No vale la pena condolecerse. A lo hecho pecho. El Sí ha triunfado y salvo los cuidados y atenciones que deben guardar los representantes inestratégicos del No, para que los Maquiavelos contemporáneos no pasen un TLC-plus, al agua hay que dejarla correr. No hacen falta las inculpaciones ni muchos menos las exculpaciones. Esta “democracia de opinión” se ha pronunciado con todo el peso de su ignorancia y, una vez más, desde el poder se nos ha comprobado a los observadores de lo social que el miedo no une, amontona. Por eso aunque hoy vale el Sí, también sigue valiendo el No.
Eso no quiere decir que olvidemos o nos evitemos la molestia de evidenciar –léase: “pegar color”– a los protagonismos políticos y las responsabilidades por mala estrategia de buena parte de la dirigencia del No, que nunca entendió lo que dijimos y reiteramos hasta la saciedad: este era un juego de número (cuantitativo) y ya no solo de calidad (cualitativo). Aquí se discutía opinión y no conocimiento. La imagen del no era casi tan importante como sus razones. Estudiantes desgarbados o jóvenes ambientalistas fachentos no ayudaban a convencer a una juventud superficial formada en la cultura de la imagen (el Homo videns sartoriano) y que, por cierto, conformaba más de la mitad del padrón electoral. Tampoco ayudaron mucho los académicos viejos que siempre hemos visto como buenos robadores de cámara y que aparecen justo en el momento de la foto. Sus códigos de lenguaje no calan tampoco en la simplicidad del costarricense medio que, en tanto lego, prefiere aferrarse a “imágenes” (falacias) que venden más que las realidades. Y ni que decir de políticos oxidados –léase: cadáveres vivientes– que han reaparecido en escena con ánimo de recapitalizar réditos perdidos que ya no volverán. Insistir en la pesadez de la razón ante la simplicidad del sentimiento, catapultar inconfesadas intenciones personalistas o cuasicandidaturas y muy importante: haberse presentado a la cancha notando el desnivel del terreno y, además, sin antes curar al árbitro ni esterilizar las reglas del juego, resumen los principales errores, todos señalados con anterioridad en estas y otras páginas por el suscrito opinante, de los in-estrategas del No.
Por eso hoy, acusar fraude mediático, es ridículo, considerando que desde el principio entidades como el Observatorio de la Libertad de Expresión (OLE), señaló seriamente al Tribunal Electoral –dejemos lo de Supremo a un lado que ya va siendo tiempo– sobre la precondición mínima, es decir; necesaria e ineludible, que debía asegurar el TSE a la ciudadanía para que el proceso pudiera ser considerado democrático, a saber: acceso paritario a la construcción y comunicación de la información por parte de ambas tendencias (Sí y No).
El Tribunal se escudó en su cansina cantaleta de incompetencia y las empresas mediáticas dominantes se encargaron de censurar al OLE por su atrevimiento que, por lo demás, ningún líder del No supo entender, recoger y sobre todo defender hasta sus últimas consecuencias como la tabla de salvación de todo el proceso e incluso de la misma campaña del No.
Hoy, el No visto en pataletas por buena parte de la población manipulada por los medios de comunicación tradicionales, no ha tenido capacidad de reacción y descuida el futuro aferrándose inconsecuentemente al pasado. Me explico: se esta negociando un nuevo TLC pero ahora con la Unión Europea y lo más alarmante, con el mismo “equipo” –más me parece una orda– de legionarios o Chicago Boys que negociaron con USA este traumático antecedente. Einstein ya lo advirtió, los resultados serán los mismos mientras los elementos constitutivos se repitan. Hoy decimos: nada nuevo vendrá de los de siempre.
Por otro lado y para balancear la crítica, significa el colmo de la imprudencia política que un gobierno recurra al mismo desbalance ideológico al conformar la comisión negociadora que representa al país ante los europeos, a sabiendas de que ello irrogará un dato de rechazo por buena parte de los costarricenses que participan y han reprobado el trabajo realizado por esos “negociadores” (las comillas son intencionales porque bien podríamos mejor llamarlos “entregadores”).
¿Por qué no conformar verdaderos equipos (ahora sí sin las comillas) pluripensantes que en la diversidad se opongan dialécticamente hasta arribar a un justo punto medio aristotélico que propenda a la integración de las fuerzas políticas imperantes en C.R.? ¿Qué impide que serios académicos de corrientes distintas a las del INCAE o las Universidades nórdicas más neoliberales se integren a las negociaciones en primera línea como negociadores? ¿No se construye acaso la paz desde la diversidad? ¿No fue Alfred Nóbel quien al disponer su fortuna para premios y reconocimientos constructivos reconoció con su ejemplo que el primer deber del estadista es aprender de sus errores y amargas experiencias para no repetir la historia que no merezca repetición? ¿Acaso es que Lord Acton quería decir también que la corrupción del poder significaba la pérdida de razonamiento y así el colapso de la inteligencia? ¿Será que en Costa Rica los “líderes” ya no se atreven pensar sino solo a imponer prejuicios?
No renunciemos, como país, a pensar, los que lo han hecho hoy van para atrás. Reconvocar la inteligencia hoy no es una opción sino un imperativo y esta como razonamiento fortalecido en la experiencia que aleja la duda y que se inspira en la buena intención, nos predice que, de seguir por esta vía, nos daremos con la misma piedra y eso sí que es emblema de subdesarrollo.
Pablo Barahona Krüger | 19 de Noviembre 2007


1 Comentarios
Siempre es sabio mirar hacia atrás para tener claro de donde venimos y hacia adonde vamos. Mismos negociadores, ahora empoderados por una democracia de mentirillas que ellos nos restregarán diciendo “la mayoría nos dio la razón” solo servirá para negociar “empoderados” para darnos peores resultados que el CAFTA.
Tampoco es despreciable un 48% de la población en contra de esta propuesta neoliberal, que por demás está decir es el grupo de la conciencia en claro crecimiento. ¿Por qué el NO es tan incapaz de señalar claramente que en las leyes de implementación los diputados del G-38 están yendo más allá de lo que el TLC exige? ¿Por qué no se dice claramente que el proyecto de apertura de telecomunicaciones es un mamarracho inaceptable diseñado y concebido con sangre en el ojo y con el pensamiento de: “lo que no se pudo con el COMBO ahora lo vamos a lograr y con creces aquí”?
Tenemos 48%, además de mucha gente del SI que votó así por miedo y abstencionistas que no creen en el Tribunal Electoral pero tampoco en el TLC. La suma de toda esa gente es cosa muy seria que nadie debe ignorar.