Por Helio Fallas - helio.fallas@gmail.com
Introducción
El crecimiento en el índice de Precios al Consumidor (IPC), base julio 2006, del año 2007 fue de 10,81%, semejante al que se tuvo en el 2001 cuando fue de 10,96%. El crecimiento del año pasado significó un 35% más alto que la meta que se había fijado el Banco Central de Costa Rica (8% anual), lo que se considera un fiasco, no solo porque representa una inflación muy alta sino porque afecta en mayor proporción a los grupos sociales más pobres.
A partir del nuevo Índice, que se aplica desde el año 2006, es posible elaborar un análisis más detallado y revelador del que se tenía con base en una estructura de consumo del año 1995. Con este nuevo Índice “se realiza la actualización de la canasta de bienes y servicios que se utiliza para el cálculo del índice y de sus respectivas ponderaciones, ajustándola a los patrones actuales de consumo de los hogares” (INEC, Índice de Precios al Consumidor: metodología de cálculo).
Los datos del Índice de Precios al Consumidor en detalle
En la construcción del Índice de Precios se definieron doce grupos de productos: Alimentos y Bebidas no Alcohólicas, Bebidas Alcohólicas y Cigarrillos, Comidas y Bebidas fuera del Hogar, Prendas de Vestir y Calzado, Alquiler y Servicios de la vivienda, Artículos para la Vivienda y Servicio doméstico, Salud, Transporte, Comunicaciones, Entretenimiento y Cultura, Educación, Bienes y Servicios Diversos. Pues bien, en el 2007 los precios de los grupos de productos que igualaron o sobrepasaron el IPC anual general fueron: Alimentos y Bebidas no Alcohólicas (21%), Bebidas Alcohólicas y Cigarrillos (11%), Comidas y Bebidas fuera del Hogar(14%) y Educación (12%). Por su parte, los precios de los grupos de productos que no crecieron dentro del IPC fueron: Prendas de Vestir y Calzado (-2%) y Comunicaciones (-0.4%). Por supuesto que estos grupos no son ponderados en forma igualitaria: por ejemplo, el grupo de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas representa un 18.61% y el de Transporte un 18.19% del total del presupuesto familiar, o sea un total del 36.8% del total IPC, de esa forma un aumento en estos afecta con mucho más fuerza el IPC que los demás Grupos de bienes y servicios.
En el incremento de los precios del grupo de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas destacan los aumentos en el pan (23%), las tortillas de maíz (35%), la harina de maíz (47%), leche líquida (20%), los huevos (62%), las frutas un 25% y las Hortalizas, leguminosas y tubérculos un 43%; en el caso de Comidas y Bebidas fuera del Hogar resaltan los aumentos en el “casado” de 15.2%, del “gallo pinto” de 17.6% y el “pollo asado” de un 18%. Todos estos incrementos estarían afectando a todas las familias, pero indudablemente más a la clase trabajadora y obrera.
Por otra parte, si se analiza el IPC mediante las categorías de precios de los “Bienes y servicios regulados” (14 en total) y “Bienes y servicios no regulados” se tiene que aumentaron 11.14% y 10.7%, respectivamente, es decir casi en la misma proporción que el IPC general (10.81%). Esto significa que muchos de los bienes y servicios regulados “no están regulados” puesto que su incremento fue ligeramente mayor al IPC general. Si se analiza cuáles fueron los mayores aumentos en los “Bienes y servicios regulados” se tiene que el gas licuado aumentó un 34%, diesel un 46%, transporte en taxi un 24%, mientras que los servicios de teléfonos celular y fijos no tuvieron aumento (0%).
Economía política
Las diferencias en la evolución de los precios permite sugerir algunas hipótesis del comportamiento de los precios, a partir del hecho que hasta setiembre del año pasado la inflación acumulada en el año 2007 fue la misma que en el año 2006 (7.04%). Aún más, la principal diferencia entre el crecimiento del IPC en 2006 (9.4%) y 2007 (10.8%) se da especialmente en diciembre del año pasado, cuando los incrementos en los precios superaron las expectativas que se tenían previstas y fue de 1.7% solo en un mes.
En general puede afirmarse, que no ha existido una política definida de precios de parte del gobierno, entendiendo ésta como una política macroeconómica donde existen limitadas medidas de control de precios, se promueve la productividad, la competencia y el abastecimiento apropiado de los mercados, al mismo tiempo que se implementan políticas monetarias y fiscales cuidadosas. En otras palabras, se promueve una oferta dinámica y se manejan con prudencia los instrumentos monetarios y fiscales. Más bien, se considera que se apostó por las medidas monetarias y fiscales y el resto se dejó a que las fuerzas del mercado acomodaran los precios de conformidad con las características de cada mercado.
No obstante lo antes referido, se considera que el aumento desigual en los precios de los bienes y servicios regulados y no regulados refleja cierta intencionalidad de la política pública en materia de algunos precios de bienes y servicios: por un lado, se liberó totalmente o se tendió a un ajuste drástico en el caso del gas licuado y el diesel que indudablemente afectó los precios de muchos bienes y servicios que requieren de esos productos. Esto demuestra que existe cierta responsabilidad del gobierno por el aumento en la inflación, porque si bien es cierto han venido aumentando los precios internacionales del petróleo y de algunos productos como el maíz, se ha querido dar un ajuste mayor en el precio del diesel y en el gas, por ejemplo, lo que ha impactado en el nivel general de precios. Por otra parte, los precios de los servicios telefónicos se congelaron “curiosamente” afectando con ello las finanzas del ICE.
¿Cuáles sectores sociales están detrás de los aumentos ocurridos? Muchos de los precios de los productos que más aumentaron están relacionados con estructuras oligopólicas, tanto de producción como el caso de la harina y la leche, como con la distribución de productos como los huevos, las frutas y algunas hortalizas, o con grupos de presión como los servicios de taxi. De esa forma, al mismo tiempo que estas fuerzas de la oferta se consolidan y ejecutan ajustes en los precios que los benefician, los consumidores se ven imposibilitados de defenderse y las políticas de precios de los gobiernos apenas aparecen.
En consecuencia, si se desea reducir al mínimo el incremento en los precios de los bienes y servicios, el gobierno va a necesitar algo más que políticas monetarias y fiscales.
Helio Fallas | 13 de Enero 2008


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