¿Qué hay detrás de la actual crisis económica mundial? Esta pregunta admite respuestas en niveles muy diversos y con grados de elaboración y complejidad igualmente variados. De momento me concentraré en lo más inmediato. Desde ese punto de vista, el asunto se sintetiza en lo siguiente: ha salido a la luz la dependencia patológica respecto del crédito y la deuda, desarrollada por el capitalismo neoliberal de los últimos 25 a 30 años. Claro que el crédito ha sido siempre de fundamental importancia para el funcionamiento del sistema. Pero en este período ese mecanismo ha adquirido mucha mayor importancia, y ha sido acompañado por un desarrollo hipertrofiado de la especulación.
Es algo que se constata con relativa facilidad, especialmente en lo que atañe a este primer decenio del siglo XXI. En los años 2001-2004, las tasas de interés en todo el mundo, y en particular en Estados Unidos, cayeron a niveles extraordinariamente bajos. Esto propició el endeudamiento, el cual, a su vez, impulsó el crecimiento económico. Aconteció así que el crédito y la deuda pusieron en marcha el auge inmobiliario como, más en general, el consumo de la gente.
Por su parte, el desorbitado crecimiento de la construcción puso a rodar una bola de nieve que, en el trascurso de los años 2002-2005, adquirió dimensiones monstruosas. Me refiero a la colosal maquinaria de deuda y especulación financiera que floreció montada sobre las hipotecas. Como por generación espontánea, gracias a la “creatividad” de los expertos en finanzas y con base en más deuda, surgieron nuevos instrumentos financieros, que asumían formas misteriosas, ocultas a cualquier control público, de imposible comprensión para nadie que no fuese un experimentado conocedor de los intríngulis de la alquimia financiera. Pero de este proceso de hipertrofia financiera bebían no solo los especuladores, sino también la gente común y corriente, cosa que, en el caso estadounidense, se evidenció con especial claridad, conforme la refinanciación de hipotecas -aprovechando los precios al alza de la vivienda- se convirtió en motor privilegiado para empujar el consumo de las familias.
Llegó el momento, sin embargo, en que se puso en evidencia el engaño de los créditos hipotecarios concedidos a personas que no podían cumplir con las obligaciones adquiridas. Pero, enseguida, ello también desnudó el resto de la mentira. Un castillo de naipes de dimensiones siderales -creado por los magos de las finanzas- empezó a derrumbarse. Fueron saliendo a la luz las inmensas pérdidas asociadas a esta ruleta especulativa y, con ello, iban apareciendo, aquí y allá, enormes empresas financieras al borde del colapso. Vimos entonces a las autoridades económicas de Estados Unidos y los otros países ricos, ensayar todo tipo de respuestas en un intento por frenar la crisis financiera. Con muy pobres resultados, evidentemente. En septiembre de 2008, y tras el colapso de Lehman Brothers, el sistema financiero se paralizó y el crédito se secó por completo. De ahí adelante la crisis financiera quedó definitivamente sobrepasada por la crisis económica. El acelerado deterioro económico se resume fácilmente en un dato contundente: en tan solo los últimos tres meses de 2008 la economía estadounidense perdió 1,6 millones de puestos de trabajo.
En el período 2004-2007 la economía mundial experimentó un auge extraordinario -con tasas de crecimiento a nivel mundial en los alrededores del 4,9% a 5,0 % anual- cuyo fundamento fue, sin duda, la maquinaria planetaria de deuda y especulación que se puso en marcha desde 2002, y cuyo centro motriz principal estaba situado en el corazón mismo del sistema, o sea, Estados Unidos. Desde los últimos meses de 2007 esa maquinaria empieza a frenarse. A partir de septiembre de 2008 queda desbaratada. Los tres centros desarrollados del capitalismo mundial -Estados Unidos, Europa y Japón- entran en recesión de forma simultánea. Algunos países europeos -Irlanda, Islandia y otros de la parte oriental del continente, Rusia incluida- se ven arrastrados en una situación de virtual colapso. China e India -las campeonas del crecimiento- enfrentan una ralentización sustancial. América Latina está recibiendo impactos violentos. La crisis es mundial y de alcances por completo inusuales. La posibilidad de una recesión aguda y prolongada no es descabellada. Quizá podría ser frenada si logran acertar en paquetes masivos de estimulo fiscal concertados a escala mundial. Pero esto tan solo estaría reiterando el mecanismo de la deuda, si bien adquiriendo otras formas.
¿Por qué el capitalismo ha recurrido, de forma tan patológica y desproporcionada, al mecanismo de la deuda? Posiblemente hay varios factores de significativa importancia. De momento haré referencia al que quizá ha sido el más importante en estos últimos años: ese ha sido el instrumento -aunque truculento y ficticio- al que se ha recurrido para crear poder de compra y dar salida a la producción masiva de las industrias a nivel mundial.
Es decir, hay exceso de capacidad productiva relativamente al poder adquisitivo en los mercados ¿Por qué sucede eso?
Primero, una razón del lado de la demanda, que tiene que ver con los procesos de aguda concentración de la riqueza y empobrecimiento de las clases medias que -con innegable éxito- han sido promovidos por el neoliberalismo en todo el mundo. Acontece que, cuanto más rico es usted, menor es la proporción de su ingreso que consume. Al otro lado, cuanto más pobre lo sea, menos puede consumir. Se combinan así dos tendencias -poquitos ricos cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres- que redundan en un solo efecto: menor demanda a nivel mundial.
Segundo, una razón del lado de la oferta: la expansión descontrolada de la capacidad productiva en todas las industrias. Ello se da bajo el influjo combinado de, al menos, los siguientes procesos:
la transnacionalización de las inversiones y la producción, que han hecho de China y la India, y otros países de bajos salarios, usinas gigantescas
- la revolución tecnológica de los últimos decenios, que ha elevado sustancialmente la productividad. Además, esto tiene un efecto que agrava los problemas de insuficiencia de demanda, ya que ha elevado de forma permanente los niveles de desempleo y ha contribuido a precarizar agudamente el empleo.
Agreguemos que la sobreproducción es un problema estructural, inherente al capitalismo (refleja su tendencia irrefrenable a la acumulación de capital y la elevación de la productividad).
Por otra parte, la dogmática neoliberal, que glorifica y hace intocable la riqueza excesiva de los muy ricos, no solo ha debilitado las políticas sociales de los gobiernos y, más en general, las políticas destinadas a propiciar alguna mínima equidad en la distribución del ingreso y la riqueza. Además ello ha creado el ambiente ideológico y político que ha propiciado la especulación al soltar todas las amarras que podrían haberla contenido o limitado.
El crédito, la deuda y la especulación proporcionaron una falsa salida. Frente a esto, la crisis actual marca un punto de no retorno: el capitalismo está obligado a encontrar alternativas viables si es que quiere sobrevivir a largo plazo.
Seguiré.
Luis Paulino Vargas Solís | 11 de Enero 2009


2 Comentarios
¿Alguien podría refrescarme la memoria de la propaganda de Otto Guevara? Era algo así como: “Se deben soltar todas las amarras” mientras recogía basura en Tibás con pantones blancos. Me gustaría volver a repasar esas palabras exactas. Gracias por cualquier ayuda al respecto.
De Enero a este dia, los acontecimientos vinculados con esta crisis, han ocurrido con mayor intensidad y frecuencia.
Desde la crisis creada por la burbuja de las empresas .com; en todos los ambientes relacionados con economia, se comentaba que el modelo de crecimiento basado en la especulacion no podia seguir creciendo indefinidamente. Los bancos lo sabian, la FED lo sabia y los gobiernos optaron por mirar a otro lado. Lo que NO sabian era cuando ocurriria el crash, ni como se desarrollaria, ni cual seria la magnitud ni las consecuencias. Yo lo comparo con una fiesta en la que los invitados comen y beben ilimitadamente hasta quedar exaustos. Cuando quieren parar la fiesta ya es otro dia, con una resaca y una indigestion espantosas ( consecuencias), que no solo afecta sus vidas si la de sus familiares y amigos.
Que tengas un feliz dia Luis.
Mario…