La Sala Cuarta, en un fallo esclarecedor, ha ratificado la vigencia del secreto profesional de los periodistas.
El fallo fue en respuesta a un recurso de “hábeas data” del ex presidente de la república Miguel Ángel Rodríguez.
En síntesis, se consolida el principio de que ningún periodista está obligado a revelar la fuente de sus informaciones. Y más allá de esto, se declara que los periodistas no estamos obligados a entregar nuestros apuntes y documentos profesionales con los cuales trabajamos.
Solo por excepción, y ante gestión de un juez, los periodistas podemos ser requeridos a entregar algún documento, pero siempre por excepción y nunca afectando el secreto profesional.
Estas profundizaciones en tema tan esencial vienen a fortalecer el régimen de libertad de información, el cual ha de proteger no solo a los diaristas, sino también a los lectores de medios escritos y a los televidentes y radioescuchas de noticieros.
Estos instrumentos deben ser recibidos con satisfacción por nosotros los profesionales de la comunicación. Pero también con alta responsabilidad. Por supuesto que no se nos concede patente de corso. Porque no podemos olvidar que hay normas jurídicas vigentes que fijan responsabilidades por concepto de difamación, injurias y calumnia.
Aunque los temas son en apariencia distintos, en el fondo existe una sutil relación en la que los principios éticos nos obligan. Tenemos protección para no ser interferidos por fuerzas extrañas en nuestras acciones de servicio público, mas ello no significa que obtengamos inmunidad para dañar honras ajenas o crear imágenes negativas de personas inocentes.
El fallo es trascendental, por ratificatorio que sea, en circunstancias en las cuales la corrupción pública y privada, los negociados oscuros, los aprovechamientos burocráticos y los tejemanejes politiqueros se convirtieron en el pan de cada día.
Recordemos que no se cohonesta la censura previa (prohibida constitucionalmente), aunque eso no significa estar eximidos de responsabilidades muy concretas ante los abusos de poder que también se dan y han dado en diferentes épocas en distintos medios de información.
Lo importante hoy es que al confirmarse el secreto profesional, todos estamos mejor capacitados para luchar contra la corrupción, el narcotráfico y los abusos del poder.
Julio Suñol | 3 de Mayo 2008


1 Comentarios
Desgraciadamente, la confirmación del secreto profesional no viene si no a beneficiar a las empresas de comunicación tradicionales, porque los periódistas (quieran o no) no son más que empleados al servicio de los intereses de los grupos de poder económico.