No recuerdo haber visto una fotografía más denigrante que la aparecida ayer en La Nación, en cuya primera plana se podía contemplar a los presidentes del Poder Legislativo (este, además Vicepresidente de la República), del Poder Judicial, y del Tribunal Supremo de Elecciones (que está casi asimilado a cuarto poder), haciendo cola pacientemente para saludar al Presidente de China en la Casa Presidencial.
Si ni en la Presidencia ni en la Casa Amarilla tienen nociones de protocolo y de jerarquía, deberían conseguir un consultor o asesor (a lo mejor pagado en dólares) para que les enseñe que los presidentes de los tres poderes debían haber estado en el interior de la Casa Presidencial recibiendo al dignatario chino (sobre todo si el Legislativo es el primer poder de la República). Y que el Presidente de China, al ingresar al recinto, los saludaría como parte importante del Estado que lo recibía.
Pero nada de eso. Así como humillaron a todos los ciudadanos prohibiendo circular por donde el visitante iba a pasar, no fuesen a asesinarlo, de igual manera humillaron a los más altos dignatarios que tiene el país, reservándose solamente uno de ellos el derecho de recibir al dignatario visitante y ser saludado por él.
No solo se han perdido las normas éticas sacándole dinero a un gobierno amigo hasta la víspera de romper relaciones con él, sino que ahora se viola una de las normas protocolares y políticas más elementales del mundo: la de que los gobiernos no son unipersonales. Hizo falta, realmente, que alguno de los tres dignatarios simplemente no concurriera a “saludar”, al no ser tenido como digno de “ser saludado”.
¡Qué falta hace en la Casa Amarilla un Alvaro Antillón, un José Luis Cardona Cooper que aconseje a la Casa Presidencial en aquellas cosas que la Casa Presidencial ignora!
Tengo muy clara, a pesar de los años transcurridos, la imagen de don Chico Orlich recibiendo en la Sabana al presidente Kennedy, acompañado en la tarima por el presidente de la Asamblea Legislativa, el de la Corte Suprema de Justicia (no recuerdo si el del TSE), y el Ministro de Relaciones Exteriores.
(La República)
Alberto F. Cañas | 19 de Noviembre 2008


6 Comentarios
Imaginémonos lo peor: don Tony Pacheco, don Luis Paulino y don Luis A., seguro se sintieron “muy honrados” de haber sido “invitados” por don Oscar a ponerse en fila y saludar… Seguro ese día no pudieron dormir de la emoción y al día siguiente, al verse en primera plana de La Susodicha de cuyo nombre es preciso olvidarse, recortaron la ídem y la enmarcaron para la posteridad y disfrute de sus nietos, que posiblemente serán bilingües mandarín-inglés, puesto que “el idioma tico” ya para esos años,fue sepultado con mayor dignidad que nuestros jerarcas de los Inferiores Poderes ante el Ejecutivo…
Efectivamente creo muy lamentable esta foto, es, como dice don Beto, denigrante. La verdad creo que esto no obedece a mala fe de nadie, solo reminiscencias de una mentalidad de campesinos inocentes (soy de origen campesino) sin un protocolo a la altura de las circunstancias. Lástima que estas pifias dan pie a los que adversan la relación con China, que utilizan cualquier pretexto para golpear. Lástima que no se acuerdan de los cuidados y humillaciones que vivimos con la visita de Kissinger o cuando vino Reagan. El mundo ha cambiado y debemos relacionarnos con todo el mundo o por lo menos con todos los países reconocidos por la ONU.
Don Beto no vio la reverencia casi sacramental que Don Francisco Antonio Pacheco le hizo al presidente de China. El momento queda para la posteridad en una fotografía que circula en los medios alternativos.
Efectivamente, esa foto fue el motivo de muchos comentarios al inicio de la jornada laboral del día martes no sólo por las desproporciones de estaturas sino porque parecían, alineaditos como estaba, niños y niñas de orfelinato esperando el llamado para ingresar al Salón de Actos.
La carencia de protocolo a los hermanitos muy poco les importa. Adentro, sus egos se expandían a todo lo ancho de los pasillos… eso era lo fundamental, siempre han actuado así y para ellos los demás no importan !!!
Por suerte el sainete mortificó a mucha gente. Yo no se nada de protocolo, pero se algo de dignidad, y el señor Stagno no sabe de ninguna de las dos cosas. Recordemos su peregrinaje cuando casi lo bota don Abel por el asunto de los “chiquitos árabes”. El autor de todo el sainete fue sin duda don Oscar. ¿Qué se podìa esperar de un maicero aunque sea de la tercera generación? Pués que tuviera algo de dignidad para no arrollarse tan servilmente ante el poder y el dinero. A don Francisco Antonio sin embargo, no le van mal esas payasadas.
Gracias Don Alberto, por esos chisporroteos que hacen mas soportable las “noticias”, con ese picor que le da gusto al paladar, cuando se ve al kinder del gobierno esperando por la estrellita en la frente made in china.