Disminuir tamaño de letraAumentar tamaño de letraImprimir paginaEnviar esta pagina por e-mailAmpliar el ancho de la paginafluid-width

Construcción de alternativas más allá del TLC (3)

Luis Paulino Vargas Solís | 17 de Enero 2008

LIDERAZGO Y ORGANIZACIÓN

El interés por buscar y construir alternativas políticas frente al intransigente proyecto del neoliberalismo, a menudo conduce a un reclamo por liderazgos fuertes y carismáticos y estructuras organizacionales bien definidas. Admitamos que, en general, no ha existido ninguna de las dos cosas. Bajo esas condiciones tuvo lugar la lucha contra el TLC y frente a esa realidad se plantea hoy día la posibilidad de construir alguna alternativa viable. Uno podría entonces formularse algunas preguntas. Primero, ¿Acaso fue necesario contar con tales condiciones para llevar adelante el Movimiento del No? ¿Será realmente necesario subsanar esa ausencia a fin de levantar un proyecto político alternativo?

¿Necesitó el Movimiento del No de un liderazgo carismático y una organización estructurada?

A mi juicio la respuesta a esta pregunta es obvia: desde luego que no se necesitó. El Movimiento trabajó con recursos económicos sumamente limitados, enfrentó la desinformación y manipulación sistemática realizada por las poderosas corporaciones mediáticas (nacionales y extrajeras), así como todo el poder del sistema político-institucional, los millones aportados por el poder económico y hasta la injerencia desvergonzada del gobierno estadounidense. Y frente a fuerzas de tan tremenda magnitud, el Movimiento del No estuvo a punto de ganar el referendo y, de hecho, éste le fue birlado de modo enteramente fraudulento, gracias a esos tres últimos días previos al referendo, de gigantesca campaña de terror, orquestada de forma sincronizada por casa presidencial, poderes mediáticos nacionales y extranjeros y gobierno estadounidense.

Este fue un proceso sin precedentes en la historia de Costa Rica. Aún con la aprobación del TLC, lo logrado comporta una cosecha extremadamente rica en términos de educación política, organización ciudadana, generación de pensamiento y desarrollo de nuevas y sumamente originales formas de comunicación y expresión. Sin ánimo de frívola autocomplacencia, en justicia debería reconocerse que esta ha sido una gesta luminosa, de inmensa riqueza cívica y democrática, y que el mérito de tal cosa corresponde íntegramente a esa ciudadanía organizada que constituye, en lo político y ético, la parte más avanzada de nuestro pueblo.

Los resultados obtenidos no deberían ser valorados con referencia al hecho de que el referendo se perdió (sobre todo cuando de por medio hubo procedimientos fraudulentos). Más bien, deberían ser evaluados con respecto a nuestra propia historia como pueblo. Ello permitirá entender mejor un hecho absolutamente crucial: políticamente hablando, estos años de lucha contra el TLC trajeron consigo un salto cualitativo de grandes dimensiones.

Para lograr esto no fue necesario contar con ningún líder carismático. Tampoco con estructuras organizacionales formales. En realidad la mayor fortaleza del Movimiento estuvo precisamente en su carácter descentralizado y, a partir de ahí, en su integración, sumamente flexible, como una inmensa red. La descentralización liberó la energía creativa de la gente y dio lugar a un Movimiento dotado de una inmensa riqueza expresiva. Su condición como movimiento red permitió hacer y rehacer de continuo, vasos comunicantes por donde se intercambiaba información y se inventaban y reinventaban nuevas formas de cooperación y colaboración.

Es del caso que, además, el Movimiento fue rico en la generación de liderazgos de nuevo tipo: en las bases, en los diversos tipos de organizaciones, en el trabajo intelectual o artístico. Posiblemente la mayor novedad que estos liderazgos aportaron estuvo en su carácter profundamente democrático, ya que nacían desde el esfuerzo organizativo, se alimentaban de la comunicación con la gente y se consolidaban en relaciones horizontales, paritarias y respetuosas. Se puso así en marcha una enorme fuerza colectiva que, en cada momento a lo largo de su proceso de desenvolvimiento, enfrentaba problemas, dudaba a veces y en otras cometía errores, pero jamás dejaba de generar nuevas respuestas e intentar nuevas posibilidades.

Y, sin la menor duda, el dinamismo del proceso era tal que fácilmente dejó a la saga a los grandes “lideres políticos”. Ottón Solís, quizá en parte por su visibilidad pública como principal figura del PAC, reiteradamente entró en problemas para caminar a la par del Movimiento. Ello evidenció sus confusiones ideológicas. El caso es que siempre anduvo a remolque, y siempre a la saga. Más lamentable aún fue el caso de otros dirigentes, que, fieles a un pasado plagado de oportunismos, simplemente buscaron colgarse del tren intentando alimentar sus ambiciones políticas. Su arribismo generaba rechazo porque colisionaba frontalmente con los nuevos contenidos de democracia y participación que el Movimiento planteaba.

Así funcionó el Movimiento del No y de esa forma alcanzó logros extraordinarios. Cabe entonces preguntarse: ¿continúa siendo esa la estrategia correcta o deberían ensayarse nuevas respuestas? Hacia eso orientaré lo que sigue en esta reflexión.

Luis Paulino Vargas Solís | 17 de Enero 2008

0 Comentarios

Publique su Comentario




Recordar mis datos?


Reglas para publicar comentarios: Antes de publicarse, cada comentario ser� revisado por el moderador. Su direcci�n de e-mail no aparecer�.