Por Leonel Fonseca, ex Regulador General de los Servicios Públicos
El resumen y opinión general que tenemos sobre lo acontecido durante este año que termina, lamentablemente tiene que ser negativo. Pues sucedieron, y nos afectaron, situaciones que alteraron la visión y realidad del país que heredamos y que humildemente todos hemos contribuido a crear, que tal como lo definió y estableció la Constitución de 1949 debe ser un país solidario, donde la riqueza se debería distribuirse equitativamente y los ciudadanos, independientemente de su condición social y económica, tener acceso y disfrutar los bienes y servicios públicos de buena calidad y a precios justos.
Sin que mediaran las obligadas consultas y votaciones de la ciudadanía, se modificaron y afectaron instituciones fundamentales. Todos sabemos que el Referéndum votado el 7 de octubre del 2007, por la forma evidentemente desigual en que fue manejado, promovido y publicitado, provocó de nuevo a la familia y sociedad costarricenses, ya que la consulta y votación debieron ser únicamente sobre los términos y requisitos del Tratado de Libre Comercio de Costa Rica con los Estados Unidos. Nunca se sometió a consulta ni decisión ciudadanas el cambio a la institucionalidad costarricense que tan buenos resultados nos dio desde que fue establecida en la Constitución de 1949. El año 2008 fue consumido por el Poder Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y hasta la Sala Constitucional, en el trámite acelerado y hasta atropellado de la legislación complementaria al citado TLC. Aprobándose y modificándose leyes de la República cuyos efectos ya se han empezado a sentir, sin que aún hubiera entrado en vigencia el tratado citado, que lo es a partir del 1° de enero del 2009. Por ello es oportuno citar que en la entrevista que La Nación le hizo al Dr. Luis Paulino Mora, Presidente de la Corte Suprema de Justicia y Magistrado de la Sala Constitucional, el 28 de diciembre del 2008 (página 8 A) se le preguntó:
—A la Sala se le acusó de defender un proyecto político y más que todo económico.
—Si, de todo se le acusó.
—¿Tiene algún fundamento esa acusación?
—…hay una ideología en el tema y la Sala,en su mayoría estuvo de acuerdo con esa ideología…
Fuimos excesiva e injustamente afectados por la crisis petrolera la que a su vez originó la crisis económica y alimentaria en Costa Rica y en el mundo, y que unida a la crisis financiera mundial, nos acabó de perjudicar. Vaticinándose por el mismo Presidente de la República, que el año 2009 será el de las “vacas flacas”. Y ello sin que la mayoría de la población todavía haya visto y mucho menos “ordeñado” las vacas gordas. Pues la pobreza sigue en aumento, después de un “cosmético” y esporádico mejoramiento. Por el contrario ejemplarizamos, copiando el término del politólogo Luis Guillermo Solís, el contraste entre ESCAZU-USA donde prevalecen comercios, hospitales, escuelas, vigilancia y hasta infraestructura de primer mundo versus LOMAS DEL RIO-PAVAS (pudiendo añadir La Carpio o León XIII y muchas otras comunidades igualmente deprimidas) donde campea la pobreza o miseria, la delincuencia, drogadicción.
¿Es éste el resultado de las políticas, directrices y “malos consejos económicos de la escuela de pensamiento neoliberal que durante los últimos 5 gobiernos, es decir por más de 20 años, han adoctrinado y dirigido las acciones gubernamentales?
Llegándose al colmo de propiciar el desmantelamiento de la agricultura de subsistencia a favor de las actividades de servicios para la exportación, pues según se nos deslumbró con los dólares que esa actividades producirían podríamos comprar el arroz y los granos básicos a precios muy bajos en los países donde hubiera sobreproducción. Igualmente tan distinguidos consultores y funcionarios económicos siguiendo “perrunamente”, como lo calificó el Dr. Arnoldo Mora en su columna de La República, las políticas y directrices del FMI y del Banco Mundial, consideraron que era un pecado el invertir en infraestructura y servicios públicos, al incurrir en la aberración de considerar que ello era un GASTO que incrementaba el déficit fiscal y no una INVERSION indispensable para tener carreteras, puentes, puertos, plantas eléctricas, telecomunicaciones, acueductos y alcantarillados, que, está probado, aceleran y contribuyen al desarrollo económico y social de nuestros países. Irónicamente ahora hasta el futuro Presidente de los Estados Unidos anuncia acelerados y cuantiosos planes de inversión pública para reactivar la economía, política que seguirán los otros países desarrollados de Europa y del resto del mundo.
Un resultado inmediato de esos “malos consejos económicos” fue que durante décadas y actualmente no se le permitió al país invertir y utilizar el sub-explotado potencial hidroeléctrico, lo que nos ha obligado a generar energía térmica en el peor de lo momentos y cuando el petróleo llegó en julio de este año pasado al precio más alto de la historia: $ 147 por barril. Por cierto, aprovechándose de ese fenómeno y crisis petrolera se nos subieron todos los productos y servicios: desde los combustibles, la electricidad, el pan, la leche, el arroz, los autobuses, etc. y ahora, con precios menores a $ 40, los precios siguen igualmente de caros.
Sin lugar a dudas, el año 2008 NO fue un año bueno ni provechoso para la sociedad y pueblo costarricense. Pero, a pesar de todo, esperamos que en el AÑO 2009 los costarricenses, y quienes nos honran con vivir con nosotros, en lugar de estar angustiados y asfixiados por el exacerbado consumismo donde la máxima aspiración es el TV de plasma más grande, el IPod, MP3 -cualquier cosa que eso sea- o el celular más avanzado, sigamos disfrutando de nuestra paz y tranquilidad espiritual y familiar, que al fin de cuentas son los valores más importantes y que realmente tienen valor ahora y siempre.
Columnista huésped | 1 de Enero 2009


1 Comentarios
Don Leonel, usted hace un diagnóstico inobjetable del deterioro de nuestro Estado Social de Derecho, acabando su comentario con el anhelo de un futuro mejor; no obstante,siendo realistas, es difícil de compartir su sentimiento, pues en el horizonte no se observan signos de un pensamiento revitalizante de nuestra sociedad. Tenemos un gobierno claudicante y unos partidos políticos abúlicos. A la larga vamos a tener que rezar piadosamente, para que el Señor nos salve, que es lo que el Presidiente, ayuno de arrestos e ideas, recomienda. El futuro se presenta, lamentablemente, más negro que el año que se acabó, sobre todo si la ideología que nos ha gobernado desde todos los ángulos de la esfera estatal, está en franca decadencia y en estampida; mientras tanto no se llenan con energía esos espacios vacíos.