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Las dimensiones de la vida

Rogelio Ramos Valverde | 3 de Diciembre 2007

El sol declina. Una pequeña ráfaga se cuela por la puerta; la luz pasa cernida por el ventanal y se adentra en la sala…

Sobre el viejo patio todo es alborozo; niños, jóvenes, también los viejos se entretienen en generoso convivio.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Tal vez minutos, son horas, tal vez horas transformadas en días, meses, años…

¿Cuánto de nuestra vida ha transcurrido? ¿Por ventura, lo sabemos acaso? Es misterio insondable de tiempo y destino.

Mientras, la tarde continua su obligatorio paso.

Me evado del presente. Olvido las circunstancias de ahora, y me adentro en otra visión del mundo; llamo a mis a fuerzas primarias, hasta el fondo del espíritu…

En diciembre todo es posible; invocaciones de otros tiempos o de ningún tiempo. Se flota como la hoja al susurro del viento. ¿En cuál dimensión me encuentro?

Me percato de nuestra cercanía… es distancia y presencia. Volvemos a estar juntos en la rica herencia de los tiempos.

Todo se hace más profundo. Subo o bajo las escalas de lo nuestro, de lo pasado, de lo presente. ¿Y el futuro, dónde está?

La vida común nos resulta extraña; extraña como ahora, lo somos, para los circundantes: nos conocen, nos recuerden, pero nosotros estamos en la otra dimensión.

Alguien dijo unas frases; alguien tararea una canción navideña. Las recibo como una daga, me penetra hasta el fondo… la evocación desaparece. Vuelvo al tiempo presente.

Todo se torna rutinario; en la continuidad de la vida. Intocable en la corteza de otras invocaciones.

Los colores del atardecer se difuminan; son el regreso a la casa de la vida. Sus bellos tonos se alojan en el cielo inmenso. Traen recuerdos, añoranzas y cosas vividas.

En el oeste ya no hay sol ni luz. Comienza la noche en la espera de la luna, con las estrellas bogantes en la oscuridad decembrina.

Es el momento de alejarme, la soledad me llama. Las voces resultan cada vez más lejanas. ¿Dónde estás ahora? Deseo llevarte y no puedo: el hado marca rutas que bifurcan los caminos.

Doy una excusa y me alejo de la estancia. Todo se torna misterio y me envuelve el abandono…

Rogelio Ramos Valverde | 3 de Diciembre 2007

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