Por Juan José Sobrado Ch., abogado
Un Director de Hospital no puede ordenar reconstrucciones del edificio ni remodelaciones por razones de seguridad o de otro orden. No dispone del control del presupuesto de la Caja Costarricense de Seguro Social que asigna el correspondiente gasto, ni de las competencias necesarias para determinar y ordenar todo lo que se ha de hacer para ese efecto, lo cual es competencia y responsabilidad de la administración superior de la Caja, gerencias y Junta Directiva.
El Director del Hospital lo que puede y debe hacer -y en el caso lo hizo reiteradamente y por escrito desde años anteriores- es advertir la existencia de los peligros que ofrece el edificio en caso de incendio, terremoto u otra causa similar, y la necesidad de hacer las obras, lo que en el caso de un hospital es particularmente grave por la imposibilidad física de los pacientes, para una evacuación por sus propios medios.
Sin embargo, de una manera increíble, la Gerencia Médica de la Caja responsabilizó al Director del Hospital, Dr Luis Paulino Hernández, y lo sacó de una manera humillante y lesiva de su dignidad, en procura de un chivo expiatorio para sus propias graves culpas, en unión con la Junta Directiva. Acto que también configura una grave torpeza, porque como un bumerán se les devuelve y los va a aplastar, tal como paso a explicar.
Esto porque no solamente su subordinado, el Dr Hernández, con gran sentido de responsabilidad, les advirtió del peligro en ese hospital desde años anteriores, sino que muy diversos estudios técnicos lo repitieron desde mucho tiempo antes.
Además, para entender que el Calderón Guardia (al igual que todos los demás hospitales del país) era -y sigue siendo- una trampa en caso de incendio, bastaba el mas elemental sentido común y un mínimo de responsabilidad hacia las propias funciones, todo lo cual estuvo ausente en los jerarcas que, para crear una cortina de humo tras la cual esconderse, acusan al Dr. Hernández y pretenden juzgarlo. ¡Los imputados acusando y juzgando a la víctima y al inocente!
Finalmente, para que no quede la menor duda de la grave culpa de los acusadores, y de la necesidad de que pasen por eso a ser acusados por el Ministerio Público, el Ministerio de Salud, rector superior del sistema de salud, les advirtió cinco meses antes del incendio del grave peligro que había y de la necesidad de eliminarlo, y ni así movieron un dedo en ese sentido.
El conocimiento pleno del peligro, la inacción total con desprecio de los intereses públicos a ellos confiados, y el control de todo lo necesario para velar por tales intereses, amerita en primer lugar la destitución de toda esta gente, Junta Directiva en pleno y gerente médica, por violación evidente del deber de probidad, tal como lo definen los artículos 3 y 4 de la Ley Contra la Corrupción. Según ahí se establece, se incurre en esa falta por el solo hecho de no orientar su gestión hacia la satisfacción del interés público, tal como ha ocurrido.
Pero ahí no para el asunto. El Ministerio Público también debe investigar si no se pudo haber incurrido también en la responsabilidad penal por omisión de actuar frente a un hecho que tienen el deber jurídico de impedir, según lo señala el artículo 18 del Código Penal (dolo omisivo).
(Página Abierta - Diario Extra)
Columnista huésped | 26 de Agosto 2008


1 Comentarios
La hoz de los Arias para cercenar la dirección de los hospitales nacionales, el San Juan de Dios primero, el México después y ahora el Calderón Guardia, es la señora Rosa Climent, gerente médica de la Caja. Responde directamente al hermanísimo en Zapote, de común acuerdo con el señor Doryan.
Si el gremio médico no los para en seco, seguirán descabezando hospitales para colocar a sus paniaguados en los puestos de dirección… aunque no tengan experiencia en administración hospitaliaria ni especialidades que les califiquen para tales responsabilidades.
El desgarramiento de la Seguridad Social es uno de los capítulos más tenebrosos del régimen que padecemos en el país… por 21 meses más… a menos que…