El Diario Extra ha creado la sección Página Abierta, un espacio para la reflexión y el debate político conducido por un grupo muy destacado de intelectuales y periodistas costarricenses. En su trayectoria intelectual se han ocupado de la defensa del Estado social y democrático de derecho, pero más allá, en la reivindicación de la Costa Rica profunda que hoy intentan apenas dejar en vestigio.
Página Abierta recupera y hace honor a la idea del memorable maestro Omar Dengo, quien predicaba que la labor del político en su papel de conductor cívico es y será siempre crear opinión. Él que tenía el don de ver luz donde otros veían sombras, escribió que ese sería el mejor legado que un político podría dejar a su pueblo.
La opinión pública, es decir, la opinión de todos los costarricenses y no la de unos cuantos, fue manoseada por un grupo de políticos y empresarios, quienes acordaron un lucrativo negocio en el que unos ponían el dinero y otros el poder mediático, para sellar una de las alianzas más nocivas y peligrosas de las últimas décadas: el pacto prensa - poder político - poder empresarial. A pesar de los esfuerzos de un columnista - que no le han explicado que el pluralismo es un atributo de las democracias liberales - que trata de demostrar de forma espuria, que en este país hay una opinión pública libre, democrática y ajena a la influencia política. Este control de los medios de comunicación, por parte del “holding” político-empresarial, afectó muchas áreas de la convivencia democrática, pero especialmente la capacidad de la sociedad costarricense para llegar a acuerdos, una vez lesionada la confianza, el respeto, la tolerancia ideológica, valores esenciales que se sustituyeron por el macartismo, la cacería de brujas y la política del miedo, que se utilizaron como estrategia eficaz pero venenosa, para manipular a través de la opinión publicada - la de ellos - la voluntad de los ciudadanos.
Los medios de comunicación, que en toda sociedad democrática deben garantizar el debate libre, abierto y plural, porque es allí donde el ciudadano debe oír todas las versiones y puntos de vista sobre los asuntos de la polis, pasaron a ser la caja de resonancia de un modelo de país defendido por los sectores neoligárquicos. La autonomía y la equidistancia de los medios de comunicación, tan importantes en una democracia, se canjearon por un combate a ultranza del pluralismo político y la libertad de expresión.
Es digno destacar la decisión de Diario Extra de posibilitar una sección de opinión y debate político. Un medio de comunicación que, a pulso, se ha ganado en la calle, de pregón en pregón, un lugar en la vida cotidiana de los ciudadanos costarricenses. Es una empresa exitosa que ha tenido la sabiduría de conjugar los intereses empresariales con un rol cada vez más político, para salvar uno de los bastiones más debilitados de la democracia costarricense de las últimas décadas: el derecho del gran público de leer posiciones políticas diferentes en relación con los grandes temas del país; espacio que devuelve el debate y la discusión seria como formas sanas y democráticas para que la ciudadanía se informe y para que, en la confrontación de las tesis diferentes, saque sus propias conclusiones.
Paúl E. Benavides Vilchez | 6 de Abril 2008


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