De nuevo una empresa maquiladora anuncia el cierre de sus actividades y la consecuente cesación de trabajadores (“Textilera Hanes cierra su planta en Heredia”, La Nación, 27/06/08, p.22A). La razón de tal clausura radica en “una caída en la demanda para calzones para mujer y niña - bragas, en castellano y “sous-vêtements”, en francés - en los Estados Unidos” (lo que está entre guiones no es del original), en dicha nota se aclara que en las otras fábricas que tiene esa empresa en el país se maquilan calzoncillos y camisetas, productos “que mantienen una demanda adecuada”. (Recuérdese que hace menos de diez días se cerró una maquiladora de pantalones - La VF Corporation -, pero al momento de escribir este comentario no tenemos noticia sobre a cuál sexo consumidor estaban destinadas las citadas prendas exteriores de emperejilar, aunque es presumible que fuese para el femenino, por lo que adelante se dirá).
Esta decisión empresarial fue comentada por el Ministro de Comercio Exterior, indicando la nota periodística que el funcionario “insistió en que influyen la inseguridad de las inversiones aquí por el atraso para poner en vigencia el Tratado… (TLC) entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana”, aunque también señaló que con la situación económica internacional “el consumidor reduce las compras”.
De lo anterior cabe inferir: a.- que en materia de consumo estadounidense de ropa el sector femenino de esa potencia mundial manifiesta un proceso cultural diferente al masculino, pues no compra calzones maquilados en Costa Rica con igual intensidad como su género opuesto lo hace con su ropa interior del mismo origen - tema posiblemente apasionante para sociólogos y sexólogos y eventualmente preocupante para los productores de tangas, pero entusiastamente atractivo para los mercados chino e hindú -.
Advirtamos que el consumo en comentario no discrimina sobre el origen de la manufactura, por lo que de ninguna manera se puede inferir alguna nota racista en el comportamiento de los sectores compradores - nótese que ambos conjuntos deberían tener un comportamiento semejante de consumo (desde luego, siempre que siga siendo cierto aquel postulado lógico de que las mismas causas producen los mismo efectos, “ceteris paribus” ) b.- Dentro de la particular lógica del Ministro de Comercio Exterior, de ponerse en vigencia el TLC las consumidoras gringas volverían a levantar el nivel calzonario por las mayores inversiones que en ese terreno se producirían, lo que también significaría que, “a contrario”, con motivo del retraso de la entrada en vigencia de ese Tratado, por culpa de nuestros diputados, las pobres mujeres del norte del Continente estarían obligadas a seguir usando sus ya desgastados calzones con las consecuencias que ello implica; y, consecuente y residualmente, nuestros trabajadores perderán sus empleos.
Lo que no queda claro es, por qué el consumo de los varones se mantiene en un adecuado nivel pese a que el Tratado aún no está vigente. Eso conduce a la optimista hipótesis de que se aumentará tal consumo masculino con la entrada en vigencia del Tratado. No obstante tampoco es evidente que una mayor inversión haga que se aumente el gasto en el renglón de ese taparrabo por parte de las vecinas del norte del Continente (advierto al lector desinformado o despistado, que ni soy, ni lo pretendo, ¡Dios me guarde!, meteorólogo ni economista, por lo que sobre los precedentes y etéreos temas no me es dable tener el necesario conocimiento ni la licencia plausible de la previsión)
En lo que sí quiero enfatizar es en que los cierres empresariales que se han dado y en los que se avecinan, con TLC o sin él, pues las empresas mariposas vuelan sobre el orbe en procura de los menores costos de producción, valdría la pena conocer el criterio del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social sobre su política de contingencia, que debe -o debería- tener seriamente preparada para atender el desempleo que el instrumento comercial de marras generará inevitablemente en sectores sensibles por su puesta en marcha, incluidas las maquiladoras que quedan y que ya están con boleto de ida en mano.
En Tribuna Democrática, bajo el título “El desplome de los derechos laborales con el TLC” (21 de mayo de 2007), apuntamos al respecto: “Precarizar progresivamente los derechos sociales es algo inherente a ese fiero (libre) comercio. Es lo que, en lenguaje lechuguino, ahora llaman -como al descuido- desregulación o, más lubricamente, flexibilización, que no es otra cosa que el abandono y desprotección legal de los sectores populares…” También habíamos indicado en ese medio electrónico: “¿Tiene el Gobierno una sólida y bien articulada política sobre empleo que permita la defensa de los trabadores que inevitablemente serán desplazados por el eventual TLC? Todavía estamos esperando una responsable, comprometida y concreta respuesta sobre este tema, porque eso de ¡sálvese el que pueda! es perverso e inhumano.” (“¿Espejitos por oro?, 4 de Junio 2007)
Ya es hora de que la ropa tica esté tendida como lo están los calzones, camisetas y calzoncillos gringos.
A ver si ese incoloro Ministerio a cargo de la política social en nuestra patria tiene soluciones concretas para enfrentar tales retos. Necesitamos cuentas claras, pero, eso sí, “¡a calzón quitao”!, pues la inteligencia de los ticos demanda respeto y no falacias, ni menos “atolillo con el dedo”.
Raúl Marín | 28 de Junio 2008


3 Comentarios
La migración es un hecho parejo, en este lado y al otro lado del mar, en empresas mariposas y en otras que no lo son: Nokia está emigrando de Alemania hacia Bulgaria en pos de menores costos (básicamente salarios menores) e incentivos. Y Mercedes está cerrando una planta en Alemania para establecerla en Polonia por la misma razón y otra más: Polonia le está ayudando a financiar los edificios. Las víctimas de estas migraciones son los obreros alemanes. Y por aquí, con TLC o sin TLC, ocurre lo mismo: déjese de boberías el COMEX que la emigración está dictada porque en otros países las “cargas” sociales son mucho menores y la tolerancia por el incumplimiento de las leyes laborales es un relajo. No es porque no haya aún TLC.
Solo quiero destacar un punto que no se ha recalcado lo suficiente: comienzan a desnudarse en un verdadero streep-tease los que dijeron que el TLC se requería inevitablemene para impedir el cierre de las textileras. En ese debate afirmamos, con base en estudios de CEPAL, que las transnacionales del textitl tenían años de estar planificando su retiro de Costa Rica, por los más altos costos de producción y por el inevitable tsunami comercial de los textiles chinos, y que el TLC era absolutamente irrelevante en ese tema. Pero se amenazaba todos los días con dejar sin empleo a miles de costarricenses que trabajaban en el sector textil, en una verdadera campaña de terror, si no pasaba el TLC. El TLC pasó y ahorita se comienza a aplicar, y las textileras se van de todos modos, como ya lo habían planificado desde hace años, ahora sí indicando las verdaderas razones, las mismas que oportunamente señalamos. Ahora, muy rápidamente, los hechos puros y simples nos dan la más completa razón, y todos los días vemos a las noticias como esta exhibiendo desnudos a los que engañaron sin misericordia ninguna a los trabajadores costarricenses.
Marcelo Prieto
Realmente eventos y declaraciones cantinflescas como las que salen de nuestros gobernantes merecen ser tratadas con genio y buen humor. Excelente artículo don Raúl. Recuerdo que el 7 de Octubre del 2007, don Oscar Arias manifestó en el programa de Amelia Rueda que con o sin TLC las maquilas se iban a ir a China. ¿Safis, traición del subconsciente o error?. La verdad está en las miradas de los desempleados, mirada a la que nuestro Gobierno no puede ver de frente, sino bajando la cabeza o desviando los ojos.