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El último salvavidas

David Fallas Redondo | 6 de Octubre 2007

En fiel cumplimiento del memorando de Kevin Casas y Fernando Sánchez, los del Sí, en un estado de desesperación total, han disparado sus últimas armas de terror, justo al finalizar la campaña de miedo con la cual pretenden ganar el referéndum del próximo 7 de octubre. Ahora han acudido a la representante comercial del gobierno de los Estados Unidos, Susan Schwab, para intentar intimidar a la población costarricense en cuanto al tema de si es posible renegociar el CAFTA, en caso de que triunfe el NO.

Los del Sí han anunciado (pronunciando con sus labios un optimismo que sus caras niegan) que Washington descarta renegociar el CAFTA. Pero, ¿es eso lo que de verdad se extrae de lo que dijo Schwab? Según el comunicado de prensa al que se refieren varios medios costarricenses, la funcionaria de la administración Bush primero señaló que “se ha especulado” que en caso de ganar el NO, Estados Unidos “simplemente renegociaría los términos del actual” acuerdo “o negociaría un nuevo” acuerdo “bilateral con Costa Rica”. A esa interrogante (solamente a esa) respondió que tal no es el caso.

Pero aquí hay que advertir y tener claro cuál es el problema tratado en su pronunciamiento. Schwab lo que planteó es que de rechazarse en las urnas el citado convenio comercial, no se sentaría “simplemente” a negociar. Eso es todo. Es en torno a esa problemática específica (y no otra) que giran las manifestaciones de la representante comercial.

Además, hay que recordar que ella agregó (cosa que pasan por alto los desesperados del Sí) que “Estados Unidos nunca ha encarado una situación” como la que puede ocurrir aquí en Costa Rica si gana el NO. Esto es importantísimo, pues queda claro que no hay precedentes para saber realmente qué hará el cada vez más débil gobierno de Bush si gana el NO.

Asimismo, cabe decir que aquí nadie ha dicho que los Estados Unidos “simplemente” renegociará el CAFTA, ni que “simplemente” negociará algo nuevo con Costa Rica. Nunca se ha señalado que en esta materia hay simplezas de por medio; siempre se ha tenido claro que hay que promover el asunto en el país norteamericano y que eso efectivamente es algo complejo, pero no imposible, ni tampoco es algo que con voluntad política de la parte costarricense no se pueda realizar.

Estimo, entonces, que no es cierto que oficialmente los Estados Unidos descarte modificar el acuerdo de comentario, ni tampoco lo es que se haya dejado de lado la opción de pactar un verdadero tratado con Costa Rica. Por el contrario, el comunicado de la señora Schwab me parece simplemente una misiva diplomática, lo suficientemente abierta como para meter un empujoncito al alicaído movimiento del Sí, pero al mismo tiempo (algo propio de la diplomacia) no deja definida cuál será la posición del gobierno Bush en caso de ganar el NO. Esto último es una concesión para quienes nos oponemos al actual texto del convenio mercantil, pues no nos cierra las puertas del diálogo.

En estas condiciones, es imposible asegurar que está descartada la renegociación del CAFTA o la negociación de un tratado en sentido estricto, tal como lo hacen irresponsablemente los acólitos de la asustadísima clase político empresarial que gobierna Costa Rica. Semejante posición sólo refleja el pánico que reina en el movimiento del Sí (¿y cómo no van a estar asustadititicos, si nunca se imaginaron los oligarcas que sus jugosas ganancias iban a estar en manos de los trabajadores a los que tanto han explotado y excluido, ni tampoco pensaron jamás que los millones gastados en publicidad iban a significar tan poco frente al trabajo “hormiga” de los del NO?).

Pero, en todo caso, aún si realmente la señora Schwab hubiera sido categórica (cosa que no fue) en “advertir” a Costa Rica sobre los “males” que se le vendrían encima en caso de rechazar el CAFTA (cosa que no hizo la representante comercial estadounidense), uno puede válidamente preguntarse: ¿y qué otra cosa se podía esperar a estas alturas de la administración Bush? Ese gobierno está tratando de proteger uno de sus pocos “logros” (el acuerdo comercial) y al mismo tiempo está intentando dar una ayudita a los aliados que le quedan (no se nos olvide que muchos de los señorones del Sí apoyaron a don Abel cuando éste metió a Costa Rica en la coalición que, en contravención con la ONU, invadió Iraq).

Siendo así las cosas, ¿en este momento cómo va a creer uno que las manifestaciones de la señora Schwab no son algo así como el último salvavidas que le arrojan al capitán y los tripulantes del navío del Sí, mientras éste se hunde en las inmensas y briosas aguas del NO? No en balde, Rodrigo Arias, Marco Ruiz y Tomás Dueñas expresaron que esta “aclaración” llegaba “en buena hora”, aunque sus rostros reflejan que en su interior tienen claro que se les están yendo sus oportunidades.

Finalmente, quiero decir que no deja de asombrarme la torpeza del movimiento del Sí, que en medio de su desolación se vale de una ambigua declaración de una funcionaria del gobierno de Bush. Entre lamentos, se olvidaron que esa administración está próxima a finalizar, que actualmente el Partido Demócrata tiene un enorme poder (por eso es que estimamos que es con ellos con quienes se debe contar para poder renegociar) y, para rematar, que el horizonte promete un (¿una?) próximo presidente estadounidense proveniente de dicha agrupación. O quizás sí lo saben, pero han preferido obviar el tema, luego de que llamaron “enemigos de Costa Rica” a quienes votaron contra el CAFTA, calificativo con el que no abarcaron solamente a los miembros del Congreso que estuvieron en el país hace unos días, sino a la misma Hillary Clinton, a Edward Kennedy, a Nancy Pelosi, a Harry Reid y tantos otros altos personajes de la política norteamericana que también votaron desfavorablemente el acuerdo.

Definitivamente, a los del Sí les hace muchísima falta la visión, la experiencia y el conocimiento que actualmente prestan al NO ilustres patriotas como don José Luis Molina, don Alvar Antillón, don Rodolfo Silva, don Jaime Ordóñez y don Juan Manuel Villasuso, sólo para mencionar algunos. El aporte de cualquiera de ellos hubiera sido para el Sí un mucho mejor salvavidas que las palabras de la señora Schwab, las cuales impresionan como pedidas por encargo a Washington.

David Fallas Redondo | 6 de Octubre 2007

1 Comentarios

* #2586 el 6 de Octubre 2007 a las 10:41 PM josé minor retana fallas dijo:

Es cierto que varios ilustres compatriotas han defendido a nuestra patria. En Chachagua una señora me dijo: “muchacho Tatica Dios nos ha protegido de muchas catastrofes: de terremotos, huracanes y nos va ha proteger de esta, por eso estoy rezando”.

Estoy seguro que así será, y que al igual que en 1856 muchos costarricenses defenderemos a la patria. Hasta mi abuelita va a ir a votar por el NO

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