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La prórroga del TLC

Juan Manuel Villasuso | 29 de Febrero 2008

El gobierno de Oscar Arias decidió solicitar una prórroga de siete meses para la entrada en vigencia del TLC, la cual fue concedida sin ningún reparo por Estados Unidos y los otros países de la región. Esa era una de las opciones que existían y fue la que finalmente escogió Zapote. La otra era depositar en la OEA el Tratado sancionado en la consulta popular de octubre antes del 29 de febrero.

Esas dos opciones las conocía muy bien el gobierno desde hace meses. En realidad ambas están consideradas en el propio texto del TLC. El artículo 22.5 es muy claro cuando señala que:

“Este Tratado entrará en vigor para cualquier otro signatario 90 días después de la fecha en que el signatario notifique por escrito al Depositario que ha completado sus procedimientos jurídicos aplicables. A menos que las Partes acuerden otra cosa, un signatario no podrá realizar la notificación a la que se refiere este párrafo después de dos años a partir de la fecha de entrada en vigor de este Tratado”.

Si el Tratado entró en vigor al ser ratificado por Estados Unidos y por el gobierno de El Salvador el 1º de marzo de 2006, tres cosas eran evidentes: primero, que había un plazo establecido de dos años para notificar al Depositario (OEA); segundo, que ese plazo vencía el último día de febrero de 2008; y, tercero, que las Partes (los países) tenían la potestad de modificar, en cualquier momento, el plazo de los dos años (acordar una ampliación o prórroga).

Además, se sabía que, tal y como lo señaló la Procuraduría General de la República, Costa Rica podía notificar al Depositario inmediatamente después de aprobar el TLC en el referéndum, con lo cual el país se comprometía a la aprobación de las leyes de la agenda complementaria que le darían eficacia al Acuerdo.

Pero si esa lectura del texto del Tratado era tan clara, entonces ¿por qué tanto enredo? ¿Por qué el estira y encoge y la amenaza de que si no se aprobaban todas las leyes de la agenda complementaria antes del 29 de febrero Costa Rica quedaría fuera del TLC? ¿Por qué meterle miedo a la gente con una fecha que se podía modificar o que, en caso de notificar al Depositario, otorgaba tiempo adicional para concluir el trámite legislativo? ¿No hubiera sido mejor hacer las cosas con mayor transparencia y más tranquilidad?

En verdad solo es posible interpretar la enorme presión y el gran apuro por aprobar las leyes redactadas por el gobierno en función de dos razonamientos. El primero de naturaleza político electoral: golpear al PAC y a los otros diputados opositores con miras a las elecciones de 2010, acusándolos de obstrucciones, antidemocráticos e irrespetuosos de la voluntad popular. Aporrear ahora para que tenga efectos después.

El segundo, más grave que el primero, el interés de precipitar el trámite legislativo para aprobar, a golpe de tambor, leyes que van más allá del TLC, silenciando así las voces que se alzan contra normativas consideradas como inconvenientes para el país. Cercenar el debate parlamentario aplicando la mayoría automática y el procedimiento bis.

¿Por qué dejó el gobierno la prórroga para última hora? ¿Por qué no la solicitó antes y dejó que en la Asamblea Legislativa se discutieran con seriedad los proyectos de ley, permitiendo a los ciudadanos enterarse de los argumento a favor y en contra?

¡Qué distintas hubiesen sido las cosas si en lugar de festinar las deliberaciones y exponerse a las pifias reconocidas en la tramitología, el Ejecutivo y la bancada oficialista hubiese actuado con mayor claridad y voluntad de diálogo democrático!

(La República)

Juan Manuel Villasuso | 29 de Febrero 2008

1 Comentarios

* #3121 el 29 de Febrero 2008 a las 10:38 AM VeoInGan dijo:

Clarísimo su comentario, es contundente, permítame aprovechar para referirme a un hecho que pudiera pasar desapercibido pero que para mi no lo es. Y es la forma en que el Subsecretario de Comercio de los Estados Unidos presentó el permiso para extender el plazo para el TLC.

Desde que escuché de este señor, en tono amenazante, prepotente y despreocupado, me hirvió la sangre, no tanto por sus declaraciones, que podrían ser ignoradas, sino por la complacencia del mismo Presidente de la República y sus Ministros. Ni se sonrojaron al ser amenazados en su propia cara, sino que haciendo caravanas tiraron “alfombra roja” y rieron complacidos por la espeluznante declaración del Subsecretario de Comercio de USA. El otrora delfín de la paz y el respeto por la soberanía, se amilana y agacha para que de un zarpazo acaben con la dignidad de un país entero. Nos debemos someter, otra vez tenemos que ceder, otra vez tenemos que tolerar que escupan sobre nuestra tierra, tierra de campesinos que la han construido con su propia sangre, que hoy se mezcla, sin respuesta alguna, con las escupas del conquistador.

Entiendo que el respeto en el ámbito de las relaciones internacionales debe ser atendido, con protocolo, con razonabilidad, pero no sé cuántos Presidentes de un país estarán impávidos y sonrientes cuando ante ellos los amenacen y mangoneen… pero ni siquiera lo hizo un igual, fue un subsecretarillo que siguiendo la línea infame de sus conquistas militares, ahora nos imponen sus condiciones y nuestro “grandioso” Presidente solo atina a decir “debemos sentirnos agradecidos”. Mancilladlos, ofendidos, golpeados en la dignidad pero agradecidos… eso sí que es triste.

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