Como que ya la discusión de las leyes complementarias al acuerdo de libre comercio, está adquiriendo características de intermezzo cómico, al manifestar los proponentes de su aprobación una especie de peripatético estrés, que amenaza mandarlos a los primeros límites del SAPO, es decir: Síndrome de Agotamiento Progresivo Obsesivo, de que padece al menos un 47% de la población adulta costarricense y un 35% de la llamada infanto-juvenil y que es el causante de la turbación de un gran sector de costarricenses, enfrentados a lo que también se denomina: dengue del alma.
Para suerte de los costarricenses existe oposición y, para gracia de quienes hacen gobierno, tienen una mayoría instantánea de 38 votos, con los cuales pueden hacer lo que deseen en la aprobación de las citadas leyes. El país de la aprobación total, del aplauso de una sola mano, de la gran boca, no la Gran Voz, es cosa del pasado, igual que aquella frase funestas: ¡para eso tenemos mayoría!, que hizo de las aprobaciones mecánicas la existencia de las mayorías automáticas, que tanto daño le hicieron al país, y de las cuales son reflejo el partido de los citados 38 votos, con sus divergencias internas, que las hay, pero con los cuales se habrían podido aprobar las citadas leyes, anteriormente llamadas malifluamente “de compensación”.
Indudablemente que no pueden tirarse al cesto los 700 mil votos de las personas que votaron al No y que existen realmente. Las victorias pírricas han de pagarse con los obstáculos necesarios, para que exista oposición realmente y no las jugadas anteriores, de los grupos interesados en poner votos y hacer mayoría, para así ganar algunas prebendas, presionando para estar sentados entre la mayoría oficial.
Lógicamente las leyes complementarias, o de esquilme, están donde deben estar desde siempre: el recinto legislativo, para ser aprobadas pero antes deben recibir las mociones de la oposición, como ocurre en cualquier parlamento que se precie de serlo. Esto lo sabe cualquier estudiante de ciencias políticas. Los representantes populares, de los 38 votos, creen en sus verdades, así como el resto de las fracciones que lucen de oposición. ¿Si tiene los votos necesarios por qué no aprueban las leyes y dejan de estar hablando del agotamiento nervioso, o de posibles fracasos, cuando la verdad es que ya llevan aprobadas varias leyes, para ellos las más importantes?
El proyecto del acuerdo de libre comercio, todos los sabemos hace tiempo, debe ser depositados donde corresponde en la fecha establecida y luego vendrá la discusión de las leyes, paralelas las llaman ahora, para dar un carpetazo a todo este asunto y así mostrar la responsabilidad de la bancada oficial, y sus partidos zancudos, en la aprobación de todo el paquete. Queda para los adversarios: hacer oposición real, convocar a la llamada democracia de la calle o asumir una actitud de beligerancia social y que pareciera no están a la orden del día.
La ópera bufa, que luce sus antecedentes en la ruptura del orden constitucional al propiciar la reforma para dar paso a la reelección, tiene como sostén lo que todos sabemos, y no es causa de angustia o agotamiento, sino el mostrar un país en donde todo orden ha sido quebrantado, todo para aprobar el acuerdo, estableciendo el imperio del miedo, la desinformación y la mentira, con tal de lograr lo que fue el eje de campaña: rescatar el tratado y abrir a todos los puntos cardinales un nuevo orden político, sustentado por las 12 leyes que desean aprobar, a una sola voz, como si todos los ciudadanos estuvieran de acuerdo.
Al ámbito legislativo es a quien corresponde la aprobación de las leyes, llamadas, según el humor, de paralelas o de implementación, para darle sentido a todo ese intermedio cómico, que por supuesto tiene que ver con el análisis de las mociones de reiteración, como debe ser en un cuerpo legislativo. Obviamente que no se trasmite inseguridad jurídica a ningún inversionistas con la discusión de las leyes, sino que se muestra al ciudadano el interés de que todo se haga como corresponde y que las mociones de la oposición, que existe, deben ser discutidas como propuesta alterna de personas y grupos que no piensan igual que el partido oficial, y sus ya famosos partidos zancudos, que no avanzan por su propia incapacidad, o incompetencia política.
Los otros puntos que faltaron en la circulación pública del famoso memorando, hojas al viento de la historia, pueden estarse cumpliendo, según los avatares del documento, sobre todo en la necesidad, inmediata, de aprobar, casi en paquete las leyes, urdiendo todo un complejo panorama, en donde se presiona a la oposición con plazos disvariantes y se engañan, a sí mismos, aquellos que proponen una prórroga, innecesaria, para llevarle a quien corresponda el paquete de leyes, que en el fondo lo que contiene es el paso de un Estado Social de Derecho a un Estado en manos del libre mercado y de las oligarquías funcionales que eligen mandatarios.
No debe existir enfado por analizar las verdades marginales que buscan darle sentido social a las leyes garrote, como las llama nuestro pueblo. A lo menos que se puede llegar es que la opera bufa, con intermedio cómico, se transforme en tragedia o fandango criollo, cuando se agoten las guacas monetarias del gobierno anterior o las donaciones interesadas de las meganaciones.
La campaña política vía 2010 ya está abierta, en todos los partidos. No hay nada de malo en esto, pues de lo mismo viven todos. Los ministros intercambian papeles, para hacer propaganda descarada, se hacen musarañas y hasta se sacan la lengua, viendo cuáles de los aspirantes visitan espacios libres, para hacer propaganda con los dineros de todos nosotros en beneficio particular. Todo está bien.
Así es la mecánica nacional que siempre termina en traiciones y autoflagelaciones, cuando de favoritos devienen en bufones. Lo importante es que reconozcan que ya están en campaña, que tienen los 38 votos para aprobar cuántas leyes se les ocurran, asuman su responsabilidad histórica y le digan al pueblo que la bonanza de 2007 es solo un prolegómeno para amarrarse la faja en lo que sigue de gobierno, que objetivamente, lo ha hecho y lo va haciendo mejor de lo que ellos mismos esperaban.
Así, que se de fin a las sesiones de autoayuda, estima personal e intercambio de tensiones, para dar paso a una nueva agenda de desarrollo nacional, ¿No es que tienen los 38 votos para hacer quórum, aprobar leyes y una oposición de lujo para que todo quede, como siempre, entre hermaniticos?
(La Prensa Libre)
Alfonso Chase | 25 de Febrero 2008


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