Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

Ojo crítico

Rodolfo Cerdas Cruz | 9 de Marzo 2008

La política exterior del Gobierno ha estado bastante bien, con la excepción del reconocimiento de Kósovo y Palestina como Estados independientes.

Ha sido muy acertado el establecimiento de relaciones con China; mantener la demanda en La Haya contra Nicaragua; rechazar el ingreso al Parlacén, que incluso con las últimas reformas sigue siendo la misma entidad inservible de siempre, y a ese adefesio llamado Corte Centroamericana de Justicia, que auspició oficialmente una grosera y agresiva publicación contra Costa Rica y sus presidentes.

También valiosa es la propuesta del presidente Arias contra el comercio de armas ligeras de uso militar en países pobres, que solo sirven para esclavizar a los pueblos y olvidarse del hambre, las enfermedades y el analfabetismo que padecen, para satisfacer los intereses de los grandes negociantes de armas y diamantes y de los buscadores de petróleo y minerales.

Pero el reconocimiento de Kósovo, porque así lo votó una mayoría albanesa, es un error que generará serios conflictos. Kósovo es un lugar sagrado en la historia nacional serbia, que no renunciará a esa parte de su territorio aunque así lo aprueben algunas grandes potencias, como lo demostraron las dos guerras mundiales. Implica, además, una ominosa revisión de las fronteras instituidas a raíz de la II Guerra Mundial y sienta un peligroso precedente para reclamos similares en Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Turquía, Polonia, España, Francia, Bélgica, Canadá, Indonesia, África, etc.

También es precipitado el reconocimiento del Estado Palestino. Su gobierno no controla ni la franja de Gaza, ni buena parte de su población; es incapaz de detener las agresiones contra Israel de los grupos más extremistas; y carece de los recursos financieros básicos para un desempeño independiente. El reconocimiento solo cabe cuando el gobierno controla efectivamente su población y territorio y puede garantizar la paz y el respeto a la integridad de sus vecinos. Hoy, en Palestina, sucede justo lo contrario. Su semigobierno coexiste y compite con organizaciones islámicas extremistas que la usan como base de operaciones terroristas contra Israel y son una amenaza permanente para éste y para la paz mundial.

Ambas decisiones, pues, perpetúan tensiones históricas y alimentan viejas causas de violencia en Europa Central y el Medio Oriente. Costa Rica no debería aferrarse a ellas, sino mantenerse abierta a otras alternativas que surjan de las negociaciones que, más temprano que tarde, se abrirán sobre ellas. Jamás será bueno persistir en un error, menos cuando se es miembro del Consejo de Seguridad.

(La Nación)

Rodolfo Cerdas Cruz | 9 de Marzo 2008

0 Comentarios

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario será revisado por el moderador. Su dirección de e-mail no aparecerá.