La teología del odio

El cristianismo -en sus distintas denominaciones- es una religión a la que se adscribe aproximadamente un tercio de la población mundial. El resto de la gente -cerca de un 70%- sustenta una fe distinta -islámica, budista, hinduista, judaica u otra- o no profesa creencia alguna ¿Qué significa esto? Que si miramos a la humanidad en su conjunto, no existe ninguna religión que sea mayoritaria. Ni siquiera el cristianismo. Sabemos que el respeto por la fe de cada quien -o por la ausencia de tal fe- es un principio indispensable para el sostenimiento de la paz y el entendimiento civilizado entre las distintas comunidades de seres humanos alrededor del mundo. Este principio adquiere mayor validez a la luz del hecho contundente de que no existe ninguna religión mayoritaria.

Lo anterior llama, a su vez, a otra conclusión necesaria: la persona que profesa una fe cristina y ve en la *Biblia* un libro sagrado, debe comprender que alrededor del mundo muchísima otra gente considera que éste es un libro como cualquier otro. Con seguridad, un cristiano bien educado mira el *Corán* con los mismos ojos con que lo haría un musulmán con parecido nivel educativo respecto de la *Biblia*. Probablemente será una mirada respetuosa pero carente de todo sentimiento reverencial.

Emerge, entonces, otra conclusión que, creo, podemos expresarla en dos partes. Primero, cada quien tiene derecho a profesar libremente su religión y venerar con devoción el libro o escritos que considera la base sagrada de su fe. Segundo, nadie debería pretender imponer esa fe a otras personas que poseen una fe y unos textos sagrados distintos, ya que estas son opciones que merecen igual respeto. Y, sin duda, el mismo principio vale en caso de que sea alguien que decidió no tener fe alguna y para quien ningún texto es sagrado. Esto simplemente nos lleva de vuelta sobre lo que dije más arriba: la convivencia respetuosa de las distintas religiones o concepciones sobre la fe es requisito indispensable para la paz y el entendimiento.

Formuladas estas prevenciones tan elementales, otra muy básica advertencia debería ser tenida en cuenta por cualquier persona cristiana responsable y respetuosa. La de que, independientemente del estatuto divino que se le atribuye a la *Biblia*, esta tiene contenidos e ideas que necesariamente deben ser interpretadas en su contexto. De otra manera, se corre un riesgo gravísimo: el de causar daño y sufrimiento a personas inocentes, cosa que violaría directamente el principio ético fundamental estatuido por Jesús (amar al prójimo como a uno mismo).

La interpretación literal y descontextualizada de la *Biblia* llevaría a cosas tan aberrantes como las siguientes: se restituiría la esclavitud (*Levítico* 25, 44); podría un hombre vender a su hija y ser polígamo (*Éxodo* 21, 7-10); se restablecería pena de muerte contra quien viole el descanso sabático (*Éxodo* 35, 2); ninguna persona con algún problema físico podría acercarse al altar (*Levítico* 19, 17-21). Incluso la relación sexual con una mujer que está menstruando se castigaría con la muerte (*Levítico*, 20, 18). Ninguna persona razonable y justa querría devolverle vigencia a tales normas. Y ello seguramente vale también para quienes profesan una fe cristiana sincera. Incluso muchas de las cosas que Pablo planteó, exigen ser reinterpretadas a la luz de las condiciones contemporáneas, como parte del proceso del reconocimiento de los derechos de las mujeres. Siendo esto tan básico y evidente, ¿por qué en cambio se insiste en una interpretación literal y descontextualizada de la *Biblia* cuando de la homosexualidad se trata?

En apoyo de sus tesis homofóbicas, el fundamentalismo cristiano -católico, evangélico o de otras denominaciones- cita literalmente partes de la *Biblia* y las interpreta de forma retorcida. Un popular ejemplo de ello es el del pasaje de Sodoma y Gomorra (*Génesis* 19, 1-11). El pecado que ahí se describe se origina en la violación del deber de hospitalidad. Ello se reafirma en *Mateo* 10, 12-15. Nada tiene que ver con la homosexualidad.

En todo caso, esta homofobia galopante que domina por igual a obispos y pastores evangélicos, se vuelve imposible de justificar de cara a las enseñanzas y la práctica vital del Jesús evangélico. El Jesús que acoge en su regazo y abraza y protege al pobre, al desvalido, al leproso, al rechazado. A la mujer adúltera y a la prostituta igual que al tenido por pecador. El Jesús que expulsa del templo a los mercaderes y enfrenta a los poderosos y denuncia la hipocresía de quienes se decían dueños de la palabra de Dios. De estos dijo que eran sepulcros blanqueados. Y a los llamados pecadores los amaba como hermanos.

Obispos y pastores evangélicos. Cómplices del poder, de los privilegios, de la explotación, del dinero. El Jesús de la gente pobre, desvalida, marginada, discriminada, despreciada. ¿Qué diría ese Jesús de estos señores?

Ellos señalan, enjuician y condenan. Y las personas homosexuales han devenido ahora blanco favorito de su odio y de su temor morboso. Aseguran que es antinatural algo que la naturaleza misma creó porque le dio la gana. Y si así lo hizo ha de haber sido porque Dios mismo le dio permiso de hacerlo. Y lo hizo entonces muy a su manera: diverso, multicolor y complejo. Un tigre jamás es igual a otro; ni las nubes en el firmamento son esta mañana iguales a las de la tarde de ayer. Y hasta los ríos optan por lo diverso cada vez que deciden abrir caminos nuevos por donde discurrir. El mundo y la naturaleza son multiformes. También los seres humanos. También la sexualidad humana ¿Natural o antinatural? Es obviamente natural. En cambio, nada es tan antinatural y aberrado y corrompido y perverso como la homogeneidad, la uniformidad, el gris invariable y monótono. ¿Eso quieren ustedes, obispos y pastores? Perdón, señores, pero entonces los antinaturales son ustedes.

Además hacen escandalosa exhibición de ignorancia. Hablan de las personas homosexuales -hombres y mujeres- como si de seres venidos de Kriptón se tratara. Engendros y fenómenos, con todo el poder de Superman, pero invertido: para destruir la sociedad y la familia, corromper a los niños, romper la paz social, establecer el reino del terror. Obispos y pastores, ¿es tan grande la ignorancia que ni siquiera se han detenido a pensar que muchas, pero muchas veces habrán conversado con un hombre homosexual o una mujer lesbiana? Y, cosa curiosa, al cabo el asunto habrá concluido de la forma como usualmente lo hacen todas las cosas donde dos seres humanos entran en comunicación. Nadie salió lesionado ni herido. Simplemente cada quien siguió su camino.

En fin, decía al principio de este artículo, la religión debería ser cosa que se maneje con mucho respeto. Respeto, también, hacia las minorías. Si usted tiene su fe religiosa y una moral asentada en esa fe, por favor no pretenda imponérsela a nadie más. Usted tiene todo el derecho a vivir esa fe y esa moral, pero exactamente el mismo derecho asiste a cada una de las demás personas. Y si usted es heterosexual y prefiere amar a alguien del otro sexo, entienda que esa no es, necesariamente, la mejor solución para algunas otras personas. Haga usted en su intimidad lo que quiera y con la persona que prefiera, pero no niegue ese mismo derecho a los demás.

Y construya usted su familia de la forma que mejor se le acomode, y ojalá sea una familia basada en el respeto, el amor y la solidaridad, pero entienda que otros también tienen el derecho de construir su propia familia y hacerla de la forma que mejor les resulte y alimentarla también de amor y respeto y solidaridad. Y que las diversas formas de familia pueden convivir, respetándose y en armonía. Y que todas esas familias deberían ser merecedoras, por igual, de la tutela y la protección del Estado y las leyes. Y que este Estado y estas leyes deberían cobijar sin distingo a todos y todas, independientemente de la fe religiosa o la orientación sexual de cada quien.


9 Comentarios

  1. Rogelio Arce B.

    Muy buen artículo, creo que de los mayores males de la sociedad de todas las épocas es la intransigencia y esta ha llegado a limites peligrosos. Yo no uso defender las minorias por defenderlas o por una especie de complejo de superman, en este caso concreto creo que cada quien tenga su gusto como quiera tenerlo, siempre y cuando respete a los demas.

    No creo,ni podré creer que la practica sexual tenga algo que ver con la salvación del alma.

    La heterosexualidad y la homosexualidad son elecciones muchas veces involuntarias, por ende juzgar eso no le corresponde a la fe, ni mucho menos, aparte que no creo que nadie se perjudique con aprender a ser tolerante-

  2. Gonzalo A. Páez Montalbán

    Coincido con don Luis Paulino casi en un 100% de su artículo, firme, comedido y claro. Sin embargo, tanto en su caso en el presente escrito, cuanto en muchos otros de diversas personas, cuando se hace la división porcentual de creencias y no creencias, se deja por fuera un segmento espiritual (al que pertenezco) y cuyo tamaño ignoro. Me refiero a quienes somos creyentes en alguna forma pero no podemos adscribir nuestra creencia a religión alguna. Tómese lo anterior como un aporte inclusivo y no como un demérito a la expresión del autor que, reitero, la comparto y estimo muy valiosa.

  3. Lloyd Anglin

    Coincido totalmente con el artículo de Luis Paulino. El proyecto de ley 16390 lo que plantea es la garantía de derechos a un grupo tradicionalmente excluido. No se está discutiendo sobre premisas religiosas, que en un estado realmente democrático, corresponden al ámbito privado. Da lástima que un gran porcentaje de los líderes religiosos hayan enarbolado el estandarte de la intransigencia.

    Por otra parte, someter a referendum esa ley es cinismo puro y duro. Vienen a la mente situaciones absurdas como:

    Referendum en el S XVII español para eliminar a los judíos

    Referendum en la Alemania Nazi para invadir Rusia

    Referendum en los estados sureños para aprobar los derechos civiles en la década de los 60.

    Esta es una prueba de ácido a nuestra cultura cívica. Acá se verá nuestro respeto por la dignidad humana

  4. Cordial saludo, como musulmana costarricense quiero anotar algunos puntos desde nuestra perspectiva islámica, con respecto a su interesante postura acerca del homosexualismo y lesbianismo (la que si bien no comparto se la respeto.

    Cuando usted dice:

    “Con seguridad, un cristiano bien educado mira el Corán con los mismos ojos con que lo haría un musulmán con parecido nivel educativo respecto de la Biblia. Probablemente será una mirada respetuosa pero carente de todo sentimiento reverencial”.

    Quiero aclararle que tanto el antiguo testamento de la Sagrada Biblia, como la Torá tienen igual valor ante los musulmanes que el mismo Corán, porque es la palabra de Dios enviada al ser humano por medio de todos los profetas (paz y bendiciones sea sobre ellos)antes que al último profeta Muhammad (paz y bendiciones sean con él); por lo que nuestra mirada hacia éstas sagradas escrituras van más allá de un simple “sentido reverencial y respetuoso”.

    El hecho de que los diferentes credos religiosos repudien el homosexualismo y lesbianismo, no se debe a querer prejuzgar los pecados de otros, olvidando los propios, porque, todos somos pecadores, se debe más que todo, a una cuestión obvia de rechazo a actos “anti-natura”, entre los cuales podríamos sumar el canibalismo, pederastia, sado-masoquismo; necrofilia, etc., para nombrar solo algunos.

    Cuando usted enfatiza:

    “¿por qué en cambio se insiste en una interpretación literal y descontextualizada de la Biblia cuando de la homosexualidad se trata?”

    A esto es lo que llamamos simple y llanamente tergiversar los hechos (en este caso la palabra de Dios) para “acomodarla” según sus propósitos. Veamos, usted, toma como ejemplo el caso de Sodoma y Gomorra en el que según su versión e interpretación (que no deja de sorprenderme)el verdadero pecado de este pasaje, fue no el que los pobladores de las ciudades citadas quisieran “dormir” con los ángeles que advertían a Lot y a su familia, sino simplemente el que no fueran buenos huéspedes!!!

    Si bien es cierto Jesús condenó la hipocrecía de los que actúan como “sepulcros blanqueados”; cuando perdonó a la mujer adúltera le dijo: “Vete y no peques más”…

    Creemos firmemente que no si bien el sentir atracción hacia el mismo sexo per se, no es lo delicado de la desviación en sí, es ponerlo en práctica y fomentarlo el que culmina por “señalarlo como pecado grave”.

    Porqué el que practica el homosexualismo o lesbianismo de acuerdo al tema que estamos tocando es un “perverso”?

    Vámonos primero a la definición de lo que resulta “perverso”: “Que corrompe las costumbres o el orden y estado”

    Perversidad:

    Anomalía del carácter que induce al sujeto, generalmente enfermo, a perjudicar voluntariamente a los demás por impulsos antisociales. El niño pequeño perverso es cruel, mentiroso, indisciplinado, etc… El joven perverso es antisocial, procura satisfacer sus deseos sin el menor respeto a los demás. El perverso no tiene freno moral. (Perversidad)

    Inclusive, la Sagrada Biblia tiene estas definiciones para la palabra perverso:

    “Dos de ellas, el heb. hafakpak (del

    verbo hâfak, “volverse”, “girar”; Pr. 21:8) y tahpûkâh (Dt. 32:20; Pr. 2:12;

    8:13; 10:31; etc.; “perversidad”, “Perverso”), enfatizan una conducta que se

    aparta de lo bueno y lo correcto. El heb. {iqqêsh (2 S. 22:27; Sal. 101:4; Pr.

    11:20; etc.) y su derivado {iqqeshûth (Pr. 4:24; 6:12; “perversidad”) describen

    la acción de una persona mala o un acto malo como algo “torcido” y “deformado”,

    no en armonía con la norma de Dios. Otros términos traducidos como “Perverso”

    enfatizan aspectos similares de la maldad obstinada de un corazón no

    regenerado. En el NT se usan el gr. ponrós, “malo”, “Perverso”; ponría,

    “malicia”, “perversidad”; átopos, diatréfÇ, skoliós y fáulos. 927″

    Si para ustedes, estimados señores el homosexualismo no les resulta contra-natura, para nosotros, es una forma de relacionar la sexualidad con los excrementos por sobre todo en el varón…

    Qué fuerte y “asqueroso” suena verdad? Yo, no le puedo encontrar palabras bonitas, podría usted buscarme una definición más poética???

    El repudio hacia la homosexualidad o cualquier acto anti-natura no es exclusivo de la gente religiosa, o crees que todos los “ateos” apoyan estas desviaciones?

    Es obvio que tanto hombres como mujeres atraídos hacia su mismo sexo tienen deberes y derechos como cualquier ser humano, eso, nadie lo puede negar; por lo que si “optan” o sienten inclinación por este tipo de conducta, es obvio que nadarán contra-corriente por lo antinatural de su elección, por lo que no pueden pretender exigirnos y “resentirse” el que no se les reconozca su derecho a casarse legalmente.

    En ese caso, los pederastas podrían alegar exactamente lo mismo al querer casarse con sus “amados niños”, los caníbales, querrán poner carnicerías “exclusivas”, y así con todos los ejemplos que expuse arriba.

    Es precisamente el Estado el que debe ser garante de que lo anti-natura no se vuelva “natural”, pertenezcamos o no a un credo religioso.

    Bendiciones para todos.

  5. Lloyd Anglin

    La homosexualidad como preferencia o práctica sexual fue descartada desde 1973 como una patología.

    Comparala con la pederastia, en la cual media una relación de poder y el daño a la contraparte infantil es totalmente inexacto.

    Quiéralo o no, el que justifica la discriminación hacia este grupo de la población lo hace desde premisas religiosas, o en su defecto, fóbicas.

  6. Luis Paulino Vargas Solís

    No sé si doña Rashida Jenny Torres tendrá ocasión de leer esta breve respuesta a su comentario, pero en caso de que sí lo haga, quisiera dejar planteadas algunas brevísimas reflexiones que su posición me suscita.

    1) Doña Rashida omite contestar una pregunta básica: ¿Por qué sí debe aplicarse literalmente la Biblia solamente en relación con la homosexualidad y no respecto de otros asuntos? Para ser consecuente con su posición, ella además debería promover -entre tantas otras cosas- la reinstauración de la esclavitud o el aislamiento de las personas que padezcan lepras (que son muchos más que los que la gente conmúnmente se imagina).

    2) Admite la señora que la homosexualidad es natural porque se manifiesta tan natural y espontáneamente como la misma heterosexualidad. Pero, en cambio, advierte que en todo caso no debe ser practicada porque eso sería antinatural. Perdone, señora, pero ¿Podría haber nada más arbitrario, violento, perverso, antinatural y aberrado que negarle a una persona la vivencia de su sexualidad?

    3) Relea, por favor, los pasajes de Sodoma y Gomorra y la cita en Mateo que refiero. Y, por un segundo, concédase a sí misma la posibilidad de hacerlo sin vendas en los ojos ni posiciones preconformadas.

    4)Lo de “fuerte y asqueroso” lo dice usted, lo aporta usted, lo describe usted, lo califica usted. Mucho depende de cómo quiera verlo cada quien, y el cómo quiera verlo cada quién también depende de cómo tenga esa persona su cabecita. Finalmente, ven asquerosidad quienes cargan asquerosidad en su subjetividad. Es un ejemplo de ignorancia con ribetes freudianos interesantes. La referencia al excremento se presta para que algún sicoanalista despavilado saque interesante conclusiones acerca de temores ocultos, represiones y neurosis.

  7. Cordial saludo, sí tengo oportunidad (gracias a Dios) de leer su respuesta y además soy responsable de darle seguimiento a las “reacciones” que provoco…

    Sobre el porqué del apego a la Biblia con respecto al repudio de la homosexualidad y otras aspectos “anti-natura” es obvio (El sentido común es el menos común de los sentidos).

    Cuando leí su comentario he tratado de responder de forma objetiva, solamente y aunque me considero religiosa, hay cosas que no se pueden obviar.

    Si desea, puedo alargarme en mis consideraciones desde el punto de vista que así le parezca mejor (religioso o de ciudadana común).

    Por ahora, voy a apegarme solamente a las preguntas directas que me hace, no sin antes anotar una “pequeña observación”:

    “No olvide que soy musulmana y sé perfectamente de lo que hablamos cuando se toca el tema de la discriminación, prejuicios y fobias)”.

    1. Porqué la Biblia sí se toma literalmente en cuanto a las conductas anti-natura y no con respecto a temas como la esclavitud y el aislamiento a personas leprosas???

    R/ Fuimos creados (según los creyentes de cualquier credo religioso) por un “ser superior”, según los ateos y algunos científicos, somos solamente el producto de “ciertas mezclas químicas y fortuitas”.

    Siendo cual fuere el criterio que tengamos con respecto a nuestra procedencia, en algo coincidimos: Somos una especie que consta de hembra y varón, cualquier cosa fuera de eso ya va contra la naturaleza de la especie; por lo que agregarle o quitarle aspectos ya va contra todo lo previamente establecido (por Dios para nosotros, por la aleación para los otros).

    NINGUNA persona nace siendo esclava. Esta conducta se da solamente por problemas económicos y de status social después de que las diferentes civilizaciones se fueron instaurando en diferentes partes de nuestro planeta.

    De esta forma es que la esclavitud es considerada ilegal e inhumana con el paso del tiempo por religiosos o no en su defecto.

    El alejamiento que se le daba a las personas leprosas es parecido; en esos tiempos, no se conocía una cura para la enfermedad y debido al contagio, lo “más responsable” que se podía hacer

    era evitar que la plaga se propagara.

    Cuando la sociedad va descubriendo en su eterna búsqueda de mejorar el desarrollo humano, las medicinas necesarias para combatir y prevenir el flagelo de esa época, es, que se toma conciencia de lo inhumano de sus sufrimientos al tener que aislarles por falta de cura y se les acoge de nuevo dentro de la comunidad (lo mismo se podría decir hoy del SIDA).

    Estos dos casos que usted pronunció, estimado amigo, son situaciones que se dan de acuerdo a las circunstancias.

    2. Admite la señora que la homosexualidad es natural porque se manifiesta tan natural y espontáneamente como la misma heterosexualidad.

    R/ Nunca manifesté que la homosexualidad es “natural”, todo lo contrario, siempre verá el término “anti-natura” en mi comentario.

    Cuando usted dice: Podría haber nada más arbitrario, violento, perverso, antinatural y aberrado que negarle a una persona la vivencia de su sexualidad?

    A esto le contesto: Sí, es arbitrario, violento, perverso y hasta antinatural y aberrado negarle a una persona la vivencia de su sexualidad (todos tenemos libre albedrío) y cada quien hace con su vida lo que mejor le parezca. Pero de eso a querer IMPONERNOS que el estilo de vida anti-natural es necesario ser implantado como “legal” y reconocido para crear una familia es una estocada al sentido común.

    Tengo amigos homosexuales y lesbianas que he ido conociendo sobre todo en los diferentes ambientes laborales en los que me he desempeñado y jamás alguno de ellos podría decir que ha recibido un desprecio de mi parte, los trato igual que a cualquier otro ser humano. Nadie está exento a que dentro de su familia o conocidos surja alguna persona con esta preferencia, que tal y como se da con el credo religioso o político debe ser respetado pero no por eso COMPARTIDO.

    3. He leído y releído TODA la Biblia desde que era niña (cuando era católica). Tenga por seguro que en nada va a cambiar mi postura porque precisamente no soy de las personas que usted mismo critica en su artículo original cuando dice: La interpretación literal y descontextualizada de la Biblia llevaría a cosas tan aberrantes como las siguientes…

    4. Lo de “fuerte y asqueroso” lo dice usted, lo aporta usted, lo describe usted, lo califica usted.

    R/Esos términos no los digo solamente yo; en este foro y comentario podría ser así, pero no con respecto al resto de la humanidad. De hecho estimado hermano, porqué crees que incluso en la mayoría de credos religiosos lo único prohibido entre esposos son las relaciones sexuales “anales”????

    O qué es lo que sucede cuando un hombre penetra a otro o a una mujer por el ano: le salen flores???

    La repulsión por los excrementos es uno de los pilares de la civilización humana y una de las cosas que nos diferencia de los animales, y uno de los motivos que llevaron a nuestros ancestros a evolucionar levantando la cabeza del suelo. Es entendible, natural e instintivo que nuestra especie sienta repugnancia por todo aquello que implique jugar con nuestros excrementos, (científicamente muy al contrario de lo que pensaba Freud, y completamente alejado de lo que usted me achaca).

    Entonces, si usted quiere negar este rechazo instintivo perderá su tiempo al igual que muchos inútiles arando en el mar o soplando contra el viento, negando o combatiendo una inclinación profundamente arraigada en la cultura humana: sentir que la homosexualidad es antinatural e incorrecta.

    Siga entonces luchando y negando lo evidente y busque algun punto de la historia en el cual este rechazo instintivo no se haya manifestado en nuestra especie, o mejor aún ahorre y congélese en una cámara criogénica avisando que lo despierten cuando la humanidad celebre la homosexualidad y no se averguence de ella, quizás tenga suerte.

    Por lo tanto, no me venga usted con que yo baso mi postura ni en la Biblia, ni siquiera en el Corán; se le voy a decir más claro imposible: jamás población alguna de mamferos careció de un 5% o 10% de individuos con comportamientos homosexuales, ni ha superado jamás esta cifra.

    Siga apostando usted…

    Sin embargo, si usted quiere presumir de diverso y tolerante puedo contarle que hay musulmanes que desconocen estas cosas y piensan muy parecido a usted, y si quiere hacerse amigo de alguno de ellos y pueda jactarse de que conoce a musulmanes que apoyan, toleran y porqué no? hasta fomentan el homosexualismo lo refiero con este hermano español:

    http://www.oozebap.org/text/homosexualidad_islam.htm

    Mi cabecita no discrimina a nadie por credo religioso, condición social, preferencia sexual o política; pero eso no me hace ir tampoco de un extremo al otro.

    Recuerda el viejo refrán de nuestros sabios abuelitos:

    “Ni tanto que queme al santo…ni tan poco que no le alumbre…”

    Por mi parte, quisiera aclararle tanto a la comunidad homosexual como lésbica que les respeto e invito a que particen en nuestro grupo de musulmanes de Costa Rica, quién sabe??? Talvez entre ellos haya muchos mejores que nosotros y la verdad eso sí que nos hace falta.

    Que Dios les bendiga a todos mis respetos para ustedes, que Dios siga bendiciendo este país y se continúe respetando el derecho a la diversidad.

    Abdennur Prado http://www.oozebap.org/text/homosexualidad_islam.htm

  8. Luis Paulino Vargas Solís

    Pocas cosas pueden resultar tan enternecedoras como las proclamas “os amo, os acepto, os respeto y por nada del mundo os discriminaría” con que mucha gente -incluida la culta señora doña Rashida Jenny Torres- acostumbran vestir sus discursos de odio y discriminación.

    Claro que sí, les amo, pero le exijo al Estado que, actuando conforme las reglas de mi religión, no les reconozca derechos y, en particular, no les reconozco el derecho de formar una pareja, tener su propia familia y vivir a plenitud su vida afectiva.

    Les amo, pero les exijo que renuncien a su sexualidad en virtud de que a mi esa sexualidad me resulta molesta.

    Y les amo, tanto pero tanto les amo, que los considero repugnantes y detestables.

    Y es tanto, pero tanto el amor que os profeso, que admito que el avance la civilización permite descartar muchos de los mandatos contenidos en la Biblia. Muchos, muchos de esos mandatos, excepto los que tengan que ver -supuesto que tengan algo que ver- con la homosexualidad.

    Y es tanto el amor que os profeso que, no obstante reconocer la relatividad histórica de muchos contenidos de la Biblia -cosa que equivale a reconocer la relatividad histórica de los valores y la moral- en todo caso no tengo empacho en recurrir a los argumentos de lo “universal-por-siempre-y-para-siempre”: la humanidad desde siempre…todos los seres humanos y la cultura desde siempre. Cosa que, además, esta señora considera “asunto obvio”. Un desde siempre -universal y eterno y, encima, muy obvio- que parece valer exclusivamente respecto de un punto: la homosexualidad. En relación con cualquier otra cosa lo “universal-obvio-de-sentido-común” podría dejar de ser tal cosa. Pero, no –jamás de los jamases- respecto de la homosexualidad.

    Y eso que la señora no es discriminadora y se desgaja y desfallece de amor por las personas homosexuales (ya que además sabe mucho de fobias y discriminación, aunque no se ve de qué le sirve saber tanto). Que de no ser ese el caso, seguro recomendaría el exterminio masivo de tan repugnantes especímenes subhumanos. En el mejor estilo de, por ejemplo, la Inquisición Católica.

    Desde su ignorancia la respetable señora no entiende que los “universales-por-siempre-y-para-siempre” no existen (por muy obvios que la señora quiera imaginárselos). No existen, por ejemplo, respecto de la familia, que es uno de los fetiches utilizados por los fundamentalistas religiosos como trajes para disimular su odio y homofobia ¿Ha estudiado la señora como se “construían” las familias en esos idílicos tiempos bíblicos cuando se emitían esas máximas homofóbicas que ella tan en serio se toma? Pero, en fin, esa no es la discusión.

    El caso es que los “obvios-universales-por-siempre-para-siempre” no existen tampoco en materia de homosexualidad ¡Cuánto amó David a Jonathan! Y en plenos tiempos bíblicos. Y cuanto Sócrates a sus amados. Y Alejandro Magno a los suyos. Y sin vergüenzas ni ocultamiento alguno. Si el mismo Alejandro se casaba con una mujer porque políticamente le convenía, clarito como estaba de que prefería gozar con otro hombre que con cualquier mujer. Y hoy en España no es inusual que una pareja de dos hombres o dos mujeres den una entrevista en TV y se besen frente a la cámara. Y, sin la menor duda, si España tiene problemas –que los tiene, a qué negarlo- nadie podría aportar una sola evidencia seria de que tales problemas son atribuibles a la legalización de las parejas del mismo sexo.

    Y en medio de su confusión y no obstante el tranquilizador argumento de los “universales-por-siempre-y-para siempre-y-obvios”, son incontables sus contradicciones. En particular acerca de lo natural o antinatural que pueda ser la homosexualidad. Que el argumento, claro está, es de lo más acomodaticio que uno podría querer encontrar. A la señora -como a tantos fundamentalistas de la religión- se les ocurre decir que su moral y su visión del mundo son la natural. Y de ahí en adelante, que los demás se la apañen a como puedan. Si no es como los “dueños de la verdad” dicen, entonces es anti-natural.

    No se entiende entonces porque la naturaleza quiere que nazca gente homosexual ¿O será que la ignorancia llega al punto que ni siquiera sabe que ser homosexual es como ser heterosexual? Simplemente es lo que la persona es. Punto. La cultura influye, modela, construye de formas diversas. Pero lo hace sobre esa base: la de que la persona es lo que es.

    Incluso hasta parece que la señora (¿acaso sin darse cuenta?) así lo admite. Ya decía en su primer comentario: “Creemos firmemente que no si bien el sentir atracción hacia el mismo sexo per se, no es lo delicado de la desviación en sí, es ponerlo en práctica y fomentarlo el que culmina por ‘señalarlo como pecado grave’”. Parece así reconocer –sin duda el planteo es bien confuso- que una persona puede tener atracción hacia personas de su mismo sexo, y que la tiene simplemente porque la tiene (cosa que no impide, como vemos, que la señora tenga el tupé –junto con sus hermanos de religión- de negarle a esa persona la vivencia de su sexualidad ¿Podría nadie hacer una observación más aberrada y aberrante?). Y luego en su segundo comentario: “…jamás población alguna de mamferos careció de un 5% o 10% de individuos con comportamientos homosexuales, ni ha superado jamás esta cifra”. Gracias, señora, me ha dado usted toda la razón: sí, es un asunto natural que se manifiesta también en especies de mamíferos distintas de la humana. Y, por cierto, en proporciones similares. Usted dice 5-10%. Un amigo biólogo me decía que, en general, la biología admite que ese porcentaje puede llegar al 15%. El dato es irrelevante. El hecho es que es tan natural como la heterosexualidad. Surge porque surge. Porque así le da la gana a la naturaleza. Y entonces qué: ¿O me va a decir que la naturaleza es antinatural?

    ¿O será acaso que por ser una minoría la señora lo considera antinatural? En cuyo caso la gente que mide más de 2 metros –que sin duda son minoría- serían también “anti-naturales” ¡Ah! Perdón. Se me olvidaba que las reglas o criterios generalmente aceptados para juzgar determinadas situaciones –por ejemplo la validez de las reglas de la Biblia- se desaplican cuando de por medio está la homosexualidad. De seguro a la señora le parecerá que también en este caso lo “obvio” y de “sentido común” es que la minoría de los que miden más de dos metros no es antinatural, pero la minoría de los que tiene una orientación sexual distinta a la mayoritaria sí lo es.

    Insisto: el caso da para interesantes análisis freudianos. Y no me refiero –quiero enfatizarlo- con la persona de esta distinguida señora (eso sería una falta de respeto de mi parte), si no con la cosmovisión que estas religiones parecen promover y el tipo de personalidades a que dan lugar.

    A, por cierto, estimada señora, ¿Ya releyó los pasajes de la Biblia que le recomendé? En todo caso, luego de leerlos (o antes, si prefiere), busque interpretaciones de teólogos serios y críticos. No se quede –se lo ruego- en lo que dice la oficialidad jerárquica de la Iglesia Católica o de las evangélicas.

    Y en relación con lo de “repugnante” y etc. etc. Cosa en que la señora reincide (¿por qué será?). Primero, tres datos (y perdón si con esto le robo un poco de inocencia): 1) las lesbianas no practican coito anal; 2) los hombres gay tienen diversos tipos de práctica sexual, no solo el coito anal; 3) el coito anal es práctica usual entre muchas parejas heterosexuales.

    Y segundo, y para cerrar, y frente a tanta insistencia en hacer ascos, una bellísima frase de Eduardo Galeano que suscribo en cada una de sus letras:

    “La iglesia dice: El cuerpo es una culpa.

    La ciencia dice: El cuerpo es una máquina.

    La publicidad dice: El cuerpo es un negocio.

    El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.”

  9. Cordial saludo estimado señor, comienzo por aclararle tanto a usted como a los estimados lectores algunas cosas que me parecen acusaciones bastante serias y ofensivas con respecto a mi persona.

    1. No ponga en “mi boca” palabras que no he dicho y mucho menos insinuar algo tan grave como según sus palabras:

    “seguro recomendaría el exterminio masivo de tan repugnantes especímenes subhumanos. En el mejor estilo de, por ejemplo, la Inquisición Católica”.

    2. Culta y distinguida señora ni soy, ni pretendo serlo, soy una piso’e tierra común y silvestre, bastante “pola” por cierto. Pero eso no me hace sentir intimidada ni con algún tipo de complejo de inferioridad o algo por el estilo para defender los principios y valores en los que trato de basar mi vida.

    3. Le aclaro, por enésima vez, que yo no trato de negarle ninguna persona la vivencia de su sexualidad, ya que es una elección, un derecho y yo no estoy por encima de ellos.

    4. Tenga por seguro de que jamás me quedé con lo que dice la oficialidad jerárquica de la Iglesia Católica o de las evangélicas (puesto que después de 33 años de ser católica opté por convertirme al Islam.

    5. De Eduardo Galeano (uno de mis escritores favoritos) también he publicado bastantes artículos en nuestra página, gracias por recomendarlo.

    6. He defendido el derecho y respeto a la diversidad a través de nuestra página:

    http://groups.msn.com/musulmanesdecostarica

    para muestra un botón:

    http://groups.msn.com/musulmanesdecostarica/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=837&LastModified=4675681616581296326

    7. Por favor no se ofusque ni se lo tome tan “personal”, cuando se escribe en foros es natural que se haga con el afán de discutir, educarse y compartir criterios, no para dar rienda suelta a “suposiciones” en cuanto a los “atacantes” por su forma de pensar. Vamos, respire profundo, ahora sí, exhale y medite.

    8. Como no hay “peor ciego que el que no quiere ver” de nada valdrá ningún tipo de argumento, cita bíblica, comentarios de exégetas o lo que sea, para convencerle, pero debo confesarle que me ha agradado compartir con usted, estimado señor, la verdad desconocía mucho del pensamiento homosexual (sobre todo del costarricense) y usted me ha aclarado muchísimas dudas, que solo alguien desde adentro puede saber y la verdad se lo agradezco. “No es lo mismo verla venir que bailar con ella”.

    8. Cordialmente invito a la comunidad lésbica como homosexual del país a que se anime a participar de nuestros foros de opinión, es necesario contar con sus criterios y puntos de vista, para poder comprenderles desde una perspectiva más humana.

    9. Para finalizar, estimado amigo, le comento tal y como lo habrá notado, que no es fácil encarar un tema “tan delicado” (todos los comentarios que tenían antes del mío estaban de acuerdo con usted) dando la cara, nombre y apellidos. Me resultaría tan fácil pasar “inadvertida”, pero lo siento mucho, no es mi estilo.

    La verdad, esta discusión tomó un giro diferente después de que el autor dijo:

    “Con seguridad, un cristiano bien educado mira el Corán con los mismos ojos con que lo haría un musulmán con parecido nivel educativo respecto de la Biblia. Probablemente será una mirada respetuosa pero carente de todo sentimiento reverencial”. (Aquí me sentí aludida)

    Los demás participantes han de estar disfrutando bastante nuestra discusión porque estoy segura que tanto usted como yo, somos de los valientes que no hacen las cosas de forma anónima (algo que la mayoría quisiera realizar pero no se atreven).

    Le felicito, continúe con su forma tan elocuente y agradable de expresarse, por mi parte, ha sido un placer.

    Doy con este comentario por terminada mi participación de verdad ha sido un placer compartir con ustedes.

    Que Dios les bendiga (no suponga algo diferente, por favor).