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¿Monarquía o tiranía en democracia?

Flora Fernández | 15 de Julio 2008

En este aniversario número 219 de la Revolución Francesa, que culminó con la toma de la Bastilla un 14 de julio por parte de un pueblo enardecido que no toleró más violaciones a sus derechos, derrumbaron un régimen que tenía a la sociedad polarizada y dividida, donde no había separación de poderes del Estado. ¿No les suena muy similar a lo que está sucediendo en Costa Rica?

Mientras muchos clamamos por igualdad, libertad de expresión y sobre todo fraternidad, 38 diputados sometidos al régimen de Arias y su “big brother”, siguen dilapidando activos valiosísimos construidos por varias generaciones de costarricenses que con sacrificio, austeridad y visión de futuro los desarrollaron. Ya hemos podido constatar cómo “asesores legislativos y constitucionales” pagados con fondos que debieron ser destinados a los más pobres, fueron malversados y seguimos sin explicaciones.

El Presidente de la República y su hermano exigen que no dudemos de la transparencia de un gobierno que no da cuentas claras y cada día que pasa van saliendo más y más irregularidades. Ya el vicepresidente Casas abandonó su cargo tras escribir uno de los más vergonzosos y perversos documentos mientras hacen ingentes esfuerzos por conservar y a la otra vicepresidenta encubriendo toda la corruptela. Se niegan a dar información del CIDH mientras “sacrifican” con una separación temporal del Ministro de Vivienda.

No sólo Fernando Zumbado debe irse, también Laura Chinchilla, Rodrigo Arias, Ricardo Sancho, Viviana Martín, Alfredo Ortuño y por supuesto Fernando Sánchez, así como los magistrados del Tribunal Electoral acusados por prevaricato: Luis Antonio Sobrado, Eugenia Zamora y Max Esquivel junto a muchos que han cometido actos gravísimos contra la institucionalidad, la paz social o porque solamente recibieron fondos de Taiwán y del BCIE destinados para los más pobres.

Todo lo anterior es grave, pero cuando la independencia de poderes se rompe en lo más sagrado como es la justicia, la cosa llega al borde. Un magistrado de la Sala Constitucional, Federico Sosto López apareció recibiendo fondos del BCIE para asesorar a Oscar Arias, constituyendo tal acto que aquí no hay separación de poderes. Sus fallos obviamente obedecen más a criterios políticos que jurídicos y por lo tanto lo único que cabe es que sean anulados.

¡Hasta aquí! No van a seguir comiendo pasteles estas señoras y señores mientras le han quitado el pan de la boca al pueblo, comenzando por el de los más pobres y nos siguen amenazando con más vacas flacas en un país que sobradamente puede producir la comida para todos.

Varios faros de luz inspiran esta lucha, el fuego de la indignación se está encendiendo de nuevo en un pueblo digno que supo organizarse para detener el Combo y más recientemente para enfrentar la más apabullante campaña mediática a favor del TLC con fondos que sospechábamos de donde venían, pero hoy nos han confirmado de donde venía buena parte de los mismos.

Dos magistrados Gilbert Armijo y Fernando Cruz han venido dejando en cada fallo su posición disidente, desde donde el pueblo puede reconstruir la justicia. Los Defensores del Pueblo Lisbeth Quesada y Daniel Soley, muchos funcionarios del TSE en voz baja repudian las actuaciones de los magistrados y varios diputados en la Asamblea Legislativa ofrecen el asidero necesario para recuperar la Patria ¡No todo está perdido!

Frente a una monarquía o tiranía en democracia, sólo cabe la indignación y no hay nada más temible que un pueblo justamente indignado y dispuesto a recuperar lo que le han arrebatado.

Flora Fernández | 15 de Julio 2008

1 Comentarios

* #9100 el 15 de Julio 2008 a las 10:34 PM Alvaro Suarez dijo:

LAS PALABRAS SON CERO LAS OBRAS,ACERO

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