¿Cómo se informa el costarricense?

El Observatorio de la Libertad de Expresión (OLE), con sede en la Universidad de Costa Rica logró, recientemente, concretar la primera encuesta sobre la libertad de expresión realizada en nuestro país. Un producto tan serio y bien logrado por la Escuela de Estadística merece la cuidada atención, no solo de quienes participamos en el debate sobre el derecho a la información, sino también de los ciudadanos en general, en cuenta los periodistas (intermediarios del proceso informativo) y sus respectivos jefes (empresarios de la información).

El estudio es voluminoso y algo complejo, por lo que se publicará completo próximamente. Sin embargo, importa considerar los datos más relevantes que se desprenden de esta encuesta imparcial (no contratada) que se hacía necesaria para responder fielmente a la pregunta: ¿cómo se informa el costarricense?

Interesa particularmente reseñar que el consumidor de información en nuestro país es mayoritariamente pasivo, visto que un 87% recurre diariamente a la televisión (tv), mientras que solo un 59% a la radio y apenas un 48% al periódico. La imagen que se combina con voz o sonido es más vívida y exige menos esfuerzo de abstracción que un parlante o una hoja con tinta que, además, mancha las manos, exige pago y, sobretodo, implica el esfuerzo (sobrehumano para algunos y pasado de moda para otros) de leer.

**Responsabilidad de la empresa periodística.** La diferencia circundante al 30% entre tv y radio, o casi de 40% si se compara tv y periódico, es tan aplastante como implicante. En definitiva, a mayor poder, mayor responsabilidad. La incidencia de estos tres medios de comunicación en la construcción del imaginario social, si bien es dispareja, reunida obliga al reconocimiento de que hoy las empresas periodísticas tienen tanta responsabilidad (y cuidado no más) en el proceso educativo que la escuela (léase: colegio, universidad o familia).

Lo anterior, sin evadir lo evidente: la política hoy se construye desde la televisión que se hace acompañar de la radio y el periódico como cajas de resonancia y no desde el partido político, el sindicato, cámara o comité patriótico, como solía suponerse, ni se diga de la poca incidencia de la academia, por lo general desatendida por “invendible” (“demasiado complicada” diría algún franco y cómodo teleespectador).

En definitiva, los medios de comunicación colectiva se ven seriamente fortalecidos o cuando menos son valorados favorablemente, considerando que el 64% de los entrevistados defiende la labor de los telenoticiarios como plural, cayendo a un 50% en el caso de los periódicos y más allá, a un minoritario pero tampoco despreciable 46% en lo que a radios respecta. El dato, aunque curioso, por cuanto en la radio, por citar un ejemplo, se encuentran producciones independientes y numerosas estaciones, constata nuevamente que el costarricense guarda especial predilección por la televisión. A no dudarlo, vivimos en una democracia de opinión, no de conocimiento, realidad que el movimiento del No, por citar un ejemplo, no supo leer a tiempo en el pasado proceso refrendario pese a que algunos lo advertimos insistentemente.

**Clara deslegitimación.** Pero no todo es loa para las empresas informadoras, también se vislumbra el obligado replanteo ante la evidencia de una clara deslegitimación, que alcanza no solo a las instituciones públicas, sino también a las privadas que, por su incidencia, terminan pareciéndole al ciudadano más un partido político, grupo de presión o hasta “cuarto poder” que una compañía.

Sépase bien que ni siquiera una tercera parte de los opinantes defienden la información brindada por los periodistas como representación de la realidad (28%), y aún menos que sea información clara, concisa, directa y sencilla (17%). Y en el caso de afirmar la información obtenida de dichos medios como neutral, objetiva e imparcial, ya casi nadie se atreve (10%).

Esto es particularmente interesante si se cruzan estos datos con los apuntados al principio, dado que muestran una evidente contradicción en los consumidores de noticias, toda vez que aún cuando la credibilidad de los medios es escasa (escasísima diría alguien más purista), todos invierten diariamente algo de su tiempo prestando atención como teleespectadores, escuchas o lectores, a lo que repitan o comuniquen esos medios, y ello independientemente de la calidad de la información que reciben.

Significar lo anterior obliga a concluir que el periodismo como ejercicio no admite autarquía ni estrabismo, menos aún excesos de improvisación e incultura. No puede seguir siendo el gremio periodístico el menos autocrítico de todos, ni las empresas de la comunicación los últimos reductos de descontrol que nos obligan a repetir hoy la pregunta clásica de la ciencia política y el derecho constitucional: ¿quién controla a los controladores? La respuesta a esta pregunta parece ser hoy más que nunca: la ciudadanía, que si bien contradictoria, sigue teniendo la última palabra mientras vivamos en democracia.

La encuesta titulada el “Estado del Derecho a la Información en Costa Rica” abre vetas de discusión, no las cierra. Es la primera piedra que colocamos en esta obra gris que habrá de ser casa, mas nunca cárcel, de la veracidad y adecuación de la información como única vía de fortalecimiento de la necesaria y hoy tan ausente discusión democrática.


6 Comentarios

  1. iris zamora zumbado

    Cómo se obtiene una copia de esa encuesta?

    Iris zamora Zumbado.

    Productora radial- independiente ( bueno, eso es lo que creo hacer, independizarme de la generalidad )

  2. Luis Paulino Vargas Solís

    Desconozco este estudio, pero hay dos datos que Pablo apunta los cuales marcan un contraste que, me parece, es de importantes consecuencias. Creo que este contraste aporta una luz distinta a aquella desde la cual Pablo está leyendo estos resultados.

    Me refiero a estos dos detalles: por un lado el aparentemente grandísimo peso de la televisión y, a distancia, la radio y la prensa escrita. Y, a la par, y en abierto contraste, los datos que, de forma muy clara, sugieren una gran desconfianza de la gente respecto de la información que recibe de estos medios.

    Esto podríamos releerlo de la siguiente forma (dicho de forma simplificada): la gente ve tele (y, en menor grado, oye radio y lee periódicos), pero no les cree casi nada de lo que dicen.

    Por otra parte, ello quizá exigiría replantear algunas de las conclusiones de Pablo. Un poco en los términos que el mismo Pablo sugiere: quizá nuestro pueblo sí se toma en serio el conocimiento; más, posiblemente, de lo Pablo está suponiendo. Porque de otra manera la gente se tragaría las ruedas de carreta que los medios le “regalan”. Todo lo contrario, la evidencia que esta misma encuesta ofrece parece indicar que no es así.

    Lo cual, por otra parte, remite a lo del TLC ¿Cómo interpretar que un 29% de la población dijera NO y un 40% no quisiera decir si, no obstante que todos los medios -en forma masiva y aplastante- día a día les repetía que debían votar si? Eso solo se puede entender de una manera: nuestro pueblo es más inteligente que los medios…

    Por otra parte, es posible que el papel de los medios –es decir la significación de su influencia- requiera de algunas otras formas de análisis –que me sospecho esta encuesta no aporta- a fin de ser entendida a cabalidad. Lo pongo en estos términos: ¿Cómo entender la aún considerable (aunque paulatinamente declinante) influencia de La Nación como formadora de opinión? Esto tiene muy poco que ver con el número de gente que “ve” La Nación y sí con otro tipo de factores que, seguramente, son de orden cualitativo más que cuantitativo. Sin duda, ello da para una investigación aparte, la cual seguramente requerirá de un sólido sustento teórico.

    Y, por cierto, una consideración similar es posiblemente necesaria en relación con la influencia de las universidades y la academia. Es probable que esta influencia sea bastante más grande de lo que los crudos datos cuantitativos de una encuesta podrían reflejar.

  3. Alberto Chaves Cordero

    He leido con mucha atención el comentario de la primera encuesta sobre la libertad de expresión realizada en nuestro país, y lo más interesante del artículo es el título del mismo a manera de interrogación, ¿Cómo se informa el costarricense? de Pablo Barahona Krüger y que nos da pie para emitir nuestro pensamiento sobre este tema, que por años nos hemos planteado y hoy que está en la palestra por lo que consideramos interesante agregar al mismo la percebción que tenemos los consumidores de este producto que se ha davaluado en forma acelerada según nuestro criterio.

    Hace algunos días el periodismo costarricense dió una muestra de la falta de profesionalismo con que se manejó el tema de la destitución del entrenador de la selección nacional, que cae como dedo al traste, ya que se ha convertido en una costumbre la manera de plantearal público los temas informativos de idéntica forma. Creemos que el móvil o motivo para el manejo de la información si es que a esto le podemos llamar información, se debe a la competencia entre medios por tener la primicia, sin importar el daño que al final sufre la persona afectada y el engaño al consumidor de este producto.

    Durante años se ha hecho costumbre de los medios informativos especialmente de TV y radio, realizar encuestas durante el espacio noticioso, sobre los temas del momento y la forma en que son manejadas las mismas poseen una serie de errores (horrores) que ya es hora de corregir, son muchas las ocaciones donde los temas se manejan con fanatismo, donde se anteponen los sentimientos personales con muy poco profesionalismo. Es necesario que la persona que es designada por el medio cuente con el suficiente conocimiento, sobre el tema que va a desarrollar, además el medio informativo debería de tener dentro de su panel de comentaristas, las personas preparadas académicamente para emitir criterios con profesionalismo, y no como lo hemos visto últimamente, donde el periodista trata de indicir la respuesta del entrevistado parcializando la información. La forma en que se plantean las preguntas de una encuesta como la que realizan los noticieros de TV, por ejemplo “se debe ir o se debe quedar Don Hernán Medfor si o no” ¿que contestaría usted? si esta pregunta es ambigua y se puede tomar de las dos formas la contestación, y lo más lamentable es que no existe un ente fiscalizador que dé fé pública del resultado.

    De manera idéntica se han manejado temas tan importantes para el páis como fué el refendum sobre el TLC, las leyes complementarias, y hasta la política internacional sobre las FARC.

    La mayoría de los medios cuando introducen un tema, el periodista encargado del mismo esgrime su criterio personal, luego hace la encuesta callejera, y además el medio realiza la encuesta en vivo y por último se presenta a los expertos sobre el tema, cuando debería ser lo contrario y presentar primero al experto para que haga un comentario acertado sobre el tema que maneja y del cual el televidente pueda luego con toda la información emitir su criterio, pero muchas personas que son entrevistadas en estos espacios ni siquiera saben en ocasiones sobre el tema del cual se les está preguntado o “encuestando”.

    Si la prensa se ha convertido en una especie de cuarto poder de la república, quienes la ejercen deberían poseer ademas del conocimiento científico, la vocación de servicio y así tendríamos un pueblo informado y no desinformado como lamentablemente es nuestra realidad.

    Si en las aulas universitarias se impare el conocimiento ¿por qué en la práctica no se ve el profesionalismo? Creemos que debería crearse un ente fiscalizador que posea más autonomía y no se parcialice hacia el sector que es sometido a su intervención.

    Finalmente de Benito Juares “El respeto al derecho ajeno nos da la paz”. La verdad en la información vende y perdura constuye, el amarillismo y la desinformación son fugaces y destruyen.

    Alberto Chaves Codero.

  4. Carlos Luna Tortós

    1. Cuando el sr. Krüger afirma >, sugiere que la radio y el periódico medios activos o interactivos?

    2. Por qué no se menciona en la encuesta la información a través de internet, el recurso más interactivo que existe, por excelencia?

    Parece que una encuesta así ya nació sesgada y desactualizada.

  5. José María Tomás Ucedo

    Apasionante -y muy necesario- el debate que está abriendo la encuesta de la que nos informa Pablo Barahona. Ojalá el OLE publique alguna versión, sobre todo de análisis, no tanto un alud de cifras, porque esperar la publicación entera puede ser un desperdicio, por la tardanza con la que suele publicarse por parte de nuestras universidades públicas…

    Imagino que el OLE no está formado sólo por estadísticos, dicho con todo respeto para esta profesión, pues sería una lástima desaprovechar la oportunidad de un análisis profundamente transdisciplinario…

    Dos comentarios a los “comentarios”: 1. Dice Luis Paulino que “nuestro pueblo es más inteligente que los medios”. Pero si mayoritariamente ve TV y, a la vez, la considera muy poco fiable y creíble, me atrevo a añadir que será más inteligente, pero muy poco diligente en buscar información alternativa…

    2. “Si en las aulas universitarias se imparte el conocimiento, ¿por qué en la práctica no se ve el profesionalismo?”, apunta Alberto Chaves…Bueno, superaría abusivamente el espacio previsto para estos comentarios…digamos que ojalá “cojan el guante” los responsables de las Escuelas de Periodismo, públicas y privadas…

  6. Televisión y Libertad de expresión en Costa Rica

    Ese es el título de el libro de mi autoría, debidamente inscrito y por publicarse muy pronto.

    En ese “Gran reportaje de lo que ayer fue noticia y hoy es historia” se conocerá y disfrutará de la pluma de mentores del periodismo nacional y no solo eso la apertura para que el ciudadano con conocimiento de causa pudiera plasmar su pensamiento.

    Abarca de inicios de los años 50 hasta los 80, iniciando con la llegada de la televisión y las dos tesis una gubernamental (PLN) de mantener este medio en manos SOLO EN MANOS DEL ESTADO, POR 10 AÑOS, para fines culturales y “otros de interés público” según reza en acuerdo de Consejo de gobierno, con don Pepe a la cabeza; y la otra tesis de la lucha contra el monopolio de la televisión estatal y la libertad de comercio y la libertad de expresión en nuestro país. BUENO YA LEEREMOS EN DETALLE ESTE LIBRO.

    Ahora bien, Que : ¿Cómo se informa en Costa Rica? La respuesta es muy simple: se informa a la carrera, porque cada colega debe entregar 7 o 10 notas para la edición de radio y quizás un poco menos para la televisión y por ahí en la prensa escrita.

    A esto debemos agregar el bajo conocimiento cultural de algunos nuevos colegas y otros no tan nuevos… y hoy por hoy, la negación ante la apertura a los medios de comunicación del Internet.

    Bueno, este año 2010 sorprende con que Cristian Cambronero se llevó el Premio Nacional Pío Víquez, en buena hora, esa es una luz de esperanza a la apertura de la comunicación, libertad de expresión y de información en Costa Rica.

    Ni que decir de la calidad de educación en algunas universidades privadas que sacan por serie “comunicadores” sin inculcar en estos la necesidad de crecer culturalmente, de estar al día sobre el acontecer nacional, por Dios, una periodista en ejercicio me preguntó que a que provincia pertenecía Turrialba, cuando lo del volcán y su misteriosa liberación de “polvo extraño” como se informó en muchos medios de comunicación…

    Que: ¿cómo se informa en Costa Rica? En la mayoría de los casos al ritmo del tambor, con un léxico inapropiado, con una dicción aterradora, en fin…

    SIENTO Y CREO QUE HAY QUE HACER UN ALTO EN EL CAMINO Y “DESANDAR LO ANDADO” como dijo GABO, O MEJOR DIGO: Gabriel García Márques, escritor colombiano.

    Y cuando digo: “desandar lo andado” me refiero a que “a lo hecho pecho”, hay que enmendar los “mal hecho” y pulir a loso cominucadores, darles oportunidad de cultivarse.

    Luego de pensionarme, después de 25 años desde que tomé el primer micrófono (En Radio Centro, gracias a Fernando López Fallas, CAIFAS, primo de CALUFA), para hacer radio, hasta que publique mi último artículo de opinión, sobre la muerte del Ingeniro Carlso manuel reyes, Padre intelectual de la televisión en Costa Rica; y ahora pretendo “unir palabras”, como dice mi gran amigo y periodista Danilo Chaves Cambronero, cuando pretendo entregarles mi primer libro…HAY QUE SURCIR LAS MENTES DE ALGUNOS PERIODISTAS, que los directores de medios mediten en la calidad de información que se está dando a los ticos. El 50% son suceso,(amarillismo y facil de reproducir gracias a los comunicados de prensa) más o menos, las notas carecen de la buena intención de FORMAR AL OYENTE, TELEVIDENTE O LECTOR.

    Sin lugar a dudas el periodista del siglo XXI, debe ser un agente de cambio, un facilitador del entendimiento del acontecer nacional, PERO PRIMERO DEBE ENTENDER BIEN LO QUE VA A DECIR Y EL IMPACTO QUE ELLO TENDRÁ, EL ENFOQUE QUE DEBE DARLE, EN FIN, creo que hay que bajar el ritmo y subir la calidad, relevancia y etc…. todo lo que se les enseñó en introducción al periodismo.

    Con todo respeto y reitero no son todos, pero si son la mayoría. RENOVACIóN ANTE EL CAMBIO Y LA APERTURA DE LA COMUNICACION con la SOCIAL MEDIA.

    Los cambios deben ser radicales, positivos, de avanzada.

    MSc. Xiomara Cubero Marín.