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La muerte del peatón

Paúl E. Benavides Vilchez | 22 de Marzo 2008

El peatón es el ciudadano que al caminar reafirma sus derechos y su libertad para moverse por donde quiera. No hace falta decir que la libertad de movilidad fue ultimada por la ley y el Estado costarricense. Esa libertad no existe en este país. Las calles y las carreteras son la guerra civil costarricense por medios automotores. Las muertes de adultos y niños se presentan como el fruto de su imprudencia cuando no lo son. Es la forma fácil de responsabilizar al ciudadano, el eslabón mas débil de la cadena.

El transeúnte asume el riesgo de cruzar una autopista que no tiene puentes y pasos de seguridad que lo protejan frente a este tiroteo a mansalva. Es un estorbo, un extranjero en su patria, un intruso en un medio monopolizado por esa violencia salvaje que le llaman flujo vehicular. ¿Y la ley? ¿Tendrá una reforma a la ley de tránsito el poder demiúrgico de resolver la muerte, cuando el número de carros aumenta y son las mismas carreteras de hace 30 años? No lo creo.

El peatón, es decir el ciudadano que camina, se mueve entre la violencia delincuencial y la violencia automovilística, dos frentes de guerra que no ha elegido pero que debe escamotear para salvar su vida. La libertad del transeúnte fue literalmente atropellada por la dictadura del conductor, que todas las mañanas se levanta convencido de tomar las calles y ganarle la competencia a otro que se levanta con la misma idea. Pero no es su culpa, porque va a iniciar un periplo que tampoco ha elegido. Es obligado a someterse a un proceso de tortura en el que las presas, los atascos, las imprudencias y el abuso de los fuertes sobre los más débiles van mellando su cordura.

Hoy está primero el vehículo y después el ciudadano, y esto no debe sorprender a nadie. El estado de derecho que debía protegerlo sustituyó la libertad como valor fundamental por la libertad de comercio. Costa Rica es un enorme lugar para importar vehículos y ponerlos a circular en carreteras en que ya no cabe ni una bicicleta. Se sabe que con la libertad de comercio no se mete nadie en este país, ni siquiera la sala constitucional.

La ley esta hecha para proteger al vehículo, para garantizar su flujo y su movilidad, pero se la niega la protección al peatón que es el verdadero portador de los derechos y libertades.

La victoria sobre la agresión física y emocional que produce esta masa inmensa de automóviles, llegará cuando los niños y sus abuelos salgan de sus casas y caminen hacia los parques y los espacios públicos que hoy les son prohibidos y los hagan suyos, sin el temor de ser embestidos brutalmente al cruzar una simple calle.

Paúl E. Benavides Vilchez | 22 de Marzo 2008

1 Comentarios

* #3908 el 23 de Marzo 2008 a las 02:34 PM Felix S.M dijo:

Concuerdo plenamente, en que hoy se vive una guerra en nuestras calles y que el peatón ha pasado a un segundo plano desde hace muchos años. El incremento en la flota vehícular y la delicuencia no dan parte al dueño de la vía, el peatón. Es urgente, mejorar el servicio de transporte público (como en las grandes ciudades), pero no es solo buscar nuevos y mejores tipos de transporte, sino que debe ir acompañado de una política severa en materia de seguridad. Pues no es un secreto, que ahora la delincuencia asalta a diestra y siniestra a los pasajeros de bus. Esto no es tranquilidad para nadie.

Hay mucho que reflexionar, pero hace falta acciones…

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