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Ojo crítico

Rodolfo Cerdas Cruz | 28 de Octubre 2007

Al pedir respeto por el triunfo del SI y por los derechos de la minoría, analicé el peligro de una “tiranía de la mayoría”, que señaló la ciencia política desde la Grecia clásica. Hoy, es nuestra Conferencia Episcopal, con su opción por los más pobres y para evitar el enriquecimiento de unos pocos en perjuicio de los demás, la que se preocupa y pide respeto para el 48,4% que dijo NO y el 40% que se abstuvo.

Al ganar el SÍ, el Presidente leyó un buen discurso, similar al que celebró su exiguo éxito electoral del 1,18%. Pero eso no basta; en política cuentan los hechos, no las palabras, y don Óscar, desde su cuasiderrota, habla de diálogo, pero menosprecia y no oye al PAC. Cuando era el NO el que podía ganar, salí a defender el derecho del SÍ a seguir luchando por la apertura, la modernización y la reforma del Estado, porque en democracia –cuyo concepto habrá que enseñarlo no solo a los niños, sino a más de un adulto–, siempre hay el peligro de que la mayoría niegue, en distintas formas, el derecho de las minorías.

Es una mentira de don Diego afirmar que yo he cuestionado el resultado del referéndum. El psiquiatra me tergiversa también, cuando convierte mi advertencia sobre los peligros de una tiranía de la mayoría en un ataque a la legitimidad democrática. Ese peligro, más la incertidumbre en los comicios –que lo deslumbraron en el artículo de Carlos Sojo–, son parte del abecé de la teoría democrática. No le reclamo que lo ignore; pero le recuerdo que la ignorancia no es un argumento. No tengo “mala sangre” contra nadie. Quien la padece es otro, que no soporta el nombre de Ottón Solís. Don Diego, psiquiatra, quizá podría ayudarlo a superar el trauma y a hacer posible un diálogo con el jefe del PAC. En cuanto a mí, sigo los principios del intelectual independiente: investigar, producir y criticar no solo al sistema que se rechaza, sino al que se defiende, para fortalecerlo y mejorarlo. Así lo hice con don Abel y así lo haré con don Óscar, aunque rabien escuderos y acólitos.

Ilustré la “tiranía de la mayoría” con unos ejemplos clásicos: el ascenso de Hitler al poder y la liberación de Barrabás, etc.; pero este esfuerzo didáctico en favor de don Diego, esposo de la ministra de Cultura, este lo calificó de “delirante retórica ideológica trasnochada”, aludiendo a mi pasado ideológico. Aquí lo que sí es “trasnochado y delirante” es el macartismo que revela y que podría llevarnos a la Ministra, a él y a mí, a acabar como el aceite: tres en uno.

Agotada la cuestión y con don Diego medio bravito, mejor termino diciendo como ante un temblor: “Si fuerte venís, más fuerte es mi Dios. La Santísima Trinidad me libre de vos”.

(La Nación)

Rodolfo Cerdas Cruz | 28 de Octubre 2007

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