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¿Republicano o demócrata?

Pablo Barahona Krüger | 17 de Septiembre 2007

Diferenciar entre republicano y demócrata no es asunto de detalle ni mucho menos de partido. No se trata aquí, al referirse a uno y otro, de las agrupaciones políticas imperantes en la Unión Americana ni de algún símil o par. De esta aclaración que va más allá de la mera nomenclatura depende el dimensionamiento justo del presente artículo –léase bien: su entendimiento-.

Adelantemos la siguiente conclusión: ser republicano es condición necesaria más no suficiente para ser demócrata, por lo que la pregunta de inicio ha de ser: ¿Qué es ser republicano y que es ser demócrata?

Alain Touraine, reputado sociólogo francés, diferencia cartesianamente ambas condiciones. Demócrata, nos dice, es todo aquel que cree en el pueblo como único soberano y defiende la institucionalidad que, a su vez, al “demos” se debe y supedita. Nótese aquí, ínseco, el principio democrático –soberanía popular- que abolió por sustitución el principio monárquico o autárquico.

Republicano en cambio, es quien desconfía de la plebe y añora que la gestión de la sociedad permanezca en manos de “ciudadanos respetables” a quienes considera sus iguales. Es algo así como la vuelta a la aristocracia -pedantocracia si se me permite ingresar el término-.

Ortega y Gasset sostenía que quien no sabe dar ejemplos no tiene la más mínima idea de lo que esta hablando. Procuremos, entonces, mantenernos fieles a su idioma siendo que también acostumbraba defender con su forma, lo que para él era apotegma de razón: “la claridad es la cortesía del filósofo”.

Los demócratas celebramos desde un principio la convocatoria a un referéndum. Los republicanos, aún hoy, apenas la respetan. Los primeros ven en el referéndum una oportunidad de profundización democrática, los segundos, una seria amenaza al statu quo.

Los demócratas vigilaremos muy de cerca la integridad del sufragio sea cual sea el sentido expresado por la voluntad popular en octubre próximo. De los republicanos no sé decir.

Los demócratas tendremos claro que, como decía el gran Martí: “la crítica al propio país es un acto de patriotismo”, así que, siempre en el marco de lo dicho, denunciaremos cualquier irregularidad ante las autoridades electorales esperando respuestas inteligentes y valientes, completas y serias, no otra cosa. Exigiremos juicios, no prejuicios si es que así me doy a entender mejor.

Los demócratas, insisto, gozaremos la decisión final del pueblo soberano, independientemente de su sentido o dirección.

Los demócratas respetaremos la institucionalidad que se de a respetar. Si todo va bien, los republicanos tendrán que seguirnos en esto también. Ya lo hicieron forzadamente al recular ante la convocatoria a referéndum, instituto al que tanto le temían y no propusieron como salida para que la ciudadanía decidiera y no 57 pírricos Diputados –salvadísimas son las excepciones-.

No es demócrata, desde luego, el que supone que al pueblo ha de enseñársele lo que le conviene.

Tampoco el que se deja para sí los laureles de todo un pueblo e incluso los reconocimientos que deberían ser de toda una región.

Mucho menos es demócrata el que fuerza la Constitución para saciar sus ansias de poder en el opúsculo de su vida.

Difícilmente es demócrata el presidente que prefiere reinar para dejar a sus consanguíneos acólitos gobernar.

Puede que haya matices en las pieles que cubren a un republicano y lo diferencian de un demócrata. Sin embargo, no es este ensayo definitorio un intento maniqueo cifrado en la lógica exclusión/inclusión. Es más bien, un esfuerzo de clarificación que rechaza el relativismo como salida o valladar de impunidad para quienes renuncian a responsabilizarse de su propia realidad, sea: de lo que han hecho o dejado de hacer y por tanto de lo que son y no son.

Por eso me parece importante hoy preguntar, no por izquierdas ni por derechas, conservadores o liberales, reaccionario o progresistas, sino por republicanos o demócratas. Esta es hoy la pregunta: ¿republicano o demócrata?

(La Prensa Libre)

Pablo Barahona Krüger | 17 de Septiembre 2007

1 Comentarios

* #2442 el 18 de Septiembre 2007 a las 11:39 AM israel calvo gonzález dijo:

Qué ánimo patriótico despierta este tipo de comentarios. Gracias Pablo por su acertada y oportuna ilustración. La parte final de su comentario, … “como salida o valladar de impunidad para quienes renuncia a responsabilizarse de su propia propia realidad… etc.” lastimosamente me hace pensar que estos líderes recurren hasta viejas artimañas, que llevan a los demócratas a tener una actitud casi indolente de “ya no creer en lágrimas de cocodrilo,ni en renquera de perro” a propósito de talones de Aquiles que se debilitan. Gracias por su ilustrativo mensaje.

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