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Derecho a morir de hambre

Julio Suñol | 24 de Abril 2008

No hablamos de un relativamente nuevo Derecho, como el Humanitario o el Agrario, y tampoco del de Gentes o del Constitucional. No. Estamos refiriéndonos al “derecho” a morir de hambre que le espera a millones de latinoamericanos, asiáticos y africanos, por razones ya conocidas, las cuales fueron sinrazones sustentadas por quienes en su momento no quisieron o no pudieron ver más allá de sus chatas narices.

Hará unos ocho años vinimos oponiéndonos a los fanáticos del mercado, quienes empujaron a dejar de sembrar la tierra en Costa Rica, bajo el alegato de lo innecesario que era tal práctica, cuando podíamos conseguir en cualquier esquina del mundo los productos agropecuarios a precios más bajos de los que nos podían costar los producidos en nuestro país y en el área centroamericana.

Por aquellos días escribimos mucho sobre la necesaria soberanía alimentaria y en relación con la importancia que ella tenía para garantizar que bajo cualesquiera circunstancias (guerras, bloqueos, catástrofes naturales), los compatriotas no afrontaran el hambre y la violencia derivada de ella.

Los oídos estuvieron siempre sordos, no solo los de muchos políticos, sino también los de una mayoría de editores y responsables de los medios de comunicación. Estos encontraron fácil sumarse a quienes irresponsablemente pregonaban que solo deberíamos dedicarnos a producir aquello que podíamos exportar y vender caro en el extranjero, con la seguridad de que con los ingresos de moneda fuerte podíamos comprar más barato lo que necesitáramos, obtenible en cualquier latitud del globo.

Hoy se ve que esas presunciones fueron erradas. Ahora los asustados gobiernos de nuestros países, organismos mundiales como la FAO, los comités relacionados del área, el Banco Mundial y otras entidades, están preocupados por lo que se ve venir. El pánico va a ser universal.

En Haití y en Honduras ya se produjeron desórdenes callejeros ante la falta y por la carestía de los alimentos. En Nicaragua se teme que pronto suceda lo mismo. Mas esto no es exclusivo de esas naciones. En Costa Rica los precios de los alimentos suben como la espuma y, aunque todavía se encuentran, no hay seguridad de que siempre los tendremos disponibles. Se prevé que dentro de poco el fenómeno se universalizará.

Varios factores están afectando a estos países. Con la falsa creencia de que con la producción de biocombustibles a partir del maíz podríamos aliviar la crisis petrolera y por ende los altos costos de la gasolina y el diesel, extensiones enormes de tierras se están dedicando a la siembra de este grano, con la consecuente restricción de la producción tradicional de alimentos: arroz, frijoles, trigo y otros cereales.

Como consecuencia, crecieron en ascensor los precios del maíz, de las tortillas, del trigo, del pan, de las hortalizas, de las frutas y de otros renglones de la cadena alimentaria. Se documenta que los precios de los alimentos han subido entre un 25% y un 50%, y apenas empiezan esos ajustes, sin que por cierto haya la seguridad de que los combustibles originados en el petróleo vayan efectivamente a ser sustituidos por esta novel producción generada en algunos insumos agrícolas.

Hoy no se trata de expresar: ¡se los dije! Lo que se impone es pedir a los dirigentes de los sectores público y privado que nos digan cuáles medidas van a tomar de inmediato para retractarse de los errores y desaciertos del pasado. Y empezar a diseñar y a poner en ejecución nuevas políticas agrarias y económicas, capaces de remontar esta ola de adversidad que se le viene al mundo y que pronto nos tocará a nosotros.

No podemos seguir creyendo que somos la sociedad escogida por la Providencia para ejercer cierta clase de inmunidad que nos coloca por encima de las demás sociedades del globo. Esto es más inaceptable hoy, cuando estamos globalizados y, por dicha razón, expuestos también a los derrumbes económicos y sociales de otras comunidades. En varias de estas ( lo leemos, lo vemos y lo oímos diariamente), los bancos quiebran, las hipotecas no se pagan, el desempleo aumenta, las tarjetas de crédito no se honran, las ejecuciones judiciales se multiplican y el dolor y las penas se derraman sin piedad incluso sobre naciones calificadas de ricas y poderosas, como los Estados Unidos de Norteamérica.

LIMITA WAL-MART VENTA DE ARROZ ANTE ESCALADA DE PRECIOS

De la agencia de noticias Notimex

Nueva York - El gigante Wal-Mart, la mayor cadena de establecimientos minoristas del mundo, anunció ayer que racionalizará la cantidad de arroz que pueda comprar cada cliente en sus locales Sam´s Club debido a la reciente escalada de precios.

“Estamos limitando la venta de arroz (de tres tipos) a cuatro bolsas por cliente. Esta medida entrará en vigencia de manera inmediata en Estados Unidos”, señaló la compañía en un comunicado. Las restricciones sólo aplicarán en sus tiendas Sam´s Club.

Wal-Mart decidió dar este paso debido al incremento en los precios del arroz por el crecimiento de la demanda, que ha derivado en una crisis alimentaria de dimensión mundial.

De acuerdo con la Asociación Tailandesa de Exportadores de Arroz, el precio de una tonelada métrica ha pasado de 327 dólares hace un año a los 894 dólares actuales.

Julio Suñol | 24 de Abril 2008

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