Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

El esplendor de Costa Rica en Santa Rosa

Armando Vargas Araya | 20 de Marzo 2008

• Un 20 de marzo y Jueves Santo, Costa Rica trazó la raya sur a la expansión filibustera

El Ejército Expedicionario partió hacia Moracia (hoy Guanacaste), el 4 de marzo de 1856. En su novela histórica El Erizo, consigna don Carlos Gagini: «Allá van desfilando compañía tras compañía los aldeanos de ayer, los improvisados guerreros de hoy, a morir por defender su independencia, su religión y suelo: allá va ese puñado de oscuros montañeses a librar de la dominación extranjera su tierruca, sin sospechar que el Destino les reserva, quizás una misión más alta, la de salvar la libertad de todo un continente y el porvenir de una raza».

Acorde con sus potestades constitucionales, el Presidente Constitucional, don Juan Rafael Mora, marcha al frente del Ejército. Va con poncho elegante y sombrero de pita, unos antiguos estribos de plata resaltan en los aperos. En Puntarenas, las tropas aceleran la marcha en las barcazas del capitán William Le Lacheur, que las transportan hasta el fondo del golfo de Nicoya. Es la primera vez que un Jefe de Estado sale del territorio nacional.

En efecto, la Constitución Política de 1848 (reformada) dispone que el Jefe de Estado debe declarar la guerra a otra Nación con autorización del Congreso; mandar en persona el Ejército, cuando lo estime necesario; reunir y organizar la fuerza de mar y tierra, requerida para repeler cualquiera invasión exterior; tomar por sí todas las medidas que estime imperiosas para defender el país de cualquier agresión exterior, dando cuenta razonada al Congreso del uso que hubiere hecho de esta facultad.

A los 16 días, las armas costarricenses obtienen los primeros laureles en Santa Rosa, batalla relámpago que expulsa al filibusterismo del suelo patrio, siembra el terror entre las huestes bucaneras y llena de optimismo al Ejército Expedicionario. Los jefes azorados cuentan, cuando regresan derrotados a territorio filibustero, que eran «tropas francesas, pues sólo ellas eran capaces de tanto arrojo». El periódico enemigo, El Nicaraguense (Rivas), reporta «la dura y deshonrosa desgracia. […] No se registra trance semejante en la saga de las armas de los Estados Unidos, excepto el saqueo de la ciudad de Washington». William Walker habla del «desastre de Guanacaste»; los académicos usamericanos de «la debacle», «el fracaso» o «el vapuleo vergonzoso». Hito histórico, la heroica acción de Santa Rosa marca la raya sur al expansionismo imperial. El Presidente Mora se congratula: «Con un ejército como el que tengo se puede pelear y morir con gusto, pues no hay palabras bastantes para exagerar sus buenas calidades, su valor y sufrimientos en los trabajos».

El maestro mexicano José Vasconcelos, escribe: «Costa Rica, rompiendo su aislamiento, venciendo su modestia, se constituye en conciencia de la América española». El 20 de marzo «es fecha que debiera ser festejada en todo el continente […] sin rencores, pero también sin arrepentimientos. En este día todos los maestros de escuela de la América española deberían relatar a sus alumnos los pormenores de esta gloriosa acción de armas».

En la ciudad capital, hay criterio sobre la trascendencia del lucimiento inicial de las armas costarricenses. El periódico Crónica de Costa Rica, dice: la historia «dará lugar un día entre la fastuosa narración de otras brilladoras empresas a esta modesta victoria, [que] a ninguna otra cede en la justicia de su causa, oportunidad, rasgos valerosos, y consecuencias decisivas. El sol de Santa Rosa alumbra la aurora de la libertad. […] La nacionalidad regada con ríos de sangre, debe alzarse al fin pujante de vitalidad y esplendor».

El Papa Pío IX se conmueve sobremanera con la decisión y el empuje de los costarricenses y expresa con fe que «todo Centroamérica se levantará para rechazar esas bandas de forajidos norteamericanos, cuyos principios y actos son antisociales, anticatólicos y antihumanos». Al recibir las credenciales del embajador de los Estados Unidos, el Sumo Pontífice saluda una proclama contra «i filibusteri» publicada ese día en la prensa de Roma.

Se encuentra en San José una delegación de Nueva Granada -hoy Colombia- que trae «una demostración especial de afecto y consideración» al pueblo angustiado. Conocido el honor de Santa Rosa, el general don Pedro A. Herrán -ex Presidente de la República- hace un donativo para huérfanos y viudas y escribe:

«En un pequeño recinto de Centroamérica están ocurriendo en este momento hechos grandes y gloriosos que merecen la admiración de naciones poderosas. El pueblo de Costa Rica, modesto, laborioso, honrado e inofensivo con los que no le hacen mal, se levanta de repente como un coloso, vence y aterra a las orgullosas legiones de hombres feroces que la amenazan y da la mano al pueblo vecino para que recobre su libertad. ¡Ojalá que este ejemplo de sublime patriotismo sea apreciado y proclamado como merece en toda la América española! ¡Ojalá que los gobernantes imiten en iguales circunstancias al virtuoso Presidente de Costa Rica, temible como Washington en la guerra, magnánimo como Washington en la paz!»

En trances de incertidumbre, así para las personas como para los pueblos, una palabra o un gesto de solidaridad valen oro. El general Herrán ofrece su espada «para marchar a la campaña contra los enemigos de la América Central» y anhela disipar en su país y en los Estados Unidos «las nubes que la calumnia y la voracidad anexionista» levantan contra la patria del Presidente Mora.

Hoy, 20 de marzo de 2008 y Jueves Santo, ¿cómo recuerdan el Gobierno y los costarricenses aquella victoria magnífica en la Guerra Patria, la cual nos legó independencia, libertad y soberanía?

NOTA DE LOS EDITORES - El anterior texto proviene del libro El lado oculto del Presidente Mora, disponible en Librería Internacional y en Librería Juricentro (2221 1407).

Armando Vargas Araya | 20 de Marzo 2008

4 Comentarios

* #3791 el 20 de Marzo 2008 a las 02:03 PM Jiddu Rojas dijo:

Agradecer la alerta del artículo, así se construye patria para todos. Por lo demás,lamento mucho que hoy 20 de marzo, igual que ha sucedido durante toda esta Administración de los Hermanos Arias,no se haya hecho mención pública (¡y digna!) a esta gesta popular heroica.El motivo es obvio, pero por lo menos deberían disimular un poco su entreguismo cipayo.¡Más fútbol mediocre y menos historia! Y menos TLC… Aprovecho para para agradecerles a nuestros Historiadores Oficiales(que pasaron alegremente de Pravda a La Nación S.A.), el gran servicio silencioso al Imperio, con su contribución a la desmemoria y a la irrelevancia de su mediocre hermeneútica historiográfica disfrazada de autoridad de “comunidad de especialistas”, pero de seguro cómplice inercial, de este gran estrategia de control de poblaciones. En algún oscuro rincón del COMEX o del Ministerio de la Presidencia, habrá fiesta. Desde otro contexto, y para resguardarnos de todo chauvinismo patriotero, citamos al poeta Alberti, cuando en sus coplas de Juan Panadero, recuerda a La Pasionaria durante la República Española: “Llore el que no te comprende/sueñe el que no te conozca/cante el que por ti se encienda/(…)Por ti el monte te sostiene,/por ti marcha la aurora,/por ti de la aurora viene.” Gracias a nuestros(as) bisabuelos, no sólo a Juanito Mora(del cual ahora es pecado académico hablar), no sólo a Juan Santamaría, porque aunque existió físicamente, aparentemente fue elevado a “mito” por los Liberales del siglo XIX… (como si fuesemos un pueblo de de anormales y un rebaño mentiroso , o como si los otras naciones o pueblos no construyeran imaginarios populares y autoimagenes ideológicas, -de exclusión o de integración-, según su apropiación y signo político.) En fin…lamentable esta gran operación ideológica, cuyo último movimiento es la cristalización de la pretensión cientificista al mejor estilo del positivismo de Porfirio Díaz. Nocturno sin patria…
Y pensar que cerca de 10000 costarricenses murieron como fruto de la epidemia del cólera suscitada por esa cruenta Guerra y la deliberada contaminación de los pozos…genocidio si recordamos que la población era de casi 100000 habitantes.El que tenga oídos que escuche…

* #3815 el 20 de Marzo 2008 a las 11:40 PM José Rafael Flores Alvarado dijo:

Muy bueno el comentario del periodista Vargas Araya en relación a la batalla de Santa Rosa, que hoy cumple 152 años de tan noble gesta, al respecto don Eugenio Rodríguez Vega recientemente fallecido nos dice lo siguiente: “Se realiza un ataque fulminante que culmina con carga a la boyoneta, y quince minutos después los desmoralizados y hambrientos, convencidos de que el dominio de nuestra tierra no va a ser una empresa tan sencilla como lo habían imaginado. En el campo de Santa Rosa quedan muertos treinta filibusteros y veinte costarricenses”. Como se puede apreciar el ataque de nuestro ejército fue fulminante y fue el inicio de una serie de victorias contra el filibustero invasor.-

* #3817 el 20 de Marzo 2008 a las 11:58 PM Luko Hilje dijo:

Apreciado Armando: ¡Gracias por tus certeras y alentadoras palabras, en días de tanto infortunio cívico -por no aludir a otras cosas lamentables- cuando, tanto el presente como los anteriores gobiernos -todos igualiticos en su actuar-, ignoran de manera desvergonzada (¿e interesada?)la memorable epopeya de Santa Rosa!

Tras un largo día, me voy a descansar, no sin antes contemplar esta eterna y vigía luna que iluminó a los mensajeros que, jubilosos, partieron de Santa Rosa esa gloriosa noche de Jueves Santo, para llevarle a don Juanito -quien estaba en Liberia- el parte de guerra de su hermano José Joaquín, comunicándole que habíamos triunfado.

Así, don Juanito Mora lo supo la madrugada de Viernes Santo -que sería de luna llena-, y lo celebró en silencio -además del dolor que expresó por nuestros 20 muertos y 31 heridos-, pero con dos emotivas cartas para su hermano.

¡Gracias a esas bravías tropas y a la sabia conducción de sus líderes, hoy somos lo que somos, y no un territorio anexado ni un estado libre asociado! Aunque, supongo, a muchos no les hubiera disgustado en absoluto haberlo sido.

* #3917 el 23 de Marzo 2008 a las 10:45 PM Rogelio Ramos Valverde dijo:

¿Dónde estabamos entonces Armando? Digo, después de la gloriosa batalla de Santa Rosa. Llenos de fervor patrio. Los filibusteros de William Walker habían sido derrotados. ¡El ejército de tenderos y campesinos costarricenses los habían derrotado!. Un trepidar cívico motivó las fibras más hondas de nuestro destino de pueblo libre. Sin embargo, una pequeña oligarquía financiera no debe haberse sentido complacida: hubo miembro destacado que publicó comentarios en “El Nicaraguense” órgano oficial del condotiero y su pandilla. Ese pequeño grupo fomentó la discordia, y logró opacar la figura de Mora que a lo largo de estos 150 años donde fue ocultada para ponerlo en el olvido con el crimen que el 30 de setiembre de 1860, cegó la vida del mejor presidente de nuestro país y responsalble de haber trazado la línea final del expansionismo usamericano. Y todavía sigue ese ocultamiento en el actual gobierno, interesado en promover, sin ningún recato,la política trazada desde la fuente del destino manifiesto. Pero ahora el pueblo costarricense, sabedor de sus verdaderos valores y quienes lo conquistaron con el sacrificio de sus vidas, ahora lo repito, les vuelve la espalda y los señala con el dedo acusador. Tu libro y los hombres que en en pasado recordaron a Juan Rafael Mora, mantiene la llama eterna de conservar nuestras tradiciones, nuestra independencia, nuestra libertad y la soberanía que nos quieren arrebatar. Este jueves santo, empate de aquel glorioso de los 14 minutos de combate en Sant Rosa, debe seguir alumbrando nuestro destino.

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario será revisado por el moderador. Su dirección de e-mail no aparecerá.