En la turbamulta de lo cotidiano las noticias asombran, pero no espantan. A no ser que su proyección mediática esté dimensionada por la importancia que se le busca dar aunque, raspando en las letras, se pueden comprender mejor los contenidos. Tal pasa con el tema de las asesorías, consultorías, estudios, informes o documentos paralelos que nutren la información gubernamental, la acción misma de administrar al Estado, de acuerdo a las propuestas de campaña, vanas necedades, o los estragos mentales que se pueden derivar de la lectura de los Planes de Desarrollo, pantagruélicos conjuntos de proyectos, la mayoría de los cuales se quedan perdidos cuando todo gobierno se enfila hacia el Año de la Peste, y ya todo pareciera derrumbarse y la nueva campaña política está en marcha.
Nada de eso es nuevo. En los últimos 15 años hemos oído hablar de los fondos para asesorías o consultorías, la mayoría complementos de sueldo para tecnócratas que merecen una palmadita en la espalda, con consecuencias en el bolsillo, algunos muy capaces, otros solo amigos del Primer Mandatario de turno. Así hemos visto los famosos fondos de FUSE, Crusa, los del BCIE, pagando a importantes personeros de la clase política, y no de un solo partido, en extrañas consultorías que podrían hacerse por parte de los funcionarios regulares, esos burócratas ya cansados, pero que son los dueños de la información real, a los cuales la mayoría de las veces interrogan los agraciados con las consultorías, los cuales van adquiriendo, conforme pasan los años, el nombre de consultores, asesores, asistentes o que cumplen funciones regulares que muchas veces no aparecen en la planilla estatal, pero cuyo salario se paga en dólares, y, constituye, una especie de reconocimiento para aquellos que se quedaron fuera de la nómina del nuevo Gobierno, que no tiene campo para tantos aspirantes o para personas que simplemente no desean ocupar un cargo cubierto por salarios públicos.
Pareciera que esto ha funcionado a techo cubierto, pero todos sabemos que existen estos privilegiados funcionarios “internacionales”, pues también han sido colocados en puestos de la tecnocracia internacional, con una buena recomendación de cualquier gobernante de turno, o que ya está saliendo, gracias a los buenos servicios que prestaron, a los compromisos interpartidarios o a la amistad con otros tecnócratas, si así se pueden llamar a esta nueva clase de la nomenclatura del saberlo todo, sobre los innúmeros asuntos que suelen justificar el arte de gobernar.
La información mediática sobre estos asuntos nos permite conocer el que involucran a los diferentes partidos: gobierno y falsa oposición, en asuntos que vulneran normas constitucionales o legales, pero que han sido costumbre en los últimos años, al menos donde existe información relevante que está saliendo a la luz, con la posibilidad de establecer relaciones entre uno y otro gobierno, las figuras de la “oposición”, las diferentes instituciones de las cuales han formado parte, las relaciones interpartidarias de amistad y el contratar asesores legales comunes y hasta la presencia de contadores o auditores, que se repiten en uno y otro bando, para darle a la maraña un tono siniestro, y el que el trabajo realizado quede más bien como un acto que roza los visos de ilegalidad, corruptela o amiguismo, como antes ocurría con los fondos que el estado enviaba a determinadas fundaciones o asociaciones, algunas casi fantasmas, que se sostenían con el dinero de los contribuyentes, para disfrute de unos pocos, que recorrían el mundo presentando proyectos focalizados en sitios remotos, o pueblitos que se presentan como el Jauja de la labor gubernamental.
Los marcos legales descubiertos ahora parecen hipócritas y habría que estudiar a que se debe este zaperoco y que está detrás, y delante, como motivo para destapar algo que ha estado a la luz pública desde hace dos décadas, con dineros, ese es el buen chiste, que nunca han entrado al presupuesto regular y que confirma la idea de la existencia de varios estados paralelos, dentro del estado costarricense, que manejan fondos y decisiones que nunca se conocen bien, pero que allí están para uso discrecional de quien ocupe lo que antes se llamaba, con cierta elegancia, Solio Presidencial y que gracias a las transformaciones políticas de la opinión pública, o del manejo político de la información, por voluntad interesada de ciertos sectores mediáticos, se hacen públicos como levantarle las enaguas a la putirepública, a la cual usted puede ver, en todo su esplendor, con solo tomarse un aperitivo en el café del Teatro Nacional, sentada en nubes, medio desnuda, y con una copa en la mano. No hay otra imagen más crapulosa y visionaria, en nuestro realismo social: el de antes y el de ahora y en ese futuro que es el hoy.
La lista indiscriminada de los beneficiarios de las asesorías, consultorías, canonjías, puede ser infame si no se establece cuáles son los informes que derivan de su labor, y en qué benefician a los ciudadanos. En la lista hay personas capaces, estudiosas, responsables y también tecnócratas que saltan de un puesto al otro, de una directiva a una asesoría, de todos los partidos, prendidos a la teta de la función pública, privada y mixta, para cumplir compromisos de sus amigos de las altas cumbres o de los pantanos políticos, de los cuales todavía parece que se puede sacar algo.
En otros artículos me he referido a lo inconveniente de las donaciones por parte de estados extranjeros, para así captar simpatía y testaferros criollos. El óleo de recursos atraídos por esta forma de indigencia política nacional, da vergüenza y convierte en realidad la alegoría histórica que podemos ver en el techo del café del Teatro Nacional. Nuestros abuelos decían que no hay almuerzo gratis, ni boca que se le resista.
La indigencia moral, social y política forma parte de la recepción de estos recursos, cuando no entran al presupuesto nacional, o no sean sujetos de escrutinio por parte de la Contraloría General de la República, por decir algo, y sabiendo que debe estar fuera de las garras del pulpo gubernamental, que pretende capturarlo todo.
Cualquier análisis, estudio o indagación sobre todos estos asuntos ha de convertirse en un asqueroso plato de babas, por más que se abuse de la retórica política, para hacer discursos altisonantes o hipócritas.
Lo importante es saber qué hay detrás de estas denuncias tan atrasadas, al promediar el Año de la Peste, y qué se esconde en el darle forma de relleno sanitario a una labor gubernamental, que no ha cumplido con las expectativas populares, y menos aún, con los intereses reales que le dieron forma y apoyo para encaramarse, no ha sido otra cosa, en cuatro años de historia nacional.
(La Prensa Libre)
Alfonso Chase | 21 de Julio 2008


1 Comentarios
Rescaté de la biblioteca de mis padres, y de las garras del tiempo, un documento histórico, impreso en San José en 1.940, que narra hechos sucedidos en 1850, en donde el personaje principal es el inmortal escritor francés: VICTOR HUGO (1.802 – 1.885), considerado como el jefe de filas del Romanticismo. Su obra literaria fue prolífica entre poesía, teatro y novela. Su nombre nos recuerda – casi de inmediato – dos de sus obras maestras más conocidas: “Nuestra Señora de París” (1.831) y “Los Miserables” (1.845). Pero no trata – este comentario - de ese Victor Hugo, sino, más bien, del no tan conocido: el político. Victor Hugo fue un Republicano convencido; nombrado par de Francia en 1.845 y aunque apoyó en 1.848 la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, sus discursos sobre la miseria y sobre todo la ley Falloux, propiciaron su ruptura con el Partido Conservador. En la Francia de mitad del siglo XIX se debatía entre la tesis de educación pública religiosa, apoyada por el Partido Clerical, llamada ley Falloux, o la educación laica (neutralidad de la escuela en relación con los cultos religiosos) que pretendía la izquierda. Y a eso se refiere propiamente este comentario. El documento rescatado es el encendido discurso que Victor Hugo pronunció, el 15 de enero de 1.850, en la Asamblea Legislativa de Francia, defendiendo ardientemente la educación laica y atacando sin piedad al Partido Clerical y su propuesta. Siéntese cómodo y deléitese con el viaje hacia un pasado que – sin dudas – influyó sobre la sociedad tal como la conocemos hoy en Occidente. El documento en versión original:POR LA CULTURA NACIONAL Primera Serie de Publicaciones No. 1 La Enseñanza Laica
Discurso pronunciado por VICTOR HUGO, en la Asamblea Legislativa, el 15 de Enero de 1850.
San José, Costa Rica 1940 -*- AI Partido Clerical:
No quiero que lo hecho por nuestros padres lo deshagáis vosotros. Después de aquella gloria no quiero esta vergüenza.
VICTOR HUGO
-*-
LA ENSEÑANZA LAICA
El partido católico de Francia había obtenido de Luis Bonaparte, que el Ministerio de Instrucción Pública fuese confiado a un señor Falloux.
Y, apenas se había reunido la Asamblea Legislativa, en la que el partido reaccionario estaba en mayoría, cuando el Sr.. Faliouz presentó un proyecto de ley sobre la enseñanza.
Este proyecto, bajo pretexto de organizar la enseñanza, establecía en realidad el monopolio de la Instrucción Pública en favor del clero, lo cual había sido preparado por una comisión extraparlamentaria, escogida por el Gobierno, en la que dominaba el elemento católico, Una comisión de la Asamblea, inspirada en el mismo espíritu, había combinado las innovaciones de la ley de tal modo que la enseñanza laica desaparecía ante la enseñanza católica.
La discusión sobre el principio general de la ley se abrió el 14 de Enero de 1850. Toda la primera sesión y mitad de la segunda del debate, las ocupó con un discurso muy hábil el señor Saint Hilaire. Después, el señor Parisis, Obispo de Langres, subió a la tribuna a dar su asentimiento a la ley propuesta, siempre bajo algunas reservas y con ciertas restricciones.
VÍCTOR HUGO, en aquella misma sesión, contestó a los representantes del partido católico con el siguiente discurso:
SEÑORES:
(Muy bien! Muy bien!)
La Asamblea ve ya claramente por qué rechazo el proyecto de ley; pero acabaré de explicarme. Señores, como os lo indicaba hace un momento, ese proyecto es algo peor, si queréis, que una ley política; es una ley estratégica. (Murmullos).
El es el que hizo azotar a Prinelli por haber dicho que las estrellas no se caerían. El es el que aplicó el tormento 27 veces a Campanella por haber afirmado que el número de los mundos era infinito y haber entrevisto el secreto de la creación. El es el que persiguió a Harvey por haber probado que la sangre circulaba. De parte de Josué encerró a Galileo; de parte de San Pablo aprisionó a Cristóbal Colón. (Sensación). Descubrir la ley del cielo era una impiedad; encontrar un mundo era una herejía. El es el que anatematizó a Pascal en nombre de la religión, a Montaigne en nombre de la moral, a Moliére en nombre de la moral y de la religión. ¡Oh! Sí, seguramente, quien quiera que seáis, que os llaméis el partido católico y que seáis el partido clerical, os conocemos. Y hace mucho tiempo que intentáis poner una mordaza en el espíritu humano. (Aclamaciones en la izquierda).
ESTA PRIMERA SERIE DE PUBLICACIONES “POR LA CULTURA” HA QUEDADO A CARGO DEL
COMITE DE DOS.Imprenta TORMO.-San José, Costa Rica.
Recuperado por Warren Soto, Jicaral, julio 2008
Notas:
• El 17 de junio de 1.851 Victor Hugo denunció las ambiciones dictatoriales de Luis Napoleón y, tras el golpe de estado, salió de Francia por un exilio que duró 19 años.
• En 1.859, rechazó la amnistía que le ofrecía Napoleón III.
• Regresó definitivamente a París en 1.870, exactamente el día después de la Proclamación de la República.
• En 1.871 fue elegido diputado en la asamblea de Burdeos y en 1.876 como senador de la Sena a favor del Amnisticio
• El laicismo en la educación no se implantó hasta la reforma escolar de Jules Ferry en 1.882, que abrió las puertas a regulación que sustituyera la enseñanza religiosa, dominante, por la enseñanza moral y cívica.
Espero lo hayan disfrutado…