Silencio… silencio en la callada noche. Silencio en la aventura glaciar. Son los momentos de aprehender los rumores venidos de la inconstancia y del moruno sentimiento de la espera. Es la catedral de las horas mustias, gris como la niebla. Gesto del silencio en la noche: la mirada fija en el calmo movimiento de los sueños inacabados. Es recobrar el equilibrio perdido; el silencio trae recuerdos y esperanzas. ¿Dónde estaba en aquellos momentos cruciales? ¿Acaso perdido en las horas de infortunio? Largueza del tiempo en la madeja de la vida, lo cotidiano y explorable como asiento frágil en la espesura oceánica. Llega un instante supremo. El viento repasa la corteza de la montaña apenas perceptible en la inmensidad del caos. Todo es infinito en lo finito de la vida. Como Beethoven, silencio creador de notas y de ilusiones…
Rogelio Ramos Valverde | 23 de Octubre 2007


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