongo otras razones por las cuales no hace sentido ponerse a pelear por temas ideológicos en momentos en los que se necesita soluciones pragmáticas.
A) Comúnmente, se ignora el hecho de que el capitalismo-a diferencia del comunismo y el socialismo-no fue el producto del diseño de alguien tan arrogante que se sintió en posesión del conocimiento relevante para ordenar el funcionamiento de la sociedad. (RAE: Altanero, soberbio.)En ese sentido, a nadie se le ocurrió el sistema capitalista, fue el resultado de prueba y error. Un proceso de evolución.
B) Como un primer esfuerzo por desasnar (RAE: Hacer perder a alguien la rudeza, o quitarle la rusticidad por medio de la enseñanza.) a quienes gustan de criticar algo que desconocen, los liberales clásicos, del “British traditionâ€, nunca defendieron el laissez-faire, no son anti-estado o anarquistas, reconocen la falibilidad humana (no siempre es racional), reconocen que es imposible comprender una realidad compleja en su totalidad.
Lo descrito arriba, por si quedan dudas, no tiene nada que ver con lo que muchos llaman “neoliberalismoâ€.
C) Sà es posible tratar temas relevantes en materia económica, particularmente problemas relacionados con cómo mejorar las instituciones existentes, de la manera en que las economÃas capitalistas exitosas, y que mayor bienestar han alcanzado para todos los que viven en ellas (no significa que se encuentren libres de problemas o que se haya erradicado la pobreza), lo han logrado a lo largo de los últimos siglos: apostando decididamente por lo que funciona, en lugar de perder tiempo discutiendo acerca de ideologÃas.
D) Con respecto a Keynes, es alguien que se contradijo a lo largo de su vida y considero nocivas sus recomendaciones. Ver artÃculo “TeologÃa Económica†(http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2008/diciembre/28/opinion1761617.html) y Keynes’ Errors, Fallacies and Contradictions (http://www.safehaven.com/article-7061.htm).
E) No comprendo las crÃticas que se hacen al pensamiento de Adam Smith. La Riqueza de las Naciones sirvió como inspiración para Marx. También fue interpretada de manera diferente por David Ricardo, Malthus, J.B. Say y por economistas de la escuela austriaca, entre otros.
Saludos cordiales,
Luis E. LorÃa
Veamos algunos problemas con don Luis LorÃa y su ideologÃa (la cual es traslúcida en todo cuanto dice, por más que el insista en asegurar -inútil esfuerzo de negación- que no acepta discutir sobre ningún tema ideológica).
Primero, y a priori, don Luis da por sentado que él y yo deberÃamos dialogar y ponernos de acuerdo alrededor de asuntos pragmáticos. El ideologema de don Luis se expresa aquà nÃtido: el ya tiene una idea de lo pragmático la cual sin la menor duda responde a su preferencia ideológica. Y, con toda seguridad, esa idea acerca de cuáles son los asuntos pragmáticos difiere de la mÃa en más de uno de sus aspectos importantes. O, en todo caso, coincidirá a lo sumo de forma muy parcial. Perdón por la reiteración: su idea de lo pragmático difiere de la mÃa, entre otras razones, por una cuestión ideológica. Aunque don Luis LorÃa no lo crea ni, menos aún, lo quiera admitir.
Segundo –y muy relacionado con lo anterior- don Luis me da a entender que yo prefiero discutir sobre temas irrelevantes, cuando, todo lo contrario, él insiste en una discusión seria sobre esos asuntos pragmáticos que tanto le preocupan. Nótese que el señor reitera su arrogancia: lo que yo digo o propongo es irrelevante. En cambio, las cosas acerca de las cuales él llama la atención son relevantes, pertinentes, significativas. Son las cosas importantes y, además, son temas y asuntos pragmáticos. El caso, entonces, es que yo pierdo tiempo en naderÃas mientras él se ocupa de asuntos transcendentales. Parece que a esto se refiere don Luis cuando afirma que él discute con respeto.
Tercero, el caso es que, sin embargo, y por mi parte, yo no tengo problema alguno en admitir que don Luis efectivamente se preocupa por cosas importantes y pragmáticas, pero acontece –que es lo que don Luis no quiere admitir- que mi visión de esos asuntos –la forma como los analizo y los priorizo y el tipo de soluciones que yo propondrÃa- son distintas, e incluso radicalmente distintas, que las que don Luis propondrÃa. Pero además, es muy, pero muy posible, que asuntos muy importantes para mà lo sean mucho menos para él y viceversa. Y conste: no afirmo tener la razón en mis manos. Digo que es en lo que, con convicción, creo. Como estoy seguro que con convicción don Luis cree en lo que cree. La diferencia es que don Luis está cierto de que esas creencias suyas son, de fijo, las únicas importantes, mientras las mÃas son meras vagabunderÃas ideológicas.
Cuarto, acontece, pues, que don Luis parece no poder admitir que, en efecto, él y yo no solo manejamos visiones distintas de las cosas, sino que también nuestras prioridades frente a la realidad social son disÃmiles. Don Luis lo resuelve con esa, su muy peculiar forma de “discutir respetuosamenteâ€: me descalifica afirmando que yo me ocupo de cosas irrelevantes. Y, enseguida, con esa su muy peculiar forma de mostrar su modestia, asevera que él es quien propone las cosas importantes y pragmáticas.
Le agradezco a don Luis esa especie como de cátedra sobre neoliberalismo que se sitió en necesidad de impartir en su comentario. Se entiende muy claramente que la quiso impartir porque considera que además de yo hablo cosas irrelevantes, además soy un ignorante que habla sin saber lo que dice. A eso se refiere don Luis acerca de su reglas para discutir con respeto. Lo de que el capitalismo es un sistema que se originó en un largo proceso histórico es cosas perfectamente obvia, y nadie mejor que Marx supo entenderlo y analizarlo. La referencias al socialismo y el comunismo supongo que reflejan alguna personal preocupación del señor LorÃa, ya que son asuntos a los que en ningún momento me he referido (ni en su aspecto teórico-conceptual ni en su realidad histórica). En relación con su referencia los liberales clásicos, agradezco la reiteración de obviedades bien conocidas, por ejemplo, la de que Marx tuvo presente el trabajo de Smith. Eso sÃ, no puedo dejar de subrayar la particular forma de discutir con respeto que es caracterÃstica de don Luis LorÃa (de nuevo repite que, muy a diferencia de él, yo soy un ignorante).
La discusión sobre los “temas relevantes en materia económicaâ€, aparte que reitera que don Luis tiene el monopolio a la hora de decidir que es lo relevante, reitera también –si bien de forma implÃcita- su fuerte sesgo ideológico (“…lo que funcionaâ€, dice don Luis ¿Lo que funciona en términos de qué, para qué, para quién…? Pura ideologÃa, señor LorÃa).
Ah, y por cierto, yo no propuse discutir sobre ideologÃa. Si asà lo interpretó don Luis es su problema. Dije algo muy distinto: que también sobre ideologÃa estoy dispuesto a discutir; que no es esa una discusión a la que yo tema ni que evada, como tampoco lo hago respecto de otros temas que me parecen relevantes (sÃ, ya se, relevante es solamente lo que don Luis LorÃa dice que es relevante). Tampoco mencioné en parte alguna a Keynes, por lo que he de suponer que la referencia a este economista británico es cosa que atañe a las muy personales preocupaciones de don Luis LorÃa.
Y, en fin, don Luis LorÃa, si usted pretendÃa abrir un diálogo con este modesto servidor, creo que usted mismo ha puesto las cosas en claro, exactamente de la forma como yo anticipaba que se darÃan. Usted y yo pensamos de forma radicalmente distinta, por lo que difÃcilmente podrÃamos dialogar sobre nada. Mucho menos cuando usted parte de una posición ideológica según la cual relevante es solamente lo que usted considera relevante.
Y, por cierto, hablando de ideologÃa ¡qué joya ideológica tan pulida y acabada es la cita de Friedman que usted trae a colación!
Se me hace que la pretensión de que lo pragmático carece de ideologÃa es, en si misma, una propuesta ideológica. O una forma elegante de saltarse lo ideológico que habita en el fondo de nuestras prioridades y certezas. Salto que, por demás, permitirÃa una forma arrogante, y talvez ingenua, de aproximarse a lo razonable y relevante.
En todo caso, talvez sea aconsejable y sano asumir que nuestra respuesta al entorno supone siempre intermediaciones de carácter teórico, ideológico, inconciente, etc., y que, en una sociedad tan compleja y llena de antagonismos como la nuestra, lo útil y funcional no siempre son criterio de relevancia social. Talvez las pastillas que curan el dolor de cabeza puedan dañar el hÃgado: un costo de oportunidad que, en términos sociales, deberÃa suponer un acuerdo o pacto social. Puesto que somos un cuerpo social, rico en intereses y propósitos, y no solamente una plataforma de intereses y negocios privados.
¿De donde vino eso de socializar perdidas y privatizar ganancias?
Todo pragmatismo tiene un amo, y pienso que todo dialogo e intercambio deben tener presente su pertinencia. Lo relevante de un dialogo será siempre lo que se construya en el mismo dialogo, y no lo que se impone por ordenes superiores. Creo que nunca ha resultado sencillo ser polÃticamente pragmático sin ayuda de los tanques, la prensa, los gobiernos, los imperios de turno y las cámaras empresariales. La cultura no es la biologia. Creo.
Estimado don Luis Paulino:
Con todo respeto, no me interesa continuar este intercambio. Por eso, no me referiré más a sus comentarios (otra vez, fuera de lugar).
Lo dejo con un consejo de amigo: respire profundo, cuente hasta diez (las veces que sea necesario), ordene sus ideas, escrÃbalas y revÃselas antes de publicarlas. Lo que intentó decir en su mensaje, arriba, parece que ni usted mismo lo tiene claro.
Le deseo la mejor de las suertes en el esfuerzo de superación personal que espero que emprenda a la brevedad posible.
Cambio y fuera.
Saludos cordiales,
Luis E. LorÃa
Don Luis LorÃa decidió terminar con el “diálogo” que él inicio, y lo hace tal cual lo empezó.
Evade el debate.
Y con largueza muestra su irrespeto hacia las personas y su arrogancia sin lÃmites.
Don Luis Loria parece un personaje sacado de The Shock Doctrine (si no lo ha leÃdo se lo recomiendo).
Verdaderamente un tecnócrata que considera la economÃa una ciencia irrefutable y su mayor exponente, claro, Milton Friedman.
Lo peor del caso es que Loria alaba al capitalismo y tacha al marxismo y el socialismo de ser emanados de la arrogancia de alguien que decidió como deberÃa de ser el futuro de la humanidad. Ignora Loria que Adam Smith, el gran guru de Friedman y de los capitalistas liberales, escribió su teoria de como deberia de ser el futuro del mundo. Ahh, ahà no es arrogancia!
Para Loria todo lo que no sea capitalismo es irreverente. Todo lo que no sea su visión neoliberal es irreverente. Y el irreverente es Loria mismo que no aguanta un debate. Asà como los Chicago Boys nunca ganaron un debate honestamente. Recordemos que las lecciones de Friedman se aplicaron en un principio en las dictaduras mas feroces e indecentes de América Latina, y como bien ha demostrado Naomi Klein, solo mediante la violencia se pueden imponer estas medidas económicas; asi como solo por violencia se pueden imponer, no se debaten, no son democraticas, y por eso Loria no puede debatir.
Excelente trabajo una vez mas don Luis Paulino!
En realidad, hay pocas cosas que me gustan de Friedman. De la Escuela de Chicago, prefiero a En realidad, hay pocas cosas que me gustan de Friedman. De la Escuela de Chicago, prefiero a Frank H. Knight. Otros autores que me parecen interesantes son Hayek y Schumpeter (ninguno de estos tres autores asume que la economÃa es una ciencia exacta o que las personas se comportan siempre de manera racional), eso no significa que no haya leÃdo a otros autores que piensan distinto como Keynes y Marx. También, por supuesto, Adam Smith, cuyo trabajo sirvió como inspiración para personajes tan diversos como Malthus, Veblen, Marx, Menger, J.B. Say, Ricardo, etc., como mencioné arriba y cualquier economista medianamente culto conoce. (Incluso, don Luis Paulino asà lo reconoció en un mensaje arriba: “En relación con su referencia los liberales clásicos, agradezco la reiteración de obviedades bien conocidas, por ejemplo, la de que Marx tuvo presente el trabajo de Smith.â€)
La Riqueza de las Naciones es un libro formidable. Me parece difÃcil, por no decir imposible, pensar en que alguien que realmente haya leÃdo el libro no aprendiera algo útil de el. Invito a los que gustan de criticar sin conocer de qué están hablando que amplÃen su cultura económica y lean a Adam Smith.
Nuevamente, aclaro, porque obviamente es algo que les quita el sueño, que no soy “neoliberal”, ni “Chicago Boy”. Les sugiero dejar de buscar fantasmas y cucos donde no los hay. En lugar de esforzarse por intentar catalogar arbitrariamente a alguien como una cosa o la otra (que no es), podrÃa ser de mayor provecho que dedicaran el tiempo a proponer algo que haga sentido y que sea útil para resolver un problema real de nuestro paÃs.
Comprendo, perfectamente, que preferirÃan discutir, como acostumbran, a lo interno de un pequeño club de amigos en el cual todos piensan igual y se felicitan unos a otros por lo brillante y excelente de su trabajo. Probablemente, esa práctica contribuya a explicar el por qué sus ideas no salen de ese cÃrculo, difÃcilmente logran ver la luz del sol y rara vez serán capaces de cambiarle la vida a alguien.
No tengan miedo a discutir ideas y propuestas concretas de polÃticas públicas en lugar de ideologÃas. Al la vez, serÃa positivo que se concentren en discutir ideas en lugar de atacar, intentar clasificar o intentar descalificar a quien piensa distinto. Lo anterior permitirÃa elevar el nivel de discusión alrededor de temas importantes, en lugar de hacerlo caer.
Los mensajes enviados, en lugar de concentrarse en discutir ideas y propuestas, se desviaron hacia un debate de si yo soy “neoliberal” o no (no soy) o por que sà hace sentido discutir acerca de ideologÃa (algo totalmente inútil).
Antes de terminar, los invito a reflexionar acerca de qué cosa buena se logró al desviar la discusión para pasar de temas relevantes—como el impacto que tendrá la crisis económica—y cuáles medidas realmente servirÃan.
Saludos cordiales,
Luis E. LorÃa
DON LUIS ESTOY 100 X 100 DEACUERDO CN USTD SOY UN EMPLEADO DE LA EMPREZA PRIVADA QUE C PUEDE HACER PARA QUE LA EMPREZA EN LA QUE TRABAJO NO NOS OBLIGUE A ADOPTAR EL ROLL 4X4 QUE PARA MI NO ES MAS QUE UNA MANERA DE AGIGANTAR LAS GANANCIAS YA QUE ESTA EMPREZA HASTA VALLAS PUBLICITARIAS EN LOS ESTADIOS TIENE Y PATROCINA CONCIERTOS ETC… ME PARECE QUE ES UN PLAN ESCLAVISTA Y PENSDO NETAMENTE PARA QUE LOS EMPREZARIOS GANEN MAS EN FIN COMO ES POSIBLE QUE ENTREGUEN A LAS CLASES TRABAJADORAS A LA OLIGARQUIA DE LA EMPREZA PRIVADA ADEMAS QUE PIENSEN QUE UNA PERSON QUE TRABAJE 24 HORAS SEMANALES PUEDA SEGUIR ADELANTE CON SUS OBLIGACIONES BASICAS PAGOS DE ALQUILER AGUA LUZ ETC… MAS BIEN EN LUGAR DE AFECTAR ALA CLASE HUMILDE TRBAJADORA DEBERIA EL GOBIERNO A COMO REQUISITO BASICO QUE LAS EMPREZAS REFLEJEN EN NUMEROS REALES SU SITUACION PARA VER SI SE PUEDEN ACOGER AL PLAN O NO Y OBLIGARLOS A PAGA LA JORNADA MINIMA DE 48 HORAS A LOS TRABAJADORS QUE TRABAJEN MENOS DE 48 HORAS SEMANALES ESO SI ES UN PLAN ESCUDO A FAVOR DEL PUEBLO.GRACIAS
Debo decir que es una lástima ver como una figura como Luis Paulino Vargas, quién tiene un gran poder de influencia sobre muchas personas, no hace use adecuado su posición en la polÃtica nacional y decide convertir cualquier opinión ajena en motivo de burla o insulto.
A pesar de que difiero con el señor LorÃa en algunos puntos, no considero que eso sea motivo para caerle con insultos y palabras rebuscadas para invalidar su opinión.
Soy estudiante de la UCR, la información de este artÃculo me sirvió mucho, con respecto al debate que hubo me parece que el señor Paulino solo trata de defender las crÃticas que se le hacen, no se mucho de estas cosas pero a mi parecer el señor Pailino tiene la razón en la mayorÃa de veces aunque en veces ese debate parecÃa un poco infantil.
Soy estudiante de Derecho de la U.C.R. Don Luis Paulino su articulo me pareció muy interesante quiera saber mas al respecto le agradecerÃa si me enviara más información al respecto a mi correo electrónico abarcamat90@hotmail.com, ya que considero que es un asunto que nos atañe a todos los ciudadanos costarricenses en general, y claro esta para estar mejor informado al respecto.
Don Luis Paulino si su persona y muchas otras tienen muy claro magnitud de las repercusiones de este “Plan Escudo”, las cuales usted expuso anteriormente porque no vemos que se haga algo encontra de este?? Y si es asà disculpe mi ignorancia…
Ahora sobre el debate entre su persona (Don Luis Paulino) y Don Luis E. Loria claro está que este señor (Luis Loria) es “neoliberal” - no mencionandolo asà peyorativamente- ya que sus refentes lo son (Adam Smith, etc), estimado señor Loria el hecho que de Don Luis Paulino lo “catalogue” o “clasifique” asà no quiere decir que se le menos precie Todo Lo Contrario, lo que quiere expresar es que sus ideologÃas (si aunque a usted no le guste hablar de ideologÃa) son totalmente contrarias por tal razón va a ser extremadamente improbable -para no decir imposible- que concuerden en algo por mÃnimo o parcial que este sea…
Con respecto a esto mencionado por el señor Loria: “en lugar de concentrarse en discutir ideas y propuestas, se desviaron hacia un debate de si yo soy “neoliberal†o no (no soy)” diciendo que se salen del tema de discusión fue en primer lugar algo que usted (el señor Loria) trajo a colación - revise lo que escribió y se dará cuenta-, segundo porque precisa usted de aclarar que no es “neoliberal”? no lo se pero me hace suponer que tiene una negación en su discurso (talvez esto no sea relevante para ustedes) pero esto expresaria que si no es “neoliberal” entonces que es? va entonces con el que más le convenga? donde más calienta el sol??
Muchas gracias por la oportunidad de expresión, aclaro que el objetivo de mi comentario no es el de ofender o menos preciar a ninguno de los estimados señores que acá incurren, sino de tratar de hacer una critica constructiva.
Me disculpo si ofendà a alguien con mi comentario…
Gracias al Cielo soy Ingeniero, 35 minutos de mi vida perdidos leyendo a un par de carajillos.
No he podido encontrar ni un solo artículo sobre el plan escudo que sea objetivo, sin que sea evidente la inclinación del autor. Si alguien sabe de algún análisis favor enviarlo a cabazorros@gmail.com
Gracias
Sergio R