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Archivo de la memoria

Alfonso Chase | 8 de Octubre 2007

Aunque el universo fluye, en el espacio y el tiempo, los hombres y mujeres hacemos la historia. Es lo que Octavio Paz, poeta y maestro, llamó la legitimidad histórica dispuesta por la inteligencia humana y que marca los derroteros de los pueblos. De allí que haya establecido, en mi mente, la idea de que debe existir una visión de archivo de la memoria, donde se guarden los grandes movimientos sociales y culturales, que definieron los momentos más importantes de nuestros pueblos, en esos ciclos que marcan el accionar de la memoria para tener juntos el presente, el pasado y el futuro, como opciones vitales para construir lo que fuimos, somos y seremos.

No solo los archivos del poder, o la historia oficial, sino aquella que muchas veces queda al margen de los escribanos. Por ejemplo: la realidad de las batallas posteriores a nuestra independencia, que las hubo, y la definición de la Costa Rica que somos en el Pacto Social Fundamental (1821), que hemos sentido ahora como un texto fundamental para entendernos y entender lo que somos, en la singularidad, o coincidencia, con otros pueblos hermanos. O el valor de la Guerra Patria contra los filibusteros, no solo la campaña nacional, tan centrada en los hechos bélicos y no que estudia los devaneos del dengue oligárquico, que apenas empieza a ser descubierto con la traición a Mora Porras, y su posterior asesinato. O la figura del general don Tomás Guardia, héroe de esa campaña y posterior liquidador de un sector de la oligarquía, abriendo puertas a las ideas liberales o el valor de estos, incluidos El Olimpo, en el proceso que dio al traste con los experimentos clericales del sector más conservador de nuestra iglesia católica. O los sucesos de 1889, vistos como un triunfo democrático. ¡es falso!, y la presencia en retaguardia de nuestros liberales, que luego volvieron al poder con la famosa transacción de 1903, que impuso a un don Ascensión Esquivel, viejo, cansado y anuente a todos los pactos para tomar gobierno, y luego imponer a los cletos y ricardos, tan amados pero tan hipocritones.

Todo esto lo hemos visto y vivido de nuevo en este diálogo con nosotros mismos que significó la lucha cívica contra el acuerdo de libre comercio y sus derivados, que dividió a Costa Rica en dos bandos, claramente definidos, sobre el tipo de país a que aspiramos, antes, después y al futuro del triunfo del no.

No es, como piensan algunos, algo que se zanje definitivamente con el referendo del 7 de octubre de 2007, sino la existencia misma de un proyecto de país al que aspiramos, que tiene como ingredientes los contenidos de las transformaciones sociales que incluyen los aportes del socialcristianismo, el de verdad, no el de maquillaje para seguir hablando de algo que ya se tiró al cajón de la historia, los aportes del marxismo a lo costarricense, desde 1931 a la fecha, a pesar de que los que no estuvieron a la altura de su misión histórica lo destruyeron paulatinamente y el aporte transformador de la social democracia, a partir de la Segunda República, hasta su evanescente acuerdo (1983) que dio origen al Plusc, deuda política incluida, o al ominoso pacto de 1995, que convirtió al bipartidismo en un monstruo de dos cabezas y originó, posteriormente, el nacimiento del Partido Acción Ciudadana (PAC), que, impuso con voluntad de cambio, una visión nueva e importante en nuestras coordenadas políticas.

El archivo de la memoria histórica existe en las repercusiones limitadas de la información de los costarricenses, porque la historia la hacen unos y la escriben otros. Se esconde con la plena consciencia de que es mejor ocultar asuntos tan importantes, y radicales, cuando los que escriben la historia eligen el pasado como tema de análisis, oportunistamente, para evitar poner sobre la mesa las grandes discusiones del momento, a excepción de los trabajos suyos, y como compilador, del Dr. Jorge Rovira Más, lúcidos para comprender lo que está pasando, y las opiniones de las personas incluidas en esos volúmenes, de lectura obligatoria para todos los costarricenses.

Es indudable que algo pasó en este quinquenio y que el aprender a decir No fue el detonante para darle forma a la voluntad asertiva del futuro, buscando complementar todo lo que llamamos la herencia adquirida, a la que nunca renunciamos, y a comprender que la vieja y corrupta idea de que, a partir de las elecciones, o de este referéndum, todos tenemos que abrazarnos y ser tan ticos como el gallo pinto o la agua dulce. Lo siento, señores. La memoria histórica, en su archivo, sabe que la visión de saber decir No ha partido de un machetazo al país, que la meritocracia se transformó a perversocracia y que de ticos nos transformamos en costarricenses de verdad, dejando de lado el fútbol, el guaro, la politiquería, la farándula, las sectas por la tajada, y la pantalla de la tontería electrónica, funcionando para mentir, decir verdades a medias o para enseñar a los ingenuos a soñar por un baile, en ese despliegue de cinismo al que hemos aprendido a llamar filantropía de mercado. Me alegro, señoras y señores, la patria boba clavó pico.

El nacimiento de los Comités Patrióticos, semejantes a aquellos grupos llamados Sociedad de Amigos del País, es algo nuevo y definitivo en Costa Rica: son plurales y dejaron atrás el afán politiquero de aquellos que se quieren subir a las tarimas, ¡cámara, luces, acción!, para que los vean, o gozar del furor de candilejas y los aplausos o nos hagan numeritos de presentación en familia para ubicarse en el ruedo político.

Los políticos de accionar tradicional, no los nuevos, han desaparecido del panorama. El que quiera aspirar a un puesto debe mojarse el fondillo para recoger los camarones. Los nuevos rostros de mujeres y hombres, nacidos de nuestro pueblo y de la academia, vendrán a substituir a los meritólogos, memorándicos y a las demostradoras de tienda de maquillaje, convertidas en políticas. La larga lista de miembros del Plusc nos remiten a los años cuarenta y no significan nada en cuanto a la firma publicada. La Asamblea Legislativa, que no es asamblea y no legisla sobre algo importante, se habrá de convertir en una Asamblea del Poder Popular y no en muestra del dedazo, el aporte de dinero espurio o del nepotismo político, si lo hubiera.

Desde la democracia de la calle, tan criticada, y en foros con toda clase de personas, he podido encontrar este Archivo de la Memoria que ha sido rescatado por nosotros, desde enero de 2007, cuando decidimos que el pueblo es el verdadero protagonista de la historia y que, solo ampliándonos hacia todos los sectores, podíamos hacer del No un asunto plural, uniendo a todos aquellos que descubrieron la verdad de que un No asertivo es más valioso que un Sí condicionado, para su voto, por un plato de lentejas.

(La Prensa Libre)

Alfonso Chase | 8 de Octubre 2007

1 Comentarios

* #2593 el 8 de Octubre 2007 a las 11:17 PM AA dijo:

Po dios, en mi cantón hubo compra abierta de votos a favor del si a 10,000 colones y amenazas directas de despidos masivos a peones agrícolas y obreros de fábricas de ganar el no. Esto es burla indignante a la aqui llamada democracia más próxima a tiranía que debe ser denunciada ante la OEA y la ONU. Al menos sabemos que el 48 % de los que votamos repudiamos concientemente el NO. Ante esa parodia de votación no podemos claudicar.

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